{"id":10806,"date":"2021-05-17T17:18:06","date_gmt":"2021-05-17T23:18:06","guid":{"rendered":"http:\/\/bloquepopularjuvenil.org\/?p=10806"},"modified":"2021-05-17T17:18:06","modified_gmt":"2021-05-17T23:18:06","slug":"en-defensa-de-la-teoria-del-valor-trabajo-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcomunista.org\/?p=10806","title":{"rendered":"En defensa de la teor\u00eda del valor-trabajo de Marx"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 es el valor? Esta pregunta ha dejado perpleja a la mente humana durante m\u00e1s de 2.000 a\u00f1os. Los economistas burgueses cl\u00e1sicos, al igual que Marx, abordaron esta cuesti\u00f3n. Despu\u00e9s de muchos debates, concluyeron correctamente que el trabajo era la fuente del valor. Esta idea se convirti\u00f3 en la piedra angular de la econom\u00eda pol\u00edtica burguesa, empezando por Adam Smith. En esta cuesti\u00f3n hab\u00eda un punto de coincidencia entre Marx y los economistas burgueses cl\u00e1sicos.<\/p>\n<section class=\"article-content\">Sin embargo, para los economistas burgueses, la teor\u00eda del valor-trabajo planteaba una paradoja y un callej\u00f3n sin salida. El hombre que encontr\u00f3 la salida de este atolladero fue Carlos Marx, explic\u00f3 Engels. (1) Para Marx, que continu\u00f3 desarrollando y elaborando la teor\u00eda del valor, era el medio a trav\u00e9s del cual descubri\u00f3 las leyes del movimiento del capitalismo y el secreto de la plusval\u00eda. Por esta raz\u00f3n, la teor\u00eda del valor-trabajo se ha convertido en el principal objetivo de todos los opositores a Marx, tanto burgueses como reformistas. \u201cLa mayor\u00eda de los escritores antimarxianos se dedican a exponer los absurdos de esta doctrina\u201d, afirma A.D. Lindsay, antiguo profesor del Balliol College de Oxford. (2)<\/p>\n<p>La idea de que toda la riqueza es creada por el trabajo humano no es ciertamente nueva. Se remonta a la Edad Media en los sermones de John Ball y fue una idea central entre las sectas comunistas en la Guerra Civil inglesa. \u201cPero los hombres ricos reciben todo lo que tienen de la mano del trabajador, y lo que dan, lo dan del trabajo de otros hombres, no del suyo propio; por lo tanto, no son actores justos en la tierra\u201d, declar\u00f3 el dirigente de los Cavadores, Gerrard Winstanley, en 1652. Mientras que el l\u00edder de los jacobinos londinenses, John Thelwall, proclamaba: \u201cLa propiedad no es otra cosa que el trabajo humano\u201d, Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, escribi\u00f3: \u201cEl comercio en general no es otra cosa que el intercambio de trabajo por trabajo, el valor de todas las cosas se mide justamente por el trabajo\u201d.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir que el trabajo no es la \u00fanica fuente de riqueza material. Tambi\u00e9n recibimos los productos de la naturaleza como un regalo gratuito, que tambi\u00e9n contribuye a la riqueza de la sociedad. Un antiguo economista ingl\u00e9s, William Petty, observ\u00f3 correctamente que el trabajo es el padre de la riqueza, y la tierra, su madre. Es una afirmaci\u00f3n que Marx cita en\u00a0<em>El Capital<\/em>.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del valor-trabajo se ha convertido en un anatema en los c\u00edrculos burgueses, sobre todo por sus implicaciones revolucionarias. Al principio, la teor\u00eda del valor-trabajo fue un arma muy \u00fatil para la burgues\u00eda ascendente, cuando, como clase progresista, la utiliz\u00f3 para asestar golpes a la pol\u00edticamente poderosa clase terrateniente. Pero una vez ganada la batalla, la burgues\u00eda ya no ten\u00eda ninguna utilidad para dicha teor\u00eda. De hecho, para la burgues\u00eda ahora dominante, la teor\u00eda ten\u00eda connotaciones subversivas que deb\u00edan ser desacreditadas y rechazadas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cQue el trabajo es la \u00fanica fuente de riqueza\u201d, escribi\u00f3 el economista John Cazenove en 1812, \u201cparece ser una doctrina tan peligrosa como falsa, ya que desgraciadamente ofrece un asidero a quienes representar\u00edan toda la propiedad como perteneciente a las clases trabajadoras, y la parte que reciben los dem\u00e1s como un robo o fraude a las mismas\u201d.<\/p>\n<p>Podemos perdonar la indiscreci\u00f3n de Cazenove sobre que el trabajo es la \u00fanica fuente de riqueza, lo cual es falso. De hecho, hay formas de riqueza que son proporcionadas \u00fanicamente por la naturaleza, y que no contienen ning\u00fan tipo de trabajo. Esto incluye, por ejemplo, los bosques v\u00edrgenes y los r\u00edos naturales. Marx lo explic\u00f3 en el primer volumen de\u00a0<em>El Capital<\/em>. Tanto la naturaleza como el trabajo desempe\u00f1an su papel en la producci\u00f3n de riqueza. Sin embargo, no debemos confundir la riqueza (que se compone de valores de uso) con el valor, que es completamente diferente, como veremos.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del valor es bastante sencilla. El ser humano solo puede vivir y satisfacer sus necesidades b\u00e1sicas mediante el trabajo. Por supuesto, esto puede tomar la forma de una clase explotadora que vive del trabajo de otros. Sin el trabajo, todos morir\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cCada ni\u00f1o sabe que cualquier naci\u00f3n morir\u00eda de hambre, y no digo en un a\u00f1o, sino en unas semanas, si dejara de trabajar\u201d, explic\u00f3 Marx. En t\u00e9rminos generales, las cosas que necesitamos tienen que producirse en determinadas cantidades y luego distribuirse seg\u00fan las necesidades de la sociedad. Esto constituye las leyes econ\u00f3micas de todas las sociedades, incluido el capitalismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cDel mismo modo, todo el mundo conoce que las masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades, exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de la totalidad del trabajo social\u201d, continu\u00f3 Marx. (3)<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Leyes naturales<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>Para satisfacer las necesidades humanas, el trabajo de la sociedad, sea cual sea la forma espec\u00edfica de producci\u00f3n social, ya sea el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo o el socialismo, tiene que repartirse de acuerdo con estos requisitos b\u00e1sicos. Por supuesto, la forma en que se lleva a cabo esta asignaci\u00f3n difiere de un sistema social a otro. \u201cLas leyes de la naturaleza jam\u00e1s pueden ser destruidas. Y solo puede cambiar, en dependencia de las distintas condiciones hist\u00f3ricas, la\u00a0<em>forma<\/em>\u00a0en la que estas leyes se manifiestan\u201d, explic\u00f3 Marx. (4) Adem\u00e1s, \u201ccomo creador de valores de uso, como trabajo \u00fatil, pues, el trabajo es, independientemente de todas las formaciones sociales, condici\u00f3n de la existencia humana, necesidad natural y eterna de mediar el metabolismo que se da entre el hombre y la naturaleza, y, por consiguiente, de mediar la vida humana\u201d. (5) La riqueza material o los valores de uso se producen, por lo tanto, en todos los modos de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En una \u201ceconom\u00eda natural\u201d, es decir, una econom\u00eda anterior al desarrollo del capitalismo, los productores creaban valores de uso para las necesidades de la comunidad; sin embargo, en cuanto el mercado se vuelve dominante, los productores crean ahora mercanc\u00edas para el intercambio. Aqu\u00ed radica la base de las relaciones econ\u00f3micas capitalistas. Todos pasan a depender de los dem\u00e1s debido a la divisi\u00f3n social del trabajo, es decir, porque todos necesitan los productos producidos por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Al igual que el peso de un objeto solo puede entenderse en relaci\u00f3n con otro objeto, el valor de cambio de una mercanc\u00eda solo puede entenderse cuando se intercambia con otra. El intercambio de mercanc\u00edas, basado en un intercambio de equivalentes, tiene lugar sobre la base de una cualidad com\u00fan inherente a todas las mercanc\u00edas. De hecho, para que se produzca el intercambio, es necesario que exista algo com\u00fan en las cosas que permita compararlas unas con otras. Evidentemente, no se trata del peso, el color, el tama\u00f1o o cualquier otra cualidad f\u00edsica, que var\u00edan considerablemente de una mercanc\u00eda a otra. Un par de zapatos es muy diferente de un abrigo. Lo que tienen en com\u00fan las mercanc\u00edas es que todas son productos del trabajo humano. \u201cLa naturaleza no construye m\u00e1quinas, ni locomotoras, ferrocarriles, tel\u00e9grafos el\u00e9ctricos, hiladoras autom\u00e1ticas, etc. Son estos, productos de la industria humana\u201d explic\u00f3 Marx. (6) Como consecuencia, tanto trabajo generalizado en una mercanc\u00eda puede ser comparado con tanto trabajo generalizado en otra. En cambio, se pueden intercambiar tantos relojes por tantos pares de zapatos, seg\u00fan la cantidad de tiempo de trabajo que se emplee en su producci\u00f3n. Por lo tanto, las mercanc\u00edas pueden considerarse como tiempo de trabajo condensado.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Fetichismo de la mercanc\u00eda<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>Para Marx, el valor es una relaci\u00f3n entre personas, una relaci\u00f3n social, pero bajo el capitalismo aparece en una \u201cforma fant\u00e1stica\u201d como una relaci\u00f3n entre cosas. Son solo las personas, con sus propios intereses, las que realizan este intercambio, utilizando objetos inanimados para su venta, y no al rev\u00e9s. Esta apariencia surge de lo que Marx llama \u201cel fetichismo de las mercanc\u00edas\u201d. Como sabemos, las apariencias pueden ser enga\u00f1osas. Cada d\u00eda, el sol parece circunnavegar la tierra, cuando la realidad es que la tierra gira alrededor del sol. Por lo tanto, es necesario traspasar el velo de la apariencia para revelar la realidad que se disfraza en su interior. Esa es la raz\u00f3n de ser de la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista. Como explic\u00f3 el economista sovi\u00e9tico Rubin, \u201cMarx aborda la sociedad humana empezando por las cosas y pasando por el trabajo. Comienza con las cosas que son visibles y pasa a los fen\u00f3menos que tienen que ser revelados por medio de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d. (7)<\/p>\n<p>Marx explic\u00f3 repetidamente que si la verdad pudiera obtenerse \u00fanicamente de la apariencia de las cosas, entonces no habr\u00eda necesidad de la ciencia. Esa fue la raz\u00f3n de escribir los tres vol\u00famenes de\u00a0<em>El Capital<\/em>. Hay que ver m\u00e1s all\u00e1 de la apariencia de las cosas para ver las relaciones reales. Este es el objetivo de la verdadera ciencia y del marxismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl economista vulgar no tiene ni la menor idea de que las actuales relaciones cotidianas de cambio\u00a0<em>no<\/em>\u00a0pueden ser\u00a0<em>directamente id\u00e9nticas<\/em>\u00a0a las magnitudes de valor. Todo el quid de la sociedad burguesa consiste precisamente en que en ella no existe a priori ninguna regulaci\u00f3n consciente, social, de la producci\u00f3n. Lo razonable, lo naturalmente necesario no se manifiesta sino bajo la forma de una media, que act\u00faa ciegamente. Pero el economista vulgar cree que hace un gran descubrimiento cuando contra la revelaci\u00f3n de conexi\u00f3n interna proclama orgullosamente que las cosas tienen una apariencia completamente distinta. De hecho, se enorgullece de reptar ante la apariencia y toma esta por la \u00faltima palabra. \u00bfQu\u00e9 falta puede hacer entonces la ciencia?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero la cosa tiene un segundo fondo. Una vez se ha penetrado en la conexi\u00f3n de las cosas, se viene abajo toda la fe te\u00f3rica en la necesidad permanente del actual orden de cosas, se viene abajo antes de que dicho estado de cosas se desmorone pr\u00e1cticamente. Por tanto, las clases dominantes est\u00e1n absolutamente interesadas en perpetuar esta insensata confusi\u00f3n. S\u00ed, \u00bfy por qu\u00e9 si no por ello se paga a los charlatanes sicofantes cuya \u00faltima carta cient\u00edfica es afirmar que en la Econom\u00eda pol\u00edtica est\u00e1 prohibido razonar?\u201d. (8)<\/p>\n<p>El valor, en el sentido marxista, parece una cosa bastante extra\u00f1a. No es una cualidad natural ni f\u00edsica de la mercanc\u00eda, ni una que pueda ser comprendida a trav\u00e9s de nuestros sentidos. Como tal, el valor no puede verse ni siquiera con un potente microscopio. Tampoco se puede tocar ni oler, ya que no tiene presencia f\u00edsica. Pero el valor de cambio existe ciertamente, al igual que la gravedad, y no es algo arbitrario. Como explic\u00f3 Marx, el valor es una cualidad social definida y solo aparece cuando se produce el intercambio entre mercanc\u00edas. Como relaci\u00f3n social, se expresa como una relaci\u00f3n entre el trabajo de los diferentes productores. En el intercambio, tanto trabajo generalizado cambia de manos a trav\u00e9s del intercambio de valores. La ley de la oferta y la demanda no determina el valor, sino que simplemente hace que el precio de mercado de las mercanc\u00edas fluct\u00fae por encima o por debajo de sus valores.<\/p>\n<p>Sin embargo, el valor no es el resultado de una forma particular de trabajo, sino del trabajo humano abstracto, o del trabajo en general. El trabajo particular utilizado para fabricar diferentes mercanc\u00edas, como zapatos y abrigos, es diferente del trabajo abstracto. Los zapatos y los abrigos son los productos espec\u00edficos del zapatero y del sastre. Sin embargo, en el intercambio, lo que se intercambia no es el trabajo particular, sino el trabajo humano en general. Todo el trabajo, ya sea simple, no cualificado, medio o cualificado, se reduce en el intercambio a cantidades de trabajo medio; siendo el trabajo cualificado simplemente un m\u00faltiplo del no cualificado.<\/p>\n<p>El valor de una mercanc\u00eda, como explic\u00f3 Marx en el primer volumen de\u00a0<em>El Capital<\/em>, puede medirse seg\u00fan la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario que se invirti\u00f3 en su producci\u00f3n. El valor solo puede expresarse en relaci\u00f3n con otras mercanc\u00edas y se manifiesta en el valor de cambio. Por ejemplo, tantos zapatos pueden cambiarse por tantos abrigos, en funci\u00f3n de su valor (o del tiempo de trabajo socialmente necesario para su producci\u00f3n).<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>M\u00e1quinas<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>En el proceso de producci\u00f3n, las m\u00e1quinas no crean nuevo valor. Las m\u00e1quinas se limitan a transferir su propio valor poco a poco a las nuevas mercanc\u00edas a trav\u00e9s de la depreciaci\u00f3n. Las m\u00e1quinas tienen que ser utilizadas por los trabajadores, de lo contrario son superfluas. \u201cUna m\u00e1quina que no presta servicios en el proceso de trabajo es in\u00fatil\u201d, explic\u00f3 Marx. \u201cCae, adem\u00e1s, bajo la fuerza destructiva del metabolismo natural. El hierro se oxida, la madera se pudre. El hilo que no se teje o no se devana, es algod\u00f3n echado a perder. Corresponde al trabajo vivo apoderarse de esas cosas, despertarlas del mundo de los muertos, transformarlas de valores de uso potenciales en valores de uso efectivos y operantes\u201d. (9)<\/p>\n<p>Marx continu\u00f3 respondiendo a la objeci\u00f3n com\u00fan sobre un trabajador perezoso que parece producir mayores valores, al haber dedicado m\u00e1s tiempo a producir cosas. Marx explic\u00f3 que no era el trabajo el que creaba valor, sino el trabajo \u201csocialmente necesario\u201d, una distinci\u00f3n que los economistas cl\u00e1sicos no lograron comprender. Por esto se entiende el trabajo medio utilizado para producir mercanc\u00edas en condiciones medias y bajo el nivel de t\u00e9cnica existente. El hecho de que una mercanc\u00eda contenga o no trabajo socialmente necesario se revelar\u00e1 en el intercambio cuando las mercanc\u00edas se vendan o se rechacen en el mercado.<\/p>\n<p>Si se tarda m\u00e1s tiempo en producir una determinada mercanc\u00eda que el tiempo medio, entonces este tiempo de trabajo excesivo es trabajo in\u00fatil. En el mercado, estas mercanc\u00edas no encontrar\u00e1n comprador. Todas las mercanc\u00edas fabricadas a un coste medio social m\u00e1s elevado quedar\u00e1n sin vender o tendr\u00e1n que ser vendidas con p\u00e9rdidas para el capitalista. El flujo y reflujo de los niveles de precios se establece en torno a un equilibrio, que cubre los costes de producci\u00f3n y una determinada tasa media de beneficio. Nuestros capitalistas que emplean mano de obra improductiva pronto se ver\u00e1n expulsados del negocio, incapaces de vender sus mercanc\u00edas al \u201cprecio de mercado\u201d.<\/p>\n<p>Evidentemente, si los capitalistas son capaces de desarrollar e introducir nuevas t\u00e9cnicas de producci\u00f3n y producir mercanc\u00edas por debajo de los costes de producci\u00f3n, entonces podr\u00e1n vender m\u00e1s mercanc\u00edas a un coste m\u00e1s bajo y obtener superbeneficios, solo hasta que todos los dem\u00e1s sigan su ejemplo e introduzcan la nueva t\u00e9cnica. Una vez que esto sucede, el precio cae a un nuevo nivel que se corresponde con el nuevo tiempo de trabajo \u201csocialmente necesario\u201d. Cada mercanc\u00eda necesita ahora menos tiempo para producirse y, por tanto, contiene menos valor que antes, con lo que se reducen efectivamente su coste y su precio. Por supuesto, el tiempo de trabajo socialmente necesario siempre cambia con los cambios de la t\u00e9cnica. No obstante, existe un est\u00e1ndar medio general en cualquier momento, que sin embargo es superado en un proceso continuo.<\/p>\n<p>De este modo, la ley del valor determina las proporciones de las mercanc\u00edas que hay que producir y la distribuci\u00f3n de la fuerza de trabajo en los distintos sectores de la econom\u00eda. Esto demuestra c\u00f3mo la ley del valor act\u00faa como regulador b\u00e1sico del sistema capitalista.<\/p>\n<p>As\u00ed podemos entender claramente la diferencia, a menudo confusa, entre riqueza material y valor. El valor es una categor\u00eda hist\u00f3rica, que solo es v\u00e1lida mientras exista la producci\u00f3n de mercanc\u00edas; es una relaci\u00f3n social. La riqueza, en cambio, es algo material, y consiste en valores de uso, independientemente de la forma de sociedad.<\/p>\n<p>En igualdad de condiciones, un aumento de la productividad del trabajo generar\u00e1 un aumento de la riqueza material de la sociedad. Sin embargo, la cantidad total de valores existentes puede permanecer constante al mismo tiempo, siempre que la cantidad de trabajo empleado sea la misma. Una cosecha favorable aumenta la riqueza de un pa\u00eds, pero los valores totales de las mercanc\u00edas representados por la cosecha seguir\u00edan siendo los mismos si la cantidad de trabajo socialmente necesario gastado permaneciera inalterada.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos burgueses se deleitan en se\u00f1alar las aparentes \u201ccontradicciones\u201d de Marx, sin comprender el m\u00e9todo de an\u00e1lisis de Marx. Incapaces de responderle, prefieren en cambio distorsionar y tergiversar todo lo que dice. \u201cCuando analizamos las formas econ\u00f3micas, por otra parte, no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos qu\u00edmicos\u201d, explic\u00f3 Marx. \u201cLa facultad de abstraer debe hacer las veces del uno y los otros\u201d. (10) As\u00ed, en el primer volumen de\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx asume para el prop\u00f3sito de su an\u00e1lisis que las mercanc\u00edas tienden a intercambiarse con base en sus valores. Solo partiendo de este supuesto pudo demostrar c\u00f3mo el trabajo era la fuente del valor y el origen de la plusval\u00eda. Sin embargo, en el tercer volumen de\u00a0<em>El Capital<\/em>, Marx tiene en cuenta la diferente composici\u00f3n del capital en las distintas industrias o ramas. Explic\u00f3 que la competencia entre los capitales provocaba una tasa media de ganancia basada en el capital total, de modo que las mercanc\u00edas tend\u00edan a intercambiarse seg\u00fan sus precios de producci\u00f3n y no su valor. La transformaci\u00f3n de los valores en precios de producci\u00f3n y la formaci\u00f3n de la tasa media de ganancia no entran en conflicto con la teor\u00eda del valor, sino que la presuponen.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cLos trabajos privados, ejercidos independientemente los unos de los otros pero sujetos a una interdependencia multilateral en cuanto ramas de la divisi\u00f3n social del trabajo que se originan naturalmente, son reducidos en todo momento a su medida de proporci\u00f3n social porque en las relaciones de intercambio entre sus productos, fortuitas y siempre fluctuantes, el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producci\u00f3n de los mismos se impone de modo irresistible como ley natural reguladora, tal como por ejemplo se impone la ley de la gravedad cuando a uno se le cae la casa encima. La determinaci\u00f3n de las magnitudes de valor por el tiempo de trabajo, pues, es un misterio oculto bajo los movimientos manifiestos que afectan a los valores relativos de las mercanc\u00edas\u201d. (11)<\/p>\n<p>El impulso constante de los capitalistas por ir a la par de los cambios operados en el tiempo de trabajo \u201csocialmente necesario\u201d, explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 el capitalismo no puede existir sin revolucionar continuamente el modo de producci\u00f3n. A su vez, la introducci\u00f3n de la maquinaria junto con la expansi\u00f3n del capital, significa una tendencia inevitable a la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>A grandes rasgos, los economistas burgueses cl\u00e1sicos tambi\u00e9n comprendieron la importancia del trabajo en la creaci\u00f3n de valor. Para Adam Smith, la verdadera riqueza no era la acumulaci\u00f3n de dinero, como en la teor\u00eda mercantilista anterior, sino que estaba basada en la acci\u00f3n del trabajo en la fabricaci\u00f3n de nuevos productos. En\u00a0<em>La Riqueza de las naciones\u00a0<\/em>(publicada en 1776, el mismo a\u00f1o de la independencia de Estados Unidos), sosten\u00eda que el aumento de la riqueza depend\u00eda de la productividad f\u00edsica del trabajo. Este concepto fue m\u00e1s all\u00e1 de las ideas de los fisi\u00f3cratas, que hac\u00edan hincapi\u00e9 en el producto f\u00edsico, y condujo a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la teor\u00eda del valor-trabajo. Esto sirvi\u00f3 para situar el estudio de la econom\u00eda pol\u00edtica sobre bases objetivas firmes.<\/p>\n<p>Fue en\u00a0<em>La Riqueza de las naciones<\/em>\u00a0donde Marx se encontr\u00f3 por primera vez con la definici\u00f3n cl\u00e1sica del valor, que copi\u00f3 palabra por palabra en su cuaderno: \u201cToda la riqueza del mundo fue comprada al principio no con oro ni con plata sino con trabajo; y su valor para aquellos que la poseen y que desean intercambiarla por algunos productos nuevos es exactamente igual a la cantidad de trabajo que les permite comprar o dirigir\u201d. (12)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl precio real de todas las cosas\u201d, afirm\u00f3 Adam Smith, \u201clo que cada cosa cuesta realmente a la persona que desea adquirirla, es el esfuerzo y la fatiga que su adquisici\u00f3n supone. Lo que cada cosa verdaderamente vale para el hombre que la ha adquirido y que pretende desprenderse de ella o cambiarla por otra cosa, es el esfuerzo y la fatiga que se puede ahorrar y que puede imponer sobre otras personas. [&#8230;] El trabajo fue el primer precio, la moneda de compra primitiva que se pag\u00f3 por todas las cosas\u201d. (13)<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 claridad, sobre todo si se compara con los disc\u00edpulos modernos de Adam Smith! Si bien es cierto que Smith confunde el valor con el precio, entiende sin embargo la importancia del tiempo de trabajo como elemento fundamental subyacente al valor de cambio. Fue Marx, particularmente en el tercer volumen de\u00a0<em>El Capital<\/em>, quien explic\u00f3 que la ley del valor no se revela directamente, sino indirectamente. Las mercanc\u00edas se venden por encima o por debajo de su valor. Solo por accidente los precios de mercado se corresponden con el valor, en torno al cual fluct\u00faan. \u201cNo obstante, por grandes que puedan ser las diferencias entre los precios y los valores de las mercanc\u00edas en los casos individuales, la suma de todos los precios es igual a la suma de todos los valores, porque en \u00faltimo t\u00e9rmino \u00fanicamente los valores que han sido creados por el trabajo humano se encuentran a disposici\u00f3n de la sociedad\u201d, explicaba Trotsky, \u201cy los precios no poden franquear este l\u00edmite, inclusive si se tiene en cuenta el \u201cmonopolio de los precios\u201d o el \u201ctrust\u201d; de all\u00ed donde el trabajo no ha creado un valor nuevo, ni el mismo Rockefeller puede sacar nada\u201d. (14)<\/p>\n<p>No obstante, por grandes que puedan ser las diferencias entre los precios y los valores de las mercanc\u00edas en los casos individuales, la suma de todos los precios es igual a la suma de todos los valores, porque en \u00faltimo t\u00e9rmino \u00fanicamente los valores que han sido creados por el trabajo humano se encuentran a disposici\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Adam Smith destac\u00f3 la importancia de la productividad y la divisi\u00f3n del trabajo en la producci\u00f3n. Como tel\u00f3n de fondo, defend\u00eda los mercados no regulados y la adopci\u00f3n del libre comercio, que pronto se convirti\u00f3 en el grito de guerra de la clase industrial. Cre\u00eda que las fuerzas invisibles del mercado (\u201cmano invisible\u201d) y la b\u00fasqueda del beneficio personal eran el mejor entorno posible para el crecimiento econ\u00f3mico. Este enfoque sirvi\u00f3 para establecer a los economistas cl\u00e1sicos como los pensadores m\u00e1s avanzados de su \u00e9poca. Adem\u00e1s de Adam Smith, esta escuela tuvo otra figura destacada, David Ricardo. Sus\u00a0<em>Principios de econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>\u00a0proporcionaron a los economistas cl\u00e1sicos por primera vez un libro de texto econ\u00f3mico completamente elaborado, posici\u00f3n que mantuvo durante m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, mientras los economistas burgueses juran por cada punto y coma de Adam Smith, e incluso nombran institutos econ\u00f3micos con su nombre, se estremecen al pensar en la teor\u00eda del valor-trabajo. Para ellos es un anatema y un puente hacia el socialismo y el marxismo.<\/p>\n<p>No es casualidad que Ricardo abra sus\u00a0<em>Principios<\/em>\u00a0con una secci\u00f3n sobre el valor. \u201cEn esta edici\u00f3n\u201d, dice Ricardo, \u201che intentado desarrollar, de un modo m\u00e1s completo que en la anterior, mi opini\u00f3n sobre la dif\u00edcil cuesti\u00f3n del valor\u201d. A continuaci\u00f3n abre la primera secci\u00f3n con su definici\u00f3n: \u201cEl valor de una mercanc\u00eda, o la cantidad de cualquier otra mercanc\u00eda por la que pueda intercambiarse, depende de la cantidad relativa de trabajo necesaria para su producci\u00f3n, y no de la compensaci\u00f3n mayor o menor que se paga por dicho trabajo\u201d. (15)<\/p>\n<p>Contin\u00faa insistiendo en este punto en el siguiente p\u00e1rrafo: \u201cSi analizamos el estadio de la sociedad en el que se han efectuado los mayores adelantos, y en el que florecen las artes y el comercio, seguimos observando que los bienes cambian de valor conforme a este principio; por ejemplo, al estimar el valor de cambio de las medias veremos que su valor, con relaci\u00f3n a otras cosas, depende de la cantidad total de trabajo necesaria para fabricarlas y llevarlas al mercado. Primero est\u00e1 el trabajo requerido para labrar la tierra donde se cultiva el algod\u00f3n; segundo, el trabajo de transportar el algod\u00f3n al pa\u00eds donde habr\u00e1n de fabricar las medias, que incluye una parte del trabajo empleado en la construcci\u00f3n del buque en el que es transportado, parte incluida en el flete de las mercanc\u00edas; tercero, el trabajo del hilandero y el tejedor; cuarto, una porci\u00f3n de la labor del ingeniero, el herrero y el carpintero que construyeron los edificios y las m\u00e1quinas que precisa la manufactura de las medias; quinto, el trabajo del comerciante minorista y el de muchos otros que huelga particularizar\u201d. (16)<\/p>\n<p>Ricardo se\u00f1ala la observaci\u00f3n de Adam Smith de que hay dos tipos de valor, uno llamado \u201cvalor en uso\u201d (<em>value in use<\/em>) y el otro \u201cvalor en cambio\u201d (<em>value in exchange<\/em>), a saber, el valor de uso y el valor de cambio, y luego cita a Smith: \u201cLas cosas que tienen un gran valor de uso con frecuencia poseen poco o ning\u00fan valor de cambio\u201d; y, por el contrario, las que tienen el mayor valor de cambio, tienen poco o ning\u00fan valor de uso.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Ricardo pone los siguientes ejemplos: \u201cEl aire y el agua son sumamente \u00fatiles, de hecho son indispensables para la vida, y sin embargo en circunstancias normales no se puede obtener nada a cambio de ellos. E l oro, por el contrario, aunque su utilidad es peque\u00f1a comparado con el aire o el agua, se intercambiar\u00e1 por una gran cantidad de otros bienes\u201d<\/p>\n<p>Concluye correctamente que \u00abla utilidad no es la medida del valor de cambio, aunque resulte esencial para el mismo. Si un art\u00edculo no es \u00fatil para nada, en otras palabras, si es incapaz en modo alguno de contribuir a nuestra satisfacci\u00f3n, carecer\u00eda de valor de cambio por m\u00e1s escaso que fuera y cualquiera que fuese la cantidad de trabajo necesaria para conseguirlo\u201d. (17)<\/p>\n<p>Por lo tanto, los economistas cl\u00e1sicos, as\u00ed como tambi\u00e9n Marx, consideraron la teor\u00eda del valor-trabajo como una ley vital que reg\u00eda la econom\u00eda pol\u00edtica. La naturaleza proporciona los materiales, pero es el trabajo el que los convierte en valores de uso y valores (de cambio). La naturaleza nos proporciona los materiales gratuitamente, sin ning\u00fan valor. Es el trabajo humano, mediante el gasto de tiempo y esfuerzo, el que sirve para crear valores. La producci\u00f3n, en la que la naturaleza es modificada por la aplicaci\u00f3n del trabajo humano, es por supuesto esencial no solo para nuestro bienestar, sino para nuestra supervivencia. Sea cual sea la cantidad de capital ficticio creado por el capital financiero, sean cuales sean las fortunas hechas en los mercados monetarios, la riqueza real solo puede producirse mediante la creaci\u00f3n de valores de uso, a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Se puede poner precio a todo, incluso a las cosas que no tienen ning\u00fan valor. En el pasado, la Iglesia Cat\u00f3lica lleg\u00f3 a poner precio al alma de una persona en forma de indulgencias religiosas. Cosas como la tierra, pueden cotizarse y venderse por enormes cantidades de dinero. Las obras de arte raras se venden por millones, mucho m\u00e1s all\u00e1 de su \u201cvalor\u201d intr\u00ednseco original, debido a la fren\u00e9tica especulaci\u00f3n de quienes tienen dinero, deseosos de \u201cinvertir\u201d en estos artefactos \u00fanicos. Con una oferta limitada a un solo objeto, los cuadros individuales de Rembrandt pueden venderse por una fortuna. Estos ejemplos se han utilizado sin cesar para atacar y desacreditar la teor\u00eda del valor del trabajo.<\/p>\n<p>Para empezar, a pesar de las alegaciones de nuestros cr\u00edticos burgueses, Marx nunca neg\u00f3 los efectos de la oferta y la demanda sobre el precio. Tampoco neg\u00f3 el efecto de los monopolios sobre los precios. Una oferta restringida, por la raz\u00f3n que sea, har\u00e1 subir el precio de una mercanc\u00eda. Tuvimos el ejemplo reciente de Apple, que perdi\u00f3 una batalla judicial de alto nivel, cuando un juez federal de EE. UU. dictamin\u00f3 que la empresa hab\u00eda violado la ley antimonopolio al conspirar con los editores para aumentar el precio de los libros electr\u00f3nicos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Monopolios<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>Apple entr\u00f3 en el mercado de los libros electr\u00f3nicos con el lanzamiento en 2010 de su iPad y su iBookstore. En ese momento, Amazon controlaba casi el 90% del negocio de los libros digitales, comprando los nuevos libros electr\u00f3nicos a los editores por 10 d\u00f3lares y vendi\u00e9ndolos despu\u00e9s por 9,99 d\u00f3lares. Los editores estaban preocupados porque el modelo de precios de Amazon amenazaba su negocio, lo que les oblig\u00f3 a actuar colectivamente para aumentar los precios o enfrentarse a las represalias de Amazon. Por ello, Apple lleg\u00f3 a acuerdos que permit\u00edan a las editoriales fijar el precio, mientras que ella se llevaba un 30% de descuento. Los editores tambi\u00e9n aceptaron topes de precios y una cl\u00e1usula que permit\u00eda a Apple igualar los precios de otros minoristas.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de contraer la oferta por parte de las empresas monopolistas obligar\u00e1 a subir los precios, ya que la demanda superar\u00e1 a la oferta. Esto es innegable. Sin embargo, no debemos mezclar la cuesti\u00f3n del valor con la del precio, que son dos cosas diferentes. El valor viene determinado por el trabajo socialmente necesario que se emplea en el producto. Mientras que el precio de mercado rara vez se corresponde con el valor de una mercanc\u00eda, que siempre tiende a fluctuar por encima o por debajo de este valor.<\/p>\n<p>De hecho, la ley del valor no podr\u00eda funcionar si los precios no difirieran de los valores. Si los abrigos y los zapatos se intercambian en proporci\u00f3n a su valor, y m\u00e1s personas deciden que prefieren comprar m\u00e1s abrigos y menos zapatos, el precio de los abrigos subir\u00e1 por encima de su valor y el de los zapatos caer\u00e1 por debajo del suyo. El dinero que fluye hacia la producci\u00f3n de abrigos aumentar\u00e1, pero el de los zapatos disminuir\u00e1. El capital fluir\u00e1 entonces del sector menos rentable al m\u00e1s rentable, lo que dar\u00e1 lugar a un aumento de la oferta de abrigos. Esta reasignaci\u00f3n de recursos, capital y trabajo, no podr\u00eda producirse sin que los precios de mercado subieran por encima o bajaran por debajo de los valores en respuesta a los cambios en la oferta y la demanda de determinadas mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Sin embargo, los precios siempre rondan el valor de una mercanc\u00eda. Por eso, algunas mercanc\u00edas, como una lata de alubias, siempre ser\u00e1n menos cara que un coche. Aunque el precio de las alubias puede subir mucho por razones de escasez, esto har\u00e1 que el capital fluya hacia este sector atra\u00eddo por los altos beneficios, y aumente la producci\u00f3n futura de alubias cocidas, reduciendo por consiguiente su precio. Este proceso tiene lugar en toda la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Esto demuestra la fluctuaci\u00f3n de los precios de mercado, pero sigue sin explicar la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 es lo que hay detr\u00e1s de estos precios. Para Marx, la respuesta es el valor. En cuanto a los economistas burgueses, se limitan a ignorar esta cuesti\u00f3n, ya que molesta a sus explicaciones superficiales.<\/p>\n<p>Francis Wheen, en su libro titulado\u00a0<em>Historia de El Capital de Karl Marx<\/em>, cree haber dado con una contradicci\u00f3n importante en Marx, pero simplemente revela una ignorancia de la econom\u00eda marxista, un defecto b\u00e1sico con tales escritores.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c\u2018Hasta el momento\u2019, escribe Marx, \u2018ning\u00fan qu\u00edmico ha descubierto valor de cambio en las perlas ni en los diamantes\u2019\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEs curioso que Marx eligiera este ejemplo, pues pone de manifiesto una limitaci\u00f3n de su teor\u00eda. Si, tal como supone, el valor de cambio de las perlas y los diamantes deriva tan solo del tiempo de trabajo dedicado a su extracci\u00f3n y transformaci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 hay gente dispuesta a pagar centenares de miles de libras esterlinas por un anillo de diamantes o un collar de perlas? \u00bfNo podr\u00edan deberse tambi\u00e9n estos precios desorbitados a un valor en raz\u00f3n de la escasez, a la percepci\u00f3n subjetiva de la belleza o al simple deseo de destacar por encima de los dem\u00e1s? Si el \u00fanico factor determinante fuera el tiempo de trabajo, un dibujo realizado por Picasso en el mantel de un restaurante o un sombrero que hubiera pertenecido a john Lennon no costar\u00edan m\u00e1s que unas pocas libras, y el \u2018valor\u2019 de una botella de vino tinto de una cosecha fabulosa ser\u00eda id\u00e9ntico al de una de una cosecha peor, siempre que ambas impliquen la misma cantidad de trabajo. [\u2026] La teor\u00eda del trabajo puede resultar de poca ayuda a la hora de entender por qu\u00e9 unos pocos mechones de pelo de Elvis Presley guardados con celo por su barbero se vendieron por 115.000 d\u00f3lares en una subasta p\u00fablica celebrada en 2002\u201d. (18)<\/p>\n<p>\u00a1Pero debemos objetar en\u00e9rgicamente esta tergiversaci\u00f3n de Marx! Marx nunca dijo que el valor de cambio fuera lo \u00fanico que determinaba el precio. Las obras de arte, como el sombrero de John Lennon o los recortes de pelo de Elvis, no pueden ser producidos o reproducidos, excepto como imitaciones inferiores, y por lo tanto tales cosas son \u00fanicas, objetos irrepetibles. Esta situaci\u00f3n de monopolio influye directamente en su precio o simplemente en lo que la gente est\u00e1 dispuesta a pagar. Su precio no se basa en su valor original, sino que est\u00e1 determinado \u00fanicamente por la oferta y la demanda, como hab\u00edan explicado Marx y los economistas burgueses cl\u00e1sicos. En la pr\u00e1ctica, estas cosas \u00fanicas quedan fuera del \u00e1mbito de la teor\u00eda del valor del trabajo, que se ocupa de mercanc\u00edas que pueden reproducirse sin limitaciones ni restricciones. Se trata de precios de monopolio. Si el art\u00edculo es \u00fanico, la oferta restringida significa que puede tener un precio astron\u00f3mico. Esto no tiene nada que ver con su valor original, sino simplemente con la singularidad del objeto y lo que la gente est\u00e1 dispuesta a pagar.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Solo la escasez<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>El economista cl\u00e1sico, David Ricardo, explic\u00f3 muy bien este punto. \u201cHay algunas mercanc\u00edas\u201d, escribi\u00f3, \u201ccuyo valor viene determinado exclusivamente por su escasez. Ning\u00fan trabajo podr\u00e1 incrementar la cantidad de dichos bienes, y por tanto su valor no se ver\u00e1 disminuido por una oferta mayor. Tal el caso de algunas estatuas o pinturas excepcionales, libros o monedas raras, vinos de una calidad peculiar, que solo pueden ser elaborados con uvas cultivadas en una tierra especial, de oferta muy limitada. Su valor es por completo independiente de la cantidad de trabajo originalmente requerida para producirlos, y var\u00eda con la riqueza y preferencias variables de quienes desean poseerlos\u201d.<\/p>\n<p>Ricardo contin\u00faa explicando:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cPero estos bienes constituyen una min\u00fascula fracci\u00f3n de la masa de mercanc\u00edas que diariamente se intercambian en el mercado. El trabajo es lo que procura la gran mayor\u00eda de los bienes que son objeto de deseo; y ellos pueden ser multiplicados, no solo en un pa\u00eds sino en muchos, casi sin l\u00edmite determinado, si estamos dispuestos a dedicar el trabajo necesario para obtenerlos\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cSiempre que hablamos, pues, de mercanc\u00edas, de su valor de cambio y delas leyes que regulan sus precios relativos, nos referimos solo a los bienes cuya cantidad puede ser incrementada gracias al ejercicio de la actividad humana, y en cuya producci\u00f3n la competencia opera sin restricciones\u201d. (19)<\/p>\n<p>Los objetos que no son productos del trabajo humano y que no tienen valor, pueden ciertamente tener un precio cuando se ponen a la venta. A trav\u00e9s de su precio adquieren una \u201cforma de mercanc\u00eda\u201d.\u00a0 Como explic\u00f3 Marx, \u201cCosas que en s\u00ed y para s\u00ed no son mercanc\u00edas, como por ejemplo la conciencia, el honor, etc., pueden ser puestas en venta por sus poseedores, adoptando as\u00ed, merced a su precio, la forma mercantil. Es posible, pues, que una cosa tenga formalmente precio sin tener valor. La expresi\u00f3n en dinero deviene aqu\u00ed imaginaria, como en ciertas magnitudes matem\u00e1ticas\u201d. (20) Contin\u00faa dando el ejemplo del precio de la tierra no cultivada, que carece de valor porque no se ha gastado trabajo humano en su producci\u00f3n. Sin embargo, si se encuentra en un lugar atractivo, puede alcanzar un precio elevado.<\/p>\n<p>Sin embargo, la sociedad no puede vivir del honor, de las obras de arte o de los artefactos de valor incalculable, sea cual sea su precio. El ser humano solo puede vivir de la producci\u00f3n de riqueza real. El trabajo transforma la naturaleza y constituye la base de la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida. Como explic\u00f3 Marx, es el tiempo de trabajo socialmente necesario, expresado en valor, el que est\u00e1 en el centro de las cosas. Los precios del monopolio son un producto de circunstancias definidas, y no reflejan el valor como tal. A pesar de nuestras cr\u00edticas, la ley del valor, sigue siendo el regulador clave de la vida econ\u00f3mica capitalista.<\/p>\n<p>Si bien Marx reconoci\u00f3 la contribuci\u00f3n de los economistas cl\u00e1sicos burgueses, no obstante realiz\u00f3 una cr\u00edtica rigurosa de sus ideas, que se encuentra especialmente en los tres vol\u00famenes de las Teor\u00edas de la plusval\u00eda. Marx se dedic\u00f3 a analizar y exponer sus contradicciones y limitaciones, al mismo tiempo que elaboraba sus ideas sobre las leyes del capitalismo. En efecto, los escritos de Marx representan una historia cr\u00edtica de la econom\u00eda cl\u00e1sica burguesa, o econom\u00eda pol\u00edtica vulgar, como \u00e9l la llamaba, desde sus or\u00edgenes hasta su madurez y eventual colapso. Separ\u00f3 lo que era progresivo en ella de lo que no ten\u00eda valor, lo que luego utiliz\u00f3 para transformar y enriquecer cualitativamente una nueva visi\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Marx explic\u00f3 que los economistas cl\u00e1sicos desarrollaron sus ideas en una \u00e9poca en la que \u201cla lucha de clases a\u00fan no estaba desarrollada\u201d. En estas condiciones, sus ideas no constitu\u00edan una amenaza para el orden capitalista. Sin embargo, en cuanto la lucha de clases se afianza, los te\u00f3ricos de la burgues\u00eda se asustan y la econom\u00eda pol\u00edtica degenera en apolog\u00e9tica. Los economistas abandonan r\u00e1pidamente la teor\u00eda del valor-trabajo y la sustituyen por la utilidad marginal, la teor\u00eda marginal y otros an\u00e1lisis subjetivos. La Escuela Austr\u00edaca fue la principal artiller\u00eda de esta contraofensiva burguesa contra el marxismo. Para ellos, los salarios se consideraban simplemente una parte de la renta nacional, junto con la renta, el inter\u00e9s y el beneficio. El trabajo no ocupaba un lugar especial en la producci\u00f3n y la plusval\u00eda no exist\u00eda. Su concepto de valor no se basaba en ning\u00fan criterio objetivo, sino que expresaba simplemente una elecci\u00f3n o un deseo subjetivo.<\/p>\n<p>En palabras del reverendo arzobispo Whately, \u201cno es que las perlas tengan un precio elevado porque los hombres hayan buceado por ellas, sino que, por el contrario, los hombres bucean por ellas porque tienen un precio elevado\u201d. De hecho, el alto precio de las perlas se debe al dif\u00edcil trabajo que supone su recuperaci\u00f3n, y su alto valor estimula a la gente a dedicarse a esta actividad. Nuestro arzobispo no ve la cuesti\u00f3n esencial: \u00bfcu\u00e1l es el valor de una perla y c\u00f3mo se determina? La confusi\u00f3n sobre las piedras preciosas (o perlas) fue respondida por Marx en El Capital. En primer lugar, cita al economista S. Bailey:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201c\u2018El valor\u2019 (valor de cambio) \u2018es un atributo de las cosas; las riquezas\u2019 (valor de uso), \u2018un atributo del hombre. El valor, en este sentido, implica necesariamente el intercambio; la riqueza no\u2019. \u2018La riqueza\u2019 (valor de uso) \u2018es un atributo del hombre, el valor un atributo de las mercanc\u00edas. Un hombre o una comunidad son ricos; una perla o un diamante son valiosos&#8230;\u2019\u201d (21)<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Marx explica la raz\u00f3n por la que esas cosas tienen valor: \u201cLos diamantes rara vez afloran en la corteza terrestre, y de ah\u00ed que el hallarlos insuma, t\u00e9rmino medio, mucho tiempo de trabajo. Por consiguiente, en poco volumen representan mucho trabajo\u201d. Contin\u00faa: \u201cDisponiendo de minas m\u00e1s productivas, la misma cantidad de trabajo se representar\u00eda en m\u00e1s diamantes, y el valor de los mismos disminuir\u00eda. Y si con poco trabajo se lograra transformar carb\u00f3n en diamantes, estos podr\u00edan llegar a valer menos que ladrillos\u201d. (22)<\/p>\n<p>Marx, por tanto, ve el valor como algo objetivo. Con los marginalistas, todo el asunto se pone de cabeza de forma idealista y el valor se convierte en algo subjetivo. En este punto, la econom\u00eda burguesa deja de ser una ciencia. Su objetivo es ahora justificar al sistema capitalista, que para ellos es el \u00fanico sistema viable posible. Estas ideas subjetivas fueron refinadas posteriormente por el economista de Cambridge Alfred Marshall, quien construy\u00f3 curvas de demanda y oferta para demostrar una teor\u00eda de los precios sin pulir.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Preferencias individuales<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>En un intento consciente de refutar a Marx, como podemos ver, toda la teor\u00eda econ\u00f3mica se ha reducido ahora a la noci\u00f3n de preferencias y elecciones individuales, y deja de tener valor cient\u00edfico, aparte de las cosas m\u00e1s triviales. \u201cLos espadachines a sueldo sustituyeron a la investigaci\u00f3n desinteresada\u201d, explicaba Marx, \u201cy la mala conciencia y las ruines intenciones de la apolog\u00e9tica ocuparon el sitial de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica sin prejuicios\u201d. (23) La econom\u00eda capitalista no fue tratada por ellos como un sistema social global, sino simplemente compuesta por millones de relaciones individuales atomizadas entre productores y consumidores.<\/p>\n<p>Esta es la base de la llamada teor\u00eda de la utilidad marginal, defendida originalmente por Stanley Jevons (1871), Karl Menger (1871) y L\u00e9on Walras (1874). \u201cRepetidas reflexiones e indagaciones me han llevado a la opini\u00f3n, un tanto novedosa, de que el valor depende enteramente de la utilidad\u201d, afirmaba Stanley Jevons. Si alguien desea mucho una cosa, esta tiene una utilidad considerable para esa persona; cuanto m\u00e1s la desee, m\u00e1s estar\u00e1 dispuesta a pagar por ella. La cantidad de tiempo de trabajo empleado en la producci\u00f3n de una mercanc\u00eda no ten\u00eda ninguna importancia para estos apologistas. \u201cEl trabajo una vez gastado no influye en el valor futuro de ning\u00fan art\u00edculo\u201d, afirmaba Jevons. Esta teor\u00eda subjetiva, que parte de la premisa del consumo individual y no de la producci\u00f3n social, fue defendida por la Escuela Austr\u00edaca de Econom\u00eda dirigida por Eugene von B\u00f6hm-Bawerk. M\u00e1s tarde fue promovida por Ludwig von Mises y muchos otros, y difundida hoy en d\u00eda como \u201ceconom\u00eda\u201d, en una variedad de versiones en nuestras escuelas y universidades.<\/p>\n<p>Marx ignor\u00f3 deliberadamente esta vulgar escuela subjetiva y Engels la desestim\u00f3 en broma. \u201cAhora se ha puesto de moda aqu\u00ed precisamente la doctrina de Stanley Jevons\u201d, escribi\u00f3 Engels, \u201cseg\u00fan la cual el valor est\u00e1 determinado por un lado por la utilidad, es decir valor de cambio = valor de uso, y por el otro lado por la magnitud de la oferta (es decir, por los costos de producci\u00f3n), lo cual es solo una manera confusa de afirmar de contrabando que el valor est\u00e1 determinado por la oferta y la demanda. \u00a1La econom\u00eda vulgar habita todos los rincones y se encuentra en todos los caminos!\u00bb (24)<\/p>\n<p>La teor\u00eda del valor del trabajo puso en tela de juicio toda la \u00e9tica del capitalismo. El valor y la plusval\u00eda se derivan del trabajo de la clase obrera. Marx lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el beneficio era simplemente el trabajo no remunerado de la clase obrera. Toda la teor\u00eda se hab\u00eda convertido en un poderoso y peligroso argumento contra el capitalismo y a favor del socialismo. Y por eso no se pod\u00eda tolerar. As\u00ed lo admiti\u00f3 von B\u00f6hm-Bawerk: \u201ces cierto que durante algunos a\u00f1os, y a causa de la expansi\u00f3n de las ideas socialistas, la teor\u00eda del valor-trabajo empez\u00f3 ganando terreno, pero en estos \u00faltimos tiempos ha retrocedido decididamente en los medios te\u00f3ricos de todos los pa\u00edses, en favor sobretodo de la teor\u00eda de la \u2018utilidad marginal\u2019\u201d. (25)<\/p>\n<p>Pero, a pesar de las objeciones de nuestros cr\u00edticos burgueses, el coste del trabajo es algo que se puede medir. Es una realidad objetiva. En cambio, la \u201cutilidad\u201d difiere de una persona a otra. Depende de su punto de vista, es decir, de la satisfacci\u00f3n que obtiene una persona al consumir una determinada mercanc\u00eda. Por tanto, la utilidad es algo subjetivo. Curiosamente, aunque es posible ver que la misma mercanc\u00eda tiene diferentes cantidades de utilidad para diferentes personas, sin embargo se vende en un supermercado al mismo precio. Esto significa que el precio no puede ser subjetivo, sino que debe basarse en un fundamento real de valor (los economistas burgueses ven el precio como un valor expresado en t\u00e9rminos monetarios). Si la utilidad se supone que mide el valor, \u00bfc\u00f3mo es posible que se vendan diferentes cantidades de utilidad por el mismo precio? Intentan sortear esta contradicci\u00f3n haciendo referencia al \u201cmargen\u201d, y en los libros de texto de econom\u00eda a la \u201cutilidad marginal\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los marginalistas, tendemos a comprar la mayor cantidad posible de algo a un determinado precio, y luego dejamos de hacerlo cuando nuestra satisfacci\u00f3n disminuye. La cantidad de satisfacci\u00f3n que obtenemos de un producto depende de la cantidad que ya hemos consumido. Cuanto mayor sea la oferta de algo, menos satisfacci\u00f3n obtendr\u00e1 al consumir algo adicional. Por tanto, la utilidad marginal de algo aumentar\u00e1 y disminuir\u00e1 en funci\u00f3n de la cantidad que consumas. Cuanto m\u00e1s se tiene, menos se desea, hasta que las cosas se equilibran, todo ello debido a lo que ocurre en el margen, la \u00faltima unidad consumida.<\/p>\n<p>Jevons lo explic\u00f3 en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cEl agua, por ejemplo, puede describirse a grandes rasgos como la m\u00e1s \u00fatil de todas las sustancias. Un cuarto de gal\u00f3n de agua al d\u00eda tiene la gran utilidad de salvar a una persona de morir de la manera m\u00e1s angustiosa. Varios galones al d\u00eda pueden tener mucha utilidad para fines como cocinar y lavar; pero despu\u00e9s de asegurar un suministro adecuado para estos usos, cualquier cantidad adicional es una cuesti\u00f3n indiferente. Todo lo que podemos decir, entonces, es que el agua, hasta una cierta cantidad, es indispensable; que las cantidades adicionales tendr\u00e1n varios grados de utilidad; pero que m\u00e1s all\u00e1 de un cierto punto la utilidad parece cesar&#8230; los mismos art\u00edculos var\u00edan en utilidad seg\u00fan poseamos ya m\u00e1s o menos el mismo art\u00edculo\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Agua y diamantes<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>Este argumento se utiliz\u00f3 para explicar la llamada paradoja del \u201cagua y los diamantes\u201d, com\u00fanmente utilizada para \u201cprobar\u201d la justeza de la utilidad marginal. Los marginalistas explican que no es la utilidad total de los diamantes o el agua lo que importa, sino la utilidad de cada unidad de agua o diamantes a medida que consumimos m\u00e1s. Como en el ejemplo de Jevons, la utilidad total del agua para las personas es enorme, pero como disponemos de grandes suministros de esta, la utilidad marginal del agua es muy baja. En otras palabras, cada unidad adicional de agua que se hace disponible puede aplicarse a usos menos urgentes a medida que se van satisfaciendo los usos m\u00e1s urgentes del agua.<\/p>\n<p>Por lo tanto, cualquier unidad de agua en particular vale menos para las personas a medida que aumenta el suministro de agua. Por otra parte, los diamantes existen en un suministro muy limitado. Son tan limitados que la utilidad de un diamante es mayor que la utilidad de un vaso de agua, que es abundante, por lo tanto, los diamantes valen m\u00e1s para las personas. Entonces, el valor del agua y los diamantes est\u00e1 determinado por su utilidad marginal.<\/p>\n<p>Estos disc\u00edpulos de la teor\u00eda marginal tratan de confundir las cosas al referirse al precio alto de los productos de marca como una confirmaci\u00f3n de una base subjetiva de valor. La gente elige usar\u00a0<em>jeans<\/em>\u00a0Levi, y pagar un precio m\u00e1s alto, no por la ley del valor, sino por una preferencia personal. El mismo argumento se aplica tambi\u00e9n a los art\u00edculos de lujo. Pero este no es el caso. Bernard Arnault, que recientemente particip\u00f3 en la \u201cguerra de las carteras\u201d por el control de Gucci, ha forjado una fortuna de 29.000 millones de d\u00f3lares con el control de m\u00e1s de 60 marcas, incluyendo Christian Dior, Louis Vuitton, Bulgari y Dom P\u00e9rignon. Los precios m\u00e1s altos de los productos de marca est\u00e1n vinculados a su calidad \u201cespecial\u201d, su nombre, a pesar de que otras marcas menos conocidas utilizan las mismas f\u00e1bricas para producir los mismos productos. Detr\u00e1s de las marcas especiales hay enormes cantidades de publicidad y marketing, que deben a\u00f1adirse a sus costos de producci\u00f3n, para crear la etiqueta \u00fanica y cotizada. A trav\u00e9s de este marketing, la marca alcanza un estatus de \u201cmonopolio\u201d, atrayendo as\u00ed, un precio de monopolio.<\/p>\n<p>La familia Arnault posee la mayor\u00eda de las acciones de Herm\u00e8s, la principal empresa de art\u00edculos de lujo conocida por sus bolsos, corbatas de seda y pa\u00f1uelos. En la f\u00e1brica m\u00e1s grande de Herm\u00e8s, en el suburbio parisino de Pantin, m\u00e1s de 300 artesanos especializados trabajan con los art\u00edculos de cuero. Esto incluye los famosos bolsos Kelly del grupo, uno de los favoritos de la princesa Grace de M\u00f3naco, y el m\u00e1s deportivo bolso Birkin, dise\u00f1ado para la cantante Jane Birkin. El rasgo distintivo de la producci\u00f3n de Herm\u00e8s es que un trabajador altamente calificado hace un solo bolso de principio a fin, solo usando una m\u00e1quina para coser el bolsillo interior y las cremalleras. A estos trabajadores les lleva unas 18 horas hacer un \u201cKelly\u201d, que se vende al por menor por m\u00e1s de 6.000 euros en una versi\u00f3n peque\u00f1a.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un informe en el\u00a0<em>Financial Times<\/em>, \u201cDebido al tiempo necesario para formar a los artesanos, la oferta se atrasa en relaci\u00f3n con la demanda y los clientes suelen tener que esperar meses por la cartera deseada\u201d. (26)<\/p>\n<p>Este ejemplo muestra que la cantidad de trabajo que se destina a la producci\u00f3n de cada bolso es enorme. Por otra parte, la mano de obra altamente cualificada implicada en dicha producci\u00f3n crea mayores cantidades de valor, y, al mismo tiempo, los efectos del marketing de \u201cmonopolio\u201d empuja hacia arriba el precio de estos art\u00edculos de lujo a alturas exorbitantes. Esta situaci\u00f3n no tiene nada que ver con la teor\u00eda marginal y sirve para confirmar la teor\u00eda del valor del trabajo, que incluye las distorsiones del capitalismo monopolista.<\/p>\n<p>Observar\u00e1n que la mayor\u00eda de las veces, los partidarios de la utilidad marginal prefieren dar \u201cejemplos\u201d sobre el agua y los diamantes, en lugar de las mercanc\u00edas ordinarias producidas en masa, que pueden reproducirse a voluntad. No logran explicar, por ejemplo, por qu\u00e9 el precio del pan en las tiendas es el mismo para el desempleado hambriento que para el magnate millonario, a pesar de que la utilidad marginal de una unidad adicional es mil veces mayor para los primeros que para los segundos. Esto es convenientemente barrido bajo la alfombra por estos te\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Para los marginalistas, todos somos simplemente \u201cconsumidores\u201d individuales con tanto dinero (\u201cdemanda efectiva\u201d) con el que hacer elecciones individuales. El hecho de que, bajo el capitalismo, nos enfrentamos a niveles masivos de desigualdad, generados por el funcionamiento de la econom\u00eda de mercado, es completamente ignorado. El hecho de que la clase obrera es incapaz de comprar el valor total de su trabajo nunca entra en la cabeza de los marginalistas. Tales contradicciones no les conciernen ni a ellos ni a su visi\u00f3n mec\u00e1nica de la econom\u00eda. Sin embargo, sus ejemplos abstractos son la base te\u00f3rica de la teor\u00eda de la utilidad marginal, y la base podrida sobre la que se funda la econom\u00eda burguesa moderna.<\/p>\n<p>Toda la teor\u00eda marginalista est\u00e1 enraizada en el concepto de las preferencias individuales de los consumidores, es decir, que nuestros juicios de valor sobre lo que compramos son la base del valor de las mercanc\u00edas. De hecho, nuestros juicios de valor no deciden el valor de intercambio de las mercanc\u00edas. Aunque estas expresiones utilizan la misma palabra (\u201cvalor\u201d), tienen significados muy diferentes, basados en una perspectiva totalmente distinta.<\/p>\n<p>En realidad, la escuela de utilidad marginal es la tierra subjetivista de Robinson Crusoe, o del \u201chombre aislado\u201d, para usar las palabras de B\u00f6hm-Bawerk. La econom\u00eda, basada en una teor\u00eda de preferencias subjetivas, se reduce a los gustos y elecciones individuales, que sirven para maximizar la utilidad de una cosa. Este enfoque es completamente abstracto y sin ninguna noci\u00f3n de la sociedad real. Las relaciones de mercado son simplemente relaciones individuales entre una persona y una mercanc\u00eda. Para el marginalista, el comportamiento individual es la clave para entender la econom\u00eda capitalista. Utilizando este enfoque reduccionista, quieren que despojemos artificialmente todos los vestigios sociales e hist\u00f3ricos del capitalismo, incluyendo las relaciones de clase existentes, para reducir todo a este simple modelo de comportamiento individual. El concepto entero es una falsa abstracci\u00f3n, no tiene ning\u00fan contenido hist\u00f3rico. Como sociedad, no vivimos como individuos aislados en una isla desierta, como \u00e1tomos individuales. Nuestros deseos naturales, opciones y preferencias no son innatos, o sujetos a la \u201clibre\u201d elecci\u00f3n, sino que son un producto de la sociedad y de nuestro lugar dentro de ella. No es simplemente una cuesti\u00f3n de individuos que se enfrentan a la toma de decisiones en un supermercado, independientemente del tiempo y el lugar. \u00bfC\u00f3mo se traduce la isla subjetivista de los marginalistas a las realidades de las relaciones capitalistas cotidianas? No lo hacen. Por eso, en su mundo miope, no tienen una explicaci\u00f3n de la crisis capitalista.<\/p>\n<p>En lugar del sistema de intercambio simplificado de Robinson Crusoe y Viernes, donde la elecci\u00f3n de las cosas se decide a trav\u00e9s del intercambio de una cosa por otra, nos enfrentamos a una masa de mercanc\u00edas en circulaci\u00f3n que se intercambian por medio del dinero. \u201cLa circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas presupone la existencia de dinero\u201d, explic\u00f3 Engels, \u201cel trueque solo crea intercambios fortuitos, no la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas\u201d. (27) El dinero es esencial para una econom\u00eda basada en la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas. El dinero en s\u00ed mismo es un valor, es decir, una cantidad definida de trabajo que act\u00faa como un equivalente universal. Y, sin embargo, nuestros amigos marginales nunca pudieron resolver el enigma de la utilidad marginal del dinero. El valor del dinero est\u00e1 determinado por lo que este pueda comprar, que no se decide por las preferencias individuales, sino por el nivel de precios que nos rodea. Estos precios a su vez est\u00e1n determinados no por las transacciones individuales, sino por las fluctuaciones del mercado mundial. El mercado mundial, que domina las econom\u00edas nacionales, incluyendo nuestras vidas, est\u00e1 a su vez sujeto a todo tipo de incertidumbres, donde los productos se producen sin ning\u00fan plan consciente o racional. En lugar de un equilibrio bajo el capitalismo, como dice la Ley de Say, tenemos desequilibrios y crisis peri\u00f3dicas de sobreproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del capitalismo monopolista de estado, las leyes del capitalismo se distorsionan cada vez m\u00e1s. El monopolio no suprime la competencia, sino que la aplasta y la destroza. El poder de los monopolios distorsiona colosalmente el mercado, as\u00ed como los niveles de los precios.\u00a0 Utilizando datos de 2006-09, el profesor Peter Nolan muestra el grado de monopolizaci\u00f3n. Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que solo dos gigantes multinacionales dominan la fabricaci\u00f3n de los grandes aviones comerciales, dos multinacionales dominan la industria de las bebidas gaseosas, tres dominan la infraestructura de telecomunicaciones m\u00f3viles, tres dominan los tel\u00e9fonos inteligentes, cuatro gigantes controlan la cerveza, los ascensores, los camiones pesados y las computadoras personales, seis, las c\u00e1maras digitales y en lo que concierne los veh\u00edculos de motor y los productos farmac\u00e9uticos: diez empresas mundiales. En estos casos, las empresas abastecen desde la mitad a la totalidad del mercado mundial. En muchas industrias han surgido niveles similares de concentraci\u00f3n, despu\u00e9s de consolidaciones. Se puede observar una concentraci\u00f3n muy similar entre los proveedores de componentes, como las aeronaves. En el mundo hay tres proveedores dominantes de motores de aviones, dos de frenos, tres de neum\u00e1ticos, dos de asientos, un proveedor de sistemas de aseo y uno de cableado. A trav\u00e9s de industrias enteras, como predijo Marx, el mundo solo tiene unos pocos proveedores dominantes de componentes esenciales.<\/p>\n<p>Adam Smith, Ricardo y Marx entendieron el valor desde un punto de vista objetivo. Su punto de partida era la producci\u00f3n, y el valor se equiparaba o giraba en torno a los costos de producci\u00f3n. La famosa \u201cmano invisible\u201d de Adam Smith, que se supone que regula el mercado, no es m\u00e1s que el funcionamiento de la ley del valor. Marx comprendi\u00f3 que no eran las preferencias individuales las que impulsaban el capitalismo, sino las leyes coercitivas del capitalismo, que dictan las acciones de los individuos. No son las preferencias personales de los capitalistas las que hacen que inviertan, sino la competencia y la b\u00fasqueda de mayores beneficios. Los trabajadores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo, no por elecci\u00f3n, sino por necesidad.<\/p>\n<p>En realidad, bajo el capitalismo, las leyes econ\u00f3micas ciegas dominan la vida de las personas y no al rev\u00e9s, y la tarea de la econom\u00eda es analizar estas leyes. \u201cSe trata de estas leyes mismas\u201d, explic\u00f3 Marx, \u201cde esas tendencias que operan y se imponen con f\u00e9rrea necesidad\u201d. (28) Un pu\u00f1ado de multinacionales globales, impulsadas por el af\u00e1n de lucro, han acumulado m\u00e1s poder econ\u00f3mico que los gobiernos de los pa\u00edses. Las preferencias individuales no cuentan para nada. Las leyes del capitalismo, a trav\u00e9s de la competencia, impulsan una mayor y m\u00e1s grande centralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n del capital, una mayor monopolizaci\u00f3n, una lucha m\u00e1s intensa por los mercados, aumentando la codicia, el poder y la lujuria general por las enormes ganancias.<\/p>\n<p>Por el contrario, todo el enfoque de la utilidad marginal se basa en una perspectiva microecon\u00f3mica, y tiene poco, si es que tiene algo que ver con el nivel macroecon\u00f3mico de las cosas.<\/p>\n<p>Es esencialmente un enfoque unilateral, no dial\u00e9ctico y reduccionista de la econom\u00eda capitalista. Mientras que el marxismo comprende plenamente la unidad dial\u00e9ctica de los diferentes niveles de la econom\u00eda capitalista, la econom\u00eda burguesa mantiene una enorme muralla china entre lo micro y lo macro. Chris Giles, columnista del\u00a0<em>Financial Times<\/em>, revel\u00f3 la bancarrota de la econom\u00eda burguesa cuando escribi\u00f3 recientemente: \u201cLos economistas viven en silos aislados. Absortos en el pensamiento abstracto, los que est\u00e1n en la frontera acad\u00e9mica raramente tienen mucho que impartir a los que se esfuerzan por resolver los problemas pol\u00edticos reales. Los que viven en el charco de la pol\u00edtica microecon\u00f3mica muy rara vez hablan con aquellos en el charco de la pol\u00edtica macro &#8211; y viceversa\u201d. (29)<\/p>\n<p>Esto refleja toda su visi\u00f3n abstracta y estrecha y su m\u00e9todo falso. Son incapaces de comprender el capitalismo en su conjunto, en su desarrollo real y en sus contradicciones, ya que esa no es su intenci\u00f3n. La escuela marginal se sostiene \u00fanicamente para probar y promover la visi\u00f3n subjetiva, es decir, la del individuo atomizado. Su perspectiva se basa en una falsa abstracci\u00f3n, en un intento de mistificar las relaciones reales, las relaciones de clase, bajo el capitalismo. Se nos hace creer que todos somos individuos, con preferencias individuales, independientemente de nuestra clase o ingresos. Esta idea fue ilustrada por Thatcher cuando dijo que no exist\u00eda tal cosa como la sociedad. Pero tan pronto como pensamos en t\u00e9rminos de la sociedad en su conjunto, la teor\u00eda del valor del trabajo se hace evidente. El n\u00famero total de horas trabajadas por la sociedad es, en \u00faltima instancia, el principal factor de producci\u00f3n, que luego se divide entre las necesidades de la sociedad, esta es la caracter\u00edstica central.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl peculiar fetichismo de la Escuela Austr\u00edaca\u201d, explic\u00f3 Bujarin, \u201cque proporciona a sus adherentes anteojeras individualistas y as\u00ed saca de su vista la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre los fen\u00f3menos, los hilos sociales que pasan de individuo a individuo y que por s\u00ed solos constituyen al hombre un \u2018animal social\u2019, este fetichismo hace que se excluya cualquier posibilidad de que entiendan la estructura de la sociedad moderna\u201d. (30)<\/p>\n<p>Los apologistas del \u201clibre mercado\u201d atacan constantemente la cr\u00edtica marxista al capitalismo. Intentan ridiculizar las ideas marxistas simplemente distorsionando y tergiversando lo que Marx dijo en realidad. Mezclan deliberadamente el valor con el precio del mercado, que son dos conceptos diferentes, con el objetivo de \u201cprobar\u201d los fallos de la econom\u00eda marxista. En realidad, como explic\u00f3 Marx, los precios no corresponden directamente al valor debido a los vaivenes del mercado, sino que tienden a oscilar por encima y por debajo de \u00e9l como si estuvieran en un eje. Niegan la explotaci\u00f3n bajo el capitalismo ya que, seg\u00fan ellos, las ganancias no son el trabajo no remunerado de la clase obrera, sino simplemente son vistas como una \u201cremuneraci\u00f3n\u201d por \u201carriesgarse\u201d y pagar los salarios a los trabajadores antes de que empiecen a producir nada. Esto, una vez m\u00e1s, es dar la vuelta a la realidad patas para arriba. Como cualquier trabajador testificar\u00e1, son ellos los que tienen que trabajar una semana o un mes \u201cde antemano\u201d antes de recibir cualquier salario, extendiendo as\u00ed el cr\u00e9dito al capitalista, y no al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis final, todas las teor\u00edas son puestas a prueba por la realidad. En el per\u00edodo de auge capitalista, estos librecambistas estaban muy de moda, hasta el gran crack de 2008, que marc\u00f3 el comienzo de la mayor crisis de sobreproducci\u00f3n desde los a\u00f1os 30. Esto destroz\u00f3 las teor\u00edas de la econom\u00eda de \u201cequilibrio\u201d, que no entend\u00eda nada y no preve\u00eda nada. Si se supone que una econom\u00eda de mercado se basa en un equilibrio general con miles de mercados eficientemente interconectados por precios que reflejan los gustos estables de millones de personas, entonces esto ha fracasado claramente. Los modelos est\u00e1ndar del an\u00e1lisis marginal, todos basados en la Ley de Say, han demostrado estar en bancarrota. Los acontecimientos han demostrado que el supuestamente llamado \u201cmodelo de equilibrio\u201d del capitalismo, a pesar de sus sutilezas matem\u00e1ticas, es una locura total, divorciado de la realidad, de la vida cotidiana. Por el contrario, los acontecimientos de hoy han demostrado la exactitud de la ley del valor y la cr\u00edtica marxista al capitalismo. Los acontecimientos de hoy en d\u00eda comprueban ampliamente que la crisis no es un defecto en el modo de producci\u00f3n capitalista, sino un componente esencial del mismo.<\/p>\n<p>En tiempos de profunda crisis econ\u00f3mica, toda la fachada oficial comienza a agrietarse y a desmoronarse. Los argumentos de los apologistas del capitalismo se desacreditan cada vez m\u00e1s. La econom\u00eda burguesa se muestra en bancarrota. Los fabianos y los reformistas, que tambi\u00e9n intentan ridiculizar la teor\u00eda del valor del trabajo, hace tiempo que capitularon ante el capitalismo y act\u00faan como sus abiertos apologistas. Pero sus ideas no se ajustan a la realidad actual, ya que el nivel de vida se hunde en una \u00e9poca de austeridad continua. La crisis del capitalismo significa la crisis del reformismo, as\u00ed como de la econom\u00eda burguesa, en la que se basan.<\/p>\n<p>La crisis, que ha asumido un car\u00e1cter prolongado e insoluble, obliga a la clase obrera a buscar una salida a este embrollo y a gravitar hacia quienes pueden ofrecer una explicaci\u00f3n coherente. Solo el marxismo puede ofrecer esta alternativa, basada en una visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo, as\u00ed como la soluci\u00f3n en el derrocamiento revolucionario del capitalismo. En \u00faltima instancia, esta es la raz\u00f3n por la que el marxismo est\u00e1 en continua lucha contra los defensores de un sistema caduco. Los fil\u00f3sofos han interpretado el mundo, afirma Marx, la cuesti\u00f3n sin embargo es cambiarlo.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">1. Engels, F., \u201cIntroducci\u00f3n a la edici\u00f3n de 1891\u201d. <em>Trabajo asalariado y capital,\u00a0<\/em>Marx, Marxists Internet Archive, 2000.<br \/>\n2. <\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">Lindsay, A.D.,\u00a0<em>Karl Marx\u2019s Capital<\/em>, p.53, Londres, 1931.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">3. Marx, K., \u201cCarta a Ludwig Kuggelmann\u201d, 11 de julio de 1968. C. Marx &amp; F. Engels, <em>Obras Escogidas, en tres tomos<\/em>, Editorial Progreso, Mosc\u00fa, 1974, t. II.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>4. Ibid.<br \/>\n<\/em><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">5. Marx, K., <em>El Capital<\/em>, Tom. I-vol. 1, Siglo XXI editores, p.53.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">6. Marx, K., <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (borrador) 1857~1858<\/em>, v. 2, siglo XXI editores, pp. 229-230.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">7. Rubin, I.I., <em>Ensayos sobre la teor\u00eda marxista del valor<\/em>, (1928).<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">8. Marx, K., \u201cCarta a Ludwig Kuggelmann\u201d, 11 de julio de 1968. C. Marx &amp; F. Engels, <em>Obras Escogidas, en tres tomos<\/em>, Editorial Progreso, Mosc\u00fa, 1974, t. II.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">9. Marx, K., <em>El Capital<\/em>, Tom. I-vol. 1, Siglo XXI editores, p.222.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">10.<em> Ibid<\/em>., p. 6.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">11.<em> Ibid<\/em>., p. 92.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">12. Smith, A., <em>La riqueza de las naciones<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 1994, p. 65.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>13. Ibid<\/em>., pp. 64-65.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">14. Trotsky, L., \u201cEl marxismo y nuestra \u00e9poca\u201d, Edicions Internacionals Sedov, 2<sup>a<\/sup>\u00a0Ed., Valencia, 2017.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">15. Ricardo, D., <em>Principios de econom\u00eda pol\u00edtica y tributaci\u00f3n<\/em>, Ed. Pir\u00e1mide, Madrid, 2003, pp 33-35.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">16.<em> Ibid., <\/em>p. 44.<br \/>\n17<em>. <\/em><\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>Ibid.,\u00a0<\/em>p. 35.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">18. Wheen, F., <em>La historia de El capital de Karl Marx<\/em>, Ed. Debate, Buenos Aires, 2007, pp. 58-59.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">19. Ricardo, D., <em>Principios de econom\u00eda pol\u00edtica y tributaci\u00f3n<\/em>, Ed. Pir\u00e1mide, Madrid, 2003, pp 35-36.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">20. Marx, K., <em>El Capital<\/em>, Tom. I-vol. 1, Siglo XXI editores, p. 125 (\u00e9nfasis del autor).<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">21<em>. Ibid., <\/em>p. 101.<br \/>\n22. <\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>Ibid., <\/em>pp. 49-50.<br \/>\n23. <\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>Ibid.,\u00a0<\/em>p. 13.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">24. Engels, F., \u201cCarta a Daniels\u00f3n\u201d, 5 de enero de 1888. Aric\u00f3, J., <em>Karl Marx, Nikolai F. Daniels\u00f3n, Friedrich Engels \u2013 Correspondencia<\/em>\u00a0(1868-1895), Siglo XXI editores, 1981, p. 216.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">25. Citado en Bujarin, N., <em>Economia pol\u00edtica del rentista<\/em>, Ed. Laia, Barcelona, 1974, p. 18.<br \/>\n26. <\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\"><em>Financial Times<\/em>, 9 de julio de 2013.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">27. Engels, F., \u201cEngels to Paul Lafargue\u201d, 11 de agosto 1968. <em>Marx and Engels Collected Works, vol. 47<\/em>, p, 180.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">28. Marx, K., <em>El Capital<\/em>, Tom. I-vol. 1, Siglo XXI editores, p. 6.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">29. Financial Times, 25-26 de junio de 2013.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Georgia, Palatino;\">30. Bujarin, N., <em>Economic Theory of the Leisure Class.\u00a0<\/em>Marxists Internet Archive.<\/span><\/p>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 es el valor? Esta pregunta ha dejado perpleja a la mente humana durante m\u00e1s de 2.000 a\u00f1os. Los economistas burgueses cl\u00e1sicos, al igual que Marx, abordaron esta cuesti\u00f3n. Despu\u00e9s de muchos debates, concluyeron correctamente que el trabajo era la fuente del valor. 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