{"id":11160,"date":"2021-07-18T10:39:05","date_gmt":"2021-07-18T16:39:05","guid":{"rendered":"http:\/\/bloquepopularjuvenil.org\/?p=11160"},"modified":"2024-05-09T14:52:44","modified_gmt":"2024-05-09T20:52:44","slug":"la-guerra-de-hitler-contra-la-union-sovietica-y-como-stalin-preparo-las-condiciones-para-ella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcomunista.org\/?p=11160","title":{"rendered":"La guerra de Hitler contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y c\u00f3mo Stalin prepar\u00f3 las condiciones para ella"},"content":{"rendered":"<div>\n<section class=\"article-content col-md-8 col-md-offset-2 pull-none\"><em>Por Andrew Wagner<\/em><\/section>\n<p><\/p>\n<section><\/section>\n<section><\/section>\n<section class=\"article-content col-md-8 col-md-offset-2 pull-none\">El pasado 22 de junio se conmemor\u00f3 el 80 aniversario de la Operaci\u00f3n Barbarroja, la invasi\u00f3n alemana de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica durante la Segunda Guerra Mundial. Esta cat\u00e1strofe sangrienta, que se cobr\u00f3 la vida de casi cinco millones de soldados sovi\u00e9ticos e implic\u00f3 la conquista de amplios territorios sovi\u00e9ticos por parte de los nazis, fue facilitada por el sabotaje de Stalin y de la burocracia. El pueblo sovi\u00e9tico tuvo que pagar por la decapitaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo durante las infames purgas y la terrible gesti\u00f3n del esfuerzo de guerra. El pueblo cambi\u00f3 las tornas con sus esfuerzos heroicos y sus sacrificios, pese a sus dirigentes.\u00a0<\/section>\n<section class=\"article-content col-md-8 col-md-offset-2 pull-none\"><i>Este art\u00edculo est\u00e1 dedicado a las decenas de millones de ciudadanos sovi\u00e9ticos, soldados del Ej\u00e9rcito Rojo, partisanos y luchadores comunistas de la resistencia que sacrificaron todo para derrotar al nazismo.<\/i><\/p>\n<p>Hace 80 a\u00f1os, el domingo 22 de junio de 1941, los nazis iniciaron la mayor invasi\u00f3n jam\u00e1s vista sobre los pueblos de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hasta ese momento. Para noviembre de ese a\u00f1o, los ej\u00e9rcitos de Hitler hab\u00edan llegado a las afueras de Mosc\u00fa, hab\u00edan ocupado casi toda Ucrania y Bielorrusia y sitiado Leningrado, el coraz\u00f3n de la Revoluci\u00f3n de Octubre. Para finales de 1941, las bajas sovi\u00e9ticas ascend\u00edan a 4,5 millones (de un ej\u00e9rcito que antes de la guerra contaba con poco m\u00e1s de 5,3 millones). Aproximadamente un 40% de la poblaci\u00f3n sovi\u00e9tica cay\u00f3 bajo ocupaci\u00f3n nazi, junto con los territorios m\u00e1s industrializados y f\u00e9rtiles.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Escribiendo en la prensa trotskista brit\u00e1nica en julio de 1941, Ted Grant explic\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cLa situaci\u00f3n internacional ha quedado totalmente trastocada ante el mayor choque en la historia de la humanidad, librado sobre un frente de casi 3.000 kil\u00f3metros. El asalto del imperialismo mundial contra el primer Estado obrero ya no es una mera cuesti\u00f3n de perspectivas marxistas, sino una verdad aterradora.\u201d<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Estas p\u00e9rdidas catastr\u00f3ficas supusieron el inicio de una \u201cguerra dentro de la guerra\u201d, que marcar\u00eda el resto del siglo XX. La pugna de 1941-1945 entre la Alemania nazi y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fue el frente clave de la Segunda Guerra Mundial, que a su vez representaba una continuaci\u00f3n sangrienta y una agudizaci\u00f3n del primer choque inter-imperialista de 1914-1919. De las 13 millones de bajas militares nazis, 10,7 millones lo fueron en el frente oriental.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Desde los primeros d\u00edas de la guerra, el pueblo sovi\u00e9tico empez\u00f3 a librar una lucha guerrillera heroica y masiva en las zonas ocupadas. El Ej\u00e9rcito Rojo asest\u00f3 golpes devastadores a las fuerzas fascistas en Stalingrado, Kursk y durante la Operaci\u00f3n Bagration, que acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en el mayor avance militar de la historia. Estos esfuerzos condujeron a la captura sovi\u00e9tica de Berl\u00edn, Varsovia, Praga y Budapest, allanando el camino para el dominio estalinista de Europa del Este hasta 1989. El Ej\u00e9rcito Rojo tambi\u00e9n liber\u00f3 a decenas de miles de prisioneros de los campos de exterminio nazis, incluyendo Auschwitz.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">Defender la revoluci\u00f3n: \u00bfrevoluci\u00f3n mundial o \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d?<\/span><\/h3>\n<p>Cuando el partido bolchevique de Lenin y Trotsky condujo a la clase obrera rusa al poder en noviembre de 1917, entend\u00eda bien el desaf\u00edo que entra\u00f1ar\u00eda la defensa del poder sovi\u00e9tico contra el imperialismo mundial. Aunque la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica form\u00f3 un poderoso Ej\u00e9rcito Rojo bajo la direcci\u00f3n de Trotsky en el transcurso de la Guerra Civil, la principal arma de defensa fue su actitud revolucionaria e internacionalista ante la clase obrera de las potencias imperialistas. Para mantener el poder, los bolcheviques cifraban sus esperanzas en la perspectiva de una revoluci\u00f3n proletaria exitosa en los pa\u00edses imperialistas, sobre todo en Alemania.<\/p>\n<p>Dirigi\u00e9ndose a los soviets en julio de 1918,\u00a0Lenin afirm\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cJam\u00e1s nos hemos hecho la ilusi\u00f3n de que con las fuerzas del proletariado y de las masas revolucionarias de un solo pa\u00eds, por m\u00e1s grandes que sean su organizaci\u00f3n y disciplina\u2014, de que con las fuerzas del proletariado de un solo pa\u00eds se pueda derrocar el imperialismo internacional\u2026 No nos hemos forjado la ilusi\u00f3n de que eso pueda lograrse con las fuerzas de un solo pa\u00eds. Sab\u00edamos que nuestros esfuerzos llevan inevitablemente a la revoluci\u00f3n mundial y que con los esfuerzos de los gobiernos imperialistas no se puede poner fin a la guerra empezada por ellos. Con la guerra \u00fanicamente pueden acabar los esfuerzos de todo el proletariado, y nuestra tarea, al asumir el poder como Partido Comunista proletario, cuando en los otros pa\u00edses ha quedado en pie la dominaci\u00f3n burguesa capitalista, nuestra tarea inmediata era, lo repito, mantener ese poder, esa antorcha del socialismo para que continuara echando todas las chispas posibles al creciente incendio de la revoluci\u00f3n socialista\u201d.<\/p>\n<p>El joven Estado sovi\u00e9tico orient\u00f3 su diplomacia a este fin. En los discursos que Trotsky pronunci\u00f3 en Brest-Litovsk, Trotsky se dirigi\u00f3 m\u00e1s a los obreros de Alemania, Austria-Hungr\u00eda y del mundo que a los generales con los que compart\u00eda la mesa de negociaciones. La propaganda roja estimul\u00f3 una oleada de amotinamientos que quebraron a los ej\u00e9rcitos y las marinas enviadas por las potencias imperialistas a aplastar la revoluci\u00f3n. Las huelgas de obreros solidarios en todo el mundo bloquearon el env\u00edo de armas a los ej\u00e9rcitos blancos e hicieron cambiar sus planes a los gobiernos imperialistas partidarios de la intervenci\u00f3n, ante el temor de provocar una revoluci\u00f3n en sus propios pa\u00edses.<\/p>\n<p>Durante la Guerra Civil, estallaron revoluciones en Finlandia, Hungr\u00eda, Alemania, Italia y Mongolia. La victoria de los camaradas rusos inspir\u00f3 y radicaliz\u00f3 a los obreros del mundo. Los bolcheviques fundaron la Internacional Comunista en 1919 para impulsar este proceso, ayudando a los trabajadores de otros pa\u00edses a formar sus propios partidos comunistas revolucionarios y poder coordinar la lucha contra el imperialismo y el capitalismo en el mundo entero.<\/p>\n<p>Los gobiernos imperialistas del mundo, incluyendo entre otros a los Estados Unidos, Gran Breta\u00f1a, Francia, Jap\u00f3n y Alemania, enviaron tropas para combatir la revoluci\u00f3n y respaldar a los ej\u00e9rcitos reaccionarios de los blancos. Los sovi\u00e9ticos respondieron formando el Ej\u00e9rcito Rojo de obreros y campesinos, una fuerza plenamente internacionalista, compuesta inicialmente por grupos guerrilleros y por las Guardias Rojas de trabajadores formadas durante el a\u00f1o 1917.<\/p>\n<p>Trotsky fue encargado de la tarea de transformar el Ej\u00e9rcito Rojo en unas fuerzas armadas modernas y profesionales. En sus filas se integraron voluntarios y reclutas de la clase obrera y el campesinado sovi\u00e9tico, as\u00ed como luchadores internacionalistas de todo el mundo. Cabe destacar que el Ej\u00e9rcito Rojo aprovech\u00f3 con \u00e9xito el conocimiento de \u201cexpertos militares\u201d profesionales, antiguos oficiales del ej\u00e9rcito zarista, obligados a servir bajo la supervisi\u00f3n de comisarios sovi\u00e9ticos. Durante la Guerra Civil se forjaron algunos de los cuadros militares m\u00e1s importantes del periodo de entreguerras y de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a Tujachevskiy, Y\u00fakov, Budionni, Vorosh\u00edlov y muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>En 1919, dirigi\u00e9ndose al Primer Congreso de la Internacional Comunista como representante del Comisariado del Pueblo para la Guerra, Trotsky afirm\u00f3: \u201csi salimos de Mosc\u00fa, encontraremos en cualquiera de los frentes que lo rodean a un campesino ruso o un obrero ruso, fusil en mano de guardia en la fr\u00eda noche, protegiendo las fronteras de la rep\u00fablica socialista. Y les aseguro que los obreros comunistas que conforman el n\u00facleo de este ej\u00e9rcito sienten que no s\u00f3lo son los guardianes de la Rep\u00fablica socialista rusa, ino tambi\u00e9n del Ej\u00e9rcito Rojo de la Tercera Internacional\u201d.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Los sovi\u00e9ticos consiguieron derrotar a los ej\u00e9rcitos blancos y a sus mecenas imperialistas, pero pagaron un alt\u00edsimo precio por ello. Lo que ahora pas\u00f3 a llamarse la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda estado en guerra ininterrumpida entre 1914 y 1922, y los estragos causados por la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil implicaron un colapso de la econom\u00eda y la sociedad, que afect\u00f3 duramente a la propia clase obrera. Las ansiadas victorias revolucionarias en los pa\u00edses imperialistas fracasaron debido a la direcci\u00f3n reformista y colaboracionista de los partidos obreros, con lo cual la esperanza de recibir ayuda externa qued\u00f3 frustrada. As\u00ed las cosas, la democracia obrera genuina de la primera etapa de la Revoluci\u00f3n rusa fue degenerando. La clase obrera, exhausta, no era capaz de controlar el gobierno sovi\u00e9tico tras a\u00f1os de sacrificios y padecimientos.<\/p>\n<p>Tras la muerte de Lenin en 1924, el poder sovi\u00e9tico dio paso al dominio de la burocracia estatal, gran parte de la cual hab\u00eda sido heredada del zarismo. Al principio de manera sibilina, pero luego con confianza creciente, I\u00f3sif Stalin se convirti\u00f3 en representante de los intereses de la burocracia gobernante. La burocracia conservadora no compart\u00eda los designios bolcheviques de la revoluci\u00f3n mundial, rechazando la salida revolucionaria a la crisis del pa\u00eds, prefiriendo limitarse a gestionar la econom\u00eda planificada y nacionalizada y a ampliar sus privilegios en detrimento de los obreros y campesinos sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Los sectores proletarios e internacionalistas del Partido Comunista fueron represaliados duramente por Stalin en la medida en que iba afianzando su poder. Al final, decenas de miles de militantes fueron expulsados del partido, despedidos de sus trabajos, desterrados o asesinados. Trotsky, el dirigente de la Oposici\u00f3n de Izquierdas y el adversario m\u00e1s formidable de Stalin en el partido, fue expulsado de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1929 y asesinado por un agente estalinista once a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El imperialismo mundial se dedic\u00f3 en los a\u00f1os 20 a recuperarse de las convulsiones de la guerra mundial, lo cual dio un cierto margen de maniobra a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. A pesar de la degeneraci\u00f3n del partido en la URSS, los obreros organizados\u00a0por la Internacional Comunista\u00a0dieron muestras de gran combatividad. Surgieron oportunidades revolucionarias en un pa\u00eds tras otro en los a\u00f1os 20 y 30, pero la direcci\u00f3n estalinista no estaba a la altura. La derrota de la Revoluci\u00f3n china de 1926-1927, durante la cual el aliado de Stalin, Chang Kai-Shek traicion\u00f3 y masacr\u00f3 a los comunistas chinos, supuso un duro golpe a los \u00e1nimos de la clase trabajadora sovi\u00e9tica, agravando su sensaci\u00f3n de aislamiento. Pero nada facilit\u00f3 la intervenci\u00f3n imperialista tanto como la sucesi\u00f3n de derrotas de la Revoluci\u00f3n alemana.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">La debacle del estalinismo en Alemania<\/span><\/h3>\n<p>Los marxistas hemos analizado a fondo la Revoluci\u00f3n alemana. Entre 1918 y 1933, los obreros alemanes tuvieron numerosas ocasiones para derrocar el capitalismo, aplastar al incipiente movimiento nazi y revivir la revoluci\u00f3n europea. Sin embargo, los estalinistas que estaban al frente de la Internacional Comunista adoptaron pol\u00edticas desastrosas en los momentos clave.<\/p>\n<p>Durante la Revoluci\u00f3n alemana de 1923, la ocupaci\u00f3n alemana de la cuenca del R\u00fchr supuso una grave crisis que plante\u00f3 al Partido Comunista la oportunidad de una insurrecci\u00f3n. En condiciones de hiperinflaci\u00f3n, los obreros alemanes estaban indignados ante la coacci\u00f3n del imperialismo franc\u00e9s para obtener las compensaciones impuestas en Versalles, que el gobierno no pod\u00eda asumir. Se formaron milicias obreras, y una oleada de huelgas recorri\u00f3 el pa\u00eds. Trotski hizo un llamamiento a los comunistas alemanes para que aprovecharan la situaci\u00f3n y organizaran una insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dirigentes comunistas alemanes convocaron manifestaciones y pidieron consejo a la Internacional Comunista. No obstante, Lenin estaba ya muy enfermo y Trotski y otras figuras importantes indispuestas, toc\u00f3 a un peque\u00f1o grupo de dirigentes dirimir el camino a seguir ante una coyuntura clave. En una carta a Zin\u00f3viev, Stalin expres\u00f3 su desconfianza conservadora ante las fuerzas revolucionarias de Alemania: \u201cEn mi opini\u00f3n, hay que frenar a los alemanes en lugar de animarles.\u201d<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Esta actitud devino dominante en la direcci\u00f3n de la Internacional, incluso ante la maduraci\u00f3n de las condiciones para una ofensiva revolucionaria. Los dirigentes comunistas alemanes fueron exhortados a cancelar su huelga general y su insurrecci\u00f3n en el \u00faltimo momento, provocando un fiasco desmoralizante.<\/p>\n<p>La crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la Alemania de Weimar socav\u00f3 las bases para una democracia burguesa estable. Los obreros alemanes una y otra vez emprendieron el camino de la lucha, librando grandes huelgas y respaldando masivamente a los socialdem\u00f3cratas y comunistas en estos a\u00f1os. Los partidos burgueses tradicionales de Alemania eran incapaces de contener la energ\u00eda combativa de la clase trabajadora. Temerosos de que pudiera triunfar la revoluci\u00f3n en el coraz\u00f3n de Europa, la clase dominante busc\u00f3 una alternativa, y la encontr\u00f3 en los nazis, previamente un grup\u00fasculo perseguido que languidec\u00eda en los m\u00e1rgenes de la sociedad alemana, pero que ahora se convirti\u00f3 en la mejor baza de los capitalistas para aplastar el potencial revolucionario del proletariado alem\u00e1n. Ayudados por el dinero y el mecenazgo de los capitalistas europeos e internacionales, la popularidad del partido de Hitler aument\u00f3 de manera espectacular a finales de los 20 y comienzos de los 30, granje\u00e1ndose el apoyo de loa peque\u00f1a burgues\u00eda arruinada y enloquecida.<\/p>\n<p>Las fuerzas de la clase obrera se encontraban tr\u00e1gicamente divididas ante esta amenaza. Los socialdem\u00f3cratas no quer\u00edan que los trabajadores tomaran el poder, pudiendo as\u00ed frenar a los nazis, as\u00ed que la pelota quedaba en el tejado de los comunistas. Pero en este momento, la Comintern, ya plenamente estalinista, hab\u00eda adoptado la tesis del \u201ctercer periodo\u201d, que auguraba una \u201ccrisis final del capitalismo\u201d. Esta idea falsa justificaba la postura equivocada de tachar a organizaciones reformistas como los socialdem\u00f3cratas alemanes como \u201csocialfascistas\u201d. Los comunistas alemanes, siguiendo \u00f3rdenes de Mosc\u00fa, empezaron a presentar a los socialdem\u00f3cratas como el principal enemigo a batir por el Partido Comunista.<\/p>\n<p>Era cierto que los l\u00edderes reformistas siempre jugaron un papel contrarrevolucionario y traicionero y representaban uno de los principales pilares de la estabilidad capitalista, la pol\u00edtica de los estalinistas s\u00f3lo contribuy\u00f3 a hacer de cu\u00f1a entre los obreros comunistas y socialistas. La \u00fanica forma de evitar la debacle era la revoluci\u00f3n proletaria, pero \u00e9sta s\u00f3lo era posible si los comunistas se ganaban la confianza de un sector determinante de las masas en lucha.<\/p>\n<p>Un frente \u00fanico de comunistas y socialistas era necesario para derrotar a Hitler. Los dos partidos no s\u00f3lo contaban con un apoyo s\u00f3lido por parte de los obreros, sino que tambi\u00e9n ten\u00edan milicias dispuestas a llevar la lucha contra Hitler hasta sus \u00faltimas consecuencias. Conforme aumentaba la amenaza de los nazis, Trotski y la Oposici\u00f3n de Izquierdas Internacional exhortaron a los comunistas a cambiar de rumbo y a combatir el fascismo codo con codo junto a los obreros socialistas. La lucha contra el nazismo podr\u00eda haber sido una oportunidad para que los comunistas convencieran a los obreros socialdem\u00f3cratas de la necesidad de una pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>Los estalinistas siguieron el camino opuesto, formando un bloque\u00a0<i>de facto<\/i>\u00a0con los nazis tras haber pintado a los socialistas como el \u201cenemigo principal\u201d. En 1931, los comunistas respaldaron la iniciativa nazi de promover un refer\u00e9ndum para derribar al gobierno socialdem\u00f3crata de la regi\u00f3n de Prusia, escandalizando a los trabajadores socialdem\u00f3cratas. Empleando consignas como \u201c\u00a1expulsemos a los socialfascistas de las f\u00e1bricas y los sindicatos!\u201d y \u201c\u2019ech\u00e9mosles de las f\u00e1bricas, los centros de empleo y de formaci\u00f3n!\u201d, militantes comunistas colaboraron con los matones nazis en sus ataques a los m\u00edtines sindicales y de partido de los socialdem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica contraproducente conden\u00f3 al proletariado alem\u00e1n mientras Hitler ascend\u00eda inexorablemente al poder. Las rencillas entre los partidos obreros adem\u00e1s contribuyeron a convencer a las clases medias arruinadas y a los campesinos de que la \u00fanica esperanza era Hitler y su \u201csalvaci\u00f3n\u201d nacional. Cuando Hitler se convirti\u00f3 en canciller, asest\u00f3 sus primeros golpes contra los comunistas, los socialistas y los sindicatos, decapitando y atomizando al otrora poderoso proletariado alem\u00e1n. Los nazis usaron el incendio del Reichstag como excusa para ilegalizar al Partido Comunista, y para marzo de 1933 Hitler se hab\u00eda convertido en el dictador de Alemania. Debido a la par\u00e1lisis de los partidos obreros, Hitler pudo regodearse de haber tomado el poder sin romper un cristal.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">La pol\u00edtica exterior de Stalin<\/span><\/h3>\n<p>El auge de Hitler hizo que la guerra entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la Alemania nazi fuera inevitable. El anticomunismo era uno de los fundamentos del nazismo y Hitler promet\u00eda colonizar amplios territorios de Europa del Este, convirti\u00e9ndolos en\u00a0<i>Lebensraum<\/i>\u00a0(espacio vital) para los alemanes.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica estalinista del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d condujo a una derrota tras otra al movimiento comunista internacional. El fracaso estrepitoso del \u201ctercer periodo\u201d dio lugar a la estrategia de los Frentes Populares, que implicaba la subordinaci\u00f3n de la clase obrera a los liberales burgueses. La Internacional Comunista jug\u00f3 un papel totalmente reaccionario cuando los trabajadores espa\u00f1oles se alzaron contra el golpe de Estado de Francisco Franco en 1936.<\/p>\n<p>En vez de movilizar a la clase obrera para derrocar el capitalismo en Espa\u00f1a, y as\u00ed socavar las bases de apoyo del fascismo, los estalinistas hicieron todo lo que estuvo en sus manos para evitar que la lucha desbordara los cauces del republicanismo burgu\u00e9s. Stalin ve\u00eda una alianza con las democracias capitalistas de Francia y Gran Breta\u00f1a \u2013y no en la revoluci\u00f3n socialista internacional\u2013 la mejor manera de frenar el avance del fascismo. Por lo tanto, los comunistas ten\u00edan que esforzarse por no asustar a los potenciales aliados de la URSS. No obstante, mientras Hitler y Mussolini se volcaron en la guerra en Espa\u00f1a, los imperialistas franceses y brit\u00e1nicos se mantuvieron \u201cneutrales\u201d.<\/p>\n<p>Los estalinistas asumieron el papel de polic\u00edas de la clase obrera, aplastando a los anarcosindicalistas y al POUM en nombre de la rep\u00fablica burguesa en las Jornadas de Mayo de 1937. Con la clase obrera sometida, la iniciativa revolucionaria necesaria para derrotar a Franco se disip\u00f3, y otra dictadura fascista pudo establecerse en Europa.<\/p>\n<p>Desperdiciando numerosas oportunidades, la direcci\u00f3n estalinista priv\u00f3 a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de gobiernos obreros amistosos en otros lugares del mundo. Mientras Hitler hac\u00eda acopio de fuerzas, Stalin cifr\u00f3 sus esperanzas en el pacifismo burgu\u00e9s, la Sociedad de Naciones y los \u201camigos de la paz\u201d que \u00e9l cre\u00eda ver en los imperialismos brit\u00e1nico, franc\u00e9s y estadounidense. Cuando la Alemania nazi amenaz\u00f3 con anexionarse Checoslovaquia en 1938, Stalin intent\u00f3 de nuevo de aliarse con el imperialismo anglo-franc\u00e9s, movilizando al Ej\u00e9rcito Rojo para exhibir su fuerza. El absurdo de esta actitud qued\u00f3 de manifiesto cuando los \u201cdem\u00f3cratas\u201d imperialistas, tras haber escuchado educadamente a Stalin, acabaron aceptando todas las exigencias de Hitler.<\/p>\n<p>Para el a\u00f1o 1939, estaba claro el porvenir que deparaba a Europa. Stalin cometi\u00f3 otro grave crimen con el infame pacto Molotov-Ribbentrop con Hitler, a finales de agosto de ese a\u00f1o. Privado de cualquier apoyo en el \u00e1mbito internacional, Stalin decidi\u00f3 que era mejor conseguir una paz temporal \u2013y el flanco oriental de Hitler\u2013 reparti\u00e9ndose Europa del Este. Pero esta maniobra tan s\u00f3lo despej\u00f3 el camino a los planes de Hitler, preparando su conquista de Europa, en particular de Francia, entre 1939 y 1941.<\/p>\n<p>Marx entendi\u00f3 que la conquista prusiana de Francia en 1871 abrir\u00eda las puertas a una \u201cguerra racial\u201d entre alemanes y eslavos. Esta idea elemental era un secreto para Stalin, el emp\u00edrico, en el que ya no quedaba ni un \u00e1tomo de marxismo genuino. Comentando el pacto en la prensa, Trotsky, exasperado, explic\u00f3: \u201cStalin, por sobre todas las cosas, teme la guerra\u2026 Stalin no puede hacer la guerra con obreros y campesinos descontentos y con el Ej\u00e9rcito Rojo decapitado&#8230; El pacto germano-sovi\u00e9tico es una capitulaci\u00f3n de Stalin ante el imperialismo fascista con el fin de resguardar a la oligarqu\u00eda sovi\u00e9tica.\u201d<\/p>\n<p>El pacto gener\u00f3 un profundo desconcierto en las filas comunistas a lo largo y ancho del mundo, teniendo sus militantes que efectuar un giro de 180 grados del anti-hitlerismo a considerar a la Alemania nazi como un \u201caliado\u201d de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os previos a la Operaci\u00f3n Barbarroja, Stalin firm\u00f3 diferentes tratados comerciales con Hitler en otro esfuerzo ingenuo por comprar la \u201cpaz\u201d, pero as\u00ed s\u00f3lo consigui\u00f3 abastecer y armar a los verdugos fascistas en su aplastamiento de la clase obrera desde Polonia hasta Breta\u00f1a. Para 1941, la madera, la goma, el fosfato, el amianto, el cromo, manganeso, n\u00edquel y petr\u00f3leo sovi\u00e9ticos eran exportados a Alemania y se hab\u00edan convertido en componentes importantes de su industria de guerra.<sup>6<\/sup>\u00a0Los \u00faltimos env\u00edos de estos recursos llegaron a territorio alem\u00e1n pocas horas antes de que las bombas y obuses nazis empezaran a caer sobre las ciudades sovi\u00e9ticas y sobre el Ej\u00e9rcito Rojo el 22 de junio.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">El desarrollo del Ej\u00e9rcito Rojo<\/span><\/h3>\n<p>Para finales de los a\u00f1os 30, el Ej\u00e9rcito Rojo se hab\u00eda convertido en uno de los ej\u00e9rcitos m\u00e1s poderosos del mundo. Los planes quinquenales sovi\u00e9ticos priorizaban la industria pesada y militar, con el objetivo de proteger al pa\u00eds del hostigamiento de los imperialistas \u2013y tambi\u00e9n de defender a la burocracia privilegiada de las propias masas. Sobre la base de la econom\u00eda planificada, la aviaci\u00f3n sovi\u00e9tica se convirti\u00f3 en la envidia de todo el mundo. Los nuevos centros industriales produc\u00edan un sinf\u00edn de tanques, aviones y piezas de artiller\u00eda. Para el a\u00f1o 1941, m\u00e1s de 14 millones de ciudadanos sovi\u00e9ticos hab\u00edan recibido entrenamiento militar y estaban preparados para ser movilizados en caso de guerra.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>A\u00f1os de duros combates en el periodo de la revoluci\u00f3n foguearon a un cuerpo de oficiales rojo que contaba con algunos de los m\u00e1s destacados te\u00f3ricos militares de la \u00e9poca. El m\u00e1s importante era Mija\u00edl Tujachevski, el general rojo m\u00e1s exitoso de la Guerra Civil, que durante los a\u00f1os 20 y 30 desarroll\u00f3 y teoriz\u00f3 junto a sus colaboradores el concepto de la Batalla Profunda, m\u00e1s tarde reformulado como el sistema de Operaciones Profundas. Este concepto enfatizaba la concentraci\u00f3n de fuerzas, la movilidad, el combate con diferentes armamentos y ataques escalonados que buscaban abrumar al enemigo en puntos clave, penetrar en su retaguardia, interrumpir sus l\u00edneas de comunicaci\u00f3n y suministro, y rodear sus fuerzas. Este m\u00e9todo se basaba en la experiencia de la \u00faltima etapa de la Primera Guerra Mundial y en la Guerra Civil rusa, y hab\u00eda sido puesta al d\u00eda para una \u00e9poca de guerra industrializada y mecanizada. La nueva doctrina mostr\u00f3 su efectividad en las fases posteriores de la guerra con los nazis y fue la base de todas las grandes ofensivas sovi\u00e9ticas durante el conflicto.<\/p>\n<p>Sin duda, este cuerpo de oficiales jug\u00f3 un papel en la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica de la Revoluci\u00f3n Rusa. Durante la propia Guerra Civil, surgi\u00f3 una supuesta \u201coposici\u00f3n militar\u201d que se opuso a las pol\u00edticas de Lenin y Trotsky, y a veces incluso las obstaculiz\u00f3. Aunque inclu\u00eda un abanico de posturas y personajes diferentes, la oposici\u00f3n militar generalmente abogaba por m\u00e9todos guerrilleros y por la priorizaci\u00f3n de las \u201cofensivas\u201d y las \u201cmaniobras\u201d contra el mando militar centralizado basado en oficiales profesionales exzaristas. Esta era una corriente intelectual en los altos mandos del ej\u00e9rcito, aunque tambi\u00e9n inclu\u00eda a algunos comisarios y comandantes cercanos a Stalin que operaban en la zona de Tsaritsin (m\u00e1s tarde Stalingrado) durante la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Tras la guerra, este cuerpo de oficiales se arrog\u00f3 cada vez m\u00e1s privilegios dentro del ej\u00e9rcito y en el propio Estado sovi\u00e9tico, siguiendo la tendencia de la burocracia en su conjunto. La mayor\u00eda se hab\u00edan convertido en \u201cexpertos militares\u201d. En 1935, el Ej\u00e9rcito Rojo reform\u00f3 su sistema de mando, creando nuevas jerarqu\u00edas y elevando a personajes como Tujachevski, Vorosh\u00edlov, Budionni, y otros, al rango de mariscal de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">Stalin decapita al Ej\u00e9rcito Rojo<\/span><\/h3>\n<p>Aunque ahora estaba completamente al mando, Stalin segu\u00eda sospechando de los expertos militares. Tras haber aplastado brutalmente a las corrientes de oposici\u00f3n en el Partido Comunista, Stalin percib\u00eda al cuerpo de oficiales del Ej\u00e9rcito Rojo, que manten\u00eda cierta independencia del gobierno civil y ten\u00eda acceso directo a las fuerzas armadas, como la amenaza m\u00e1s inmediata a su gobierno. Pisoteando el esp\u00edritu de libre debate y cr\u00edtica que exist\u00eda en el Ej\u00e9rcito Rojo durante la Revoluci\u00f3n, Stalin busc\u00f3 someter al aparato militar y ponerlo firmemente bajo su control.<\/p>\n<p>A principios de 1937, la NKVD \u2013la polic\u00eda secreta\u2013 comenz\u00f3 a arrestar a oficiales subalternos del Ej\u00e9rcito Rojo, alegando que defend\u00edan \u00abposturas trotskistas contrarrevolucionarias\u00bb. En junio, las purgas alcanzaron a las altas esferas del Ej\u00e9rcito Rojo, cobr\u00e1ndose al propio Tujachevski, a quien se consideraba muy cercano a Trotsky debido a su papel durante la Guerra Civil, junto a muchos otros altos oficiales. Vorosh\u00edlov, mariscal sovi\u00e9tico que hab\u00eda sido un estrecho colaborador de Stalin desde sus d\u00edas en Tsaritsin, aleg\u00f3 que exist\u00eda una \u00aborganizaci\u00f3n fascista militar contrarrevolucionaria y traidora\u00bb en el Ej\u00e9rcito Rojo que operaba de una manera \u00abestrictamente conspirativa\u00bb, llevando a cabo una \u00abobra de sabotaje y espionaje subversivos&#8230;\u00bb<sup>8<\/sup><sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Entre 1937 y 1941, las purgas causaron estragos en todo el Ej\u00e9rcito Rojo. De hecho, la aniquilaci\u00f3n continu\u00f3 durante los primeros meses de la invasi\u00f3n nazi. Si bien una minor\u00eda relativa de los oficiales purgados fueron realmente ejecutados, decenas de miles fueron a prisi\u00f3n o fueron condenados a realizar trabajos forzados, mientras que otros fueron censurados u obligados a retirarse. Algunos se suicidaron. La Fuerza A\u00e9rea Sovi\u00e9tica, los servicios de inteligencia, las oficinas de planificaci\u00f3n industrial y la propia NKVD tambi\u00e9n sufrieron extensas purgas durante este periodo. La Corte Suprema de la URSS calcul\u00f3 posteriormente que la cifra de v\u00edctimas totales de las purgas del Ej\u00e9rcito Rojo ascend\u00eda a 54.714, pero se desconoce el n\u00famero real.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Los aduladores pr\u00f3ximos a Stalin desde sus d\u00edas juntos en Tsaritsin, como Budionni y Vorosh\u00edlov, evitaron la purga y asumieron altos cargos. Esta fue una guerra civil unilateral contra las fuerzas armadas sovi\u00e9ticas, librada por razones pol\u00edticas totalmente c\u00ednicas. Durante los meses desesperados que siguieron a la invasi\u00f3n nazi, el Ej\u00e9rcito Rojo presion\u00f3 r\u00e1pidamente a muchos oficiales purgados para que volvieran a sus filas, entre ellos KK Rokossovski, que pas\u00f3 a desempe\u00f1ar un papel importante en la guerra. Esto ilustra c\u00f3mo las acusaciones de deslealtad y traici\u00f3n no ten\u00edan ning\u00fan fundamento real, y que los ataques de Stalin a los comandantes del Ej\u00e9rcito Rojo fueron de un car\u00e1cter enloquecido y arbitrario.<\/p>\n<p>Al final, tres de cada cinco mariscales de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el 80 por ciento de los comandantes de divisi\u00f3n y de cuerpo, todos los 16 comandantes de distrito militar y muchos otros miembros clave del personal de las fuerzas armadas cayeron v\u00edctimas de las purgas en v\u00edsperas de la invasi\u00f3n.<sup>11<\/sup>\u00a0Los oficiales se arriesgaban a ser arrestados por cualquier tipo de asociaci\u00f3n con un militar purgado. Muchas unidades acabaron adoptando una puerta giratoria continua de nuevos oficiales en los a\u00f1os previos a la guerra, con sustituciones constantes cada vez que un comandante \u00abdesleal\u00bb era purgado. Esto condujo a una ruptura predecible de la disciplina y de la coordinaci\u00f3n. El Ej\u00e9rcito Rojo se resinti\u00f3 enormemente del caos que esto provoc\u00f3. La moral y la preparaci\u00f3n para el combate se desplomaron, y las tasas de suicidio, embriaguez y accidentes aumentaron considerablemente.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>Nada de esto pas\u00f3 desapercibido para las potencias imperialistas. El Jefe de Estado Mayor alem\u00e1n, von Beck, escribi\u00f3 en 1938 que el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico \u00abno pod\u00eda considerarse una fuerza armada como tal\u00bb porque las purgas \u00abminaron la moral y la convirtieron en una m\u00e1quina militar inerte\u00bb.<sup>13<\/sup>\u00a0Durante las preparaciones de la Operaci\u00f3n Barbarroja, Hitler calm\u00f3 las preocupaciones de sus generales sobre las dimensiones del Ej\u00e9rcito Rojo simplemente diciendo que \u00abes un ej\u00e9rcito sin cabeza\u00bb.<sup>14<\/sup>\u00a0Las purgas hicieron de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica un objetivo vulnerable para los agresores nazis.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica militar sovi\u00e9tica tambi\u00e9n se vio desorganizada por las purgas. Si bien segu\u00eda siendo la doctrina oficial de las fuerzas armadas, la estrategia de Operaciones de Profundidad estuvo estrechamente ligada a la figura de Tujachevski y al sector de oficiales a su alrededor que ayud\u00f3 a desarrollarla. Despu\u00e9s de su ca\u00edda en desgracia, Tujachevski fue interrogado, torturado, sentenciado por un tribunal\u00a0<i>ad hoc<\/i>\u00a0y, de forma sumaria, le dispararon en la nuca. Las purgas destruyeron en gran medida el cuerpo de oficiales responsable de entrenar al ej\u00e9rcito en el m\u00e9todo de las Operaciones de Profundidad. As\u00ed las cosas, los estrategas sovi\u00e9ticos comenzaron a desmantelar las formaciones mecanizadas dedicadas y requeridas para que las Operaciones de Profundidad tuvieran el \u00e9xito, eligiendo distribuir las fuerzas blindadas sovi\u00e9ticas de manera m\u00e1s uniforme entre las unidades de infanter\u00eda de a pie. Esto, combinado con la falta de oficiales entrenados en este m\u00e9todo, obstaculiz\u00f3 la aplicaci\u00f3n efectiva de Operaciones de Profundidad en 1941.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Como explica David Glantz, un destacado historiador de la guerra nazi-sovi\u00e9tica, \u00abnada tuvo un efecto m\u00e1s debilitante para el Ej\u00e9rcito Rojo antes de la guerra que las purgas militares que comenzaron en 1937 y continuaron sin cesar hasta 1941\u00bb.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>El Ej\u00e9rcito Rojo intent\u00f3 llenar el vac\u00edo promoviendo r\u00e1pidamente a oficiales subalternos no cualificados y graduando a los cadetes militares antes de tiempo. El promedio de edad de los altos oficiales se redujo considerablemente en los a\u00f1os previos a la invasi\u00f3n nazi.<sup>17<\/sup>\u00a0En contraste con el curtido cuerpo de oficiales de la era de la Guerra Civil que hab\u00eda construido el ej\u00e9rcito desde cero, relativamente pocos de los comandantes que hicieron frente al ataque nazi ten\u00edan experiencia de combate. En junio y julio de 1941, entablaron batalla contra generales nazis que se hab\u00edan pasado los dos a\u00f1os anteriores venciendo a los mejores ej\u00e9rcitos de Europa Occidental.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">El trotskismo y la defensa de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica<\/span><\/h3>\n<p>Hasta el d\u00eda de hoy, algunos en la izquierda estalinista contin\u00faan repitiendo la mentira de que Trotsky estaba involucrado en una conspiraci\u00f3n con la Alemania nazi y el Jap\u00f3n imperial contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Este fue tambi\u00e9n el argumento que se blandi\u00f3 contra muchos de los oficiales del Ej\u00e9rcito Rojo que cayeron en las purgas de Stalin. Nada podr\u00eda ser m\u00e1s falso. El hecho de que no se haya encontrado ning\u00fan tipo de evidencia en los archivos de Jap\u00f3n o Alemania que corrobore esta afirmaci\u00f3n muestra cu\u00e1n absurda es. Despu\u00e9s de la guerra, el Partido Comunista Revolucionario brit\u00e1nico organiz\u00f3 una en\u00e9rgica campa\u00f1a internacional para utilizar los juicios de Nuremberg como una oportunidad para interrogar p\u00fablicamente a figuras nazis de alto nivel sobre la cuesti\u00f3n de la supuesta \u00abconspiraci\u00f3n\u00bb de Trotsky con ellos.<sup>18<\/sup>\u00a0Sin embargo, las potencias imperialistas hicieron caso omiso.<\/p>\n<p>De hecho, Trotsky pas\u00f3 gran parte del per\u00edodo final de su vida trabajando diligentemente para convencer a algunos de sus propios partidarios de la necesidad de defender a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en caso de guerra con las potencias imperialistas.<\/p>\n<p>Escribiendo en septiembre de 1939, Trotsky dijo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero supongamos que Hitler dirige sus armas hacia el Este y ocupa los territorios en que se encuentra ahora el Ej\u00e9rcito Rojo. Los trabajadores dir\u00e1n: \u00abNo podemos ceder a Hitler la destrucci\u00f3n de Stalin: esa es misi\u00f3n nuestra\u00bb. En esas condiciones, los partidarios de la IV, sin cambiar para nada su actitud hacia la oligarqu\u00eda del Kremlin, ser\u00e1n los primeros en el frente porque considerar\u00e1n que la tarea m\u00e1s urgente del momento es la resistencia frente a Hitler. Los trabajadores dir\u00e1n: \u00abNo podemos ceder a Hitler el derrocamiento de Stalin: esa es\u00a0<i>misi\u00f3n nuestra\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Trotsky, que confirm\u00f3 el proceso hist\u00f3rico, fue que el papel subjetivo de Stalin y de la burocracia sovi\u00e9tica hizo a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica menos, no m\u00e1s segura, frente a la agresi\u00f3n nazi. Los trotskistas plantearon el derrocamiento revolucionario de la burocracia bonapartista por parte de la clase obrera sovi\u00e9tica y la regeneraci\u00f3n del movimiento comunista internacional como una condici\u00f3n necesaria para la defensa exitosa de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Pero en caso de un ataque, los trotskistas se pusieron incondicionalmente a favor de la defensa de la URSS y de su econom\u00eda nacionalizada y planificada contra la barbarie nazi.<\/p>\n<p>Durante la guerra, los trotskistas lucharon en la resistencia contra la ocupaci\u00f3n nazi. Aquellos que se vieron reclutados en las filas de los ej\u00e9rcitos imperialistas llevaron a cabo propaganda revolucionaria y agitaci\u00f3n contra sus gobiernos, luchando para transformar el conflicto en una guerra obrera revolucionaria contra el fascismo y el capitalismo. Los trotskistas argumentaron que se necesitaba un gobierno obrero para derrotar a los nazis y que los partidos y sindicatos de la clase trabajadora rompieran sus \u00abalianzas\u00bb con \u00absu\u00bb clase dominante para luchar por tal gobierno. Un enfoque internacionalista podr\u00eda haber ganado a algunas partes del ej\u00e9rcito alem\u00e1n y fomentar la revoluci\u00f3n en la propia Alemania.<\/p>\n<p>Cuando los nazis atacaron el Este en junio de 1941, el Ej\u00e9rcito Rojo decapitado luch\u00f3 valientemente pese a los enormes obst\u00e1culos, a menudo aguantando sus posiciones hasta el \u00faltimo hombre en pie. Pero millones de soldados del Ej\u00e9rcito Rojo se vieron en situaciones verdaderamente desesperadas por la incompetencia e inexperiencia de sus oficiales al mando.<\/p>\n<p>Seg\u00fan David Glantz:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cMuchas de las derrotas iniciales sovi\u00e9ticas fueron el resultado directo de la inexperiencia del cuerpo de oficiales sovi\u00e9ticos superviviente [a las purgas]. Los comandantes de campo carec\u00edan de la experiencia pr\u00e1ctica y de la confianza para adaptarse a la situaci\u00f3n t\u00e1ctica y tend\u00edan a aplicar soluciones estereotipadas, como\u00a0<i>desplegar sus unidades siguiendo diagramas de libros de texto sin tener en cuenta el terreno real<\/i>. El resultado fueron fuerzas que no estaban concentradas en los puntos m\u00e1s vulnerables al avance alem\u00e1n y\u00a0<i>atacaron y defendieron de una manera tan predecible que a los experimentados alemanes les result\u00f3 f\u00e1cil contrarrestar y evitar los golpes sovi\u00e9ticos<\/i>\u00a0[\u00e9nfasis nuestro]\u00bb.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en 1941, el Estado Mayor sovi\u00e9tico sinti\u00f3 la necesidad de dar \u00f3rdenes a los comandantes subordinados de no simplemente distribuir sus piezas de artiller\u00eda de manera uniforme en los sectores en los que estaban a cargo. El Jefe de Estado Mayor sovi\u00e9tico, Georgui Yukov, incluso tuvo que prohibir expl\u00edcitamente las cargas frontales hacia las fauces del enemigo.<sup>20<\/sup>\u00a0La escasez de cuadros militares competentes a consecuencia de las purgas hizo necesario que se dieran este tipo de instrucciones b\u00e1sicas desde el alto mando. Adem\u00e1s de la ausencia f\u00edsica de comandantes cualificados, las purgas tambi\u00e9n dieron lugar a una atm\u00f3sfera de miedo y resignaci\u00f3n entre los oficiales supervivientes. Con las purgas, que continuaron durante la invasi\u00f3n nazi, los oficiales sovi\u00e9ticos se mostraban comprensiblemente reacios a desacatar las \u00f3rdenes r\u00edgidas que ven\u00edan desde arriba o los esquemas de los libros de texto, por temor a ser denunciados a la NKVD, cuyos agentes buscaban cualquier excusa para complacer a sus jefes en Mosc\u00fa. Millones de combatientes del Ej\u00e9rcito Rojo dieron su vida luchando en estas lamentables circunstancias.<\/p>\n<p>En nombre de eliminar una \u00abconspiraci\u00f3n trotskista contrarrevolucionaria\u00bb inexistente, la propia mano de Stalin asest\u00f3 los primeros golpes devastadores al Ej\u00e9rcito Rojo a partir de 1937. Ninguna conspiraci\u00f3n concebible podr\u00eda haber da\u00f1ado el esfuerzo de guerra sovi\u00e9tico contra el nazismo m\u00e1s que las purgas de Stalin.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">El camino a la guerra<\/span><\/h3>\n<p>Aunque la direcci\u00f3n sovi\u00e9tica era muy consciente de que las purgas hab\u00edan paralizado las fuerzas armadas, Stalin presion\u00f3 al Ej\u00e9rcito Rojo para que se abalanzara contra pa\u00edses como Finlandia, Polonia y Ruman\u00eda en el per\u00edodo anterior a la guerra. Bajo las cl\u00e1usulas del Pacto Molotov-Ribbentrop, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica tambi\u00e9n ocup\u00f3, y luego se anexion\u00f3, los pa\u00edses b\u00e1lticos de Estonia, Letonia y Lituania. Stalin vio estos movimientos como necesarios para formar un anillo defensivo entre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el creciente imperio nazi. En realidad, estas acciones simplemente crearon una frontera com\u00fan con el Estado nazi por primera vez, y una vez estallada la guerra este \u00abcolch\u00f3n\u00bb fue fulminado en poco tiempo.<\/p>\n<p>La Guerra de Invierno de 1939-1940 contra Finlandia fue un episodio vergonzoso que revel\u00f3 las muchas deficiencias del Ej\u00e9rcito Rojo. A pesar del tama\u00f1o comparativamente peque\u00f1o del ej\u00e9rcito finland\u00e9s, \u00e9ste rechaz\u00f3 f\u00e1cilmente el primer avance sovi\u00e9tico, causando muchas bajas. Unidades de la templada Ucrania se desplegaron en la Finlandia sub\u00e1rtica sin provisiones para el invierno, lo que result\u00f3 en su aniquilaci\u00f3n a manos de las escasas fuerzas finlandesas. Los reconocimientos sovi\u00e9ticos no detectaron las defensas finlandesas al norte de Leningrado, lo que condujo a una masacre.\u00a0Escribiendo en enero de 1940, Trotski reconoci\u00f3 con desd\u00e9n la debacle como un ejemplo que mostraba \u00ab[&#8230;] hasta qu\u00e9 punto reina la estupidez y la desmoralizaci\u00f3n en el Kremlin y en la c\u00faspide del ej\u00e9rcito decapitado por el Kremlin\u00bb. Una segunda ofensiva sovi\u00e9tica fue mejor, lo que oblig\u00f3 a los finlandeses a aceptar los t\u00e9rminos de paz del Kremlin, pero el da\u00f1o a la moral y el prestigio del Ej\u00e9rcito Rojo fue severo.<\/p>\n<p>Los estrategas sovi\u00e9ticos presenciaron los desastres en Finlandia mientras tomaban nota con preocupaci\u00f3n de las impresionantes victorias alemanas en los Pa\u00edses Bajos y Francia s\u00f3lo unos meses despu\u00e9s. Entre la Guerra de Invierno y la invasi\u00f3n nazi, el Ej\u00e9rcito Rojo se someti\u00f3 a varias reorganizaciones que lo sacudieron de arriba hacia abajo, intentando fren\u00e9ticamente enderezar la situaci\u00f3n antes de la embestida alemana. Cuando finalmente lleg\u00f3 el ataque, golpe\u00f3 al Ej\u00e9rcito Rojo en medio de otra de estas ca\u00f3ticas reformas. En junio de 1941, m\u00e1s del 75% de los comandantes del Ej\u00e9rcito Rojo hab\u00edan estado con sus unidades durante menos de un a\u00f1o.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de los claros indicios de una acumulaci\u00f3n militar alemana en Europa del Este, e incluso los informes de inteligencia que se\u00f1alaban el d\u00eda del ataque, las fuerzas sovi\u00e9ticas en las regiones fronterizas ten\u00edan una posici\u00f3n pasiva en junio de 1941. Stalin, temeroso del conflicto, se afan\u00f3 sobre todo por evitar provocar a las fuerzas de Hitler a lo largo de la frontera. Esta preocupaci\u00f3n lo llev\u00f3 a ignorar el hecho de que los alemanes hab\u00edan evacuado su embajada y que todos los barcos con bandera alemana hab\u00edan salido de los puertos sovi\u00e9ticos. M\u00e1s de 300 vuelos de reconocimiento nazis entraron en el espacio a\u00e9reo sovi\u00e9tico en las semanas previas al ataque, pero no encontraron resistencia.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p>Los trabajadores ferroviarios comunistas de Suecia tambi\u00e9n enviaron advertencias al gobierno sovi\u00e9tico de una concentraci\u00f3n de efectivos en el este, pero fueron ignorados. Un pu\u00f1ado de comandantes sovi\u00e9ticos tom\u00f3 nota de la creciente actividad militar en el territorio ocupado por los nazis al otro lado de la frontera, lo que les puso a ellos y a sus unidades en un estado de alerta. Sin embargo, la gran mayor\u00eda de las unidades sovi\u00e9ticas se vieron totalmente sorprendidas por el ataque del 22 de junio, y esto llev\u00f3 a su r\u00e1pida derrota.<\/p>\n<p>Los planes de guerra nazi ten\u00edan como objetivo destruir al Ej\u00e9rcito Rojo en una serie r\u00e1pida de maniobras envolventes cerca de la frontera. Hitler esperaba que una derrota r\u00e1pida y sorpresiva provocar\u00eda una crisis pol\u00edtica en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que conducir\u00eda a la desintegraci\u00f3n del r\u00e9gimen estalinista, an\u00e1logo al proceso que condujo a la ca\u00edda del zarismo y a la salida de Rusia de la Primera Guerra Mundial.<sup>23<\/sup>\u00a0Sin embargo, la inteligencia nazi subestim\u00f3 por completo el tama\u00f1o del Ej\u00e9rcito Rojo, la tenacidad del pueblo sovi\u00e9tico y la gran capacidad de movilizaci\u00f3n de la URSS. Esto hizo que los planes nazis para una r\u00e1pida victoria fueran irrealizables, lo que los oblig\u00f3 a adentrarse m\u00e1s y m\u00e1s en el coraz\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">La cat\u00e1strofe<\/span><\/h3>\n<p>A las 3 de la madrugada del 22 de junio de 1941, escuadrones de bombarderos alemanes de largo alcance cruzaron la frontera sovi\u00e9tica para bombardear ciudades tan distantes como Leningrado y Sebastopol. El bombardeo de artiller\u00eda comenz\u00f3 a las 3:15. Al amanecer, enjambres de aviones alemanes aparecieron sobre los aer\u00f3dromos sovi\u00e9ticos en la frontera, destruyendo m\u00e1s de 1.200 aviones de la Fuerza A\u00e9rea Roja, la mayor\u00eda mientras a\u00fan estaban en tierra. Los nazis controlaron los cielos sobre el campo de batalla durante las primeras semanas decisivas de su ofensiva, lo que les permiti\u00f3 golpear los refuerzos sovi\u00e9ticos, la log\u00edstica y las posiciones del Ej\u00e9rcito Rojo sin que se les opusiera resistencia.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>M\u00e1s de tres millones de soldados de combate alemanes, apoyados por medio mill\u00f3n de soldados de los aliados finlandeses y rumanos de los nazis, marcharon hacia el territorio controlado por los sovi\u00e9ticos. Las fuerzas nazis avanzaron r\u00e1pida y persistentemente. Encabezados por sus fuerzas blindadas, los generales alemanes aplicaron su estrategia\u00a0<i>del<\/i>\u00a0<i>Blitzkrieg<\/i>\u00a0(\u201cGuerra Rel\u00e1mpago\u201d) en su m\u00e1xima expresi\u00f3n. Sus audaces maniobras de cerco destrozaron a las desprevenidas fuerzas del Ej\u00e9rcito Rojo. Ej\u00e9rcitos enteros simplemente se desvanecieron ante el fuego fulminante del ataque nazi.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas de la guerra, las comunicaciones sovi\u00e9ticas se interrumpieron y era imposible obtener informaci\u00f3n precisa sobre las condiciones en el frente de Mosc\u00fa. Stalin emiti\u00f3 \u00f3rdenes inviables para una contraofensiva general en la noche de la invasi\u00f3n, de acuerdo con los planes sovi\u00e9ticos anteriores a la guerra. La falta de preparaci\u00f3n del ej\u00e9rcito y la ferocidad del avance nazi condenaron al fracaso a las unidades que intentaron cumplir esta orden.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos d\u00edas, Stalin, abatido, desapareci\u00f3 durante dos semanas. Retir\u00e1ndose a su dacha personal a finales de junio, Stalin les dijo a sus subordinados \u201cTodo est\u00e1 perdido. Me rindo. Lenin fund\u00f3 nuestro Estado y lo hemos jodido\u00bb.<sup>25<\/sup>\u00a0El pueblo sovi\u00e9tico se enter\u00f3 por primera vez de la guerra a trav\u00e9s de\u00a0una breve transmisi\u00f3n de radio\u00a0de M\u00f3lotov en la noche del 22 de junio, pero no tuvo noticias del propio Stalin hasta el 3 de julio.<\/p>\n<p>Los generales sovi\u00e9ticos pasaron las primeras semanas de la guerra tratando apresuradamente de armar una defensa y organizar los contraataques planeados contra las avanzadillas alemanas, pero fueron superados y abrumados en casi todo momento. La ofensiva nazi tuvo m\u00e1s \u00e9xito en los sectores norte y central del ataque. Minsk, la capital bielorrusa, cay\u00f3 el 26 de junio despu\u00e9s de que los bombarderos alemanes redujeran gran parte de la ciudad a escombros. En tres semanas, las fuerzas nazis arrasaron las rep\u00fablicas b\u00e1lticas, posicion\u00e1ndose para un avance sobre Leningrado. Las fuerzas sovi\u00e9ticas resistieron algo mejor en el sector sur, en parte porque sus primeras l\u00edneas de defensa correspond\u00edan al r\u00edo Bug, y en parte porque los estrategas sovi\u00e9ticos hab\u00edan desplegado m\u00e1s tropas all\u00ed antes de la guerra.<\/p>\n<p>Los generales nazis estaban jubilosos. Uno de ellos, Halder, escribi\u00f3 el 3 de julio que la destrucci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo a lo largo de la frontera significaba que toda la guerra se hab\u00eda ganado en el lapso de dos semanas.<sup>26<\/sup>\u00a0Los ej\u00e9rcitos nazis hab\u00edan avanzado m\u00e1s de 600 kil\u00f3metros en territorio sovi\u00e9tico e infligido m\u00e1s de 750.000 bajas al Ej\u00e9rcito Rojo, destruyendo m\u00e1s de 10.000 tanques y casi 4.000 aviones sobre la marcha.<sup>27<\/sup>\u00a0Las p\u00e9rdidas alemanas fueron comparativamente leves.<\/p>\n<p>Sin embargo, a mediados de julio, los ej\u00e9rcitos de Hitler, que esperaban encontrar poca resistencia en territorio sovi\u00e9tico, comenzaron a toparse con enormes formaciones enemigas cuya existencia hab\u00eda pasado desapercibida para la inteligencia alemana. Estas unidades no fueron dirigidas con mayor eficacia que las fuerzas sovi\u00e9ticas cerca de la frontera, pero al menos fueron movilizadas y pudieron entrar en combate. Tambi\u00e9n preocupaba cada vez m\u00e1s a los alemanes la cuesti\u00f3n de la log\u00edstica y el suministro.<\/p>\n<p>El concepto del \u00abkil\u00f3metro ruso\u00bb se populariz\u00f3 entre los comandantes nazis debido a la gran disparidad en la infraestructura entre el teatro de operaciones de Europa Occidental y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que ten\u00eda pocas carreteras modernas. Los veh\u00edculos alemanes se averiaban con mayor frecuencia en estas condiciones, lo que dificultaba el avance. Las l\u00edneas ferroviarias sovi\u00e9ticas tambi\u00e9n usaban un ancho de v\u00eda diferente al del resto de Europa, lo que hac\u00eda imposible que los nazis usaran sus propios vagones de carga en territorio ocupado sin modificaciones importantes. Trotski hab\u00eda escrito en 1936 que las principales ventajas de la URSS en la guerra ser\u00edan su vasto territorio y su enorme poblaci\u00f3n, y estos dos factores comenzaban a hacerse sentir.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">La ocupaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p>La ocupaci\u00f3n nazi fue cruel y brutal. Trotsky hab\u00eda planteado que, en caso de invasi\u00f3n, la principal amenaza para el sistema sovi\u00e9tico no ser\u00edan los propios ej\u00e9rcitos imperialistas, sino el volumen de mercanc\u00edas baratas que traer\u00edan consigo. Esto servir\u00eda para socavar la fr\u00e1gil base de la econom\u00eda planificada, que era disfuncional debido a su mala gesti\u00f3n por parte de la burocracia. Sin embargo, a los nazis no les interesaba convertir la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en un nuevo mercado, sino despoblarla y colonizarla. Heinrich Himmler estableci\u00f3 el objetivo de reducir la poblaci\u00f3n eslava a 30 millones de personas, y Herman G\u00f6ring se jact\u00f3 ante el ministro de Relaciones Exteriores de Mussolini de que entre 20 y 30 millones de personas en Rusia morir\u00edan de hambre en 1941. Las estimaciones modernas del costo real de esta pol\u00edtica indican que 4,4 millones de ciudadanos sovi\u00e9ticos murieron por causas relacionadas con el hambre durante la guerra.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>La propia Operaci\u00f3n Barbarroja ten\u00eda este objetivo genocida. Los ej\u00e9rcitos nazis esperaban sostenerse parcialmente mediante el saqueo sistem\u00e1tico de alimentos, ganado, madera y otros materiales sovi\u00e9ticos.<sup>29<\/sup>\u00a0Al final de la guerra, casi tres millones de ciudadanos sovi\u00e9ticos se vieron obligados a realizar trabajos forzados para la industria alemana.<sup>30<\/sup>\u00a0Las fuerzas nazis, al ocupar una ciudad, realizaban ejecuciones sistem\u00e1ticas para aterrorizar a la poblaci\u00f3n hasta someterla. Las directivas nazis hac\u00edan opcional que los comandantes castigaran a los soldados alemanes que abusaran de la poblaci\u00f3n ocupada.<sup>31<\/sup><\/p>\n<p>Las \u00f3rdenes emitidas el 19 de mayo de 1941 ped\u00edan \u00abuna acci\u00f3n despiadada y en\u00e9rgica contra los agitadores bolcheviques, combatientes irregulares, saboteadores, jud\u00edos y la eliminaci\u00f3n total de toda resistencia activa y pasiva\u00bb.<sup>32<\/sup>\u00a0Esta orden dio a las tropas nazis un cheque en blanco para asesinar jud\u00edos dondequiera que los encontraran. La inclusi\u00f3n de jud\u00edos en esta orden tambi\u00e9n muestra hasta qu\u00e9 punto el antisemitismo y el anticomunismo estaban entrelazados en aquellos d\u00edas, como sigue siendo el caso hoy.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la guerra, algunos apologistas revisionistas intentaron \u00abrestaurar el honor\u00bb de la\u00a0<i>Wehrmacht<\/i>\u00a0alemana como soldados profesionales, ajenos a la ideolog\u00eda nazi. Sin embargo, algunos an\u00e1lisis han demostrado que hasta el 29 por ciento de los oficiales alemanes en el ej\u00e9rcito invasor eran personalmente miembros del Partido Nazi y, adem\u00e1s, que fueron estos oficiales quienes llevaban la batuta en las fuerzas armadas.<sup>33<\/sup><\/p>\n<p>El anticomunismo fue una piedra angular de la pol\u00edtica nazi en los territorios ocupados. Hitler exigi\u00f3 la \u00abaniquilaci\u00f3n del bolchevismo\u00bb. La infame \u00abOrden del Comisario\u00bb estipulaba que los comisarios del Ej\u00e9rcito Rojo capturados no recibir\u00edan los derechos normales de los prisioneros de guerra y ser\u00edan ejecutados de inmediato. Sin embargo, las fuerzas nazis interpretaron esta orden de forma indiscriminada para incluir a todos y cada uno de los miembros del Partido Comunista. Las fuerzas especiales de las\u00a0<i>SS\u00a0<\/i>enviadas a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fueron seleccionadas a dedo en funci\u00f3n de sus convicciones anticomunistas personales. Se trataba de voluntarios, procedentes de estratos sociales que inclu\u00edan<i>\u00a0exsoldados de<\/i>\u00a0los Friekorps, expolic\u00edas rompehuelgas y represores de la izquierda durante el per\u00edodo de Weimar y camisas pardas nazis.<sup>34<\/sup><\/p>\n<p>Todo esto muestra la insensatez de la expectativa nazi de que una crisis pol\u00edtica acabar\u00eda por tumbar al gobierno estalinista. Sus pol\u00edticas parecen intencionadamente pensadas para que la poblaci\u00f3n hiciese pi\u00f1a en torno a Stalin. Si bien ciertamente hubo colaboradores de derecha y nacionalistas que dieron la bienvenida a la invasi\u00f3n, particularmente en las rep\u00fablicas b\u00e1lticas y Ucrania, estos fueron una minor\u00eda. Ante la elecci\u00f3n entre el exterminio a manos de los nazis o el indudable progreso logrado por la revoluci\u00f3n desde 1917 \u2014a pesar de los cr\u00edmenes de la burocracia\u2014 la abrumadora mayor\u00eda de trabajadores y campesinos se uni\u00f3 a la causa sovi\u00e9tica en poco tiempo.<\/p>\n<p>Las maniobras masivas de cerco nazi de la primera fase de la guerra produjeron un gran n\u00famero de prisioneros sovi\u00e9ticos. El futuro que deparaba a estos hombres era atroz. Los nazis no ten\u00edan ning\u00fan plan para gestionar este volumen de soldados capturados. A los prisioneros sovi\u00e9ticos se les neg\u00f3 la comida y se enfrentaron a marchas de la muerte hacia el oeste. Los soldados nazis ten\u00edan \u00f3rdenes de disparar a los prisioneros sovi\u00e9ticos que colapsaran. Muchos prisioneros de guerra sovi\u00e9ticos fueron conducidos en vagones de ferrocarril abiertos y enviados a campos de concentraci\u00f3n. Los informes oficiales nazis de 1941 estimaron que entre el 25 y el 70 por ciento de los prisioneros sovi\u00e9ticos murieron de camino hacia el oeste.<sup>35<\/sup>\u00a0Los nazis tambi\u00e9n usaban prisioneros para tareas como marchar a trav\u00e9s de campos minados para despejar el camino para sus propias unidades.<sup>36<\/sup><\/p>\n<p>A finales de 1941, hab\u00edan muerto m\u00e1s de 300.000 prisioneros sovi\u00e9ticos. Al final de la guerra, este n\u00famero ascendi\u00f3 a 3,3 millones, cerca del 56% del n\u00famero total de prisioneros de guerra sovi\u00e9ticos. En comparaci\u00f3n, el 18% de los prisioneros nazis retenidos por los sovi\u00e9ticos murieron en cautiverio. M\u00e1s de 1,5 millones de prisioneros sovi\u00e9ticos regresaron a la URSS al final de la guerra. Sin embargo, debido a las \u00f3rdenes de Stalin en las fases iniciales de la guerra, todo el personal sovi\u00e9tico que se rindi\u00f3 fue considerado traidor. Estos soldados del Ej\u00e9rcito Rojo se enfrentaron a una discriminaci\u00f3n generalizada en la URSS, y muchos acabaron en el gulag tras su liberaci\u00f3n del internamiento nazi. Los prisioneros de guerra sovi\u00e9ticos no fueron rehabilitados legalmente hasta 1994.<sup>37<\/sup><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">El papel desastroso de Stalin<\/span><\/h3>\n<p>A finales de julio, feroces batallas alrededor de Smolensk, a lo largo del eje Minsk-Mosc\u00fa, provocaron una interrupci\u00f3n temporal del avance nazi. Si bien los alemanes a\u00fan lograron \u00e9xitos t\u00e1cticos, nuevas cantidades de fuerzas sovi\u00e9ticas opusieron una resistencia m\u00e1s tenaz y las l\u00edneas de suministro alemanas se estaban sobreextendiendo.<\/p>\n<p>Los generales de Hitler abogaban por una ofensiva contra Mosc\u00fa con el fin de quebrar la inesperada resistencia del Ej\u00e9rcito Rojo. Sin embargo, en agosto, Hitler decidi\u00f3 detener el avance para desplegar sus fuerzas blindadas para atacar al norte hacia Leningrado, y al sur para destruir las fuerzas sovi\u00e9ticas en Ucrania y apoderarse de la riqueza agr\u00edcola de la rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Como se se\u00f1al\u00f3, las fuerzas del Ej\u00e9rcito Rojo se hab\u00edan mantenido mejor en el sector sur en comparaci\u00f3n con el resto del frente, y representaban una amenaza para el flanco sur alem\u00e1n si los nazis intentaban avanzar sobre Mosc\u00fa. Pero esto tambi\u00e9n entra\u00f1aba un riesgo para las tropas sovi\u00e9ticas en Ucrania, que pod\u00edan quedar atrapadas entre las fuerzas del Eje venidas de Ruman\u00eda y la posible ofensiva alemana desde el sector central. Los comandantes del Ej\u00e9rcito Rojo eran conscientes del peligro que se cern\u00eda sobre sus tropas en Ucrania; sin embargo, Stalin esperaba que los nazis mantuvieran su ataque hacia Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>El 29 de julio, Y\u00fakov propuso retirar las fuerzas sovi\u00e9ticas de la regi\u00f3n de Kiev para reforzar el sector central y acortar el frente defensivo del Ej\u00e9rcito Rojo, permiti\u00e9ndole concentrar mejor sus fuerzas, que estaban agot\u00e1ndose. Por esta sensata sugerencia, Stalin destituy\u00f3 a Y\u00fakov, su comandante m\u00e1s capaz, como Jefe de Estado Mayor. Stalin tem\u00eda que el abandono de Kiev, la capital de Ucrania, enviara una mala se\u00f1al a sus \u00abaliados\u00bb brit\u00e1nicos.<sup>38<\/sup>\u00a0Por lo tanto, Stalin estaba m\u00e1s preocupado por su posici\u00f3n ante los ojos del imperialismo \u00abdemocr\u00e1tico\u00bb, que no har\u00eda nada para detener a Hitler en esta etapa, que por la seguridad de Mosc\u00fa y del gran n\u00famero de soldados del Ej\u00e9rcito Rojo que estaban a punto de ser v\u00edctimas del plan de Hitler.<\/p>\n<p>El avance nazi sobre Kiev, encabezado por unidades blindadas de \u00e9lite, comenz\u00f3 a principios de agosto. Otros oficiales rojos comenzaron a clamar por una retirada, pero Stalin insisti\u00f3 en que Kiev se mantuviera a cualquier precio. La batalla por Ucrania se prolong\u00f3 hasta septiembre y la situaci\u00f3n se agrav\u00f3. Incluso oficiales estalinistas dedicados como Budionni, que estaba al mando en Ucrania, comenzaron a exigir una retirada t\u00e1ctica. El 13 de septiembre, los comandantes locales enviaron telegramas al alto mando sovi\u00e9tico advirtiendo de una cat\u00e1strofe inminente. Stalin tach\u00f3 estas advertencias como \u00abataques de p\u00e1nico\u00bb y orden\u00f3 a las fuerzas en Ucrania que detuvieran sus retiradas parciales.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>El 16 de septiembre, las fuerzas nazis completaron su cerco de las tropas del Ej\u00e9rcito Rojo cerca de Kiev. Las \u00f3rdenes del mando sovi\u00e9tico de retirarse finalmente llegaron, pero demasiado tarde. Las fuerzas rodeadas intentaron luchar para salir de la trampa. De las m\u00e1s de 750.000 tropas del Ej\u00e9rcito Rojo que combatieron cerca de Kiev el 1 de septiembre, solo 15.000, entre ellas Budionni y el futuro primer ministro sovi\u00e9tico Nikita Jruschev, entonces comisario, pudieron escapar.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo en Ucrania fue una calamidad absoluta, que abri\u00f3 un eje sur para el incipiente avance sobre Mosc\u00fa y priv\u00f3 a los asediados defensores del Ej\u00e9rcito Rojo en el sector central de los refuerzos que tanto necesitaban. Las p\u00e9rdidas incurridas excedieron las de las batallas de junio en la frontera. Todo el personal de mando del Ej\u00e9rcito Rojo hab\u00eda previsto este desastre. S\u00f3lo un hombre, I\u00f3sif Stalin, les impidi\u00f3 tomar cartas en el asunto.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">Industria, proletariado y guerra<\/span><\/h3>\n<p>La econom\u00eda nacionalizada y planificada de la URSS fue una ventaja inestimable en la lucha contra el nazismo. Sin embargo, con el Ej\u00e9rcito Rojo decapitado y desanimado, y los l\u00edderes sovi\u00e9ticos torciendo la situaci\u00f3n militar, los impresionantes logros industriales de los planes quinquenales quedaron en entredicho. Aqu\u00ed, sin embargo, la econom\u00eda planificada ofreci\u00f3 una soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>A finales de junio, el Comit\u00e9 Estatal de Defensa estableci\u00f3 el Consejo de Evacuaci\u00f3n para trasladar plantas industriales desde el oeste de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, donde se encontraba la mayor parte de la industria sovi\u00e9tica, a los Urales y Siberia. Este fue un proyecto colosal y complejo, y la agencia estatal de planificaci\u00f3n GOSPLAN lo coordin\u00f3. A medida que aumentaba la producci\u00f3n de guerra, el suministro el\u00e9ctrico deb\u00eda mantenerse hasta el \u00faltimo minuto antes de que las plantas fueran empaquetadas y enviadas. La evacuaci\u00f3n requiri\u00f3 1,5 millones de vagones de tren.<sup>41<\/sup><\/p>\n<p>Al final, en noviembre de 1941 se trasladaron al este m\u00e1s de 1.500 f\u00e1bricas. Comenzaron a producir casi de inmediato, a menudo en caba\u00f1as de madera improvisadas, o incluso al aire libre a la luz de enormes hogueras. Esto es m\u00e1s impresionante dadas las temperaturas bajo cero en las que ocurri\u00f3 gran parte de esto.<sup>42<\/sup><\/p>\n<p>Los recursos que no eran m\u00f3viles, como las represas hidroel\u00e9ctricas y las minas de la regi\u00f3n de Donbas, fueron destruidos para privar a los nazis de su uso. Las autoridades sovi\u00e9ticas llevaron a cabo una destrucci\u00f3n masiva de cultivos en el campo. Las agencias econ\u00f3micas alemanas se llevaron una desagradable sorpresa por la falta de recursos que quedaban para saquear a medida que sus ej\u00e9rcitos se adentraban en la URSS. Este fue un duro golpe para los planes de los nazis. La experiencia de la Francia capitalista, que permiti\u00f3 que toda su industria de armamentos cayera intacta en manos nazis, mostr\u00f3 que tales medidas eran imposibles en una econom\u00eda de mercado de propiedad privada.<sup>43<\/sup><\/p>\n<p>Pese a ser una camarilla gobernante bonapartista, la burocracia sovi\u00e9tica pudo apoyarse en la clase trabajadora sovi\u00e9tica de varias maneras. Como en otros pa\u00edses enfrentados a la dominaci\u00f3n fascista, los trabajadores emprendieron voluntariamente turnos m\u00e1s largos en las f\u00e1bricas para producir material de guerra. Las evacuaciones industriales trasladaron a cientos de miles de trabajadores sovi\u00e9ticos de las ciudades a regiones remotas de la URSS. Las ciudades y pueblos remotos del interior sovi\u00e9tico duplicaron o triplicaron sus poblaciones casi de la noche a la ma\u00f1ana. Las autoridades sovi\u00e9ticas tambi\u00e9n reclutaron a la poblaci\u00f3n urbana para construir trincheras, b\u00fankeres, campos de minas y otras defensas para ayudar en las batallas defensivas del Ej\u00e9rcito Rojo.<\/p>\n<p>Millones de trabajadores eran reservistas del Ej\u00e9rcito Rojo, y la r\u00e1pida movilizaci\u00f3n los sac\u00f3 directamente de las f\u00e1bricas y los visti\u00f3 de uniforme. A medida que la situaci\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s desesperada, surgieron decenas de divisiones de la Milicia Popular, principalmente de trabajadores industriales con conciencia pol\u00edtica. Recibieron un entrenamiento de tan s\u00f3lo unas pocas semanas, se les proporcion\u00f3 un armamento escaso y, con frecuencia, carec\u00edan de las condiciones f\u00edsicas necesarias para el combate.<sup>44<\/sup>\u00a0Las milicias populares entraron en acci\u00f3n principalmente en la defensa de ciudades industriales como Mosc\u00fa y Leningrado, y sufrieron numerosas bajas.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">La batalla por Mosc\u00fa<\/span><\/h3>\n<p>Los ej\u00e9rcitos nazis completaron el sitio de Leningrado a finales de septiembre, cercando el lugar de nacimiento de la Revoluci\u00f3n Rusa. Las desesperadas fuerzas sovi\u00e9ticas bajo el mando de Y\u00fakov detuvieron el \u00faltimo empuj\u00f3n alem\u00e1n hacia las afueras de la ciudad con tanques pesados que acababan de salir de las l\u00edneas de montaje de la ciudad.<sup>45<\/sup>\u00a0Ante esta resistencia, y ansioso por reanudar el avance sobre Mosc\u00fa, Hitler orden\u00f3 a sus ej\u00e9rcitos que se prepararan para un asedio y bombardeo continuo de la ciudad, mientras retiraba las unidades blindadas desplegadas all\u00ed de regreso al sector central.<sup>46<\/sup>\u00a0El asedio de Leningrado dur\u00f3 872 d\u00edas y se cobr\u00f3 las vidas de casi dos millones de civiles y militares sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Tras neutralizar las fuerzas del Ej\u00e9rcito Rojo en Ucrania y sitiar Leningrado, Hitler volvi\u00f3 a centrarse en el frente de Mosc\u00fa. Los nazis reunieron una fuerza de casi dos millones de hombres, 1.000 tanques, 14.000 piezas de artiller\u00eda y 1.390 aviones de combate. Estos contingentes se estrellaron contra las exhaustas y mermadas fuerzas del Ej\u00e9rcito Rojo cerca de Smolensk, Via&#8217;zma y Briansk, una fuerza de 1,2 millones que tan s\u00f3lo contaba con 990 tanques, en su mayor\u00eda obsoletos, y 667 aviones. A medida que las fuerzas nazis avanzaban, Stalin volvi\u00f3 a dar \u00f3rdenes inflexibles para que el ej\u00e9rcito se mantuviera firme, y se produjo otro cerco masivo. M\u00e1s de un mill\u00f3n de soldados del Ej\u00e9rcito Rojo se perdieron en esta operaci\u00f3n, denominada Tif\u00f3n, siendo 688.000 capturados como prisioneros.<sup>47<\/sup><\/p>\n<p>Tras este desastre, el Ej\u00e9rcito Rojo ten\u00eda pocos efectivos para defender Mosc\u00fa. Las autoridades sovi\u00e9ticas declararon la ley marcial en la ciudad y el gobierno se prepar\u00f3 para ser evacuado hacia el este. Sin embargo, a mediados de octubre, las lluvias torrenciales convirtieron las carreteras rusas en r\u00edos de barro, haci\u00e9ndolas casi intransitables para las fuerzas mecanizadas alemanas. Esto ralentiz\u00f3 considerablemente el avance fascista y le dio al Ej\u00e9rcito Rojo m\u00e1s tiempo para congregar refuerzos alrededor de la ciudad. Estos refuerzos vinieron de toda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, incluida la caballer\u00eda mongola y las fuerzas experimentadas del Lejano Oriente, que llegaron al frente en el \u00faltimo momento. Y\u00fakov asumi\u00f3 el mando de la defensa de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Las fuerzas nazis tuvieron que esperar hasta que el suelo se congelara a mediados de noviembre para reanudar su ataque. Intentaron rodear Mosc\u00fa desde dos direcciones, pero se toparon con una gran resistencia de los ej\u00e9rcitos sovi\u00e9ticos, ahora reforzados. Las l\u00edneas de suministro nazis se hab\u00edan alargado demasiado y tambi\u00e9n se ve\u00edan obstaculizadas por el barro y el hostigamiento guerrillero, cada vez m\u00e1s intenso. Los escuadrones de la<i>\u00a0Luftwaffe\u00a0<\/i>volaban desde aer\u00f3dromos improvisados, que carec\u00edan de los hangares necesarios para mantener sus aviones operativos en condiciones clim\u00e1ticas adversas. Por el contrario, los sovi\u00e9ticos luchaban en las afueras de un importante centro industrial y de transporte, y los aviones sovi\u00e9ticos volaban desde aeropuertos militares permanentes.<\/p>\n<p>A finales de noviembre empez\u00f3 a nevar. Los soldados nazis ten\u00edan que excavar rutinariamente m\u00e1s de un metro de nieve simplemente para moverse en cualquier direcci\u00f3n, lo que dificultaba enormemente las operaciones blindadas. A principios de diciembre, las temperaturas bajaron a -34 grados cent\u00edgrados. Este fue uno de los inviernos rusos m\u00e1s fr\u00edos de la historia desde que hay registro. Los motores de los tanques deb\u00edan dejarse encendidos en todo momento para que no se congelaran, y los suministros de combustible nazi se agotaban r\u00e1pidamente. Los soldados alemanes, que esperaban pasar el invierno en el Mosc\u00fa ocupado, se encontraron acampados al aire libre. La congelaci\u00f3n y las infecciones se extendieron por los ej\u00e9rcitos invasores, que no estaban preparados para un clima tan adverso.<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>Las tropas nazis lograron cruzar el canal Volga-Mosc\u00fa, y algunas unidades de reconocimiento avanzaron hasta estar a la vista de las agujas del Kremlin. Este fue el mayor alcance del intento nazi de apoderarse de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>El primero de diciembre, sintiendo el agotamiento de sus contrincantes, el Ej\u00e9rcito Rojo inici\u00f3 una contraofensiva a gran escala contra las fuerzas nazis fuera de Mosc\u00fa. A estas alturas, el desgaste de los \u00faltimos estertores de la ofensiva de Hitler hab\u00eda diezmado a las tropas alemanas: la batalla la libraban ahora 388.000 sovi\u00e9ticos contra 240.000 nazis.<\/p>\n<p>El Ej\u00e9rcito Rojo hab\u00eda recuperado la iniciativa. En estas condiciones extraordinarias, la arcaica caballer\u00eda sovi\u00e9tica se convirti\u00f3 en una ventaja sobre los alemanes que hab\u00edan quedado paralizados, ya que los caballos ten\u00edan m\u00e1s facilidad para moverse en la ventisca que los tanques nazis. Algunas tropas del Ej\u00e9rcito Rojo tambi\u00e9n ten\u00edan esqu\u00eds, lo que les permit\u00eda maniobrar con mayor facilidad que sus oponentes. Los paracaidistas sovi\u00e9ticos, considerados la \u00e9lite del Ej\u00e9rcito Rojo y a menudo reclutados de las organizaciones juveniles comunistas del Komsomol, se lanzaron a las zonas de retaguardia nazi como parte de este contraataque.<sup>49<\/sup>\u00a0Las fuerzas de Y\u00fakov cortaron y destruyeron las puntas de lanza nazis al norte y al sur de Mosc\u00fa, y a mediados de diciembre hab\u00eda comenzado una ofensiva a lo largo de todo el frente de Mosc\u00fa.<sup>50<\/sup><\/p>\n<p>La contraofensiva provoc\u00f3 una crisis en el Estado Mayor nazi. Hitler, que durante mucho tiempo desconfi\u00f3 de su cuerpo de oficiales superiores, replic\u00f3 los errores de Stalin de manera fidedigna: prohibiendo rotundamente las retiradas, despidiendo a comandantes competentes como Heinz Guderian y, finalmente, asumiendo el mando directo de sus ej\u00e9rcitos. Entre noviembre de 1941 y enero de 1942, cuatro altos comandantes alemanes \u2014Reichenau, Rundstedt, von Brauchitsch y Bock\u2014 sufrieron ataques card\u00edacos, colapsando por el estr\u00e9s provocado por la ofensiva sovi\u00e9tica y las descabelladas exigencias de Hitler.<sup>51<\/sup>\u00a0Despu\u00e9s de varias semanas de lucha sin suministros en la nieve y las temperaturas bajo cero, la moral entre las fuerzas nazis se derrumb\u00f3. Las unidades del Ej\u00e9rcito Rojo informaron que incluso las fuerzas de las\u00a0<i>SS<\/i>\u00a0hu\u00edan ante el avance sovi\u00e9tico en desbandada.<sup>52<\/sup><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">Despu\u00e9s de Mosc\u00fa<\/span><\/h3>\n<p>Entusiasmado por el \u00e9xito inicial del contraataque en la regi\u00f3n de Mosc\u00fa, Stalin orden\u00f3 una ofensiva general en todo el frente a principios de enero de 1942. Desafortunadamente, en lugar de permitir que el Ej\u00e9rcito Rojo concentrara sus fuerzas contra la mayor parte del ej\u00e9rcito del Eje varado en la nieve en las afueras de Mosc\u00fa, esta estrategia oblig\u00f3 a los sovi\u00e9ticos a extender sus exhaustas fuerzas a lo largo de todo el frente. Este error concedi\u00f3 a los nazis un tiempo valioso para pasar de su fallida ofensiva contra Mosc\u00fa a una posici\u00f3n defensiva, lo que finalmente permiti\u00f3 que la mayor parte del ej\u00e9rcito invasor sobreviviera al contraatque sovi\u00e9tico.<sup>53<\/sup><\/p>\n<p>A medida que avanzaba la guerra, el cuerpo de oficiales del Ej\u00e9rcito Rojo superviviente asimil\u00f3 a base de golpes las lecciones de sus primeras derrotas. Los comandantes que hab\u00edan demostrado su val\u00eda bajo el fuego enemigo fueron ascendidos, y el Ej\u00e9rcito Rojo se reorganiz\u00f3 una vez m\u00e1s en el fragor de la lucha, obteniendo mejores resultados a medida que la guerra continuaba. Stalin continu\u00f3 inmiscuy\u00e9ndose en todos los asuntos del ej\u00e9rcito durante la decisiva Batalla de Stalingrado, despu\u00e9s de la cual la competencia y el \u00e9xito de Y\u00fakov y otros comandantes finalmente lo convencieron de que era mejor que los propios militares dirigieran la guerra.<sup>54<\/sup>\u00a0Y\u00fakov pas\u00f3 a dirigir las tropas del Ej\u00e9rcito Rojo hasta Berl\u00edn en 1945, y m\u00e1s tarde aplast\u00f3 la\u00a0revoluci\u00f3n pol\u00edtica de los trabajadores h\u00fangaros contra el estalinismo en 1956.<\/p>\n<p>Las f\u00e1bricas sovi\u00e9ticas reubicadas en los Urales y Siberia produjeron m\u00e1s de 4.500 tanques, 3.000 aviones y 14.000 piezas de artiller\u00eda en la primavera de 1942. Por el contrario, Hitler solo reconoci\u00f3 la necesidad de subordinar toda la econom\u00eda alemana a la producci\u00f3n militar en marzo de 1942.<sup>55<\/sup>\u00a0Pero para entonces, la situaci\u00f3n se hab\u00eda estabilizado; la URSS se moviliz\u00f3 para la guerra y las tornas estaban cambiando. El pueblo y la econom\u00eda sovi\u00e9ticos llegaron a abrumar a los nazis durante tres a\u00f1os m\u00e1s de guerra total e industrializada.<\/p>\n<p>El fracaso del estalinismo en derrocar al capitalismo en un pa\u00eds tras otro durante los per\u00edodos revolucionarios de los a\u00f1os veinte y treinta conden\u00f3 a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica \u2014y al mundo\u2014 al horrible sufrimiento que m\u00e1s tarde desencaden\u00f3 Hitler. Stalin paraliz\u00f3 al Ej\u00e9rcito Rojo en v\u00edsperas de este tit\u00e1nico conflicto, y luego lo condujo torpemente a un desastre tras otro en los primeros meses de la guerra. S\u00f3lo los logros de la Revoluci\u00f3n Rusa que hab\u00edan sobrevivido a la degeneraci\u00f3n estalinista de la URSS \u2014el proletariado militante, el Ej\u00e9rcito Rojo y, sobre todo, la econom\u00eda planificada y nacionalizada\u2014 pudieron detener el avance inexorable del fascismo.<\/p>\n<p>A 80 a\u00f1os de la Operaci\u00f3n Barbarroja, los marxistas siguen luchando por acabar con el sistema que dio origen a este horror. La mejor manera de honrar a quienes cayeron en la lucha contra Hitler es completar la lucha de los bolcheviques por la revoluci\u00f3n socialista internacional para que podamos poner fin al fascismo, el imperialismo, el genocidio, la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n en todas sus formas para siempre.<\/p>\n<hr \/>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\"><span style=\"font-size: 10pt;\">1<span lang=\"en-GB\">\u00a0David M. Glantz.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\"><i>Operation Barbarossa<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\">, p. 200.<br \/>\n<\/span><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">2 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Ted Grant. \u201cDefend the Soviet Union\u2014Fascism Can Only be Defeated by International Socialism\u201d. July 1941.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">3 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz. and House, Jonathan M.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">Page 284.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">4<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0Le\u00f3n Trotsky, \u201cInforme acerca del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y del Ej\u00e9rcito Rojo\u201d,\u00a0<\/span><i style=\"font-size: 10pt;\">Los primeros cinco a\u00f1os de la Internacional Comunista<\/i><span style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 69-73.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">5<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0R<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">ob Sewell. \u201cThe German Revolution of 1923.\u201d en\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>Socialist Appeal<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">. https:\/\/www.socialist.net\/the-german-revolution-of-1923.htm<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">6<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>The Third Reich at War<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">. Page 165.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">7 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 68.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">8<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0David M. Glantz.\u00a0<\/span><i style=\"font-size: 10pt;\">Stumbling Colossus: El Ej\u00e9rcito Rojo en v\u00edsperas de la Guerra Mundial<\/i><span style=\"font-size: 10pt;\">.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">P\u00e1ginas 28-29.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">9<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0David M. Glantz.\u00a0<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>Stumbling Colossus: The Red Army on the Eve of World War<\/i><\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">.\u00a0<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">Pages 28-29.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">10<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 31.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">11<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 30.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">12<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 32.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">13<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 32.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">14<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0Richard J. Evans.\u00a0<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"><i>The Third Reich at War<\/i><\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 161.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">15 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler, p. 13.<br \/>\n<\/span><\/em><span style=\"font-size: 10pt;\">16 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">Stumbling Colossus: The Red Army on the Eve of World War<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 26.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">17<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 29.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">18<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0Ted Grant.\u00a0<\/span><i style=\"font-size: 10pt;\">Historia del trotskismo brit\u00e1nico<\/i><span style=\"font-size: 10pt;\">.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">19 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 64.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">20<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., pp. 66-67.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">21<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 24.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">22<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 41.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">23<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 13.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">24<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 30.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">25 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 187.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">26 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 68.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">27<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 48.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">28 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Timothy Snyder:\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">Bloodlands: Europe Between Hitler and Stalin<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 411.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">29 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 172-173.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">30 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 57.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">31<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 56.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">32 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 174.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">33 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 56.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">34<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 177.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">35<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., pp. 182-183.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">36 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 57.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">37 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 185-186.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">38 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 119.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">39<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., pp. 121-127.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">40<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 129.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">41 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 71-72.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">42<\/span><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 72.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">43 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">William Shirer.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">The Collapse of the Third Republic: An Inquiry into the Fall of France in 1940<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 776.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">44 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 68.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">45 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 108.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">46<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 110.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">47<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., pp. 136-146.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">48 R<\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">ichard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 206-207.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">49 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">\u00a0When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 95.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">50 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, pp. 179-181.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">51 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Richard J. Evans.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">The Third Reich at War<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 210.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">52 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">David M. Glantz.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-US\">Operation Barbarossa<\/span><\/em><span lang=\"en-US\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 182.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">53 <\/span><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">Glantz &amp; House.\u00a0<\/span><em style=\"font-size: 10pt;\"><span lang=\"en-GB\">When Titans Clashed: How the Red Army Stopped Hitler<\/span><\/em><span lang=\"en-GB\" style=\"font-size: 10pt;\">, p. 91.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">54<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"> Ibid., p. 129.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">55<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00a0Ibid., pp. 101-104.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<div class=\"row\">\n<div class=\"col-md-8 col-md-offset-2 pull-none\">\n<div id=\"Mod263\" class=\"t3-module modulerelated-articles box1 \">\n<div class=\"module-inner\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Andrew Wagner El pasado 22 de junio se conmemor\u00f3 el 80 aniversario de la Operaci\u00f3n Barbarroja, la invasi\u00f3n alemana de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica durante la Segunda Guerra Mundial. 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