{"id":778,"date":"2010-07-31T15:36:14","date_gmt":"2010-07-31T15:36:14","guid":{"rendered":"http:\/\/bloquepopularjuvenil.org\/bpjwordpress\/?p=778"},"modified":"2010-07-31T15:36:14","modified_gmt":"2010-07-31T15:36:14","slug":"historia-de-la-filosofia-capitulo-v-descartes-espinoza-y-leibnitz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcomunista.org\/?p=778","title":{"rendered":"Hist\u00f3ria de la Filosof\u00eda cap\u00edtulo V. Descartes, Espinoza y Leibnitz"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-777\" width=\"160\" height=\"113\" alt=\"\" style=\"border: 1px solid black; float: right; margin: 5px;\" src=\"http:\/\/bloquepopularjuvenil.org\/bpjwordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/250x177-images-stories-theory-La_scuola_di_Atene.png\" \/>En nuestra &eacute;poca la filosof&iacute;a entra en una fase irreversible de declive. La filosof&iacute;a burguesa ha secado la vid. No tiene nada nuevo ni significativo que decir, por eso, y con raz&oacute;n, sufre el desprecio universal o para ser m&aacute;s exactos, la indiferencia. Una vez m&aacute;s los efectos nocivos de la extrema divisi&oacute;n del trabajo se han dejado sentir con creces. En lugar de torres marfil, ahora, los acad&eacute;micos pasan su vida escribiendo oscuras tesis que son le&iacute;das, y a veces respondidas, por otros acad&eacute;micos. Pocas personas comprenden lo que ellos escriben y a menos personas a&uacute;n les importa.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-777\" width=\"160\" height=\"113\" alt=\"\" style=\"border: 1px solid black; float: right; margin: 5px;\" src=\"http:\/\/bloquepopularjuvenil.org\/bpjwordpress\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/250x177-images-stories-theory-La_scuola_di_Atene.png\" \/>En nuestra &eacute;poca la filosof&iacute;a entra en una fase irreversible de declive. La filosof&iacute;a burguesa ha secado la vid. No tiene nada nuevo ni significativo que decir, por eso, y con raz&oacute;n, sufre el desprecio universal o para ser m&aacute;s exactos, la indiferencia. Una vez m&aacute;s los efectos nocivos de la extrema divisi&oacute;n del trabajo se han dejado sentir con creces. En lugar de torres marfil, ahora, los acad&eacute;micos pasan su vida escribiendo oscuras tesis que son le&iacute;das, y a veces respondidas, por otros acad&eacute;micos. Pocas personas comprenden lo que ellos escriben y a menos personas a&uacute;n les importa.<\/p>\n<p><!--break--><\/p>\n<h1><strong>Cap&iacute;tulo V. Descartes, Espinoza y Leibnitz<\/strong><\/h1>\n<p>&ldquo;El defecto principal de todo materialismo anterior -incluido el de Feuerbach-  es que s&oacute;lo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplaci&oacute;n, pero no como actividad sensorial humana,  no como pr&aacute;ctica, no de un modo subjetivo&rdquo;. (Marx y Engels. Obras Escogidas.Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1981. Vol. I. p. 7).<\/p>\n<p>Estas palabras de Marx proceden de las Tesis sobre Feuerbach y con frecuencia han provocado cierta perplejidad. Su significado no est&aacute; inmediatamente claro, a menos, que situemos las palabras en su contexto: la historia de la filosof&iacute;a. En ellas se encuentra una idea que es el punto de partida del desarrollo del materialismo dial&eacute;ctico y del marxismo en general.<\/p>\n<p>Una vez empieza a desarrollarse el pensamiento, este tom&oacute; vida por s&iacute; mismo y avanza m&aacute;s r&aacute;pidamente con el desarrollo de la divisi&oacute;n del trabajo y el crecimiento de la civilizaci&oacute;n, que coincide con la divisi&oacute;n de la sociedad en clases. El pensamiento mismo se convierte en objeto de estudio, se pierden sus or&iacute;genes materiales y aparece como algo m&iacute;stico, separado y aparte de la materia; una sustancia divina, vinculada a Dios, un alma inmortal, independiente de nuestro cuerpo y que no perece cuando morimos.<\/p>\n<p>El surgimiento de una nueva clase de materialismo durante el Renacimiento, fue la condici&oacute;n previa para el renacimiento a un nivel cualitativamente superior de la ciencia. Pero como hemos visto, adoleci&oacute; de una parcialidad, en la forma de empirismo, que tendr&iacute;a consecuencias extremadamente negativas. La negaci&oacute;n de la validez de todo aquello que no procede de la observaci&oacute;n inmediata, el rechazo de las teor&iacute;as y generalizaciones amplias (&ldquo;Yo no hago hip&oacute;tesis&rdquo;, dijo Newton), conden&oacute; este materialismo a la esterilidad. El resultado fue que los representantes de esta escuela fueron incapaces de superar las limitaciones de la perspectiva cient&iacute;fica de la &eacute;poca, que fundamentalmente ten&iacute;a un car&aacute;cter mec&aacute;nico y est&aacute;tico. Este defecto es aplicable no s&oacute;lo a los empiristas ingleses, tambi&eacute;n a los materialistas franceses a pesar de tener una perspectiva m&aacute;s amplia y realizar incursiones ocasionales brillantes en la dial&eacute;ctica.<\/p>\n<p>El materialismo antiguo era parcial y consideraba el pensamiento humano de una forma est&aacute;tica, contemplativa y pasiva. El hombre era un simple observador de la naturaleza y s&oacute;lo tomaba nota de &ldquo;los hechos&rdquo;. &ldquo;La mente en s&iacute; est&aacute; misma vac&iacute;a, es un simple espejo del mundo exterior, una habitaci&oacute;n oscura en la que se encuentran las im&aacute;genes de las cosas, sin la contribuci&oacute;n o acci&oacute;n alguna por su parte&rdquo;. (Schwegler, Op. cit. p.180-1. En la edici&oacute;n inglesa).<\/p>\n<p>A partir de idea correcta, esta estrecha concepci&oacute;n materialista termin&oacute; en un callej&oacute;n sin salida, incapaz de ir m&aacute;s all&aacute;. Hasta la revoluci&oacute;n efectuada por Marx y Engels y su teor&iacute;a de la dial&eacute;ctica materialista, no tuvo lugar un nuevo avance del materialismo. Ni siquiera Feuerbach pudo ir m&aacute;s all&aacute; de los materialistas franceses del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Por lo tanto nos encontramos cara a cara con una de las m&aacute;s grandes paradojas en la historia de la filosof&iacute;a: &ldquo;que en realidad los avances significativos conseguidos por el pensamiento durante el per&iacute;odo posterior a Locke, no los consiguieron los materialistas, sino los idealistas. Libres de los l&iacute;mites autoimpuestos por el empirismo, llegaron a realizar brillantes generalizaciones te&oacute;ricas, aunque como part&iacute;an de hip&oacute;tesis equivocadas adquirieron un car&aacute;cter fant&aacute;stico. Este peculiar fen&oacute;meno alcanz&oacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n en la filosof&iacute;a de Hegel, &ldquo;el error m&aacute;s colosal de la historia&rdquo;, en su filosof&iacute;a encontramos de una forma sistem&aacute;tica los principales elementos de la dial&eacute;ctica, pero como se&ntilde;ala Marx, estos elementos estaban con la cabeza al rev&eacute;s.<\/p>\n<p>Que el pensamiento y el ser son dos cosas diferentes es evidente para la mayor&iacute;a de las personas. Sheridan, el dramaturgo irland&eacute;s m&aacute;s importante del siglo XVIII, en una de sus comedias uno de los personajes que es un jugador empedernido dice: &ldquo;Yo nunca pierdo a las cartas o al menos nunca siento que estoy perdiendo, que es la misma cosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Evidentemente sabemos que no es lo mismo, y tampoco es igual so&ntilde;ar con tener un mill&oacute;n de libras que tenerlo en realidad. El pensamiento en s&iacute; mismo es inmaterial a pesar de los esfuerzos de algunos materialistas mec&aacute;nicos dispuestos a demostrar que es una sustancia material segregada por el cerebro, igual que la bilis es segregada por el h&iacute;gado.<\/p>\n<p>El pensamiento es una propiedad de la materia organizada de una forma particular, pero en s&iacute; mismo no es materia. Lo que se plantea es si el pensamiento y la realidad material son algo completamente diferente. La relaci&oacute;n exacta entre el pensamiento y el ser ha sido el origen de todas las principales disputas filos&oacute;ficas durante dos mil quinientos a&ntilde;os y el materialismo dial&eacute;ctica la resolvi&oacute; de una forma satisfactoria.<\/p>\n<p>El fil&oacute;sofo franc&eacute;s Descartes (1596-1650) plante&oacute; la cuesti&oacute;n de la relaci&oacute;n entre el pensamiento y el ser de una forma diferente a los empiristas ingleses. Descartes naci&oacute; en una familia moderadamente rica y estudi&oacute; con los jesuitas. Este gusto por la &aacute;rida ortodoxia le provoc&oacute; durante toda su vida una aversi&oacute;n por el dogmatismo de cualquier clase. Su escepticismo contrasta con el amargo pesimismo de Hume, Descartes ten&iacute;a un car&aacute;cter positivo y alegre. Comenz&oacute; a dudar, no de la posibilidad del conocimiento en general, sino s&oacute;lo de las opiniones existentes que se planteaban como verdades infalibles. Desde una temprana edad su lema fue: &ldquo;Dudar de todo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Y durante los nueve a&ntilde;os siguientes, no hice otra cosa que rodar aqu&iacute; y all&aacute; por el mundo tratando de ser m&aacute;s espectador que actor en todas las comedias que en &eacute;l se representaban; y pensando particularmente en cada materia, sobre lo que pod&iacute;a hacerla sospechosa y darnos ocasi&oacute;n a equivocarnos, desarraigu&eacute; de mi esp&iacute;ritu todos los errores que en &eacute;l hab&iacute;an podido deslizarse antes. No es que con esto imitara a los esc&eacute;pticos que s&oacute;lo dudan por dudar y fingen ser siempre irresolutos; porque, al contrario, todo mi prop&oacute;sito no tendr&iacute;a m&aacute;s que a afianzarme y a rechazar la tierra movediza y la arena para hallar la roca o la arcilla&rdquo;. (Descartes. El Discurso del M&eacute;todo. Madrid. Editorial Akal.1989. pp. 45).<\/p>\n<p>&ldquo;Por ello tan pronto como la edad me permiti&oacute; salir de la subjecci&oacute;n de mis preceptores, abandon&eacute; enteramente el estudio de las letras. Y decidido a no buscar m&aacute;s ciencia que aqu&eacute;lla que pudiera encontrar en mi mismo, o en el gran libro del mundo&rdquo; (Ib&iacute;d. p. 24).<\/p>\n<p>Para adquirir conocimientos y expandir sus horizontes, se alist&oacute; al principio de la guerra de los Treinta A&ntilde;os primero, en el ej&eacute;rcito holand&eacute;s y despu&eacute;s en el b&aacute;varo. Cuando todav&iacute;a se encontraba en el ej&eacute;rcito escribi&oacute; un libro sobre filosof&iacute;a, pero cuando se enter&oacute; del juicio a Galileo decidi&oacute; retener su publicaci&oacute;n por temor a provocar la ira de la Iglesia. M&aacute;s tarde aparecieron sus escritos llenos de referencias con la intenci&oacute;n de calmar a las autoridades religiosas y evitar la espantosa carga del ate&iacute;smo. A&uacute;n as&iacute;, como le ocurri&oacute; a Locke, tuvo que huir a Holanda, el &uacute;nico pa&iacute;s en Europa donde exist&iacute;a una relativa atm&oacute;sfera de libertad para hablar y escribir. Incluso aqu&iacute;, tuvo que hacer frente a los ataques de los fan&aacute;ticos religiosos (en este caso protestantes) que le acusaban de ate&iacute;smo. S&oacute;lo la intervenci&oacute;n personal del pr&iacute;ncipe de Orange le salv&oacute; de la persecuci&oacute;n. Incluso despu&eacute;s, las autoridades de la universidad de Leyden prohibieron incluso la menci&oacute;n de su nombre. Finalmente, tuvo que irse a Suecia donde muri&oacute; en parte debido a los efectos del clima sobre su d&eacute;bil constituci&oacute;n.<\/p>\n<p>Probablemente Descartes era creyente, pero cuando se leen sus obras se tiene la impresi&oacute;n de un hombre que en todo momento mira por encima de sus hombros. Para conseguir sortear a la Iglesia Descartes acepta la existencia de Dios, pero despu&eacute;s afirma que la religi&oacute;n es una materia demasiado altiva para ser &ldquo;sometida a la impotencia de nuestra raz&oacute;n&rdquo;. Cuando Descartas se ocupa de la historia natural acepta que Dios cre&oacute; el mundo y despu&eacute;s a&ntilde;ade que &ldquo;puede creerse, sin prejuicio del milagro de la creaci&oacute;n, que por esto s&oacute;lo todas las cosas que son puramente materiales hubieran podido, con el tiempo, convertirse en las que ahora vemos. Y su naturaleza es mucho m&aacute;s f&aacute;cil de concebir cuando se las ve nacer poco a poco de ese modo que cuando se las considera ya hechas del todo&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 63). El m&aacute;s grande de los fil&oacute;sofos franceses ten&iacute;a que recurrir a este tipo de subterfugios para poder publicar sus ideas.<\/p>\n<p>En el campo de la ciencia Descartes se aproxima exactamente de la forma contraria a sus hom&oacute;logos ingleses. Mientras que estos &uacute;ltimos pon&iacute;an el &eacute;nfasis en la experimentaci&oacute;n, Descartes se aproximaba de una forma racionalista, m&aacute;s preocupado por los principios generales que por el detallado trabajo de la observaci&oacute;n. Su contribuci&oacute;n a la ciencia fue excepcional, sobre todo en las matem&aacute;ticas, se le puede considerar uno de los fundadores de la geometr&iacute;a anal&iacute;tica. Su gran contribuci&oacute;n fue la invenci&oacute;n de la geometr&iacute;a de coordenadas capaz de determinar la posici&oacute;n de un punto en un plano mediante su distancia a dos l&iacute;neas fijas. Como se&ntilde;alan Marx y Engels en f&iacute;sica era un materialista:<\/p>\n<p>&ldquo;Limit&eacute;monos, pues, a esto: a su f&iacute;sica. Descartes ha prestado a la materia una fuerza autocreadora y ha considerado al movimiento mec&aacute;nico como su acto vital. Descartes ha separado completamente su f&iacute;sica de su metaf&iacute;sica. En su f&iacute;sica la materia es la sustancia &uacute;nica, la &uacute;nica raz&oacute;n del ser y del conocimiento&rdquo;. (Marx y Engels. La sagrada familia. Madrid. Akal Editor. 1981. p. 143).<\/p>\n<p>Pero Descartes no consigui&oacute; resolver la relaci&oacute;n entre el pensamiento y el ser. En su c&eacute;lebre El discurso del m&eacute;todo, busca una verdad que sea aceptable por todo el mundo como algo incuestionable. Pronuncia la c&eacute;lebre frase:<\/p>\n<p>&ldquo;Pienso, luego existo&rdquo;. Esta es la piedra angular de toda su filosof&iacute;a. Y dicho esto no contin&uacute;a. Al menos podr&iacute;a afirmar: &ldquo;Pienso, por lo tanto existe el pensamiento&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es esto? Evidentemente un sistema nervioso humano, un cerebro, un cuerpo y todo lo dem&aacute;s. El materialista franc&eacute;s Gassendi, objet&oacute; que la existencia igualmente se pod&iacute;a deducir de cada una de las otras funciones humanas. Los idealistas respondieron que ninguna de estas funciones se puede percibir sin el pensamiento. Pero tambi&eacute;n es necesario decir qu&eacute; es el pensamiento.<\/p>\n<p>El pensamiento, desde un punto de vista materialista, es materia que piensa. El pensamiento no puede existir ni existe por s&iacute; mismo separado de la materia. Con relaci&oacute;n a esta cuesti&oacute;n tan decisiva, Descartes adopt&oacute; una postura inconsistente e insatisfactoria, que le llev&oacute; a toda clase de contradicciones. Para &eacute;l la diferencia fundamental entre el pensamiento y la materia resid&iacute;a en que la materia ten&iacute;a extensi&oacute;n mientras que el pensamiento, esp&iacute;ritu o alma no tenia nada. Esto nos lleva directamente a una postura dualista. Seg&uacute;n Descartes no hay nada en com&uacute;n entre el pensamiento y la materia. No s&oacute;lo son diferentes, tambi&eacute;n son diametralmente opuestos. La uni&oacute;n del cuerpo y el alma es una uni&oacute;n completamente mec&aacute;nica. El alma habita el cuerpo como una cosa extra&ntilde;a, una relaci&oacute;n totalmente artificial y mec&aacute;nica. Sin el alma, el cuerpo es como una m&aacute;quina inerte o un aut&oacute;mata. Incluso el robot mejor construido no necesita una conciencia humana, incluso si estuviera programado para hablar (esto fue escrito en 1637 pero el tema es muy moderno).<\/p>\n<p>Por ejemplo, se podr&iacute;a ense&ntilde;ar a una m&aacute;quina a hablar e incluso expresar &ldquo;sentimientos&rdquo;, &ldquo;pero no que las ordene de diversos modos para responder a los sentidos de cuanto se diga en su presencia, como pueden hacer los hombres m&aacute;s idiotizados. El segundo es que aunque haga muchas cosas igual de bien, o quiz&aacute; mejor que algunos de nosotros, carecer&iacute;an infaliblemente de otras, por lo que se descubrir&iacute;a que no obran por conocimiento, sino s&oacute;lo por la disposici&oacute;n de sus &oacute;rganos. Porque mientras la raz&oacute;n es un instrumento universal que puede servir en toda clase de situaciones, esos &oacute;rganos necesitan una disposici&oacute;n particular para cada acci&oacute;n particular, de donde deriva que es moralmente imposible que haya los suficientes en una m&aacute;quina para hacerla obrar en todas las situaciones de la vida, de la misma forma que nuestra raz&oacute;n nos hace obrar&rdquo; (Descartes. Op. cit. p. 74).<\/p>\n<p>Los animales inferiores por la misma raz&oacute;n se les clasifica como &ldquo;aut&oacute;matas&rdquo;. Merece la pena citar este pasaje porque sigue una l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n materialista y es muy superior a las habladur&iacute;as m&iacute;sticas y los disparates de algunos cient&iacute;ficos de hoy en d&iacute;a con relaci&oacute;n a la inteligencia animal, como es el caso de nuestro amigo el doctor Wickremassinge y sus hormigas que mantienen el secreto de su &eacute;xito para s&iacute; mismos.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora bien, por estos dos mismos medios, puede conocerse tambi&eacute;n la diferencia que hay entre los hombres y los animales. Porque es cosa muy notable que no haya hombres tan idiotizados ni tan est&uacute;pidos, sin exceptuar siquiera a los insensatos que no sean capaces de ordenar juntas diversas palabras, y de componer con ellas un discurso por el que dan a entender sus pensamientos; por el contrario, no hay ning&uacute;n otro animal, por perfecto y bien nacido que pueda ser, que haga algo semejante. Lo cual no ocurre por carecer de &oacute;rganos, porque se ve que las urracas y los loros pueden proferir palabras como nosotros y, sin embargo, no pueden hablar como nosotros, es decir, dando testimonio de que piensan lo que dicen; mientras que los hombres que habiendo nacido sordos y mudos est&aacute;n privados de los &oacute;rganos que sirven a los dem&aacute;s para hablar, suelen, tanto m&aacute;s que los animales, inventar por s&iacute; mismos algunos signos, por los que se hacen entender de aquellos que estando ordinariamente con ellos tiene ocasi&oacute;n de aprender su lengua.<\/p>\n<p>Y esto no atestigua solamente que los animales tienen menos raz&oacute;n que los hombres, sino que no tienen ninguna. Por que se ve que se necesita muy poco para saber hablar; y de igual modo que se observa la desigualdad entre los animales de una misma especie, lo mismo que entre los hombres, y que unos son m&aacute;s f&aacute;ciles de educar que otros, no puede creerse que un mono o un loro, los m&aacute;s perfectos de su especie, no iguale en esto a un ni&ntilde;o de los m&aacute;s est&uacute;pidos o al menos a un ni&ntilde;o que tenga el cerebro perturbado, si su alma no fuera de naturaleza completamente diferente de la nuestra&rdquo;. (Ib&iacute;d. pp. 74-75)<\/p>\n<p>El idealismo de Descartes le llev&oacute; a caer en la trampa de separar la mente del cuerpo y considerar el cuerpo como un mero aut&oacute;mata dentro del cual mora el alma. Esto se convertir&iacute;a en una fuente considerable de confusi&oacute;n y tuvo un efecto pernicioso en la comprensi&oacute;n cient&iacute;fica de la aut&eacute;ntica naturaleza de la mente y su relaci&oacute;n con el cuerpo, el cerebro y el sistema nervioso.<\/p>\n<p>A pesar del empuje generalmente idealista de El discurso del m&eacute;todo, la f&iacute;sica materialista de Descartes y la biolog&iacute;a contin&uacute;an inmiscuy&eacute;ndose. Por ejemplo, no pudo disimular su entusiasmo con el descubrimiento de Harvey sobre la circulaci&oacute;n de la sangre, a este dedica nada menos que seis p&aacute;ginas. Cuando lleg&oacute; a la controvertida cuesti&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la mente y el cuerpo, se refugia en conceptos metaf&iacute;sicos y acient&iacute;ficos. Sit&uacute;a el alma en la llamada &ldquo;gl&aacute;ndula pineal&rdquo;, en el centro del cerebro, sencillamente porque todas las otras partes del cerebro son dobles y por lo tanto incapacitadas para actuar como el &oacute;rgano del alma.<\/p>\n<p>El problema es que si se considera separadamente el pensamiento y la materia &iquest;qu&eacute; significa que van y se mantienen unidos? La &uacute;nica opci&oacute;n para Descartes fue recurrir a un agente externo: &ldquo;la intervenci&oacute;n divina&rdquo;. Incluso as&iacute;, es imposible ver como pueden interactuar entre ellos. &iquest;Qu&eacute; mecanismo les permite interpenetrarse? Por ejemplo, la mente puede desear que levante el brazo pero &iquest;c&oacute;mo lo levanto? El disc&iacute;pulo de Descartes, Geulinx, respondi&oacute; con admirable franqueza que no pod&iacute;a, que el hecho de que el brazo subiera al mismo tiempo que lo deseo era una mera coincidencia. Esto saca a la luz la contradicci&oacute;n de la filosof&iacute;a cartesiana, su tal&oacute;n de Aquiles fue un dualismo insoluble.<\/p>\n<p>A pesar de su debilidad, la filosof&iacute;a de Descartes conten&iacute;a un aspecto notablemente progresista, sus avances en la ciencia impulsaron el desarrollo de las ciencias naturales en Francia. Filos&oacute;ficamente, el idealismo de Descartes fue superado por la tendencia materialista predominante de la Ilustraci&oacute;n, aunque s&iacute; influenci&oacute; a algunos como La Mettrie. Fuera de Francia sus ideas representaron el punto de partida de dos de los m&aacute;s grandes fil&oacute;sofos de todos los tiempos, Espinoza y Leibnitz.<\/p>\n<h4>Espinoza<\/h4>\n<p>Benedictus Espinoza naci&oacute; en Amsterdam en 1632, hijo de un comerciante jud&iacute;o, uno de los muchos que tuvieron que huir de Portugal y Espa&ntilde;a para escapar de la persecuci&oacute;n religiosa. Desde su juventud, Espinoza demostr&oacute; ser un buscador temerario de la verdad, dispuesto a defender sus opiniones sin reparar en las consecuencias. Estaba destinado a seguir los negocios familiares pero en 1656, a pesar de ser un estudiante diligente de la Biblia y del Talmud, sent&iacute;a desprecio por los rabinos ortodoxos. Le ofrecieron mil florines anuales para que se mantuviera en silencio, pero los rechaz&oacute;, le maldijeron y le expulsaron de la comunidad jud&iacute;a por sus &ldquo;opiniones equivocadas&rdquo; y sus &ldquo;horribles herej&iacute;as&rdquo;. Ante el temor de que atentasen contra su vida huy&oacute; de Amsterdam y se instal&oacute; en Rhynsburg, cerca de Leyden, donde se gan&oacute; la vida puliendo lentes, mientras dedicaba su tiempo libre a sus escritos filos&oacute;ficos.<\/p>\n<p>Como un paria, entabl&oacute; amistad con los miembros de algunas de las peque&ntilde;as sectas protestantes relacionadas con los anabaptistas, que se consideraban v&iacute;ctimas de la persecuci&oacute;n y que estaban abiertos a discutir nuevas ideas. En este momento las ideas de Descartes eran el centro de una furiosa controversia en Holanda. En 1656, los profesores de la universidad le pidieron un juramento para que no expusiera ideas cartesianas que pudieran provocar ofensa. En el peque&ntilde;o c&iacute;rculo de Espinoza se consieraba a Descartes una fuente de inspiraci&oacute;n, como un alma valiente que rechaz&oacute; basar sus opiniones en la simple tradici&oacute;n y que afirmaba que todo lo que sabemos lo conocemos mediante la &ldquo;luz natural&rdquo; de la raz&oacute;n. Descartes fue la inspiraci&oacute;n de Espinoza pero este &uacute;ltimo era demasiado inteligente como para aceptarlo acr&iacute;ticamente.<\/p>\n<p>Fue una &eacute;poca de grandes controversias. La ciencia extend&iacute;a sus alas y la antigua visi&oacute;n aristot&eacute;lica del mundo era sustituida por una nueva visi&oacute;n cient&iacute;fico &ndash; mecanicista de la naturaleza. El propio Galileo hab&iacute;a escrito que cre&iacute;a que el libro de la naturaleza fue escrito en el lenguaje de las matem&aacute;ticas.<\/p>\n<p>Toda la perspectiva de Espinoza estaba dominada por un inter&eacute;s apasionado por la naturaleza y la ciencia. Mantuvo correspondencia con el qu&iacute;mico ingl&eacute;s, Robert Doyle, discuti&oacute; de cometas con Henry Oldenburg, secretario de la Royal Society, y coment&oacute; las leyes del movimiento de Descartes y las teor&iacute;as de Huygens.<\/p>\n<p>Holanda era el pa&iacute;s m&aacute;s libre de Europa en este momento. La burgues&iacute;a holandesa hab&iacute;a conseguido liberarse del yugo de la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de la lucha revolucionaria en la que gan&oacute; el apoyo de las clases medias m&aacute;s bajas y las masas semiproletarias. En 1579 las provincias de los Pa&iacute;ses Bajos protestantes se unieron para formar la Uni&oacute;n de Utrecht, de la que emergi&oacute; la rep&uacute;blica Holandesa. El art&iacute;culo tres de la Uni&oacute;n recog&iacute;a la tolerancia religiosa como un principio b&aacute;sico. Sin embargo, desde el principio, la poderosa secta de los calvinistas se opuso a este art&iacute;culo porque s&oacute;lo quer&iacute;a que existiese una iglesia oficial en Holanda, la suya.<\/p>\n<p>En el s&iacute;nodo de Dordrecht (1618 &ndash; 1619) consigui&oacute; que se reconociese al calvinismo como religi&oacute;n oficial. Pero el liberal Jan de Wit, l&iacute;der de los Pa&iacute;ses Bajos desde 1653 a 1672 permaneci&oacute; firme contra la intolerancia religiosa. Espinoza no se mantuvo apartado de la lucha pol&iacute;tica. Dej&oacute; a un lado su trabajo en la Etica para publicar un libro en defensa de la libertad de discurso y pensamiento, el Tratado teol&oacute;gico-pol&iacute;tico, publicado en 1670. Esto le granje&oacute; la enemistad de los calvinistas, escandalizados por sus intentos de demostrar que no se pod&iacute;a considerar que la Biblia contuviera verdades filos&oacute;ficas y cient&iacute;ficas.<\/p>\n<p>En julio de 1670, el s&iacute;nodo declar&oacute; el Tratado teol&oacute;gico-pol&iacute;tico un &ldquo;libro diab&oacute;lico y blasfemo&rdquo;. En un panfleto an&oacute;nimo en el que se atacaba a de Wilt, se describ&iacute;a el libro como un &ldquo;fruto del infierno obra de un renegado jud&iacute;o y el diablo&rdquo; y que fue &ldquo;publicado con el conocimiento de Jan de Wilt&rdquo;. En 1672 el ej&eacute;rcito franc&eacute;s invadi&oacute; Holanda y de Wit fue asesinado por una multitud en La Haya. Durante el resto de su corta vida, Espinoza tuvo que mantener la cabeza baja. Tr&aacute;gicamente su obra maestra, la Etica, no fue publicada en vida por temor a la reacci&oacute;n de la Iglesia, s&oacute;lo apareci&oacute; en 1677, el a&ntilde;o en que muri&oacute; de tisis.<\/p>\n<p>Espinoza fue uno de esos aut&eacute;nticos genios que realiz&oacute; una verdadera revoluci&oacute;n en la filosof&iacute;a. Tomando como punto de partida la filosof&iacute;a de Descartes, la transform&oacute; completamente y sent&oacute; las bases para una aproximaci&oacute;n genuinamente cient&iacute;fica a la naturaleza. &ldquo;Es por lo tanto justo observar&rdquo;, escribe Hegel, &ldquo;que el pensamiento debe empezar situ&aacute;ndose en el punto de vista del espinozismo, ser seguidor de Espinoza es el principio de toda la filosof&iacute;a&rdquo; (Hegel. Philosophy of History. Vol. 3. p. 257. En la edici&oacute;n inglesa). No s&oacute;lo fue Hegel, tambi&eacute;n Goethe, Schiller, Marx y el joven Schelling estuvieron muy influenciados por Espinoza. Cuando Einstein estaba ocupado en una disputa filos&oacute;fica con Niels Bohr sobre los problemas fundamentales de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, escribi&oacute; que prefer&iacute;a tener como referencia al &ldquo;viejo Espinoza&rdquo; que a Bertrand Russell o Carnap.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; por eso, con su acostumbrada arrogancia, Bertrand Russell en su Historia de la Filosof&iacute;a Occidental, escribe que el conjunto de la metaf&iacute;sica de Espinoza es &ldquo;imposible de aceptar; es incompatible con la l&oacute;gica moderna y con el m&eacute;todo cient&iacute;fico. Los hechos tienen que ser descubiertos por la observaci&oacute;n, no por el razonamiento; cuando inducimos con &eacute;xito el futuro, lo hacemos por medio de principios que no son l&oacute;gicamente necesarios, sino que han sido sugeridos por datos emp&iacute;ricos&rdquo;. (B. Russell. Op. cit. p. 195).<\/p>\n<p>Espinoza no se restringi&oacute; a los estrechos confines de la filosof&iacute;a emp&iacute;rica, fue capaz de trascender los l&iacute;mites de la ciencia mecanicista de la &eacute;poca.<\/p>\n<p>Mientras Berkeley y Hume llevaron la filosof&iacute;a a un callej&oacute;n sin salida (tambi&eacute;n a la ciencia). Espinoza demostr&oacute; brillantemente el camino hacia delante. A pesar de las rid&iacute;culas pretensiones de Russell y sus seguidores, los positivistas l&oacute;gicos, que &ldquo;sin la m&aacute;s m&iacute;nima base&rdquo; se auparon como los supremos guardianes de un pretendido &ldquo;m&eacute;todo cient&iacute;fico&rdquo; definido arbitrariamente por ellos mismos, la ciencia funciona de una forma completamente diferente a las l&iacute;neas que ellos se&ntilde;alaron.<\/p>\n<p>En concreto es el papel que juegan las grandes hip&oacute;tesis en la se&ntilde;alizaci&oacute;n del camino correcto que debe seguir la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Por definici&oacute;n, una hip&oacute;tesis s&oacute;lo se puede basar en un n&uacute;mero limitado de &ldquo;hechos&rdquo;, adem&aacute;s debe incluir razonamiento, coraje e imaginaci&oacute;n. &iquest;Cuanto tiempo y esfuerzo se habr&iacute;an ahorrado los cient&iacute;ficos si hubieran prestado atenci&oacute;n a la teor&iacute;a nebular de Kant sobre el origen del sistema solar? Y en la actualidad &iquest;cu&aacute;nto tiempo malgastan con la b&uacute;squeda de la &ldquo;materia oscura&rdquo;?, bas&aacute;ndose no en &ldquo;hechos observables&rdquo;, sino en hip&oacute;tesis cosmol&oacute;gicas tan fant&aacute;sticas que ni Espinoza habr&iacute;a podido imaginar.<\/p>\n<p>&ldquo;El mayor m&eacute;rito de la filosof&iacute;a de la &eacute;poca consiste en que no se dej&oacute; desviar por las limitaciones de los conocimientos naturales contempor&aacute;neos, y en que \u2015desde Espinoza hasta los grandes materialistas franceses\u2015 insisti&oacute; en explicar el mundo a partir del mundo mismo, y dej&oacute; la justificaci&oacute;n de detalle para las ciencias naturales del futuro&rdquo;. (Engels. La dial&eacute;ctica de la naturaleza. Op. cit. p. 31).<\/p>\n<p>Espinoza, con la fuerza de la raz&oacute;n y con resultados cient&iacute;ficos muy limitados, realiz&oacute; una de las m&aacute;s grandes hip&oacute;tesis de todos los tiempos. Rompi&oacute; con Descartes y su noci&oacute;n de un cuerpo sin alma y un alma sin cuerpo, anticip&oacute; la noci&oacute;n de que el cuerpo y la mente son dos atributos de una y la misma cosa. El universo no est&aacute; formado por mente y materia como pretend&iacute;a el dualismo de Descartes. S&oacute;lo hay una Sustancia y &eacute;sta dentro de s&iacute; contiene todos los atributos del pensamiento y el ser. Es infinita y eterna, posee todo el potencial que permite el surgimiento de la abundancia de fen&oacute;menos que vemos en el universo.<\/p>\n<p>Espinoza da a la Substancia el nombre de &ldquo;Dios&rdquo;. Pero igualar a Dios con la naturaleza es lo mismo que eliminar a Dios, un hecho, que no ahorr&oacute; a Espinoza enemigos cuando le acusaron de ate&iacute;smo. En el universo de Espinoza, infinito y eterno, y por lo tanto no creado y no limitado por el cielo o el infierno, no hay espacio para una deidad separada, ni para cualquier otra cosa que no sea la Substancia, que es otra forma de decir la naturaleza.<\/p>\n<p>As&iacute;, de una forma extra&ntilde;a, la filosof&iacute;a de Espinoza, a pesar de su apariencia idealista, es el verdadero punto de partida del materialismo en la dial&eacute;ctica, es decir, un sentido no mecanicista del mundo. Lo &uacute;nico que faltaba era sustituir la palabra &ldquo;Dios&rdquo; por &ldquo;materia&rdquo; y tendremos una postura materialista perfectamente consistente. Como escribi&oacute; Marx en una carta a Lasalle el 31 de mayo de 1858:<\/p>\n<p>&ldquo;Incluso en el caso de los fil&oacute;sofos que dan una forma sistem&aacute;tica a su trabajo, Espinoza, por ejemplo, la verdadera estructura interna de su sistema es muy diferente a la forma en que lo presentado&rdquo;. (Marx y Engels. Completed Works. Vol. 40. p. 316. En la edici&oacute;n inglesa). Plejanov revel&oacute; la gran admiraci&oacute;n que Marx y Engels sent&iacute;an por Espinoza y recordaba una conversaci&oacute;n mantenida con Engels en 1899. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; piensas&rdquo;, pregunt&eacute;, &ldquo;estaba el viejo Espinoza en lo cierto cuando dijo que el pensamiento y la extensi&oacute;n no son otra cosa que dos atributos de una y la misma sustancia? &lsquo;Desde luego&rsquo;, respondi&oacute; Engels, &lsquo;el viejo Espinoza estaba bastante en lo cierto&rdquo;. (Plejanov. Selected Philosophical Works. Vol 2. p. 339. En la edici&oacute;n inglesa).<\/p>\n<p>La existencia del universo material es tomada como un axioma. El modelo de Espinoza era geom&eacute;trico, que propone axiomas y afirmaciones que no requieren ninguna prueba. Sin embargo, las mismas personas que est&aacute;n preparadas para aceptar la verdad, como los axiomas de Euclides (que est&aacute;n lejos de ser verdades evidentes por s&iacute; mismas y que est&aacute;n abiertas a las objeciones serias), muestran una gran reticencia a admitir la realidad del mundo material y afirman que &eacute;sta va m&aacute;s all&aacute; de nuestro entendimiento. Este mismo mundo material es el punto de partida de toda nuestra experiencia y conocimiento. &ldquo;Por Dios entiendo el Ente absolutamente infinito, es decir, una sustancia que consta de infinitos atributos cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita&rdquo;. (Espinoza. La Etica. p. 9. En la edici&oacute;n inglesa). Adem&aacute;s, la materia no se crea ni se destruye, s&oacute;lo se transforma.<\/p>\n<p>&ldquo;La sustancia absolutamente infinita es indivisible. En efecto, si fuera divisible, la partes en que se dividir&iacute;a, retendr&iacute;an o no la naturaleza de la sustancia absolutamente infinita. Si se admitiera lo primero, se dar&iacute;an, en consecuencia, varias sustancias de la misma naturaleza, lo que es absurdo. Si se admitiera lo segundo, la sustancia absolutamente infinita podr&iacute;a, pues (como se&ntilde;alamos antes), dejar de ser, lo que tambi&eacute;n es absurdo. De esto se sigue que ninguna sustancia, ni, por consiguiente, ninguna sustancia corp&oacute;rea, en cuanto sustancia, es divisible. Que la sustancia sea divisible se entiende a&uacute;n m&aacute;s sencillamente por el solo hecho de que la naturaleza de la sustancia no puede concebirse sino como infinita y de que por parte de una sustancia no puede entenderse otra cosa que una sustancia finita, lo que implica manifiesta contradicci&oacute;n&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 16).<\/p>\n<p>De esta forma, Dios no tiene una existencia separada y aparte del mundo material, que nunca fue creado porque siempre existi&oacute;. &Eacute;l es &ldquo;libre&rdquo; de obedecer las leyes de la naturaleza. En otras palabras, &ldquo;Dios&rdquo; es s&oacute;lo naturaleza. El pante&iacute;smo de Espinoza es s&oacute;lo materialismo disfrazado. A pesar de su forma peculiar (probablemente un intento infructuoso de eludir las acusaciones de ateismo), es francamente superior a la visi&oacute;n mecanicista de los cient&iacute;ficos contempor&aacute;neos. En lugar de la concepci&oacute;n mecanicista de la materia dotada de movimiento gracias a una fuerza externa, aqu&iacute; tenemos materia que se mueve seg&uacute;n sus propias leyes inherentes, es &ldquo;su propia causa&rdquo;.<\/p>\n<p>El pensamiento no puede tener una existencia separada de la Substancia (materia). Es un atributo de la materia organizada de una forma determinada.<\/p>\n<p>&ldquo;Consecuentemente la cosa pensante y la cosa extensa son una y la misma sustancia, que es entendida a trav&eacute;s de esta y no a trav&eacute;s de ese atributo&rdquo;. En otras palabras, pensamiento y materia son &ldquo;una y la misma cosa, pero expresada de dos formas distintas&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 42).<\/p>\n<p>Estamos ante una verdadera ruptura. En esencia, aqu&iacute; tenemos una evaluaci&oacute;n correcta de la relaci&oacute;n entre el pensamiento y el ser; no como ocurre con Descartes, una separaci&oacute;n radical de los dos, sino una unidad dial&eacute;ctica. El pensamiento no est&aacute; en oposici&oacute;n a la materia, es la materia la que piensa. Aqu&iacute; Espinoza est&aacute; muy cerca de una posici&oacute;n materialista. &ldquo;La mente no tiene conocimiento de s&iacute; misma excepto en la medida que percibe las ideas de las modificaciones del cuerpo&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 59).<\/p>\n<p>Y de nuevo, &ldquo;para el cuerpo humano, influido por cuerpos externos en muchas formas y dispuesto a influenciar a los cuerpos externos de muchas maneras. Pero la mente humana debe percibir todas las cosas que ocurren en el cuerpo humano&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 53).<\/p>\n<p>Esta presentaci&oacute;n era muy superior a la tosca concepci&oacute;n del materialismo mec&aacute;nico que consideraba al pensamiento como una sustancia material segregada por el cerebro, como el sudor de las gl&aacute;ndulas sudor&iacute;paras. Espinoza, siguiendo los pasos de Descartes, dice que el pensamiento se diferencia de la materia en que no tiene extensi&oacute;n. No es una cosa material, sino una funci&oacute;n del propio cerebro, su propiedad esencial. El pensamiento no es simplemente una actividad abstracta contemplativa, sino la forma en que el ser pensante reacciona a su medio ambiente, el nivel consciente. No es posible separar el pensamiento de las otras actividades humanas. El pensamiento, como lo entiende Espinoza, es uno de los atributos de la materia altamente organizada, la naturaleza que piensa y no algo opuesto a la naturaleza:<\/p>\n<p>&ldquo;Porque entonces hay que asombrarse por fuerza de que consciencia y naturaleza, pensamiento y ser, leyes del pensamiento y leyes de la naturaleza coincidan hasta tal punto. M&aacute;s si se sigue preguntando qu&eacute; son el pensamiento y la consciencia y de d&oacute;nde vienen, se halla que son productos del cerebro humano, y que el hombre mismo es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado junto con su medio; con lo que se entiende sin m&aacute;s que los productos del cerebro humano, que son en &uacute;ltima instancia precisamente productos de la naturaleza, no contradigan, sino que correspondan al reto de la conexi&oacute;n natural&rdquo;. (Engels. Op. cit. p. 36).<\/p>\n<p>Aqu&iacute;, el pensamiento y la materia son diferentes, pero no mec&aacute;nicamente opuestos o mutuamente exclusivos. Espinoza entiende que la materia (&ldquo;Substancia&rdquo;) contiene en s&iacute; misma todo lo necesario para que aparezca el pensamiento. Debido a una correcta concatenaci&oacute;n de los factores, la materia org&aacute;nica surge de la materia inorg&aacute;nica. E incluso las formas m&aacute;s primitivas de vida pueden evolucionar para producir seres pensantes. No es como Descartes pensaba, no hay una l&iacute;nea divisoria absoluta que separe la materia org&aacute;nica de la inorg&aacute;nica o al hombre de los animales. En estas ideas Espinoza demostr&oacute; estar muy avanzado para su tiempo.<\/p>\n<p>Espinoza cre&iacute;a que el dominio de la naturaleza y el progreso del hombre eran el objetivo principal de la actividad del conocimiento. En el terreno de la &eacute;tica y la moralidad tambi&eacute;n defend&iacute;a ideas muy avanzadas. Comprend&iacute;a correctamente que la moralidad era relativa.<\/p>\n<p>&ldquo;En cuando a los t&eacute;rminos bueno y malo, tampoco implica nada positivo para las cosas consideradas por s&iacute; mimas, ni son otra cosa que modos de pensamiento o nociones, que proceden de la comparaci&oacute;n de las cosas entre s&iacute;. Una y la misma cosa puede ser al mismo tiempo buena, mala e indiferente. Por ejemplo, la m&uacute;sica es buena para la melancol&iacute;a, mala para los que est&aacute;n de luto y ni buena ni mala para los sordos&rdquo;. (Espinoza. Op. cit. p. 141).<\/p>\n<p>Rechazaba la idea de la libre voluntad y en su lugar defend&iacute;a una postura profundamente determinista. No existen acciones &ldquo;libres&rdquo; en el sentido de que todas las acciones est&eacute;n causadas por algo, seamos conscientes de ello o no. Espinoza fue el primero en tener una apreciaci&oacute;n dial&eacute;ctica de la relaci&oacute;n ente la libertad y la necesidad, cuando se&ntilde;al&oacute; que la aut&eacute;ntica libertad consiste en la comprensi&oacute;n de la necesidad. La verdadera libertad no consiste en negar la existencia de las leyes objetivas de la naturaleza, la verdadera libertad es comprender estas leyes para intentar dominar la naturaleza.<\/p>\n<p>Se opon&iacute;a al prejuicio y a la superstici&oacute;n dondequiera que se encontrasen y mucho antes de la Ilustraci&oacute;n francesa, decidi&oacute; citar todos los prejuicios de la &ldquo;corte de la raz&oacute;n&rdquo;. Aquellos que se refugian en la voluntad de Dios, &ldquo;el asilo de la ignorancia&rdquo;, no merecen otra cosa que el desprecio. En el siguiente pasaje, habla de su penosa experiencia personal:<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando ven el cuerpo humano se maravillan y como no saben la causa de tal arte, concluyen que no est&aacute; hecho con un arte mec&aacute;nico sino con un arte divino o sobrenatural, construido de tal forma que una parte no perjudica a la otra. Y sucede que alguien que desee buscar las verdaderas causas de los milagros y comprender las cosas de la naturaleza como har&iacute;a un hombre de conocimientos y que no les mira asombrado como un loco, es considerado her&eacute;tico e imp&iacute;o por esa aquella multitud adoradora que se consideran los interpretes de la naturaleza y los Dioses&rdquo;. (Ib&iacute;d. pp. 34-5).<\/p>\n<p>La idea b&aacute;sica de la filosof&iacute;a de Espinoza es el monismo, es decir, todas las cosas son una. Toda la mir&iacute;ada de formas de la existencia, las formas, los colores, las distintas formas de movimiento, s&oacute;lo son expresiones diferentes de la misma Substancia, que puede asumir una infinita variedad de formas. A este fen&oacute;meno accidental y temporal lo llama &ldquo;modi&rdquo; (singular, modus). Son las formas que puede adoptar la materia, continuamente apareciendo y desapareciendo como olas inquietas de un poderoso oc&eacute;ano. Pero estas formas transitorias del ser no pueden tener una existencia separada, independiente de la Substancia, ilimitada y eterna, que, funciona seg&uacute;n sus propias leyes, debe tener un n&uacute;mero particular e ilimitado de formas finitas. Estas formas, no son agentes libres, est&aacute;n sujetas a las leyes naturales que determinan la existencia de todas las cosas. A trav&eacute;s de la raz&oacute;n es posible comprender estas leyes y por lo tanto conseguir conscientemente la libertad que determina nuestras acciones y comprende nuestro aut&eacute;ntico lugar en el universo.<\/p>\n<p>Esta impresionante filosof&iacute;a est&aacute; totalmente de acuerdo con los descubrimientos de la ciencia moderna. Todas las interminables formas de la materia org&aacute;nica e inorg&aacute;nica que podemos ver en el universo, se pueden reducir a la misma substancia \u2015mol&eacute;culas, &aacute;tomos y part&iacute;culas subat&oacute;micas\u2015.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n las &uacute;ltimas teor&iacute;as, un peque&ntilde;o n&uacute;mero de quarks colocados juntos en diferentes formas para formar cientos de hadrones que se combinan para formar el n&uacute;cleo de cientos de elementos qu&iacute;micos. Junto con los leptones forman los &aacute;tomos que despu&eacute;s se combinan para formar mol&eacute;culas, a partir de las cuales se forma todo lo dem&aacute;s. La misma substancia material es la raz&oacute;n de ser de todas las formas existentes en el universo. Desde luego, este dibujo es mucho m&aacute;s complicado que el esbozado por Espinoza quien dispon&iacute;a de una informaci&oacute;n insuficiente. Fue necesario un largo per&iacute;odo de avances cient&iacute;ficos antes de que este dibujo del universo pudiera ser corroborado. Pero la hip&oacute;tesis de que todo procede de una substancia com&uacute;n fue completamente verificada.<\/p>\n<p>El monismo se puede interpretar tanto desde un punto de vista materialista como idealista. Plat&oacute;n y Hegel tambi&eacute;n eran monistas, consideraban que el universo y todo lo que en &eacute;l hay, en &uacute;ltima instancia es la expresi&oacute;n de la &ldquo;Idea Absoluta&rdquo;. Marx y Engels eran materialistas monistas. El caso de Espinoza es particular. Mientras formalmente se le considera un idealista, en su Substancia hay un elemento de ambig&uuml;edad que abre la puerta a una interpretaci&oacute;n materialista. Sus contempor&aacute;neos lo comprendieron r&aacute;pidamente, tanto los jud&iacute;os como los cristianos, que le acusaron de ate&iacute;smo.<\/p>\n<p>Se le atribuyeron todo tipo de cr&iacute;menes atroces e ideas inmorales. Despu&eacute;s de su muerte, durante mucho tiempo no se pudo pronunciar su nombre. El escritor alem&aacute;n, Lessing dijo que en su &eacute;poca, un siglo despu&eacute;s, las personas todav&iacute;a trataban a Espinoza &ldquo;como un perro muerto&rdquo;.<\/p>\n<p>A pesar de todas las calumnias, la filosof&iacute;a de Espinoza todav&iacute;a es un monumento al gran y noble esp&iacute;ritu que concibi&oacute;. Su filosof&iacute;a, pr&oacute;xima al materialismo, le llev&oacute; inevitablemente a extraer las conclusiones sociales m&aacute;s avanzadas, en contraste con la misantrop&iacute;a reaccionaria de Hume o Berkeley. Esto se puede ver claramente en las p&aacute;ginas de su obra maestra:<\/p>\n<p>&ldquo;El hombre es un Dios para el hombre. Pocas veces ocurre que los hombres vivan bajo la gu&iacute;a de la raz&oacute;n, entre ellos las cosas se encuentran en un estado que normalmente producen envidas o se molestan unos a otros. Pero apenas son capaces de llevar una vida solitaria, por esa raz&oacute;n para muchos la definici&oacute;n, el hombre es un animal social, resulta muy atractiva: y las cosas est&aacute;n ordenadas de tal forma que los hombres encuentran mayores comodidades en la sociedad com&uacute;n que en su contraria. Dejemos por lo tanto a los s&aacute;tiros que en el fondo de sus corazones se r&iacute;an de los asuntos humanos, dejemos a los te&oacute;logos vilipendiarles y dejemos las alabanzas melanc&oacute;licas. Dej&eacute;mosles despreciar a los hombres y admirar a las bestias, a pesar de todo los hombres aprender&aacute;n de la experiencia que pueden procurarse ayuda mutua m&aacute;s f&aacute;cilmente de lo que necesitan y uniendo sus fuerzas evitar&aacute;n los peligros que les rodean: para decir nada de cuanto vale nuestro conocimiento, para tener en consideraci&oacute;n los actos de los hombres y no los de las bestias&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 162-2).<\/p>\n<h4><strong>Leibnitz<\/strong><\/h4>\n<p>Ver el mundo en un grano de arena<br \/>\nY el cielo en una flor silvestre.<br \/>\nSostener el infinito en la palma de la mano,<br \/>\nY la eternidad en una hora.<br \/>\n(William Blake. Cantos de Inocencia, 1).<\/p>\n<p>La visi&oacute;n monista de Espinoza fue desafiada por su gran contempor&aacute;neo, Gottfried Leibnitz (1646&ndash;1716), otra mente enciclop&eacute;dica. Leibnitz fue matem&aacute;tico, f&iacute;sico, ge&oacute;logo, bi&oacute;logo, diplom&aacute;tico, librero e historiador. Invent&oacute; el calculo infinitesimal, aunque Newton dijo haberlo descubierto antes. En f&iacute;sica, adelant&oacute; la ley de la conservaci&oacute;n de la energ&iacute;a. Tambi&eacute;n se le considera el fundador de la l&oacute;gica matem&aacute;tica, aunque no lleg&oacute; a publicar su trabajo relacionado con este tema.<\/p>\n<p>Aunque fue un idealista objetivo Leibnitz desarroll&oacute; la dial&eacute;ctica. En sus Cuadernos Filos&oacute;ficos, Lenin escrib&iacute;a que: &ldquo;Leibnitz lleg&oacute;, a trav&eacute;s de la teolog&iacute;a, al principio de la conexi&oacute;n inseparable (universal y absoluta) de la materia y el movimiento&rdquo;. (Lenin. Obras Completas. Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1986. Vol. 29. p. 65). Marx tambi&eacute;n expres&oacute; su admiraci&oacute;n por Leibnitz (ver carta a Engels, 10 de mayo de 1870). La base de la filosof&iacute;a de Espinoza era la &uacute;nica substancia universal. Leibnitz tambi&eacute;n parte de la noci&oacute;n de substancia pero la define de una forma diferente. La ve como una actividad viva, con movimiento interno y energ&iacute;a. La diferencia fundamental con Espinoza es que, donde este subrayaba la unidad del ser, Leibnitz pone todo el &eacute;nfasis en la multiplicidad del universo. Para &eacute;l, todo el universo est&aacute; formado por un n&uacute;mero infinito de substancias a las que llama &ldquo;m&oacute;nadas&rdquo;. Las m&oacute;nadas de Leibnitz son similares a la idea de los &aacute;tomos. En Par&iacute;s Leibnitz se encuentra con el materialista Gassendi que influir&aacute; en &eacute;l. Gassendi hab&iacute;a despertado de nuevo el inter&eacute;s por la filosof&iacute;a atomista de Dem&oacute;crito y Epicuro. Para Leibnitz todo est&aacute; formado por m&oacute;nadas incluidos nosotros mismos. Sin embargo, esta teor&iacute;a tiene algunas peculiaridades. En primer lugar, ninguna m&oacute;nada es igual a otra. Cada una posee su propio mundo especial, impenetrable desde fuera, Leibnitz pensaba que en el mundo no hab&iacute;a dos cosas iguales. Cada m&oacute;nada (y hay un n&uacute;mero infinito de ellas), tambi&eacute;n es un microcosmo que refleja el universo en general. Es una especie de embri&oacute;n de la totalidad de las cosas. De este modo lo particular contiene lo universal.<\/p>\n<p>El universo s&oacute;lo es la suma total de las m&oacute;nadas. Todo es un agregado de m&oacute;nadas, incluso el alma humana. Adem&aacute;s estas m&oacute;nadas no son materia muerta, son centros de actividad viviente en constante movimiento y mutaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En muchos aspectos este cuadro es una brillante anticipaci&oacute;n de la moderna visi&oacute;n atomista del universo. Probablemente Leibnitz lleg&oacute; a esta conclusi&oacute;n gracias a sus propias observaciones en el microscopio. Compara los cuerpos a una picifastor&iacute;a donde la gota m&aacute;s peque&ntilde;a de agua rebosa de vida, pero esto no quiere decir que el estanque por s&iacute; mismo tenga vida. Feuerbach compar&oacute; la filosof&iacute;a de Espinoza con un telescopio que hace visibles los objetos al ojo humano que de otra forma ser&iacute;an invisibles debido a su lejan&iacute;a, es decir, Leibnitz es como un microscopio que hace visibles objetos que son inapreciables por su diminutez y sutilidad. La m&oacute;nada es como una c&eacute;lula individual que contiene toda la informaci&oacute;n necesaria para construir un cuerpo. De la misma manera, Marx en El Capital deriva todas las contradicciones del capitalismo de una sola c&eacute;lula, la mercanc&iacute;a.<\/p>\n<p>A pesar de su forma idealista, contiene la semilla de una idea profunda y un concepto dial&eacute;ctico de la naturaleza, basado en el movimiento, en interconexiones infinitas, en el cambio y la evoluci&oacute;n de estadios m&aacute;s bajos a otros m&aacute;s elevados. Por ejemplo, distingue entre diferentes niveles de m&oacute;nadas, desde la categor&iacute;a m&aacute;s baja, similar a la etapa de la naturaleza inorg&aacute;nica donde la vida de las m&oacute;nadas se expresa s&oacute;lo en forma de movimiento. Hay otras etapas m&aacute;s elevadas, similares an&aacute;logas a las plantas y animales que culmina con el alma humana. &ldquo;Aqu&iacute; vemos un g&eacute;nero de dial&eacute;ctica, y muy profunda, pese al idealismo y el oscurantismo clerical&rdquo;. (Lenin. Op. cit. p.68). &iquest;Qu&eacute; papel juega Dios con relaci&oacute;n a las m&oacute;nadas? Parece que no mucho. Leibnitz da a Dios la &ldquo;raz&oacute;n suficiente&rdquo; de todas las m&oacute;nadas. Feuerbach le considera s&oacute;lo como un semi cristiano o semi ateo, un cruce entre un cristiano y un naturalista. Como se&ntilde;ala Schwegler: &ldquo;Para Leibnitz era dif&iacute;cil proceder sin abandonar las presuposiciones de armon&iacute;a de su monadolog&iacute;a y su te&iacute;smo&rdquo;. (Schwegler. Op. cit. p. 198).<\/p>\n<p>La teor&iacute;a del conocimiento de Leibnitz entra en contradicci&oacute;n con el empirismo de Locke desde el punto de vista del idealismo objetivo. Se podr&iacute;a considerar a Leibnitz como el padre del idealismo alem&aacute;n. Es m&aacute;s conocido por su famosa doctrina del &ldquo;mejor de los mundos posibles&rdquo;, seg&uacute;n esta teor&iacute;a es imposible que pueda existir un mundo m&aacute;s perfecto que este. Para los ricos arist&oacute;cratas para quienes trabajaba era una teor&iacute;a reconfortante, aunque desde un punto de vista filos&oacute;fico su satisfacci&oacute;n no estaba realmente justificada. Para Leibnitz, hay un n&uacute;mero infinito de mundos posibles pero Dios eligi&oacute; s&oacute;lo uno. En otras palabras, el mundo en el que vivimos, en este momento concreto, es el &ldquo;mejor&rdquo; porque es el &uacute;nico. Sin embargo, Leibnitz escribe en su Monadolog&iacute;a n&uacute;mero 22:<\/p>\n<p>&ldquo;Cada estado actual de una substancia simple es la consecuencia natural de su estado precedente, de tal forma que su presente es grande con su futuro&rdquo;. (Leibnitz. Discurso sobre Metaf&iacute;sica y otros escritos. p. 256. En la edici&oacute;n inglesa). La filosof&iacute;a dial&eacute;ctica de Leibnitz, que se hace eco de Her&aacute;clito y se anticipa a Hegel, estaba lejos de defender la idea de un estatus quo sin cambios: &ldquo;debido a que todos los cuerpos est&aacute;n en un estado perpetuo de flujo, como los r&iacute;os y las bifurcaciones que continuamente entran y salen&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 287)<\/p>\n<h4><strong>Kant<\/strong><\/h4>\n<p>El fil&oacute;sofo alem&aacute;n Emmanuel Kant (1724 &ndash; 1804), marca el comienzo de un momento decisivo en la filosof&iacute;a. Naci&oacute; en Ksnigsberg, Prusia, donde pas&oacute; la mayor parte de su vida. Liberal en pol&iacute;tica, estaba influenciado por las ideas de Rousseau y simpatiz&oacute; con la Revoluci&oacute;n Francesa, al menos en sus primeras etapas. La otra gran influencia en su pensamiento fue la ciencia que en ese momento consegu&iacute;a realizar avances espectaculares. El mismo Kant hizo una importante contribuci&oacute;n a la ciencia, en concreto en su Historia natural general y teor&iacute;a de los cielos (1755). En ella expone su hip&oacute;tesis nebular para la formaci&oacute;n del sistema solar, m&aacute;s tarde desarrollada por Laplace y ahora aceptada en general.<\/p>\n<p>Cuando Kant comenz&oacute; su actividad intelectual la filosof&iacute;a alemana se encontraba en un callej&oacute;n sin salida. Los brillantes destellos de inspiraci&oacute;n que caracterizaron el pensamiento de Leibnitz no cuajaron en una escuela filos&oacute;fica coherente. Despu&eacute;s de su muerte, Christian Wolff intent&oacute; crear un sistema pero s&oacute;lo consigui&oacute; vulgarizarlo. A Kant le repugnaba la especulaci&oacute;n metaf&iacute;sica que intentaba resolver los misterios del universo, no mirando a la naturaleza, sino a trav&eacute;s de un razonamiento abstracto inacabable. Mientras, en el mundo real estaba irrumpiendo un esp&iacute;ritu nuevo. Las ciencias naturales progresaban r&aacute;pidamente, en especial en Gran Breta&ntilde;a y Francia. Incluso en la durmiente Alemania, donde la guerra de los Treinta A&ntilde;os paraliz&oacute; el progreso, el AuklSrung representaba una renovaci&oacute;n de la cultura, el equivalente alem&aacute;n de la Ilustraci&oacute;n francesa, Kant fue un hijo de su tiempo.<\/p>\n<p>Su trabajo m&aacute;s importante fue la Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura publicada en 1781, cuando ten&iacute;a 57 a&ntilde;os y posteriormente revisar&iacute;a la segunda edici&oacute;n en 1787. En este trabajo, Kant intenta resolver el problema del conocimiento que hab&iacute;a provocado una crisis en la filosof&iacute;a, la expresi&oacute;n m&aacute;s clara de esta crisis era el idealismo subjetivo de Berkeley y el escepticismo de Hume. El objetivo de Kant era terminar con la vieja metaf&iacute;sica que &ldquo;m&aacute;s bien es un campo de batalla destinado, al parecer, al despliegue de la destreza o el ejercicio de las fuerza en un combate donde ninguno de los combatientes ha conseguido nunca conquistar el m&aacute;s peque&ntilde;o terreno ni siquiera fundar su victoria sobre una posesi&oacute;n real&rdquo;. (Op. Cit.p. 19 )<\/p>\n<p>Los grandes &eacute;xitos conseguidos por las ciencias naturales, en especial en Gran Breta&ntilde;a, hac&iacute;an que el conocimiento no pudiera limitarse a una simple especulaci&oacute;n abstracta. Decidido a romper con esta &ldquo;metaf&iacute;sica&rdquo; Kant decidi&oacute; que era necesario regresar a los fundamentos. Decidi&oacute; enfrentarse a la espinosa cuesti&oacute;n de c&oacute;mo se obtiene el conocimiento verdadero. Por un lado, los rotundos avances de las ciencias naturales se&ntilde;alaban el camino hacia delante. Todas esas cuestiones sobre la naturaleza del universo y el lugar que ocupa el hombre en &eacute;l, no se pod&iacute;an resolver con la especulaci&oacute;n abstracta, s&oacute;lo se pod&iacute;an resolver a trav&eacute;s de la especulaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La tarea de las ciencias no es simplemente recoger un mont&oacute;n de hechos. Su tarea es obtener una visi&oacute;n racional del funcionamiento de la naturaleza. Por esto, no basta con hacer simples generalizaciones. El pensamiento no tiene que ser pasivo, sino activo, y as&iacute; lo entend&iacute;a Kant. No es casualidad que el t&iacute;tulo de su obra m&aacute;s importante haga referencia a la Raz&oacute;n (Vernunft), que &eacute;l claramente diferencia del Entendimiento (Verstand). Pero, &iquest;las formas de la raz&oacute;n son adecuadas para comprender la realidad? Kant someti&oacute; estas formas l&oacute;gicas a una cr&iacute;tica penetrante y demostr&oacute; que la l&oacute;gica tradicional cae en la contradicci&oacute;n (antinomia). Demostr&oacute; que era posible extraer conclusiones diametralmente opuestas de las mismas proposiciones. Aunque con Kant seguir&iacute;a sin resolverse esta contradicci&oacute;n.<\/p>\n<h4>La Teor&iacute;a del Conocimiento de Kant<\/h4>\n<p>La relaci&oacute;n sujeto&ndash;objeto durante siglo ocup&oacute; un lugar central en la filosof&iacute;a. Para simplificar las cosas, los materialistas mecanicistas pon&iacute;an todo el &eacute;nfasis en el objeto (realidad material, naturaleza), y no dejaban sitio para el sujeto pensante, al que representaban como un recept&aacute;culo pasivo (tabla rasa), los idealistas por su parte pon&iacute;an el &eacute;nfasis en el sujeto (mente, idea, etc.,). Kant se pregunta qu&eacute; es lo que podemos saber y como podemos saberlo.<\/p>\n<p>Esta es una de las cuestiones centrales de la filosof&iacute;a \u2015la teor&iacute;a del conocimiento o cognici&oacute;n\u2015 (epistemolog&iacute;a). La mayor parte de nuestro conocimiento procede de la observaci&oacute;n del mundo real. Desde la infancia vemos cosas, o&iacute;mos, tocamos, sentimos&#8230; Poco a poco dibujamos un cuadro del mundo en el que vivimos. Este tipo de conocimiento es el sentido de la percepci&oacute;n. Para los empiristas como Locke no existe otra clase de conocimiento. Kant discrepa en este punto. Cuando la mente se dispone conocer el mundo, no s&oacute;lo es un recipiente vac&iacute;o que puede llenarse con cualquier contenido. (Locke la describ&iacute;a como un tabla rasa, una pizarra en blanco). Para Kant, el acto de cognici&oacute;n no es un acto pasivo sino activo. No s&oacute;lo elaboramos una lista de las cosas que vemos, tambi&eacute;n las seleccionamos conscientemente, las ordenamos y las interpretamos. Para este proceso la mente tiene su propio m&eacute;todo y reglas. Hay formas del pensamiento que aplicamos, consciente o inconscientemente, cuando intentamos comprender la informaci&oacute;n que nos proporcionan nuestros sentidos (&ldquo;sensu data&rdquo;).<\/p>\n<p>Kant dice que hay dos clases de conocimiento. Mientras que la mayor parte del conocimiento procede de la experiencia, parte de nuestro conocimiento es a priori y no se deriva de la experiencia. En opini&oacute;n de Kant, s&oacute;lo podemos conocer lo que nos proporciona el sentido de la experiencia. Sin embargo, no podemos conocer las cosas que en s&iacute; mismas provocan nuestras sensaciones. En este punto Kant se equivoc&oacute;. Aunque lo niegue estas opiniones son similares al idealismo subjetivo de Hume y Berkeley. Kant cambi&oacute; algunas de sus formulaciones en la segunda edici&oacute;n precisamente para evitar esta confusi&oacute;n. En su primera edici&oacute;n, daba a entender que el sujeto pensante podr&iacute;a ser la misma cosa que el objeto percibido. M&aacute;s tarde cambi&oacute; para decir que las cosas fuera de nosotros existen, s&oacute;lo se nos manifiestan en apariencia y no como son realmente.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n Kant existen algunas ideas que no proceden del sentido de la percepci&oacute;n. Esto demuestra la diferencia entre la filosof&iacute;a de Kant y la de Locke, quien dec&iacute;a que cualquier clase de conocimiento procede de los sentidos. Por su parte Kant afirmaba que exist&iacute;a un conocimiento innato, el conocimiento del espacio y el tiempo. Se realizamos una abstracci&oacute;n de todos los aspectos f&iacute;sicos del fen&oacute;meno dejaremos s&oacute;lo dos cosas, el tiempo y el espacio. Y el tiempo y el espacio, junto con el movimiento, son las propiedades m&aacute;s generales y fundamentales de la materia. La &uacute;nica forma posible de comprenderlas es en relaci&oacute;n con las cosas materiales. Pero Kant era un idealista. Insist&iacute;a en que las nociones de tiempo y espacio eran innatas. No proced&iacute;an de la experiencia, eran lo que &eacute;l llamaba a priori (del lat&iacute;n &ldquo;desde el principio&rdquo;).<\/p>\n<p>Para apoyar su idea de que el espacio y el tiempo son fen&oacute;menos a priori utiliza una forma muy peculiar de razonamiento. Sostiene que mientras es imposible pensar en los objetos sin el tiempo, s&iacute; es posible pensar en el tiempo sin los objetos, lo mismo ocurre con el espacio. En realidad, el espacio y el tiempo son inseparables de la materia y es imposible concebirlos como &ldquo;cosas aisladas&rdquo;.<\/p>\n<p>Kant afirma que es posible imaginar el espacio sin nada en &eacute;l, pero es imposible imaginar la no existencia de espacio. Pero esto no es correcto El espacio sin materia es una abstracci&oacute;n vac&iacute;a, igual que la materia sin espacio. La idea de Kant de que el tiempo y el espacio est&aacute;n fuera de la categor&iacute;a de la experiencia sensorial fue refutada por los descubrimientos de la geometr&iacute;a no euclidiana.<\/p>\n<p>En el Anti Dh&uuml;ring, Engels demuestra que todo el concepto de conocimiento a priori es falso. Todas las ideas, en &uacute;ltima instancia, derivan de la realidad, incluso los axiomas matem&aacute;ticos. Es verdad que, si dejamos a un lado todas las cualidades materiales de una cosa, todo lo que queda es espacio y tiempo. Pero son s&oacute;lo abstracciones vac&iacute;as. No se pueden mantenerse por s&iacute; mismas, de la misma forma que no existe la fruta sin manzanas, peras, naranjas, etc., o la humanidad sin seres humanos. La &uacute;nica diferencia es que la idea de fruta o humanidad, son abstracciones de una clase particular de materia, mientras que el tiempo y el espacio son las caracter&iacute;sticas m&aacute;s generales o m&aacute;s correctamente, la forma de existencia de la materia en general.<\/p>\n<h4><strong>La cosa en s&iacute;<\/strong><\/h4>\n<p>El conocimiento humano (cognici&oacute;n) es el producto de dos factores: el sujeto cognigtivo y el objeto conocido. La materia prima de conocimiento la proporciona el objeto externo (el mundo f&iacute;sico), por su parte el sujeto (mente pensante) da forma y significado a la informaci&oacute;n que nos proporciona los sentidos. Kant, a diferencia de Berkeley, acepta la existencia de un mundo externo, sin el que ser&iacute;a imposible el conocimiento o la experiencia. Sin embargo, Kant niega la posibilidad de conocer las cosas como son en &ldquo;s&iacute; mismas&rdquo;. S&oacute;lo podemos conocer las apariencias. Su principal error fue no ver la relaci&oacute;n existente entre la apariencia y la esencia. Es una equivocaci&oacute;n pensar que s&oacute;lo podemos conocer las &ldquo;apariencias&rdquo;. Cuando conozco la propiedad de la cosa, conozco la cosa en s&iacute;. No hay nada m&aacute;s que conocer; nada &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, ni cosa en s&iacute;.<\/p>\n<p>En cada &eacute;poca ha existido la convicci&oacute;n de que la &uacute;nica forma de poder conocer una cosa era precisamente tomando el mundo material que nos proporciona nuestros sentidos y analiz&aacute;ndolo a trav&eacute;s de la reflexi&oacute;n. Esto, y nada m&aacute;s, es el proceso de la cognici&oacute;n. Aqu&iacute; por primera vez, nos enfrentamos a la afirmaci&oacute;n de que hay alg&uacute;n tipo de diferencia entre lo que vemos, la experiencia y la &ldquo;verdadera&rdquo; naturaleza de las cosas. Esta es la noci&oacute;n m&aacute;s peculiar y que va en contra de toda la experiencia humana. Por eso requiere una justificaci&oacute;n clara y Kant no lo hace en absoluto. Simplemente afirma, de una manera dogm&aacute;tica, que es lo contrario a lo que se dispone a hacer.<\/p>\n<p>&rdquo;Marca el estado enfermizo de la &eacute;poca cuando vemos adoptar el credo desesperado de que nuestro conocimiento es s&oacute;lo subjetivo y que m&aacute;s all&aacute; de esta subjetividad no podemos ir&rdquo;. (Hegel. L&oacute;gica. p. 35. En la edici&oacute;n inglesa.).<\/p>\n<p>Hegel, igual que Kant, era un idealista, pero un idealista objetivo que nunca neg&oacute; la posibilidad de conocer el mundo real. Este idealismo objetivo era muy superior, con todos sus fallos, al confusionismo del idealismo subjetivo. No es sorprendente que el &ldquo;estado enfermizo&rdquo; de nuestra &eacute;poca es Kant y no Hegel, el primero tiene m&aacute;s en com&uacute;n con los fil&oacute;sofos y cient&iacute;ficos actuales que quieren convencernos de que realmente no podemos afirmar la existencia del mundo f&iacute;sico o que no podemos saber que ocurri&oacute; antes del &ldquo;big bang&rdquo; (y tampoco debemos preguntarlo) o que el comportamiento de las part&iacute;culas subat&oacute;micas depende exclusivamente de si est&aacute;n presentes para observarlas.<\/p>\n<p>Frente a esto, estamos cien veces de acuerdo con Hegel cuando dice que &ldquo;todo lo que conocemos tanto de la naturaleza externa como de la interna, en una palabra, del mundo objetivo, por s&iacute; mismo no es lo mismo que es en el pensamiento, pensar es sacar a la luz la realidad de nuestro objeto, para que sea lo que debe ser. La &uacute;nica empresa de la filosof&iacute;a es presentar lo expl&iacute;cito, el conocimiento de que el mundo en todas las &eacute;pocas ha cre&iacute;do en el pensamiento. Por lo tanto, la filosof&iacute;a no ha conseguido nada nuevo y nuestra discusi&oacute;n actual nos ha llevado a la conclusi&oacute;n de que estamos de acuerdo con la creencia natural de la humanidad&rdquo;. (Hegel. Ib&iacute;d. p. 35).<\/p>\n<p>Naturalmente que no podemos conocer en cualquier momento todo lo relacionado con un fen&oacute;meno. La verdad es tan infinita como el universo. Pero la historia del pensamiento humano se caracteriza por el paso constante de la ignorancia al conocimiento. Lo que hoy no sabemos los descubriremos ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Por lo tanto ser&iacute;a un grave error confundir lo que no conocemos con lo que no puede conocerse. La cosa en s&iacute; de Kant es simplemente una forma de se&ntilde;alar nuestras limitaciones actuales. No es un misterio, se trata de un problema a resolver. Lo que hoy es cosa en s&iacute; ma&ntilde;ana ser&aacute; cosa para nosotros. Este es el mensaje de la historia del pensamiento en general y de la ciencia en particular.<\/p>\n<p>En realidad, la cosa en s&iacute; es una abstracci&oacute;n vac&iacute;a. Si quitamos todas las propiedades conocibles de un objeto le dejamos precisamente sin nada. J. N. Findlay se hace eco de Hegel y observa correctamente: &ldquo;La cosa en s&iacute;, a la que Kant considera incognoscible, en realidad es la abstracci&oacute;n m&aacute;s cognoscible de todas, a ella llegamos cuando dejamos a un lado todo el contenido emp&iacute;rico y todo vestigio de la estructura categ&oacute;rica&rdquo;. (J. N. Findlay. Prefacio a la L&oacute;gica de Hegel. p. xii. En la edici&oacute;n inglesa). Hay una diferencia fundamental entre lo que no es conocido y lo que es incognoscible. Kant aqu&iacute; cae en el agnosticismo, una doctrina impotente que afirma que hay ciertas cosas que no se pueden conocer, y por lo tanto, hay ciertas cuestiones que no se pueden preguntar.<\/p>\n<p>Fidlay es duro, pero no injusto, cuando concluye que &ldquo;Kant, en pocas palabras, es presa de una confusi&oacute;n filos&oacute;fica permanente y nunca sabe lo que ha conseguido o adonde va&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. xiv). La noci&oacute;n de incognoscible, la cosa en s&iacute;, sin duda es la parte m&aacute;s d&eacute;bil de la filosof&iacute;a de Kant y por esa misma raz&oacute;n es pr&aacute;cticamente la &uacute;nica parte asumida por los fil&oacute;sofos y cient&iacute;ficos modernos.<\/p>\n<p>El error de Kant procede de considerar la apariencia y la esencia como dos cosas mutuamente excluyentes. En lugar de ver el pensamiento como un puente que une el sujeto pensante al mundo, lo concibe como una barrera, una l&iacute;nea divisoria entre el sujeto y el objeto. Kant concibe el pensamiento como un instrumento que podemos utilizar para comprender el mundo. Pero como explica Hegel es una formulaci&oacute;n insatisfactoria:<\/p>\n<p>&ldquo;Una de las principales l&iacute;neas de argumentaci&oacute;n de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica [pe.: la filosof&iacute;a kantiana] es que nos ofrece una pausa antes de proceder a preguntar por Dios o por el verdadero ser de las cosas, nos dice ante todo que examinemos la facultad de cognici&oacute;n y ver si eso es equiparable a tanto esfuerzo. Deber&iacute;amos, dice Kant, familiarizarnos con el instrumento, antes de emprender la tarea para la que est&aacute; destinado, porque si el instrumento es insuficiente todo nuestro esfuerzo habr&aacute; sido en vano. La verosimilitud de esta sugerencia ha conseguido la aprobaci&oacute;n y admiraci&oacute;n general; el resultado ha sido apartar la cognici&oacute;n del inter&eacute;s en sus objetos y la absorci&oacute;n en el estudio de ellos, dar marcha atr&aacute;s y de esta forma convertirlo en una simple cuesti&oacute;n de forma&rdquo;. (Hegel. Op. cit. p. 14).<\/p>\n<p>Hegel se&ntilde;ala que el pensamiento no es un &ldquo;instrumento&rdquo;, como una herramienta a la que se pueda examinar antes de emprender la tarea. Tendr&iacute;amos que enfrentarnos a la paradoja de que la &ldquo;herramienta&rdquo; tendr&iacute;a que examinarse, ya que el pensamiento s&oacute;lo puede ser examinado por el ser pensante. Buscar el saber antes de conocer es como la conducta de un hombre que se niega a entrar en el agua hasta que haya aprendido a nadar. Mucho antes de que la l&oacute;gica fuese concebida los hombres y mujeres ya pensaban. Las formas del pensamiento, incluida la l&oacute;gica, son el producto de un largo per&iacute;odo de desarrollo humano, tanto mental como pr&aacute;ctico. Los objetos del mundo f&iacute;sico nos llegan a trav&eacute;s de la percepci&oacute;n. Pero la materia no termina aqu&iacute;. El entendimiento trabaja con la informaci&oacute;n suministrada por los sentidos. Estos analizan esta informaci&oacute;n y la dividen en sus partes constituyentes, en filosof&iacute;a a este proceso se le conoce como mediaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El yerno de Marx, el socialista franc&eacute;s Paul Lafargue, explica ingeniosamente las consecuencias pr&aacute;cticas de la teor&iacute;a de la cosa en s&iacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;El trabajador que come salchichas y recibe cien sous al d&iacute;a, sabe muy bien que el patr&oacute;n le roba y que se alimenta con carne de cerdo, que el empresario es un ladr&oacute;n y que la salchicha tiene un sabor agradable y que alimenta al cuerpo. En absoluto, dicen los sofistas burgueses, ll&aacute;mense Pirr&oacute;n, Hume o Kant. La opini&oacute;n del trabajador es personal, totalmente subjetiva, por la misma raz&oacute;n tambi&eacute;n podr&iacute;a decir que el empresario es su benefactor y que la salchicha est&aacute; hecha de cuero picado, &eacute;l no puede saber como son las cosas&ndash;en&ndash;s&iacute;.<\/p>\n<p>El problema es que la cuesti&oacute;n no se trata de una forma correcta. Para conocer un objeto el hombre primero debe verificar si sus sentidos le enga&ntilde;an o no. Los qu&iacute;micos han ido m&aacute;s lejos, han penetrado en los cuerpos, los han analizado, descompuesto en sus elementos y despu&eacute;s han realizado el procedimiento contrario, han vuelto a recomponer sus elementos. Y desde el momento que el hombre es capaz de producir cosas para el uso propio de estos elementos, como dice Engels, entonces conoce las cosas&ndash;en&ndash;s&iacute;&rdquo;. (Paul Lafargue. Le Materialisme de Marx et l&rsquo;idealisme de Kant, Le Socialiste, 25\/2\/1900. En la edici&oacute;n inglesa).<\/p>\n<p>A pesar de su indudable genio Kant perjudic&oacute; a la filosof&iacute;a y la ciencia al poner, impl&iacute;citamente, un l&iacute;mite al conocimiento humano. La teor&iacute;a de la incognoscible se habr&iacute;a desaparecido tranquilamente sin dejar rastro, precisamente es la &uacute;nica parte de filosof&iacute;a kantiana que en el siglo XX han tomado prestada aquellos como Heisenberg que s&oacute;lo desea introducir el misticismo en la ciencia. Mientras que Kant inten&oacute; hacer una cr&iacute;tica de las formas de la l&oacute;gica (aqu&iacute; est&aacute; su gran m&eacute;rito), demostr&oacute; cierta inconsistencia, por ejemplo, al aceptar la ley de la contradicci&oacute;n. Esto le llevar&iacute;a a nuevos problemas.<\/p>\n<h4>Las formas de la l&oacute;gica<\/h4>\n<p>El aspecto m&aacute;s importante de la cr&iacute;tica de la l&oacute;gica en la Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura:<\/p>\n<p>&ldquo;Que la L&oacute;gica ha tomado este camino seguro desde los tiempos m&aacute;s antiguos es algo que puede inferirse del hecho de que no ha necesitado dar ning&uacute;n paso atr&aacute;s desde Arist&oacute;teles&rdquo;. (Kant. Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura. Madrid. Editorial Alfaguara. 1998. p. 15).<\/p>\n<p>Una parte importante de la pregunta de Kant hace referencia a la naturaleza de las formas del pensamiento en general, y en particular, a las formas de la l&oacute;gica. &iquest;De d&oacute;nde proceden? &iquest;C&oacute;mo se presentan? &iquest;Hasta qu&eacute; punto reflejan la realidad? El m&eacute;rito de Kant fue responder a estas preguntas, aunque no diera la respuesta adecuada, se limit&oacute; a dejar que lo hicieran sus sucesores. Esta pregunta realmente va al centro de la cuesti&oacute;n fundamental, la relaci&oacute;n filos&oacute;fica entre el pensamiento y el ser, entre la mente y la materia.<\/p>\n<p>Igual que Hegel, Kant ten&iacute;a una opini&oacute;n bastante pobre de la l&oacute;gica formal, un &ldquo;arte especioso&rdquo;, que da a nuestras cognisciones la forma de entendimiento&rdquo; (Ib&iacute;d. 68). Kant fue el primero en distinguir entre Entendimiento (Verstand) y Raz&oacute;n (Vernunf). El entendimiento es la forma m&aacute;s baja del pensamiento racional. Toma las cosas como son, simplemente registra el hecho desnudo de la existencia. Esta es la base de la l&oacute;gica formal y tambi&eacute;n del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que toma las cosas s&oacute;lo como parecen.<\/p>\n<p>El proceso de pensar no se detiene en el nivel del entendimiento, es decir, no se limita con al simple registro de los hechos. La Raz&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; de lo que nos proporcionan inmediatamente nuestros ojos y o&iacute;dos, lo rompe en sus partes constituyentes y los vuelve a reunir de nuevo. Este es el papel de la dial&eacute;ctica.<\/p>\n<p>Hasta Kant pr&aacute;cticamente estuvo olvidado el arte de la dial&eacute;ctica. Se le consideraba un simple enga&ntilde;o y sofismo, la &ldquo;l&oacute;gica de la ilusi&oacute;n&rdquo;, el &eacute;xito de Kant fue que la dial&eacute;ctica ocupara de nuevo su lugar correcto en la filosof&iacute;a, como una forma m&aacute;s elevada de la l&oacute;gica.<\/p>\n<p>Kant intenta dar al conocimiento humano una base razonable e insist&iacute;a en que se ten&iacute;a que basar en la experiencia. Pero esto no es suficiente. Al principio, durante el proceso de cognici&oacute;n nos enfrentamos a una masa confusa de datos, sin un hilo o conexi&oacute;n l&oacute;gicos. Este no ser&iacute;a en general el verdadero conocimiento y a&uacute;n menos el conocimiento cient&iacute;fico. Esperamos algo m&aacute;s. Para utilizar el sentido de la informaci&oacute;n que nos proporciona los sentidos, es necesario que la raz&oacute;n est&eacute; activa.<\/p>\n<p>&ldquo;Entendieron (las ciencias naturales) que la raz&oacute;n s&oacute;lo reconoce lo que ella misma produce seg&uacute;n su bosquejo, que la raz&oacute;n tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con leyes constantes y que tiene que obligar a la naturaleza a responder sus preguntas, pero sin dejarse conducir con andaderas, por as&iacute; decirlo. De lo contrario las observaciones fortuitas y realizadas sin un plan previo no van ligadas a ninguna ley necesaria, ley que, de todos modos, la raz&oacute;n busca y necesita. La raz&oacute;n debe abordar la naturaleza llevando en una mano los principios seg&uacute;n los cuales s&oacute;lo pueden considerarse como leyes los fen&oacute;menos concordantes, ye n la otra, el experimento  que ella haya proyecto a la luz de tales principios. (Ib&iacute;d. p. 18).<\/p>\n<p>Hay una diferencia importante entre la forma en que Kant y Arist&oacute;teles comprend&iacute;an las leyes de la l&oacute;gica. Para Arist&oacute;teles estas eran las leyes de las cosas, mientras que para el idealista Kant, eran s&oacute;lo leyes del pensamiento. El punto crucial de la materia para Kant es la ley de la identidad que no se encuentra en los propios objetos. Es la conciencia la que aplica esta ley. Para Kant la l&oacute;gica es s&oacute;lo un m&eacute;todo adecuado para ordenar y clasificar las cosas, mientras que la dial&eacute;ctica deriva sus leyes del mundo real. Esta concepci&oacute;n equivocada de Kant fue recuperada de nuevo por la l&oacute;gica y las matem&aacute;ticas modernas, donde es frecuente afirmar que las leyes, los teoremas, etc., son s&oacute;lo ideas formales utilizadas por la conveniencia pero sin ninguna relaci&oacute;n real con el mundo objetivo.<\/p>\n<h4><strong>Las &ldquo;Antinomias&rdquo;<\/strong><\/h4>\n<p>La parte m&aacute;s interesante de la Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura es conocida como las Antinomias. En ellas Kant demuestra las contradicciones existentes en el pensamiento. Y lo hace a partir de las leyes de la l&oacute;gica formal y aplic&aacute;ndolas al mundo de la experiencia. Kant muestra las contradicciones que surgen y le sirve para demostrar la incapacidad de conocer la cosa en s&iacute;, en lugar de ver que las contradicciones son objetivas y que est&aacute;n presentes en el propio fen&oacute;meno.<\/p>\n<p>El problema fundamental es &iquest;c&oacute;mo relacionar las formas de la l&oacute;gica con e mundo real? Las categor&iacute;as de la l&oacute;gica formal no nos dicen absolutamente nada del mundo real. Es tarea de la ciencia descubrir las leyes del mundo real a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n. Pero el dibujo del mundo nunca fue completo por que la ciencia descubre, inevitablemente, nuevos campos de investigaci&oacute;n y constantemente tendr&iacute;a que reajustar sus teor&iacute;as y proposiciones. Este es el proceso real aunque Kant llega a conclusiones diametralmente diferentes.<\/p>\n<p>Hasta Hegel no se explic&oacute; el origen de estas contradicciones. El problema surge de la propia naturaleza de la l&oacute;gica formal que considera a los contrarios mutuamente excluyentes. Por ejemplo, la categor&iacute;a l&oacute;gica de la identidad presupone la diferencia con su contrario. Cuando decimos que algo es, pensamos que lo hemos identificado. Sin embargo, s&oacute;lo tiene identidad en comparaci&oacute;n con otras cosas. Juan es Juan, porque no es Pedro, Pablo, etc., Vemos como la identidad presupone diferencia y no aislada no tiene sentido.<\/p>\n<p>En general las cosas no tienen significado a menos que se tomen conjuntamente con sus contrarios. No se puede comprender la vida sin la muerte. Norte y Sur, derecha e izquierda, hombre y mujer, bueno y malo&#8230; s&oacute;lo pueden existir en relaci&oacute;n con sus contrarios. La unidad de contrarios es un hecho fundamental de la existencia. M&aacute;s tarde Hegel explic&oacute; que el ser puro e indiferenciable es igual a nada.<\/p>\n<p>Si nos limitamos simplemente a afirmar que una cosa es, sin explicar sus propiedades concretas, sus contradicciones internas, el movimiento y el cambio, las m&uacute;ltiples relaciones, realmente no comprenderemos la verdad sobre la cosa.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s concreci&oacute;n, el ser simple se convierte en una abstracci&oacute;n vac&iacute;a. Esta contradicci&oacute;n (antinomia) s&oacute;lo se puede resolver comprendiendo que ser y no ser no son mutuamente excluyentes, sino que se combinan en el proceso de devenir.<\/p>\n<p>Igualmente, los polos opuestos de causa y efecto tienen que ir unidos como una interacci&oacute;n. Si intentamos aislar un efecto y una causa particular inmediatamente caeremos en la contradicci&oacute;n, porque siempre hay un n&uacute;mero infinito de causas que preceden al caso determinado, en realidad, detr&aacute;s de cada hecho aislado est&aacute; toda la historia del universo. De la misma forma, si intentamos comprender un hecho particular como una causa, entraremos en una cadena infinita en el tiempo de fen&oacute;menos.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo se resuelve esta contradicci&oacute;n? Si nos mantenemos dentro de las reglas de la l&oacute;gica formal, la &uacute;nica soluci&oacute;n a las antinomias de Kant es negar la validez de la mitad de sus categor&iacute;as y reconocer s&oacute;lo a la otra mitad. El escol&aacute;stico medieval dec&iacute;a que la casualidad (accidente) era un concepto subjetivo, un producto de la ignorancia de las causas. Todo en el universo estaba absolutamente determinado, en realidad, preordenado de principio a fin por el Ser Supremo. Igualmente, la identidad se dec&iacute;a que era absoluta y la l&oacute;gica tradicional prohib&iacute;a categ&oacute;ricamente la contradicci&oacute;n.<\/p>\n<p>Kant se&ntilde;ala en la secci&oacute;n dedicada a las antinomias que la contradicci&oacute;n no es s&oacute;lo un truco de los sofistas, tambi&eacute;n son inevitables. Las antinomias, donde &eacute;l da dos series de pruebas para dos proposiciones contrarias, &ldquo;pero el conflicto de las proposiciones derivadas de las antimonias revela existencia de un error en tal suposici&oacute;n. Gracias a ello, el conflicto nos conduce al descubrimiento de la verdadera naturaleza de las cosas en cuanto objetos sentidos&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 447). Por ejemplo en la cosmolog&iacute;a interesada profundamente en cuestiones como si el universo tiene o no principio.<\/p>\n<p>&ldquo;Desgraciadamente para la especulaci&oacute;n (aunque quiz&aacute; afortunadamente para el destino del hombre) la raz&oacute;n se encuentra, en medio de sus m&aacute;s altas expectativas, sumida en un insoluble conflicto de argumentos y contraargumentos: al no poder \u2015tanto por motivos de honor como de seguridad\u2015 ni retirarse y contemplar la discordia como un mero torneo, ni menos todav&iacute;a, imponer la paz de buenas a primeras, ya que el objeto del enfrentamiento le interesa en grado sumo, no le queda otra alternativa que reflexionar sobre el origen de esta discordia de la raz&oacute;n consigo misma, con el fin de averiguar tal discordia se debe a un simple malentendendido. Podr&iacute;a ser que, una vez aclarado &eacute;ste, desaparecieran las ufanas pretensiones de ambos bandos y que se iniciara, en su lugar, un tranquilo y duradero gobierno de la raz&oacute;n sobre el entendimiento y los sentidos. (Ib&iacute;d. p. 421).<\/p>\n<p>La soluci&oacute;n es un proceso interminable de profundizaci&oacute;n del conocimiento:<\/p>\n<p>&ldquo;La ant&iacute;tesis no puede producir este resultado, y se halla en desventaja al no ser capaz de dar a la cuesti&oacute;n relativa a las condiciones de su s&iacute;ntesis ninguna respuesta que cierre la posibilidad de seguir preguntando indefinidamente. Conforme a la ant&iacute;tesis, hay que ascender desde un comienzo dado a otro superior; cada parte nos conduce a una parte menor; todo suceso tiene como causa otro suceso anterior; las condiciones de la existencia en general se apoyan siempre en otras, no alcanz&aacute;ndose jam&aacute;s un asidero y un reposo incondicionados en una entidad independiente que constituya el primer ser&rdquo;. (Ib&iacute;d. pp. 422-3).<\/p>\n<p>Cada respuesta s&oacute;lo suscita otra una nueva pregunta y as&iacute; infinitamente. No existen las respuestas finales. El proceso no tiene fin. Por lo tanto, el pensamiento dial&eacute;ctico no es dogm&aacute;tico o indefinido. La soluci&oacute;n a problemas te&oacute;ricamente &ldquo;insolubles&rdquo; se encuentra en el proceso sin fin de la historia de la ciencia y el pensamiento humano. La &uacute;nica manera de resolver las contradicciones del pensamiento era a trav&eacute;s de una total revisi&oacute;n de la l&oacute;gica, con la ruptura de los antiguos y r&iacute;gidos esquemas, que no pod&iacute;an reflejar fielmente la realidad del movimiento, el cambio, la vida y el mundo contradictorio. Hegel aclam&oacute; a Kant por volver a introducir en la l&oacute;gica la noci&oacute;n de la contradicci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;La introducci&oacute;n de la contradicci&oacute;n en el mundo de la Raz&oacute;n a trav&eacute;s de las categor&iacute;as del entendimiento como algo inevitable y esencial, fue uno de los pasos m&aacute;s importantes en el progreso de la filosof&iacute;a moderna&rdquo;. (Hegel. Op. cit. p. 77). Sin embargo una vez planteada esta cuesti&oacute;n, Kant fue incapaz de dar una respuesta satisfactoria. &ldquo;Y cuanto m&aacute;s importante era el tema m&aacute;s trivial era la soluci&oacute;n&rdquo;. (Ib&iacute;d.). Kant no logr&oacute; esta revoluci&oacute;n pero su gran m&eacute;rito fue se&ntilde;alar el camino.<\/p>\n<p>Kant dio a la filosof&iacute;a una nueva raz&oacute;n de vivir, someti&oacute; las viejas formas del pensamiento a una cr&iacute;tica rigurosa y puso de manifiesto su naturaleza inherentemente insatisfactoria y contradictoria. La Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura demostraba que las contradicciones eran inherentes al pensamiento. Al hacer esto Kant reintrodujo la dial&eacute;ctica en la filosof&iacute;a. Hasta ese momento, la dial&eacute;ctica estaba considerada como un m&eacute;todo de razonamiento puramente subjetivo. Kant demostr&oacute; que la dial&eacute;ctica no era un m&eacute;todo arbitrario o subjetivo, sino un m&eacute;todo totalmente v&aacute;lido de razonamiento.<\/p>\n<p>Aunque su pensamiento fue revolucionario para su tiempo, la filosof&iacute;a de Kant no se puede considerar una soluci&oacute;n satisfactoria a los problemas tratados en ella. La dial&eacute;ctica de Kant se asemeja a la antigua dial&eacute;ctica socr&aacute;tica de la discusi&oacute;n. Y esto tiene cierto m&eacute;rito. La lucha entre concepciones opuestas, en la que ambas partes plantean de una forma rigurosa argumentos de peso a favor y en contra nos puede llevar a obtener un conocimiento mayor de las cuestiones impl&iacute;cita en la discusi&oacute;n. Pero en este m&eacute;todo nos encontramos con algo insatisfactorio, un cierto agnosticismo, una idea superficial de que &ldquo;ninguna de las partes puede tener la raz&oacute;n&rdquo; y as&iacute; sucesivamente.<\/p>\n<p>Las antinomias de Kant son s&oacute;lo cuatro y dejemos a Hegel decir que, en realidad, todo contiene una &ldquo;antinomia&rdquo; (contradicci&oacute;n):<\/p>\n<p>&ldquo;El verdadero y positivo significado de las antimonias es el siguiente: que toda cosa implica una coexistencia de elementos opuestos. Por consiguiente conocer o, en otras palabras, entender un objeto es equivalente a ser consciente de &eacute;l como una unidad concreta de determinaciones opuestas&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 78).<\/p>\n<p>El m&eacute;rito de Kant fue someter las formas tradicionales de la l&oacute;gica a una cr&iacute;tica rigurosa. Su defecto se encuentra en su postura subjetivista acerca de la teor&iacute;a del conocimiento. Esa fue la fuente de su debilidad, ambig&uuml;edad, inconsistencia y agnosticismo. No consigui&oacute; romper claramente con la l&oacute;gica tradicional, a pesar de exponer sus limitaciones. Kant cay&oacute; en todo tipo de contradicciones insolubles (antinomias) que quedaron sin resolver. El problema de la relaci&oacute;n entre sujeto y objeto (pensamiento y ser) finalmente fue resuelta por final Marx y Engels, estos se&ntilde;alaron que, en &uacute;ltima instancia, todos los problemas de la filosof&iacute;a son resueltos por la pr&aacute;ctica:<\/p>\n<p>&ldquo;La vida social es, en esencia, pr&aacute;ctica. Todos los misterios que descarr&iacute;an la teor&iacute;a hacia el misticismo, encuentra su soluci&oacute;n racional en la pr&aacute;ctica humana y en la comprensi&oacute;n de esta pr&aacute;ctica&rdquo;. (Marx y Engels. Obras Escogidas. Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1981. Vol. I. p. 9).<\/p>\n<h4><strong>La revoluci&oacute;n filos&oacute;fica de Hegel<\/strong><\/h4>\n<p>&ldquo;Por lo dem&aacute;s, no es dif&iacute;cil ver que nuestra &eacute;poca es una &eacute;poca de nacimiento y de transici&oacute;n a un nuevo per&iacute;odo. El esp&iacute;ritu ha roto con el mundo anterior de su existencia y de su representaci&oacute;n y se halla en v&iacute;as de hundirlo en el pasado, y ocupado en la tarea de su remodelaci&oacute;n. Ciertamente, nunca est&aacute; en reposo, sino entregado a un movimiento progresivo incesante. Pero as&iacute; como en el ni&ntilde;o tras un largo per&iacute;odo de silenciosa nutrici&oacute;n, el primer aliento rompe aquella gradualidad del proceso solamente acrecentativo \u2015un salto cualitativo\u2015 y hora el ni&ntilde;o ha nacido, as&iacute; tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu que se forma as&iacute; mismo madura lenta y silenciosamente hacia la nueva forma, se desprende de una partecilla ras otra de la estructura de su mundo anterior, su titubeo se anuncia s&oacute;lo por s&iacute;ntomas aislados; la frivolidad y el aburrimiento que se introducen en lo existente, el vago presentimiento de algo desconocido son presagios de que algo diferente se avecina. Este paulatino desmoronarse, que no alteraba del todo la fisonom&iacute;a, se interrumpe con la aurora que, como un rayo, caracteriza de una vez la imagen del nuevo mundo.&rdquo;. (Hegel. Fenomenolog&iacute;a. Madrid. Editorial Alhambra. 1998 p. 73).<\/p>\n<h4>El &ldquo;viaje al descubrimiento&rdquo; de Hegel<\/h4>\n<p>Georg Wilhelm Friedrich Hegel naci&oacute; en Stuttgart en 1770. En su juventud fue seguidor y m&aacute;s tarde colaborador de Schelling, a quien sus opiniones radicales le dieron cierta notoriedad hasta que al final de su vida firm&oacute; la paz con las autoridades prusianas. Muy pronto Hegel emprender&iacute;a su propio camino. La contribuci&oacute;n original de Hegel a la filosof&iacute;a comienza en 1807, con la publicaci&oacute;n de La fenomenolog&iacute;a del esp&iacute;ritu. Cuando era un estudiante de dieciocho a&ntilde;os en Francia estall&oacute; la revoluci&oacute;n. La Revoluci&oacute;n Francesa y las guerras Napole&oacute;nicas pusieron su sello en toda la &eacute;poca. En palabras del propio Hegel, la &ldquo;composici&oacute;n del libro termin&oacute; la medianoche anterior a la batalla de Jena&rdquo;.<\/p>\n<p>Este trabajo que Hegel describe como su &ldquo;viaje al descubrimiento&rdquo;, fue recibido con frialdad por aquellos que anteriormente fueron sus profesores y amigos. La Fenomenolog&iacute;a esboza todas las fases del desarrollo del pensamiento, partiendo de la m&aacute;s baja, m&aacute;s general y abstracta, hasta la forma que llama Noci&oacute;n. Examina cada forma del conocimiento dentro de sus condiciones y l&iacute;mites para entablar su relaci&oacute;n dial&eacute;ctica con otras formas de pensamiento. La importancia de la filosof&iacute;a es que solo debe considerar y justificar sus propias concepciones, a diferencia de las matem&aacute;ticas que proceden a partir de axiomas aceptados acr&iacute;ticamente. La filosof&iacute;a no presupone nada, ni siquiera a s&iacute; misma.<\/p>\n<p>Para el lector moderno, los escritos de Hegel presentan dificultades considerables. Engels los califica de &ldquo;abstractos y oscuros&rdquo;. Y ese es el caso de la Fenomenolog&iacute;a. Al leerla se tiene la impresi&oacute;n de que Hegel es oscuro a prop&oacute;sito, que su intenci&oacute;n es desafiar al lector para que penetre en el dif&iacute;cil y complejo edificio del pensamiento dial&eacute;ctico. Una gran parte de la dificultad est&aacute; en que Hegel era un idealista, y eso le hace presentar la dial&eacute;ctica de una forma m&iacute;stica. La Fenomenolog&iacute;a es un buen ejemplo de esto.<\/p>\n<p>En esta obra presenta el desarrollo hist&oacute;rico de una forma idealista, como el desarrollo de la autoconciencia de la mente (o esp&iacute;ritu). Sin embargo, es posible leer a Hegel, como hizo Marx, desde un punto de vista materialista y extraer todo lo racional de su pensamiento. En la Fenomenolog&iacute;a, la &ldquo;autoconciencia&rdquo; revela de muchas formas su actividad, tanto a trav&eacute;s de la sensaci&oacute;n y la percepci&oacute;n, como de las ideas. En todo este proceso es posible percibir el oscuro contorno del verdadero proceso que ocurre en la naturaleza, la sociedad y en la mente humana. En contraste con los anteriores fil&oacute;sofos idealistas, Hegel manifest&oacute; un vivo inter&eacute;s en los procesos naturales, en la naturaleza e historia humanas. Detr&aacute;s de su presentaci&oacute;n abstracta hay una gran riqueza de conocimientos de todos los aspectos de la historia, filosof&iacute;a y ciencia contempor&aacute;neas. Marx describi&oacute; a Hegel como &ldquo;la mente m&aacute;s enciclop&eacute;dica de la &eacute;poca&rdquo;.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s de un lenguaje &ldquo;oscuro y abstracto&rdquo;, una vez m&aacute;s sale la mistificaci&oacute;n idealista, vemos ante nosotros una extensa revoluci&oacute;n del pensamiento humano. El dem&oacute;crata radical ruso Herzen, se refer&iacute;a a la dial&eacute;ctica hegeliana como &ldquo;el &aacute;lgebra de la revoluci&oacute;n&rdquo;. En una ecuaci&oacute;n algebraica es necesario encontrar las cantidades desaparecidas. Esto es lo que consiguieron realizar m&aacute;s tarde Marx y Engels, rescataron todo lo que hab&iacute;a de racional en la filosof&iacute;a de Hegel, dot&aacute;ndolo de una base materialista y un car&aacute;cter cient&iacute;fico. Engels escribe lo siguiente sobre la filosof&iacute;a de Hegel:<\/p>\n<p>&ldquo;Esta nueva filosof&iacute;a alemana tuvo su culminaci&oacute;n en el sistema hegeliano, en el que por vez primera \u2015y esto es su gran m&eacute;rito\u2015 se expon&iacute;a conceptualmente todo el mundo natural, hist&oacute;rico y espiritual como un proceso, es decir, como algo en constante movimiento, modificaci&oacute;n, transformaci&oacute;n y evoluci&oacute;n, al mismo tiempo que se hac&iacute;a el intento de descubrir en ese movimiento y esa evoluci&oacute;n la conexi&oacute;n interna del todo. Desde un punto de vista, la historia de la humanidad dej&oacute; de parecer una intrincada confusi&oacute;n de violencias sin sentido, todas igualmente recusables por el tribunal de la raz&oacute;n filos&oacute;fica ya madura, y cuyo m&aacute;s digno destino es ser olvidadas lo antes posible, para presentarse como el proceso evolutivo de la humanidad misma, convirti&eacute;ndose en la tarea del pensamiento el seguir la marcha gradual, progresiva, de ese proceso por todos sus retorcidos caminos, y mostrar su interna legalidad a trav&eacute;s de todas las aparentes casualidades&rdquo;. (Engels. Anti D&uuml;hring. p. 23).<\/p>\n<h4><strong>Hegel en la actualidad<\/strong><\/h4>\n<p>Hegel fue un genio que fue m&aacute;s all&aacute; de su tiempo. Por desgracia, el nivel de las ciencias naturales a principios del siglo XIX no suministraban la suficiente informaci&oacute;n como para permitirle aplicar plenamente su nuevo y revolucionario m&eacute;todo, aunque como se&ntilde;ala Ilya Prigogine, tuvo bastante perspicacia. Engels aplic&oacute; este m&eacute;todo a la ciencia en La Dial&eacute;ctica de la Naturaleza \u2015una obra maestra de la dial&eacute;ctica\u2015. Pero en nuestra &eacute;poca la ciencia ha suministrado tal riqueza material que ha demostrado la correcci&oacute;n de las ideas fundamentales de Hegel. Es una tragedia que en las postrimer&iacute;as del siglo XX no exista un Hegel que dote a estos descubrimientos de la perspicacia necesaria.<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a, muchos cient&iacute;ficos adoptan una actitud de desd&eacute;n hacia la filosof&iacute;a, la consideran algo superfluo para sus necesidades. Consideran que el actual desarrollo de la ciencia les sit&uacute;a por encima de la filosof&iacute;a. La realidad es que est&aacute;n muy por debajo del nivel filos&oacute;fico m&aacute;s primitivo. La naturaleza aborrece el vac&iacute;o. En ausencia de una filosof&iacute;a consistente y elaborada recurren a todo tipo de prejuicios e ideas falsas e inconscientemente embeben las tendencias dominantes y el ambiente de la sociedad en la que viven. Estos deshechos y menudencias junto con los escasos recuerdos de una filosof&iacute;a p&eacute;sima, adquiridos en la universidad, conforma todo el equipaje intelectual de muchas personas supuestamente cultas, incluidos los cient&iacute;ficos. Como Hegel observ&oacute;, jocosamente, estos que pretenden &ldquo;ser un buen sustituto de la verdadera filosof&iacute;a, en realidad, la mayor&iacute;a son la achicoria que sustituye al caf&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Durante la mayor parte del siglo XX, lamentablemente, se ha abandonado a Hegel. La escuela predominante en la filosof&iacute;a occidental \u2015el positivismo l&oacute;gico\u2015, que en parte surgi&oacute; como reacci&oacute;n al hegelianismo, ha tratado a Hegel peor que los protestantes tratan al papa de Roma. Las opiniones de esta secta filos&oacute;fica han influido en muchos cient&iacute;ficos. Uno de los pocos cient&iacute;ficos modernos en occidente que reconoce a Hegel es el belga Ilya Prigogine, que ha desarrollado la teor&iacute;a del caos y la complejidad, una l&iacute;nea de pensamiento que tiene mucho en com&uacute;n con la dial&eacute;ctica. Es muy f&aacute;cil rechazar a Hegel (o a Engels) porque sus escritos cient&iacute;ficos estaban, necesariamente, limitados por el estado de la ciencia en su &eacute;poca. Lo destacable es lo adelantadas que fueron las ideas de Hegel sobre la ciencia.<\/p>\n<p>En su libro Orden fuera del caos, Prigogine y Stengers se&ntilde;alan que Hegel rechaz&oacute; el m&eacute;todo mecanicista de la f&iacute;sica newtoniana cl&aacute;sica, en un momento en que las ideas de Newton eran universalmente sacrosantas:<\/p>\n<p>&ldquo;La filosof&iacute;a de la naturaleza hegeliana incorpora sistem&aacute;ticamente todo lo que negaba la ciencia newtoniana. En concreto, descansa en la diferencia cualitativa que existe entre el comportamiento simple, descrito por los mecanicistas, y el comportamiento de las entidades m&aacute;s complejas como pueden ser los seres vivos. Niega la posibilidad del reduccionismo, rechaza que las diferencias sean s&oacute;lo aparentes y que la naturaleza, b&aacute;sicamente, es homog&eacute;nea y simple&rdquo;. (Prigogine y Stengers. Op. Cit. p. 89).<\/p>\n<p>Prigogine y Stengers hacen referencia al injusto rechazo que ha sufrido Hegel, precisamente en un momento en que se ha demostrado la correcci&oacute;n de sus cr&iacute;ticas a la mec&aacute;nica newtoniana:<\/p>\n<p>&ldquo;En un sentido, el sistema de Hegel proporciona una firme respuesta filos&oacute;fica a los problemas cruciales del tiempo y la complejidad. Sin embargo, para toda una generaci&oacute;n de cient&iacute;ficos representaron la ep&iacute;tome del aborrecimiento y el desprecio. En pocos a&ntilde;os, las dificultades intr&iacute;nsecas de la filosof&iacute;a de la naturaleza de Hegel se agravaron por la obsolescencia del campo cient&iacute;fico en el que se basaba su sistema, Hegel bas&oacute; su rechazo al sistema newtoniano en las concepciones cient&iacute;ficas de su tiempo. Fueron precisamente estas concepciones las que cayeron, con asombrosa rapidez, en el olvido. Es dif&iacute;cil imaginar un momento menos oportuno que el inicio del siglo veinte para encontrar apoyo te&oacute;rico y experimental para una alternativa a la ciencia cl&aacute;sica. Aunque este momento se caracteriz&oacute; por un mayor alcance de la ciencia experimental y por la proliferaci&oacute;n de teor&iacute;as que parec&iacute;an contradecir la ciencia newtoniana, la mayor&iacute;a de estas teor&iacute;as se dejaban a un lado pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de su aparici&oacute;n&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 90).<\/p>\n<p>S&oacute;lo basta a&ntilde;adir un par de cosas. En primer lugar, lo valioso de la filosof&iacute;a hegeliana no era su sistema, sino el m&eacute;todo dial&eacute;ctico. Una de las razones por las que los escritos de Hegel son obscuros, es precisamente porque intenta liberar a la dial&eacute;ctica \u2015que desarroll&oacute; brillantemente\u2015, de la camisa de fuerza que representaba el sistema filos&oacute;fico idealista. Como no lo consigui&oacute;, recurri&oacute; a todo tipo de subterfugios y formas peculiares de razonamiento que convirtieron su filosof&iacute;a en algo oscuro y enrevesado.<\/p>\n<p>Pero estamos firmemente convencidos de que la raz&oacute;n principal de esta vergonzosa conspiraci&oacute;n contra Hegel, no tiene nada que ver con la oscuridad de su estilo. Eso no preocup&oacute; a los profesores universitarios hace cien a&ntilde;os. Es m&aacute;s, la oscuridad de Hegel no es nada comparada con los bagajes ling&uuml;&iacute;sticos, sin ning&uacute;n sentido, de algunos de los positivistas l&oacute;gicos a los que se presenta como modelo de un &ldquo;pensamiento coherente&rdquo;, aunque nadie sepa porqu&eacute;. El aut&eacute;ntico motivo para que Hegel se haya convertido en una persona non grata, es por que consigui&oacute; que su filosof&iacute;a dial&eacute;ctica fuera el punto de partida de las revolucionarias ideas de Marx y Engels. El pobre y viejo Hegel que en su vida real fue un conservador, en su ausencia ha sido juzgado e inculpado de asociaci&oacute;n indebida.<\/p>\n<p>El temor a las ideas de Hegel no es accidental ni es una equivocaci&oacute;n. Incluso en el siglo XIX, en 1867 James Stirling \u2015un destacado escritor ingl&eacute;s &ldquo;hegeliano&rdquo;\u2015 fue consciente del peligro que implicaba la dial&eacute;ctica: &ldquo;La dial&eacute;ctica que se presenta ante m&iacute;, ha llevado a algo equ&iacute;voco tanto a Hegel como a los dem&aacute;s y podr&iacute;a convertirse en algo nocivo&rdquo;. (Schwegler. Op. cit. p. 415).<\/p>\n<p>Incluso en vida, las implicaciones revolucionarias de la filosof&iacute;a de Hegel empezaron a molestar a las autoridades prusianas. La derrota de Francia en 1815 desemboc&oacute; en un per&iacute;odo de reacci&oacute;n en toda Europa. Los decretos Carlsbad aprobados en 1819 somet&iacute;an a todas las universidades bajo jurisdicci&oacute;n prusiana a un control inquisitorial. La m&aacute;s leve inconformidad era considerada una subversi&oacute;n. En las tierras de las &ldquo;coles junkers&rdquo;, como ir&oacute;nicamente calific&oacute; Marx a los arist&oacute;cratas feudales prusianos, prevalec&iacute;a una sofocante atm&oacute;sfera provinciana.<\/p>\n<p>En Berl&iacute;n, donde Hegel era profesor de universidad, sus enemigos pon&iacute;an en circulaci&oacute;n todo tipo de mal&eacute;volos rumores: que sus ideas no eran cristianas e incluso que era un ateo manifiesto. Desde ese momento fue un hombre marcado. Atacado tanto por los racionalistas como por los evang&eacute;licos. Hegel se defendi&oacute; en&eacute;rgicamente: &ldquo;toda la filosof&iacute;a especulativa en religi&oacute;n puede llevar al ate&iacute;smo; todo depende de quien lo haga, la piedad particular de la &eacute;poca y la malevolencia de los demagogos que no quieren dejarnos realizar tales empresas&rdquo;. (Hegel. L&oacute;gica. p. xxxix).<\/p>\n<p>Era tal la atm&oacute;sfera de persecuci&oacute;n que Hegel tuvo que trasladarse a B&eacute;lgica, lo mismo tuvo que hacer m&aacute;s tarde Marx. En 1827 escribi&oacute; una carta a su esposa en la que comentaba que hab&iacute;a encontrado un ambiente en las universidades de Lieja y Lovaina que podr&iacute;an proporcionarle un lugar de descanso. &ldquo;Mientras los curas en Berl&iacute;n convierten el Kupfergraben en algo completamente intolerable para &eacute;l&rdquo;. (Ib&iacute;d.). &ldquo;La curia romana ser&iacute;a un contrincante m&aacute;s honorable que la miserables c&aacute;balas del mezquino hervidero de curas de Berl&iacute;n&rdquo;. (Ib&iacute;d.). Es ir&oacute;nico que al final de su vida, el conservador y religioso Hegel se le considerara un radical peligroso. Pero las sospechas de los reaccionarios eran correctas. Oculto en la filosof&iacute;a de Hegel estaba el germen de una idea revolucionaria que transformar&iacute;a el mundo. &iexcl;Esto por s&iacute; mismo constituye el ejemplo m&aacute;s notorio de una contradicci&oacute;n dial&eacute;ctica!<\/p>\n<p>En su Historia de la Filosof&iacute;a, Hegel revel&oacute; la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica que se ocultaba entre las diferentes escuelas del pensamiento, demostr&oacute; que cada una de las teor&iacute;as mostraban aspectos diferentes de la verdad, que no eran tan contradictorios como complementarios. En la Enciclopedia de las ciencias filos&oacute;ficas Hegel intenta igualmente demostrar que todas las ciencias son un conjunto integral y colectivo. No es una simple colecci&oacute;n de ciencias o un diccionario del conocimiento filos&oacute;fico, sino la ciencia presentada de una forma totalmente dial&eacute;ctica e interrelacionada. Esta es una concepci&oacute;n muy moderna.<\/p>\n<p>Hegel no se propon&iacute;a negar o demoler la filosof&iacute;a anterior, sino resumir todas las escuelas anteriores de pensamiento y llegar a una s&iacute;ntesis dial&eacute;ctica. En el intento, llev&oacute; la filosof&iacute;a al l&iacute;mite. M&aacute;s all&aacute; de este punto era imposible desarrollar la filosof&iacute;a, esto s&oacute;lo se podr&iacute;a conseguir con la transformaci&oacute;n de la filosof&iacute;a en algo diferente. Se puede decir que, desde Hegel, no se ha dicho nada nuevo sobre las principales cuestiones filos&oacute;ficas. Las escuelas filos&oacute;ficas posteriores que pretend&iacute;an ser nuevas y originales simplemente eran una refundici&oacute;n de las viejas ideas, de una forma insatisfactoria y superficial. La &uacute;nica revoluci&oacute;n real de la filosof&iacute;a desde Hegel, fue la que efectuaron Marx y Engels, ambos traspasaron los l&iacute;mites de la filosof&iacute;a, &eacute;sta dej&oacute; de ser simple ejercicio intelectual para entrar en la esfera de la pr&aacute;ctica y la lucha por la transformaci&oacute;n de la sociedad.<\/p>\n<p>Hegel dice en Historia de la Filosof&iacute;a que: &ldquo;la existencia del esp&iacute;ritu es su acci&oacute;n y es su acci&oacute;n el que le hace consciente de s&iacute; mismo&rdquo;. Pero en Hegel el pensamiento no es simplemente una actividad contemplativa. La forma m&aacute;s elevada de pensamiento, la raz&oacute;n, no acepta s&oacute;lo unos hechos concretos, trabaja sobre ellos y los transforma. La contradicci&oacute;n entre el pensamiento y el ser, entre el &ldquo;sujeto&rdquo; y el &ldquo;objeto&rdquo;, es superada por Hegel a trav&eacute;s del propio proceso de conocimiento, que se introduce a&uacute;n m&aacute;s en el mundo objetivo.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista materialista el pensamiento no es una actividad aislada, sino que es una forma inseparable de la existencia humana en general. La humanidad desarrolla el pensamiento a partir de lo concreto, de la actividad sensorial, y no simplemente con la actividad intelectual. Con la transformaci&oacute;n del mundo material a trav&eacute;s del trabajo, hombres y mujeres tambi&eacute;n se transforman y al hacerlo, desarrollan y amplian los horizontes de su pensamiento. Los elementos de esta concepci&oacute;n dial&eacute;ctica ya est&aacute;n presentes en Hegel, aunque en su forma embrionaria. Marx la despoj&oacute; de su disfraz idealista y la expres&oacute; de una forma cient&iacute;fica y clara.<\/p>\n<h4><strong>La teor&iacute;a del conocimiento<\/strong><\/h4>\n<p>Como hemos visto, el problema fundamental de la filosof&iacute;a es la relaci&oacute;n entre el pensamiento y el ser. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n hay entre la conciencia (conocimiento) y el mundo objetivo? Kant cre&iacute;a que hab&iacute;a un abismo insalvable entre el sujeto pensante y la desconocida cosa en s&iacute;. Hegel aborda el tema de una forma diferente. El proceso del pensamiento es la unidad del sujeto y el objeto. El pensamiento no es una barrera que separe al hombre del mundo objetivo, todo lo contrario, es un proceso que conecta (&ldquo;mediador&rdquo;) los dos.<\/p>\n<p>Tomando como punto de partida la realidad que nos proporciona, de una forma inmediata, el sentido de la percepci&oacute;n, el pensamiento humano no la acepta pasivamente, como imaginaba Locke, el pensamiento emprenden la tarea de transformar esta informaci&oacute;n, separla en sus partes componentes y las vuelve a unir. El hombre utiliza el pensamiento racional para ir m&aacute;s all&aacute; de la realidad. El pensamiento dial&eacute;ctico cuando analiza un fen&oacute;meno lo divide en sus partes componentes y manifiesta esas caracter&iacute;sticas y tendencias contradictoria que se dan en la vida y en el movimiento.<\/p>\n<p>El conocimiento cient&iacute;fico no consiste s&oacute;lo en un simple cat&aacute;logo de asuntos particulares. Aunque veamos a &ldquo;todos los animales&rdquo; eso no es zoolog&iacute;a. Encima y m&aacute;s all&aacute; de los hechos, es necesario descubrir las leyes y los procesos objetivos. Es necesario descubrir las relaciones objetivas entre las cosas y explicar las transiciones de un estado a otro. La historia de la ciencia, como en la filosof&iacute;a, es un proceso permanente de afirmaci&oacute;n y negaci&oacute;n, un proceso y desarrollo incesantes donde una idea niega a otra, &eacute;sta a su vez es negada por otra, en un proceso interminable de profundizaci&oacute;n del conocimiento del hombre y el universo. Se puede ver un fen&oacute;meno similar en el desarrollo mental de un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>El gran m&eacute;rito de Hegel fue demostrar el car&aacute;cter dial&eacute;ctico del desarrollo del pensamiento humano, desde su fase embrionaria, pasando por toda una serie de etapas hasta que finalmente llega a la etapa m&aacute;s elevada de la raz&oacute;n, la noci&oacute;n. En lenguaje hegeliano, es el proceso de ser &ldquo;en s&iacute; mismo&rdquo; a ser &ldquo;en y para s&iacute; mismo&rdquo;, es decir, la transformaci&oacute;n de un ser subdesarrollado e impl&iacute;cito, a un ser desarrollado y expl&iacute;cito. El embri&oacute;n humano es un ser humano en potencia, pero no es un ser humano por y para s&iacute;. Para alcanzar su pleno potencial es necesario pasar a trav&eacute;s de todo un per&iacute;odo de desarrollo, infancia, adolescencia&#8230; todas son etapas necesarias. El pensamiento de un ni&ntilde;o, evidentemente, tiene un car&aacute;cter inmaduro. Pero incluso una idea correcta expresada por un joven no tiene el mismo peso que la misma idea expresada por un adulto que ha experimentado la vida y, por consiguiente, tiene una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda del significado de las palabras.<\/p>\n<p>En Hegel el desarrollo real del ser humano es presentado de una forma m&iacute;stica, como el desarrollo del esp&iacute;ritu. Como idealista, Hegel no ten&iacute;a una concepci&oacute;n real del desarrollo de la sociedad aunque en sus escritos se pueden encontrar algunas brillantes anticipaciones del materialismo hist&oacute;rico. El pensamiento aqu&iacute; aparece como una expresi&oacute;n de la Idea Absoluta, un concepto m&iacute;stico del que s&oacute;lo podemos aprender una cosa, como se&ntilde;al&oacute; ir&oacute;nicamente Engels, y es que no nos dice absolutamente nada de &eacute;l. En realidad, el pensamiento es el producto del cerebro humano y del sistema nervioso, inseparables del cuerpo humano y que depende de la comida, que presupone una sociedad humana y unas relaciones productivas.<\/p>\n<p>El pensamiento es un producto de la materia pensante, la conquista m&aacute;s elevada de la naturaleza. La materia inanimada posee el potencial de generar vida. Incluso las formas m&aacute;s inferiores de vida poseen la sensibilidad e irritabilidad que despu&eacute;s podr&aacute;n producir, en los animales superiores, un sistema nervioso y un cerebro. La &ldquo;autoconciencia&rdquo; de Hegel es s&oacute;lo una forma fant&aacute;stica de expresar el proceso hist&oacute;rico a trav&eacute;s del cual los seres poco a poco son conscientes de ellos mismos y del mundo en que viven. Este proceso no es f&aacute;cil ni autom&aacute;tico, no m&aacute;s que el ser humano individual adquiere conciencia, autom&aacute;ticamente, en la transici&oacute;n de la infancia a la edad adulta. En ambos casos, el proceso tiene lugar a trav&eacute;s de una serie de etapas prolongadas y a menudo traum&aacute;ticas. El desarrollo del pensamiento humano, como refleja la historia de la filosof&iacute;a, la ciencia y de la cultura en general, se produce de una forma contradictoria, en este proceso una etapa se superpone a la otra y de nuevo &eacute;sta es superada por otra. No es una l&iacute;nea recta, es una l&iacute;nea continuamente interrumpida con per&iacute;odos de estancamiento, dudas e incluso pasos atr&aacute;s que preparan el terreno para nuevos pasos adelante.<\/p>\n<h4><strong>C&oacute;mo se desarrolla el pensamiento<\/strong><\/h4>\n<p>En los or&iacute;genes del pensamiento humano, la mente en su etapa primitiva e inmediata, es el sentido de la percepci&oacute;n, el hombre primitivo a trav&eacute;s de sus sentidos comienza a registrar y memorizar los datos que le suministra su entorno, sin comprender la aut&eacute;ntica naturaleza, las relaciones causales y las leyes que las determinan. A partir de la observaci&oacute;n y la experiencia, poco a poco la mente humana procede a hacer generalizaciones con un car&aacute;cter m&aacute;s o menos abstracto. Este proceso requiere un trabajo largo y laborioso durante varios millones de a&ntilde;os, extremadamente lento al principio y que cobr&oacute; velocidad en los &uacute;ltimos diez mil a&ntilde;os. A pesar de los colosales esfuerzos hechos por el pensamiento y la ciencia, el pensamiento ordinario permanece en un nivel bastante primitivo.<\/p>\n<p>Al principio cuando examinamos una materia, lo primero es formarnos una noci&oacute;n del conjunto sin abarcar todo el contenido concreto y sin detallar todas las interconexiones. Se trata de un perfil general sencillo, una simple abstracci&oacute;n. De esta manera, los fil&oacute;sofos j&oacute;nicos e incluso el budismo, intuitivamente comprendieron el universo como un conjunto en constante cambio dial&eacute;ctico. Pero esta noci&oacute;n inicial carece de toda definici&oacute;n y concreci&oacute;n. Es necesario ir m&aacute;s all&aacute; y trazar el dibujo general y darle una expresi&oacute;n definida, analizando y concretando las relaciones exactas de su contenido. Hay que analizar y cuantificar. Sin este proceso la ciencia en general ser&iacute;a imposible. Esta es la diferencia entre el pensamiento tosco o apremiante y la ciencia como tal.<\/p>\n<p>En los albores de la conciencia humana, los hombre y las mujeres no se  distingu&iacute;an de la naturaleza, de la misma forma que un reci&eacute;n nacido no se distingue de su madre. Poco a poco, a lo largo de todo un per&iacute;odo, los humanos aprendieron a distinguir, a reconocer el mundo, detectando los puntos centrales en la desconcertante telara&ntilde;a de los fen&oacute;menos naturales que les rodean, y despu&eacute;s proceder a observar, comparar, generalizar y extraer conclusiones. As&iacute;, durante m&aacute;s de un milenio, a partir de la experiencia se consigui&oacute; realizar toda una serie de generalizaciones importantes, que poco a poco cristalizaron en las formas familiares del pensamiento que, como son familiares, se dan por sentado.<\/p>\n<p>El pensamiento com&uacute;n y cotidiano depende profundamente del sentido de la percepci&oacute;n, de la experiencia inmediata, de las apariencias y de esa h&iacute;brido peculiar formado por la experiencia y el pensamiento superficial al que se denominada &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo;. Estas cosas suelen ser suficientes para nuestra vida cotidiana. Pero son insuficientes para el conocimiento cient&iacute;fico y en un determinado momento se vuelve in&uacute;til incluso para prop&oacute;sitos pr&aacute;cticos. Es necesario ir m&aacute;s all&aacute; de la experiencia inmediata del sentido de la percepci&oacute;n y comprender los procesos generales, las leyes y las relaciones que se esconden m&aacute;s all&aacute; de las apariencias.<\/p>\n<p>El pensamiento humano normal prefiere aferrarse a lo que es concreto y familiar. Es m&aacute;s f&aacute;cil aceptar lo que en apariencia es fijo y que se conocen bien, a las ideas nuevas que cambian lo que nos es familiar y cotidiano. La rutina, la tradici&oacute;n, la costumbre y la conveniencia social representan una poderosa fuerza en la sociedad, muy parecida a la fuerza de la inercia en mec&aacute;nica. En los per&iacute;odos normales la mayor&iacute;a de las personas son reticentes a cuestionar la sociedad en la que viven o su moralidad, ideolog&iacute;a y formas de propiedad. Se acepta acr&iacute;ticamente todo tipo de prejuicios, ideas pol&iacute;ticas, ortodoxia &ldquo;cient&iacute;fica&rdquo; hasta que un cambio profundo en la vida de las personas las obliga a cuestionarse todo.<\/p>\n<p>El conformismo social e intelectual es la forma m&aacute;s com&uacute;n de autoenga&ntilde;o. Las ideas familiares se consideran las correctas s&oacute;lo por que son familiares. De esta forma, la noci&oacute;n de propiedad privada, el dinero y la familia burguesa parecen caracter&iacute;sticas eternas e inalterables de la vida, han calado hondamente en la conciencia popular aunque no tengan nada que ver con la realidad. La dial&eacute;ctica es lo contrario a esta forma superficial y com&uacute;n de pensamiento.<\/p>\n<p>Precisamente el desaf&iacute;o a estas ideas tan familiares con frecuencia suscita una feroz oposici&oacute;n. &iquest;Como es posible desafiar la ley de la identidad, que afirma algo que parece obvio: &ldquo;A es igual a A&rdquo;? Esta ley es el reflejo l&oacute;gico de un prejuicio popular, todo es lo que es y nada m&aacute;s, porque nada cambia. Por su parte la dial&eacute;ctica afirma todo lo contrario, todo cambia, porque es y no es.<\/p>\n<p>El pensador empirista que dice tomar las cosas &ldquo;como son&rdquo;, cree ser muy pr&aacute;ctico y concreto. Pero en realidad, las cosas no son siempre lo que parecen ser y con frecuencia se convierten en su contrario. Este tipo de conocimiento sensual inmediato es la clase m&aacute;s inferior de conocimiento, similar al de un ni&ntilde;o. Un entendimiento realmente cient&iacute;fico de la realidad, necesita romper la informaci&oacute;n que nos proporciona la percepci&oacute;n sensorial para llegar a la verdadera naturaleza de las cosas. Un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo siempre revela la existencia de las tendencias contradictorias que subyacen, incluso, en las cosas aparentemente m&aacute;s fijas, s&oacute;lidas e inmutables y, finalmente las hacen transformarse en su contrario. Estas contradicciones, precisamente, son la fuente de la vida, el movimiento y el desarrollo de la naturaleza. Para alcanzar la verdadera comprensi&oacute;n, es necesario tomar las cosas no s&oacute;lo como son, sino tambi&eacute;n como han sido y en qu&eacute; se convertir&aacute;n.<\/p>\n<p>Para los prop&oacute;sitos cotidianos la l&oacute;gica forma y el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; es suficiente. Pero m&aacute;s all&aacute; de ciertos l&iacute;mites ya no tiene validez. En este punto, la dial&eacute;ctica es absolutamente esencial. A diferencia de la l&oacute;gica formal, que es incapaz de comprender las contradicciones y por lo tanto quiere eliminarlas, la dial&eacute;ctica representa la l&oacute;gica de la contradicci&oacute;n, que representa un aspecto fundamental de la naturaleza y del pensamiento. A trav&eacute;s de un proceso de an&aacute;lisis, la dial&eacute;ctica revela estas contradicciones y demuestra como se resuelven. Pero como siempre surgen nuevas contradicciones presenciamos una espiral que no tiene fin. Este proceso se puede ver en todo el desarrollo de la ciencia y la filosof&iacute;a, este desarrollo se produce a trav&eacute;s de contradicciones. Esto no es un accidente, refleja la naturaleza del pensamiento humano como un proceso infinito en el que una soluci&oacute;n a un problema inmediatamente provoca nuevos problemas y as&iacute; infinitamente.<\/p>\n<p>Si partimos de la forma m&aacute;s elemental de conocimiento, la experiencia sensorial, pronto salen a la luz los l&iacute;mites de la l&oacute;gica formal y del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo;. La mente humana registra simplemente los hechos tal y como se ven. A primera vista, la realidad suministrada por el sentido de la percepci&oacute;n parece ser simple y evidente. Pero si la sometemos a un examen detallado entonces no es tan simple. Aquello que parece ser s&oacute;lido y seguro se convierte en su contrario. La tierra comienza a moverse bajo nuestros pies.<\/p>\n<p>El sentido de la certidumbre parte del &ldquo;aqu&iacute;&rdquo; y &ldquo;ahora&rdquo;. Con relaci&oacute;n a esto Hegel dice lo siguiente: &ldquo;El sentido de la certidumbre pregunta: &iquest;qu&eacute; es esto? Si lo tomamos en sus dos formas de existencia, el Aqu&iacute; y el Ahora, como ocurre con la dial&eacute;ctica entonces llegaremos a una forma inteligible. A la pregunta &iquest;qu&eacute; es el ahora?, por ejemplo, respondemos: Ahora es la noche. Para probar la verdad de esta certidumbre del sentido s&oacute;lo es necesario realizar un experimento sencillo: escribir esa verdad. Una verdad no pierde nada por escribirla(&#8230;) Si miramos de nuevo la verdad que hemos escrito y ahora es por la tarde, entonces tendremos que decir que ha pasado o que est&aacute; anticuada&rdquo;. (Hegel. Op. cit. p. 151).<\/p>\n<p>Este comentario de Hegel recuerda a las famosas paradojas de Zen&oacute;n con relaci&oacute;n al movimiento. Por ejemplo, si deseamos fijar la posici&oacute;n de una flecha en vuelo y queremos decir en que punto se encuentra ahora, en el momento en que se&ntilde;alamos la flecha &eacute;sta ya ha pasado y por lo tanto el &ldquo;ahora&rdquo; ya no es sino fue. Esto que en un primer momento parece ser verdad demuestra ser totalmente falso. La raz&oacute;n se encuentra en la naturaleza contradictoria del propio movimiento. El movimiento es un proceso y no una colecci&oacute;n de puntos separados. Igualmente, el tiempo consiste en un n&uacute;mero infinito de &ldquo;ahoras&rdquo; tomados en conjunto. De la misma forma, el &ldquo;aqu&iacute;&rdquo; resulta ser no s&oacute;lo &ldquo;aqu&iacute;&rdquo;, tambi&eacute;n es un antes y un despu&eacute;s, un arriba y un abajo o derecha e izquierda.<\/p>\n<h4><strong>La dial&eacute;ctica y el pensamiento formal<\/strong><\/h4>\n<p>La aplicaci&oacute;n correcta del m&eacute;todo dial&eacute;ctico supone para el investigador sumergirse completamente en el estudio del objeto, examinarlo desde todos los lados para determinar las contradicciones internas y las leyes necesarias del movimiento que gobiernan su existencia. El ejemplo cl&aacute;sico de este m&eacute;todo se puede encontrar en los tres vol&uacute;menes de El Capital. Marx no inventa las leyes que gobiernan el modo capitalista de producci&oacute;n, llega a ellas a trav&eacute;s del an&aacute;lisis dial&eacute;ctico de todos los aspectos del capitalismo, traza su desarrollo hist&oacute;rico y sigue el proceso de producci&oacute;n de mercanc&iacute;as en todas sus fases. Lenin en sus Cuadernos filos&oacute;ficos \u2015que contiene un detallado estudio de la ciencia de la l&oacute;gica de Hegel\u2015 se&ntilde;ala que la condici&oacute;n previa del pensamiento dial&eacute;ctico es &ldquo;la determinaci&oacute;n del concepto fuera de s&iacute; mismo (la cosa en s&iacute; misma debe ser considerada con sus relaciones y en su desarrollo)&rdquo;, o por decirlo de otra forma, el m&eacute;todo dial&eacute;ctico parte de &ldquo;la objetividad absoluta (sin ejemplos ni divergencias, sino la cosa en s&iacute;)&rdquo;. (Lenin. Op. cit. p. 221).<\/p>\n<p>La primera y m&aacute;s elemental forma de pensamiento es el sentido de la percepci&oacute;n, es decir, la informaci&oacute;n que nos proporciona nuestros sentidos, lo que vemos, o&iacute;mos, tocamos&#8230; Despu&eacute;s viene el entendimiento (Verstand), este intenta explicar lo que es, pero no desde un punto de vista unilateral y sin registrar los hechos aislados. En un sentido amplio, el entendimiento aqu&iacute; es id&eacute;ntico a la l&oacute;gica formal, al pensamiento ordinario y al &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Vemos que una cosa existe, que es ella misma y nada m&aacute;s. Parece que es imposible decir algo m&aacute;s, pero en realidad se pueden decir muchas cosas m&aacute;s. Una forma superior del pensamiento es lo que Hegel (y Kant) llama Raz&oacute;n (Vernunft). La Raz&oacute;n intenta ir m&aacute;s all&aacute; de los hechos inmediatos, los divide y detr&aacute;s de la apariencia exterior s&oacute;lida, revela las tendencias contradictorias internas que tarde o temprano, provocar&aacute;n transformaciones profundas. &ldquo;La batalla de la Raz&oacute;n es la lucha para romper la rigidez a la que todo reduce el entendimiento&rdquo;. (Hegel. Op. cit. p. 53).<\/p>\n<p>El primer principio del pensamiento dial&eacute;ctico es la objetividad absoluta. Hay que aproximarse a la materia de una forma objetiva y anticipar el resultado final. Debemos centrarnos en la materia hasta que comprendamos no s&oacute;lo hechos aislados, sino su conexi&oacute;n interna y su legalidad. Las leyes de la dial&eacute;ctica, a diferencia de la l&oacute;gica formal, no son construcciones arbitrarias que se puedan aplicar de una forma externa a cualquier contenido. Derivan de una cuidadosa observaci&oacute;n del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano.<\/p>\n<p>Las formas normales del pensamiento representadas en la l&oacute;gica formal se pueden aplicar a cualquier contenido en una forma externa y arbitraria. Adem&aacute;s el contenido real de la materia es totalmente irrelevante. La l&oacute;gica formal, a trav&eacute;s de la ley abstracta de la identidad (A es igual a A) parece expresar una verdad irrefutable, cuando en realidad, es una tautolog&iacute;a vac&iacute;a, un &ldquo;formalismo monocr&oacute;mico&rdquo; o como dice Hegel, &ldquo;la noche en la que como suele decirse todas las vacas son negras, la candidez de la futilidad vac&iacute;o del conocimiento&rdquo;. (Hegel. Fenomenolog&iacute;a. p.76).<\/p>\n<p>La llamada ley de la identidad s&oacute;lo es una forma abstracta sin contenido real, incapaz de explicar el movimiento. No se puede aplicar a una realidad din&aacute;mica, a un universo inquieto en el que todo cambia, constantemente, que es y no es. Lo mismo ocurre con la ley de la contradicci&oacute;n porque en la realidad existen cosas que contienen tanto lo positivo como lo negativo. Esto se debe a que las cosas est&aacute;n en un estado de constante movimiento y cambio. La &uacute;nica cosa que no cambia es el propio cambio. Todos los intentos de establecer una verdad unilateral y est&aacute;tica conduce al fracaso. Como dec&iacute;a Hegel, la verdad es una &ldquo;bacanal&rdquo;. La existencia de la contradicci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja, intuitivamente, en la conciencia popular a trav&eacute;s de los proverbios y refranes, que por su car&aacute;cter intuitivo con frecuencia se contradicen.<\/p>\n<p>En todos los niveles de la ciencia tambi&eacute;n podemos ver contradicciones, por ejemplo la atracci&oacute;n y la repulsi&oacute;n. El norte y sur en el magnetismo terrestre, lo positivo y lo negativo en la electricidad, la acci&oacute;n y la reacci&oacute;n en mec&aacute;nica, la contracci&oacute;n y la expansi&oacute;n, etc., Frente a la l&oacute;gica formal, la dial&eacute;ctica no infringe la naturaleza porque deriva sus categor&iacute;as de la realidad misma. La verdadera dial&eacute;ctica no tiene nada en com&uacute;n con la caricatura realizada por su cr&iacute;ticos, que intentan presentarla como un juego de palabras arbitrario y subjetivo. Esta, realmente, es la dial&eacute;ctica del sofismo que como ocurre con la l&oacute;gica formal, tambi&eacute;n se aplica de una forma externa a cualquier contenido con la intenci&oacute;n de manipular de una forma subjetiva las contradicciones. La dial&eacute;ctica tiene nada en com&uacute;n con la simplificaci&oacute;n de la &ldquo;triada&rdquo; (tesis, ant&iacute;tesis y s&iacute;ntesis), adoptada por Kant y que se transform&oacute; en una f&oacute;rmula inerte. La aut&eacute;ntica dial&eacute;ctica trata de descubrir, a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis objetivo, la l&oacute;gica interna y las leyes del movimiento de un fen&oacute;meno determinado.<\/p>\n<h4><strong>La l&oacute;gica de Hegel<\/strong><\/h4>\n<p>La l&oacute;gica de Hegel representa una de las cumbres del pensamiento humano. Expone de una forma sistem&aacute;tica el desarrollo de todas las formas de pensamiento, desde el pensamiento m&aacute;s primitivo y subdesarrollado, hasta la forma m&aacute;s elevada de razonamiento dial&eacute;ctico, al que Hegel llama Noci&oacute;n. Parte de la proposici&oacute;n m&aacute;s general posible, es decir, &ldquo;el ser puro&rdquo;, algo que parece necesitar una prueba adicional. Desde esta idea extremadamente abstracta, procede paso a paso, a trav&eacute;s de un proceso que lleva de lo abstracto a lo concreto.<\/p>\n<p>Este m&eacute;todo de razonamiento procede por etapas, donde cada etapa niega a la anterior. La historia del pensamiento, en concreto de la filosof&iacute;a y la ciencia, demuestra que el conocimiento se adquiere precisamente de esta forma, a trav&eacute;s de un proceso interminable en el que obtenemos una idea cada vez m&aacute;s precisa del funcionamiento del universo. En Hegel una etapa es tan pronto afirmada como negada y el resultado es una idea cada vez m&aacute;s rica, superior y concreta.<\/p>\n<p>En l&iacute;nea generales, la L&oacute;gica de Hegel se puede dividir en tres partes principales: La doctrina del Ser; la doctrina de la Esencia (naturaleza esencial) y la doctrina de la Noci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hegel empieza con la categor&iacute;a m&aacute;s fundamental del pensamiento, la categor&iacute;a del ser. Evidentemente, para que podamos examinar una cosa &eacute;sta debe existir. Esa parece ser la base de todo nuestro conocimiento. Pero las cosas no son tan simples como parecen. Afirmar la existencia y no dar m&aacute;s detalles, no nos llevar&aacute; muy lejos. Queremos saber m&aacute;s, pero en el momento que pasamos de la idea abstracta del ser en general a una idea m&aacute;s concreta, el ser se convierte en su contrario. Hegel demuestra que, en general, el ser es lo mismo que la nada.<\/p>\n<p>Esta idea parece extra&ntilde;a pero se puede comprobar su validez en muchos y diferentes niveles. Si intentamos eliminar toda la contradicci&oacute;n de las cosas y nos aferramos a la idea de que ellas son s&oacute;lo lo que son, llegaremos a la conclusi&oacute;n contraria porque no puede haber ser sin no-ser, de la misma forma que no puede existir la vida sin la muerte, o luz sin oscuridad. Las personas que han pasado mucho tiempo en el &Aacute;rtico saben que para la visi&oacute;n humana el efecto de la blancura constante es igual a la negrura.<\/p>\n<p>La unidad dial&eacute;ctica del ser y la nada es una realidad. Por eso Her&aacute;clito dec&iacute;a: &ldquo;todo es y no es, porque todo est&aacute; en continuo flujo&rdquo;. Todos saben por la experiencia que las cosas con frecuencia no son lo que parecen ser. Las cosas que parecen estables y que de ellas podemos decir &ldquo;est&aacute;n&rdquo;, si las examinamos m&aacute;s de cerca comprobaremos que son inestables, que cambian y que ya &ldquo;no est&aacute;n&rdquo;. Esta contradicci&oacute;n entre ser y no-ser es la base de la vida y el movimiento.<\/p>\n<p>En Hegel la categor&iacute;a del ser representa la etapa del pensamiento primitivo y subdesarrollado. Es s&oacute;lo pensamiento potencial, similar al pensamiento de un ni&ntilde;o peque&ntilde;o o al de los primeros protohumanos. Es un pensamiento embrionario. Un embri&oacute;n del ser, una sola c&eacute;lula que todav&iacute;a no presenta unas caracter&iacute;sticas claras y que todav&iacute;a no se puede identificar como un ser humano. Para desarrollarse primero debe negarse. Dentro de la c&eacute;lula hay tendencias contradictorias que provocan un proceso de diferenciaci&oacute;n interna. Cuando estas tendencias en conflicto alcanzan un punto determinado, la c&eacute;lula se divide en dos. La c&eacute;lula original indistinguible ha dejado de existir, ha sido negada. Pero al mismo tiempo, se ha conservado la c&eacute;lula y se la ha llevado a un nivel superior. El proceso se repite muchas veces, la organizaci&oacute;n aumenta y adquiriere una complejidad mayor, con caracter&iacute;sticas claramente distinguibles y finalmente surge un ser humano.<\/p>\n<p>La vida real el aspecto negativo de las cosas es tan importante como el positivo. Estamos acostumbrados a considerar la vida y la muerte como polos totalmente opuestos. Pero, en la pr&aacute;ctica, son dos partes inseparables del mismo proceso. El proceso de la vida, el crecimiento y el desarrollo s&oacute;lo pueden ocurrir a trav&eacute;s de la constante renovaci&oacute;n de todas las c&eacute;lulas del organismo, unas aparecen y otras mueren. Incluso en el nivel m&aacute;s primitivo, la vida implica un cambio constante donde los organismos absorben constantemente comida de su entorno y la utilizan para alimentarse mientras liberan los deshechos. Por eso toda cosa viviente es y no es al mismo tiempo, porque todo est&aacute; en constante estado de flujo. No tener contradicci&oacute;n es carecer de diferenciaci&oacute;n interna, no tener movimiento, estar est&aacute;tico, en equilibrio, en una palabra: estar muerto. En las palabras de Prigogine y Stengers:<\/p>\n<p>&ldquo;La c&eacute;lula viva presenta una actividad metab&oacute;lica incesante. Hay miles de reacciones qu&iacute;micas que ocurren, simult&aacute;neamente, paratransformar la materia, alimentar a la c&eacute;lula, sintetizar la biomol&eacute;culas fundamentales y eliminar los productos de deshecho. Si tenemos en consideraci&oacute;n tanto las diferentes velocidades de reacci&oacute;n como los lugares de reacci&oacute;n dentro de la c&eacute;lula, veremos que esta actividad qu&iacute;mica est&aacute; muy coordinada. La estructura biol&oacute;gica combina orden y actividad. A diferencia de un estado de equilibrio que permanece inerte incluso aunque est&eacute; estructurado, como es el caso, por ejemplo, un cristal&rdquo;. (Op. cit. p. 131).<\/p>\n<p>A primera vista estas observaci&oacute;n podr&iacute;an parecer sutilezas carentes desentido. En realidad son reflexiones profundas, no s&oacute;lo son aplicables al pensamiento, sino tambi&eacute;n a la naturaleza. Y aunque no siempre es obvio, lo mismo ocurre en la naturaleza inanimada. Hegel consideraba que la naturaleza animada y la inanimada estaban inseparablemente unidas. &ldquo;Todo fluye, nada permanece&rdquo;, dec&iacute;a Her&aacute;clito, &ldquo;No te puedes ba&ntilde;ar dos veces en el mismo r&iacute;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Hegel dice lo mismo. En el fondo de esta filosof&iacute;a subyace una visi&oacute;n din&aacute;mica del universo; una visi&oacute;n que examina las cosas como procesos vivos y no como objetos muertos, estudia sus interrelaciones, no como piezas separadas o listados arbitrarios, sino como un conjunto m&aacute;s grande que la suma de sus partes.<\/p>\n<h4><strong>Cantidad y calidad<\/strong><\/h4>\n<p>Todo se puede ver desde dos puntos de vista \u2015cantidad y calidad\u2015. Que &iquest; el mundo conste de una suma total de procesos en constante cambio, no significa que las cosas reales no tengan una forma definitiva de existencia o una identidad. Aunque un objeto cambie, dentro de ciertos l&iacute;mites permanece, tiene una forma cualitativamente clara de existencia, diferente a otra. Esta precisi&oacute;n cualitativa es lo que proporciona a las cosas estabilidad, las diferencia y hace que el mundo sea tan rico e ilimitadamente variado.<\/p>\n<p>Las propiedades de una cosa son las que la hacen ser como es. Pero esta calidad no es reducible a sus propiedades separadas. Est&aacute; vinculada al objeto como un conjunto. Por ejemplo, un ser humano no es solo un ensamblaje de  huesos, sangre, m&uacute;sculos, etc., La vida en s&iacute; misma es una fen&oacute;meno complejo que no se puede reducir a la suma total de sus mol&eacute;culas individuales, porque la vida surge a partir de las interacciones existentes entre ellas. Para utilizar la terminolog&iacute;a moderna de la teor&iacute;a de la complejidad, la vida es un fen&oacute;meno en v&iacute;as de desarrollo. Hegel ya se ocup&oacute; de la relaci&oacute;n del todo con sus partes: &ldquo;As&iacute;, por ejemplo, no se debe considerar los miembros y los &oacute;rganos de un cuerpo vivo como si fuesen simples partes, porque lo que son lo son en su unidad y diferenci&aacute;ndose uno de otro. Bajo el escalpelo del anat&oacute;mico es donde los miembros y los &oacute;rganos devienen simples partes. Pero en ese estado no se tiene ya un cuerpo vivo, sino un cadaver. No se quiere decir por esto que no se deba descomponer as&iacute; el cuerpo vivo, sino solamente que la relaci&oacute;n exterior y mec&aacute;nica del todo y de sus partes es insuficiente para aprehender la vida org&aacute;nica en su verdad&rdquo;. (Hegel. L&oacute;gica. Madrid. Colecci&oacute;n Orbe. 1973. pp. 223- 4).<\/p>\n<p>Es interesante observar que Hegel ya anticipo las &uacute;ltimas ideas que han cautivado la imaginaci&oacute;n de un sector importante de la comunidad cient&iacute;fica -las teor&iacute;as del caos y la complejidad-, y en muchos aspectos estas ideas en sus manos han recibido un tratamiento m&aacute;s comprensible. En cualquier caso es su explicaci&oacute;n de la transformaci&oacute;n de cantidad en calidad, a trav&eacute;s de una acumulaci&oacute;n de peque&ntilde;os cambios que traen consigo un repentino cambio en la calidad.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s de la calidad que define las caracter&iacute;sticas esenciales de un objeto, todas las cosas poseen caracter&iacute;sticas cuantitativas -una magnitud, n&uacute;mero, volumen, velocidad de sus procesos, grado de desarrollo de sus propiedades, etc.,-. El aspecto cuantitativo de las cosas es lo que permite dividirlas (real o mentalmente) en sus partes constituyentes y reunirlas de nuevo. A diferencia de la calidad, los cambios cuantitativos no alteran la naturaleza del conjunto ni provocan su destrucci&oacute;n. S&oacute;lo cuando se alcanza un cierto l&iacute;mite, que en cada caso es diferente, los cambios cuantitativos provocan una repentina transformaci&oacute;n cualitativa.<\/p>\n<p>En las matem&aacute;ticas, el aspecto cuantitativo de las cosas est&aacute; separado de su contenido y se le considera algo independiente. La amplia aplicaci&oacute;n de las matem&aacute;ticas a muchas esferas de las ciencias naturales y la tecnolog&iacute;a con contenidos muy diferentes, s&oacute;lo se puede explicar por que las matem&aacute;ticas tratan relaciones cuantitativas. En este terreno se dice que es imposible reducir la calidad a cantidad. Este es un error serio del que se ocuparon Marx y Engels cuando trataron la forma metaf&iacute;sica del pensamiento y que hoy en d&iacute;a se llama reduccionismo. No existe nada en el mundo real que s&oacute;lo conste de cantidad, como tampoco existe nada que sea pura calidad. Todo consta de la unidad de cantidad y calidad, lo que Hegel denomina Medida.<\/p>\n<p>La medida es la unidad org&aacute;nica de la cantidad y la calidad. Todo objeto distinto cualitativamente, como hemos visto contiene elementos cuantitativos que son m&oacute;viles y variables. Los organismos vivos crecen hasta un determinado nivel. Las variaciones de temperatura afectan a los gases y a los l&iacute;quidos. El comportamiento de una gota de agua o un mont&oacute;n de arena est&aacute; determinado por su tama&ntilde;o y as&iacute; sucesivamente. Estas mutaciones, necesariamente, est&aacute;n restringidas a unos l&iacute;mites definidos, diferentes en cada caso y que en la pr&aacute;ctica, normalmente, se descubren. M&aacute;s all&aacute; de este l&iacute;mite, los cambios cuantitativos traen consigo una transformaci&oacute;n cualitativa. A su vez, el cambio cualitativo trae consigo el cambio de sus atributos cuantitativos. No s&oacute;lo hay cambios de cantidad en calidad, tambi&eacute;n se da el proceso contrario donde un cambio de la calidad provoca un cambio de la cantidad. Los puntos cr&iacute;ticos en la transici&oacute;n de un estado a otro se llaman puntos nodales en la l&iacute;nea de medida nodal de Hegel.<\/p>\n<h4><strong>La esencia<\/strong><\/h4>\n<p>La doctrina de la esencia es la parta m&aacute;s importe de la filosof&iacute;a de Hegel, porque es donde explica en detalle la dial&eacute;ctica. El pensamiento humano no se detiene en lo inmediato que nos proporciona el sentido de la percepci&oacute;n, va m&aacute;s all&aacute; e intenta comprender la cosa en si. M&aacute;s all&aacute; de las apariencias buscamos la esencia de una cosa, aunque no es lo inmediatamente accesible. Podemos ver el sol y la luna pero no podemos &ldquo;ver&rdquo; las leyes de la gravedad.<\/p>\n<p>Para ir m&aacute;s all&aacute; de las apariencias, debemos poner en juego la mente, analizar lo primero que aprendemos a trav&eacute;s del entendimiento. Si el entendimiento es positivo entonces afirma que una cosa determinada &ldquo;es&rdquo;, el razonamiento dial&eacute;ctico es esencialmente negativo, divide una cosa determinada en lo que &ldquo;es&rdquo; y revela las contradicciones internas que inevitablemente la destruir&aacute;n.<\/p>\n<p>La contradicci&oacute;n que reside en el fondo de todas las cosas se expresa en la unidad de contrarios. Dial&eacute;cticamente lo que, aparentemente, son fen&oacute;menos mutuamente excluyentes, en realidad son inseparables, como explica Hegel:<\/p>\n<p>&ldquo;Se cree tener en lo positivo y en lo negativo una diferencia absoluta; pero ambas determinaciones son en s&iacute; una sola y misma cosa, y lo positivo se pudiera llamar negativo , y rec&iacute;procamente. As&iacute; es como el haber y el deber no son dos especies de propiedades particulares que existen independientemente. Lo que en uno, el deudor, es lo negativo; en otro, el acreedor, es lo positivo. El camino hacia el Este lo es tambi&eacute;n hacia el Oeste. Lo positivo y lo negativo se condicionan, pues, esencialmente, y no son sino en su relaci&oacute;n rec&iacute;proca. El polo Norte del im&aacute;n no puede existir sin el polo Sur, ni &eacute;ste sin aquel. Cuando se parte un im&aacute;n no se tiene en uno de sus pedazos el polo Norte y en otro el polo Sur. As&iacute; mismo, la electricidad positiva y la negativa son dos electricidades diferentes que existen cada una por s&iacute;. En la oposici&oacute;n, uno de los dos t&eacute;rminos no tiene enfrente solamente un contrario, sino su contrario&rdquo;. (Hegel. Op. cit. pp. 199-200).<\/p>\n<p>En el proceso de an&aacute;lisis, Hegel enumera una serie de etapas importantes: positivo y negativo; necesidad y accidente; cantidad y calidad, forma y contenido, acci&oacute;n y repulsi&oacute;n&#8230; Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes de la Esencia es su relatividad, todo est&aacute; relacionado con algo m&aacute;s, en una red universal de interacci&oacute;n. La ley b&aacute;sica del conocimiento elemental (entendimiento) es la ley de la identidad (A=A). Generalmente es considerada la base de todo lo que conocemos. Hasta cierto punto es correcto. Sin la ley de la identidad ser&iacute;a imposible el pensamiento coherente. Nosotros indagamos en el hecho b&aacute;sico de la existencia y centramos nuestra atenci&oacute;n en una cosa en particular. Pero la identidad presupone diferencia. Un gato es un gato, no es un perro, un rat&oacute;n o un elefante. Para demostrar la identidad debemos comparar una cosa con otra.<\/p>\n<p>En la vida real, nada es puramente s&iacute; mismo como pretende la ley de la identidad, a pesar de su car&aacute;cter aparentemente absoluto. Todo est&aacute; determinado por algo y en ese sentido todo es relativo. Como se&ntilde;ala Engels:<\/p>\n<p>&ldquo;La verdadera naturaleza de las determinaciones de &lsquo;esencia&rsquo; la expresa el propio Hegel (Enzyklop&auml;die, I, par&aacute;grafo 111, agregado): &lsquo;En la esencia todo es relativo&rsquo; (por ejemplo, positivo y negativo, que s&oacute;lo tienen sentido en su relaci&oacute;n, y no cada uno por s&iacute; mismo)&rdquo;. (Engels. La dial&eacute;ctica de la naturaleza. pp. 172-173.<\/p>\n<p>No s&oacute;lo eso. En ley de la identidad est&aacute; impl&iacute;cito que nada es simple. Como vimos con relaci&oacute;n a la c&eacute;lula o al embri&oacute;n, el ser concreto \u2015a diferencia del ser puramente abstracto de la &ldquo;identidad&rdquo; simple\u2015, debe constar de diferenciaci&oacute;n interna. Adem&aacute;s, esta diferenciaci&oacute;n contiene en s&iacute; misma el germen de la contradicci&oacute;n. Para crecer y vivir la c&eacute;lula debe contener la tendencia hacia la autodisoluci&oacute;n, hacia la divisi&oacute;n y hacia la negaci&oacute;n. Esta tensi&oacute;n interna es la base de la vida. Tambi&eacute;n se puede encontrar en los objetos inanimados, por ejemplo, el fen&oacute;meno de la tensi&oacute;n superficial en una gota de agua que mantiene las mol&eacute;culas de agua dentro de un orden determinado y otros innumerables ejemplos.<\/p>\n<p>Durante siglos, los l&oacute;gicos han estado obsesionados intentado desterrar la contradicci&oacute;n del pensamiento. Hegel fue el primero que demostr&oacute; que la contradicci&oacute;n es inherente a todo lo que existe realmente. Si intentamos pensar en un mundo sin contradicci&oacute;n, como hace la l&oacute;gica formal tradicional, todo lo que conseguiremos es introducir en el pensamiento contradicciones indescifrables. Este fue el verdadero significado de las &ldquo;antinomias&rdquo; kantianas. Separar la identidad y la diferencia, intentar negar la existencia de la contradicci&oacute;n s&oacute;lo lleva al pensamiento a un formalismo est&eacute;ril.<\/p>\n<h4><strong>Apariencia y esencia<\/strong><\/h4>\n<p>La mayor&iacute;a de las personas son conscientes de que las &ldquo;apariencias enga&ntilde;an&rdquo;. Pero esta es s&oacute;lo una verdad relativa. Para llegar a comprender la esencia de una cosa debemos empezar con un conocimiento riguroso, precisamente, de estas &ldquo;apariencias&rdquo;, es decir, un estudio profundo de las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, propiedades y tendencias que podemos observar. En el transcurso de este an&aacute;lisis cada vez ser&aacute; m&aacute;s evidente que se pueden omitir determinados hechos por que son &ldquo;no esenciales&rdquo; y poco a poco, llegaremos a conocer las caracter&iacute;sticas fundamentales del objeto en consideraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Es muy com&uacute;n decir que alguien: &ldquo;s&iacute;, pero no es lo que parece&rdquo;. La implicaci&oacute;n de esta frase es que las personas no son lo que parecen ser. Las apariencias son una cosa y se supone que la esencia es algo totalmente diferente. Pero no es del todo cierto. Si s&oacute;lo tenemos un ligero conocimiento de una persona es verdad que s&oacute;lo bas&aacute;ndonos en su conducta, no podremos formarnos una impresi&oacute;n segura de &eacute;l o ella. Pero si conocemos a las personas desde mucho tiempo, tenemos razones suficientes para pensar que las conocemos como realmente son. Precisamente, nos basamos en las &ldquo;apariencias&rdquo; porque no tenemos nada m&aacute;s en que basarnos. La Biblia dice: &ldquo;por sus actos les conocer&eacute;is&rdquo;, y es verdad. De la forma en que vive y act&uacute;a un hombre o una mujer, as&iacute; es.<\/p>\n<p>Este fue el principal error de Kant cuando intent&oacute; trazar una l&iacute;nea entre las apariencias y una &rdquo;cosa&rdquo; misteriosa que resid&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de la experiencia y que se supon&iacute;a iba m&aacute;s all&aacute; del conocimiento humano. En realidad, una vez conocemos todas las propiedades de una cosa entonces sabemos lo que es la cosa en s&iacute;. Podemos limitarnos a un momento dado en el tiempo por la ausencia de informaci&oacute;n, pero, en principio, no hay nada que pueda estar excluido para siempre del conocimiento humano, excepto una cosa: conocer todo lo relacionado con el universo infinito. No hay limitaci&oacute;n real, sino simplemente una expresi&oacute;n de la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre la naturaleza finita de los individuos y un universo infinito, que est&aacute; revelando constantemente nuevos secretos. Y aunque el conocimiento particular de una persona es finito, de una generaci&oacute;n a otra, aumenta la suma total de conocimientos y la comprensi&oacute;n de la humanidad. El proceso de aprendizaje es interminable. Precisamente aqu&iacute; est&aacute; su fascinaci&oacute;n y belleza.<\/p>\n<p>Partimos de lo conocido para descubrir lo desconocido. Una cosa conduce a la otra. Un m&eacute;dico se basa en todo su conocimiento de la ciencia m&eacute;dica y en la experiencia pasada, cuidadosamente examina todos los s&iacute;ntomas disponibles y hace un diagn&oacute;stico. Un marinero estudiar&aacute; el viento y las mareas para ver si podr&aacute; salir a navegar. De esta forma, la esencia se manifiesta a trav&eacute;s de la experiencia aunque, evidentemente, requiere de cierta destreza y entendimiento.<\/p>\n<p>Uno de los grandes errores que se puede cometer al abordar los procesos que ocurren en la sociedad, es considerar estos procesos est&aacute;ticos y fijos \u2015desde el punto de vista de la l&oacute;gica formal\u2015. Con frecuencia se llega a este tipo de prejuicio oculto bajo la m&aacute;scara de la &ldquo;sabidur&iacute;a pr&aacute;ctica&rdquo;. Esta clase de saber dice: &ldquo;las personas nunca cambiar&aacute;n&rdquo;, las &ldquo;cosas siempre ser&aacute;n como son&rdquo; y &ldquo;no hay nada nuevo bajo el sol&rdquo;. Esta clase de conocimiento superficial pretende ser profundo pero s&oacute;lo revela la clase de ignorancia que en s&iacute; mismo contiene. Con este tipo de afirmaciones no se puede dar ninguna raz&oacute;n racional, de vez en cuando se produce alg&uacute;n intento de dotarle de cierta base biol&oacute;gica haciendo referencias vagas a algo llamado &ldquo;naturaleza humana&rdquo; y de ella se deduce que el individuo en cuesti&oacute;n, no sabe nada acerca de los humanos o de su naturaleza.<\/p>\n<p>Este tipo de mentalidad se limita estrictamente a la experiencia procedente del mundo de las apariencias y en el sentido m&aacute;s superficial. Es como un hombre que est&aacute; constantemente patinando sobre la superficie sin preocuparse por el grosor de la capa de hielo. Puede hacerlo nueve o diez veces pero un d&iacute;a puede que se hunda en el agua helada y en ese preciso momento, es cuando se da cuenta que el hielo no era tan s&oacute;lido como parec&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;A es igual a A&rdquo;, t&uacute; eres t&uacute; y yo soy yo. Las personas son las personas, una peseta es una peseta, la sociedad es la sociedad. Los sindicatos son los sindicatos. Estas sentencias que parecen tan seguras en realidad no tienen ning&uacute;n contenido. No expresan nada en absoluto, es la idea de que todo es igual a s&iacute; mismo y que nada cambia. Pero la experiencia nos dice algo completamente diferente. Las cosas est&aacute;n en constante cambio y en un punto cr&iacute;tico, peque&ntilde;os cambios cuantitativos pueden producir transformaciones impresionantes.<\/p>\n<h4><strong>La forma y el contenido<\/strong><\/h4>\n<p>En las cosas hay muchas contradicciones. Por ejemplo, la contradicci&oacute;n entre la forma y el contenido. Cualquier jardinero sabe que una semilla plantada cuidadosamente, en determinado momento har&aacute; crecer una planta. Al principio, la maceta protege la planta y la ayudar&aacute; a crecer. Pero en una etapa determinada las ra&iacute;ces ya ser&aacute;n demasiado grandes, entonces, el jardinero deber&aacute; remover la tierra de la maceta o si no la planta morir&aacute;. Lo mismo ocurre con un embri&oacute;n humano protegido durante nueve meses en el &uacute;tero de la madre. Llega un momento en que alcanza una etapa cr&iacute;tica, entonces, el ni&ntilde;o es separado del cuerpo de la madre porque de no ser as&iacute; ambos perecer&aacute;n. Estos son ejemplos de la contradicci&oacute;n que existe entre la forma y el contenido y que son f&aacute;ciles de comprender. Otro ejemplo ser&iacute;a la forma en que se acumulan las fuerzas debajo de la superficie terrestre y que finalmente provocar&aacute;n un terremoto.<\/p>\n<p>En el seno de la sociedad funcionan tambi&eacute;n esta clase de fuerzas con sus propias &ldquo;fallas&rdquo;. La acci&oacute;n de estas fuerzas no es m&aacute;s visible que la de aquellas que originan un terremoto. Para el observador superficial no sucede nada, todo es &ldquo;normal&rdquo;. Pero el observador cuidadoso es capaz de detectar los s&iacute;ntomas de la actividad subterr&aacute;nea en el seno de la sociedad, igual que un ge&oacute;logo es capaz de leer un sism&oacute;grafo. Trotsky defini&oacute; esta teor&iacute;a como &ldquo;la superioridad de la previsi&oacute;n ante la sorpresa&rdquo;. El destino del pensamiento superficial y emp&iacute;rico es el asombro constante, como le ocurre al hombre que se hunde en el agua helada. La esencia de una cosa es la suma total de sus propiedades fundamentales. La tarea del an&aacute;lisis dial&eacute;ctico es precisamente determinar estas propiedades.<\/p>\n<p>En cada uno de los casos se encontrar&aacute; que hay una contradicci&oacute;n potencial entre la situaci&oacute;n presente y las tendencias que la contrarrestan. En la mec&aacute;nica cl&aacute;sica la idea del equilibrio perfecto juega un papel central. Las cosas tienen tendencia a regresar al equilibrio, al menos en teor&iacute;a. En la vida real es muy raro el equilibrio perfecto pero cuando se alcanza, este tiende a ser temporal e inestable. El desarrollo y el cambio presuponen esto, por ejemplo en los cuidados intensivos de un hospital el &ldquo;equilibrio&rdquo; significa muerte.<\/p>\n<p>Cuando hacemos referencia a las propiedades de una cosa normalmente utilizamos el verbo &ldquo;tener&rdquo;. (El fuego tiene la propiedad de quemar; un ser humano tiene la propiedad de respirar, pensar, comer, etc.,). Pero esta palabra nos da una idea equivocada. Un ni&ntilde;o tiene un helado y una mujer tiene un perro. Son relaciones accidentales y externas, porque el ni&ntilde;o y la mujer podr&iacute;an perfectamente no tener estas cosas y seguir siendo un ni&ntilde;o y una mujer. Una cosa no &ldquo;tiene&rdquo; propiedades, es la suma total de sus propiedades. Quitar estas propiedades significa no dejar nada, igual que la cosa en s&iacute; de Kant. Esta es una idea muy importante y s&oacute;lo ahora los cient&iacute;ficos empiezan a comprenderlo. El todo no se puede reducir a la suma de sus partes porque al participar en una relaci&oacute;n din&aacute;mica, las parte se transforman y provocan una situaci&oacute;n completamente nueva, gobernada por leyes cualitativamente diferentes.<\/p>\n<p>En la sociedad tambi&eacute;n se puede observar este fen&oacute;meno. Trotsky dec&iacute;a que la clase obrera, sin organizaci&oacute;n s&oacute;lo es &ldquo;materia prima para la explotaci&oacute;n&rdquo;. Y en el per&iacute;odo actual podemos verlo en muchos centros de trabajo donde no existen sindicatos o est&aacute;n muy debilitados. Hist&oacute;ricamente, el movimiento obrero cuando se organiza transforma completamente toda la situaci&oacute;n. La cantidad se transforma en calidad. Mientras que un trabajador individual carece de poder, la clase obrera organizada como clase, tiene un poder colosal, al menos en potencia. No gira una rueda, no suena un o no brilla un foco sin el permiso de la clase obrera. En lenguaje hegeliano, la clase obrera antes de organizarse es s&oacute;lo una clase &ldquo;en s&iacute;&rdquo; (potencial por realizar). Una vez &eacute;sta se organiza y toma conciencia de su poder, entonces se convierte en una clase &ldquo;para s&iacute;&rdquo;. Obviamente Hegel no sac&oacute; estas conclusiones tan revolucionarias de su m&eacute;todo dial&eacute;ctico. Como era un idealista su principal preocupaci&oacute;n fue presentar la dial&eacute;ctica como un proceso de desarrollo del esp&iacute;ritu. Las relaciones reales estaban presentes pero al rev&eacute;s y al mundo real lo presentaba de una forma m&iacute;stica. Pero el verdadero contenido constantemente encuentra la salida a trav&eacute;s de la densa niebla del idealismo, igual que los rayos de sol a trav&eacute;s de las nubes.<\/p>\n<p>Engels dec&iacute;a que todo es relativo. Las cosas son lo que son gracias a sus interrelaciones con las otras cosas. Lo mismo se puede ver en la sociedad. Aquellas cosas en las que com&uacute;nmente pensamos como entidades reales, en realidad, son el producto de relaciones particulares enraizadas profundamente en la conciencia de las personas y que adquieren la fuerza de prejuicio. Como ocurre con la instituci&oacute;n de la monarqu&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;El jefe por la voluntad del pueblo se diferencia del jefe por la voluntad de Dios en que el primero est&aacute; obligado a despejarse el camino o, por lo menos, a ayudar a las circunstancias para que se lo despejen. Sin embargo, el jefe es siempre una relaci&oacute;n entre individuos, la oferta individual para satisfacer la demanda colectiva. La controversia sobre la personalidad de Hitler se hace tanto m&aacute;s agria cuanto m&aacute;s se busca en &eacute;l mismo el secreto de su triunfo. Entretanto, ser&iacute;a dif&iacute;cil encontrar otra figura pol&iacute;tica que sea, en la misma medida, el punto de convergencia de fuerzas hist&oacute;ricas an&oacute;nimas. No todo peque&ntilde;o burgu&eacute;s exasperado pod&iacute;a haberse convertido en Hitler, pero en cada peque&ntilde;o burgu&eacute;s exasperado hay una part&iacute;cula de Hitler&rdquo;. (Le&oacute;n Trotsky. La lucha contra el fascismo en Alemania. Barcelona. Editorial Fontamara. 1981. p. 311).<\/p>\n<h4><strong>Necesidad y accidente<\/strong><\/h4>\n<p>Al analizar la naturaleza del ser en sus diferentes manifestaciones, Hegel trata la relaci&oacute;n en lo potencial y lo real, y tambi&eacute;n entre la necesidad y el accidente (&ldquo;contingencia&rdquo;). Volveremos al tema de la necesidad y el accidente m&aacute;s tarde por que ha ocupado un papel central en la ciencia moderna y todav&iacute;a es objeto de grandes controversias. Con relaci&oacute;n a este tema, es importante clarificar una de las frases m&aacute;s famosas (o notorias) de Hegel: &ldquo;Lo que es racional es real y lo que es real es racional&rdquo;. (Hegel. Filosof&iacute;a del Derecho. p. 10. En la edici&oacute;n inglesa). A primera vista, parece una afirmaci&oacute;n m&iacute;stica e incluso reaccionaria, porque se podr&iacute;a suponer que todo lo que existe es racional y por lo tanto est&aacute; justificado. Pero esta interpretaci&oacute;n no tiene nada que ver con lo que Hegel quer&iacute;a decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora bien; seg&uacute;n Hegel, la realidad no es, ni mucho menos, un atributo inherente a una situaci&oacute;n social o pol&iacute;tica dada en todas las circunstancias y en todos los tiempos. Al contrario. La rep&uacute;blica romana era real, pero el Imperio romano que la desplaz&oacute; lo era tambi&eacute;n. En 1789, la monarqu&iacute;a francesa se hab&iacute;a hecho tan irreal, es decir, tan despojada de toda necesidad, tan irracional, que hubo de ser barrida por la Gran Revoluci&oacute;n, de la que Hegel hablaba siempre con el mayor entusiasmo.<\/p>\n<p>Como vemos, aqu&iacute; lo irreal era la monarqu&iacute;a y lo real la revoluci&oacute;n. Y as&iacute; en el curso del desarrollo, todo lo que un d&iacute;a fue real se torna irreal, pierde su necesidad, su raz&oacute;n de ser, su car&aacute;cter racional, y el puesto de lo real que agoniza es ocupado por una realidad nueva y viable; pac&iacute;ficamente, si lo viejo es lo bastante razonable para resignarse a morir sin lucha; por la fuerza, si se opone a esta necesidad. De este modo, la tesis de Hegel se torna, por la propia dial&eacute;ctica hegeliana, en su reverso: todo lo que es real, dentro de los dominios de la historia humana, se convierte con el tiempo en irracional; lo es ya, por consiguiente, por su destino, lleva en s&iacute; de antemano el germen de lo irracional; y todo lo que es racional en la cabeza del hombre se halla destinado a ser un d&iacute;a real, por mucho que hoy choque todav&iacute;a con la aparente realidad existente. La tesis de que todo lo real es racional, se resuelve, siguiendo todas las reglas del m&eacute;todo discursivo hegeliano, en esta otra: todo lo que existe merece perecer&rdquo;. (Marx y Engels. Obras Escogidas. Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1981. Vol. III. pp. 356-7).<\/p>\n<p>Una forma social determinada es &ldquo;racional&rdquo; hasta que ha conseguido su objetivo, es decir, desarrollar las fuerzas productivas, elevar el nivel cultural de la sociedad y hacer avanzar el progreso humano. Cuando ya no puede hacer esto, la sociedad cae en la contradicci&oacute;n, es decir, se vuelve irracional y entonces ya no tiene el derecho de existir. En este sentido, incluso en las palabras, aparentemente, m&aacute;s reaccionarias de Hegel hay oculta una idea revolucionaria.<\/p>\n<p>Todo lo que existe es fruto de la necesidad. Pero no todo puede existir. La existencia potencial no es la existencia real. En La ciencia de la l&oacute;gica, Hegel traza cuidadosamente el proceso a trav&eacute;s del cual se pasa de un estado de ser simplemente posible a un punto donde la posibilidad se convierte en probabilidad y por &uacute;ltimo se hace inevitable (&ldquo;necesidad&rdquo;). En vista de la gran confusi&oacute;n existente en la filosof&iacute;a moderna con relaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n de la &ldquo;probabilidad&rdquo;, resultar&iacute;a muy instructivo hacer un estudio riguroso y profundo de Hegel.<\/p>\n<p>La posibilidad y la realidad indican el desarrollo dial&eacute;ctico del mundo real y las distintas etapas del nacimiento y desarrollo de los objetos. Una cosa que existe en potencia en s&iacute; misma contiene la tendencia objetiva al desarrollo o al menos la ausencia de las condiciones que excluir&iacute;an su llegar a ser. Sin embargo, hay una diferencia entre la posibilidad abstracta y el verdadero potencial y con frecuencia se confunden las dos cosas. La posibilidad abstracta o formal expresa simplemente la ausencia de cualquier condici&oacute;n que pueda excluir un fen&oacute;meno particular, pero no presupone la presencia de las condiciones que har&aacute;n inevitable su apariencia.<\/p>\n<p>Esto conduce a una confusi&oacute;n interminable y se convierte en truco que sirve para justificar todo tipo de ideas absurdas y arbitrarias. Dicen que si a un mono se le permitiera trabajar con ah&iacute;nco con un m&aacute;quina de escribir durante el tiempo suficiente, al final escribir&iacute;a uno de los sonetos de Shakespeare. Esto objetivo parece demasiado modesto. &iquest;Por qu&eacute; s&oacute;lo un soneto? &iquest;Por qu&eacute; no las obras completas? O mejor a&uacute;n, &iquest;por qu&eacute; no toda la literatura mundial incluida la teor&iacute;a de la relatividad y las sinfon&iacute;as de Beethoven? La respuesta absurda de que &ldquo;estad&iacute;sticamente es posible&rdquo; no nos sirve para nada. Todo el proceso de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano no se puede reducir a un simple tratamiento estad&iacute;stico, ni tampoco las grandes obras literarias surgen a partir de un simple accidente.<\/p>\n<p>Para que el potencial se convierta en algo real es necesaria la concatenaci&oacute;n de unas circunstancias particulares. Adem&aacute;s, este no es un proceso lineal sencillo, es un proceso dial&eacute;ctico en el que la acumulaci&oacute;n de peque&ntilde;os cambios cuantitativos finalmente provocan un salto cualitativo. Lo real se opone a lo abstracto, la posibilidad implica la presencia de todos los factores necesarios para que lo potencial pierda su car&aacute;cter de provisionalidad y se convierta en algo real. Y como dice Hegel, ser&aacute; real s&oacute;lo mientras existan las condiciones para ello. Esta afirmaci&oacute;n es totalmente v&aacute;lida, sea en relaci&oacute;n a la vida o a un individuo, a una forma socioecon&oacute;mica determinada, a una teor&iacute;a cient&iacute;fica o a cualquier otro fen&oacute;meno natural. El punto en el que un cambio ya es inevitable se pude determinar con el m&eacute;todo ideado por Hegel y conocido como &ldquo;l&iacute;nea nodal de medida&rdquo;. Si consideramos cualquier proceso como una l&iacute;nea, veremos que en el trayecto de la l&iacute;nea hay puntos concretos (&ldquo;puntos nodales&rdquo;) en los que el proceso experimenta una repentina aceleraci&oacute;n o un salto cualitativo.<\/p>\n<p>Es f&aacute;cil identificar causa y efecto en casos aislados, por ejemplo, cuando se golpea con un bate una pelota. Pero en un sentido m&aacute;s amplio la noci&oacute;n de casualidad se convierte en algo m&aacute;s complicado. Las causas y los efectos individuales se pierden en un vasto oc&eacute;ano de interacciones, en el que la causa se transforma en efecto y viceversa. Si intentamos remontar el acontecimiento m&aacute;s simple a sus &ldquo;causas &uacute;ltimas&rdquo;, veremos que la eternidad no ser&iacute;a suficiente para esta tarea. Siempre aparece una nueva causa que a su vez requerir&aacute; una explicaci&oacute;n y as&iacute; infinitamente. Esta paradoja ha entrado en la conciencia popular con refranes como el siguiente:<\/p>\n<p>Por un clavo se pierde la herradura;<br \/>\nPor una herradura se perdi&oacute; un caballo;<br \/>\nPor un caballo se perdi&oacute; un jinete;<br \/>\nPor un jinete se perdi&oacute; una batalla;<br \/>\nPor una batalla se perdi&oacute; un reino;<br \/>\nY todo se perdi&oacute; por un clavo.<\/p>\n<p>La imposibilidad de llegar a una &ldquo;causa final&rdquo; ha llevado a algunas personas a abandonar completamente la idea de causa. Todo se considera aleatorio y accidental. En el siglo XX muchos cient&iacute;ficos adoptaron esta postura, al menos en teor&iacute;a y bas&aacute;ndose en una interpretaci&oacute;n incorrecta de los resultados de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica, en particular, las ideas filos&oacute;ficas de Werner Heisenberg. Volveremos a este tema m&aacute;s tarde. Basta con decir que Hegel respondi&oacute; este tipo de argumentos cuando explic&oacute; la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica que exist&iacute;a entre el accidente y la necesidad.<\/p>\n<p>Hegel explica que no existe algo similar a la causalidad pura, en el sentido de una causa y un efecto aislados. Todo efecto tiene un contra-efecto y toda acci&oacute;n tiene una contra-acci&oacute;n. La idea de efecto y causa aislados es una abstracci&oacute;n derivada de la f&iacute;sica cl&aacute;sica newtoniana. Una vez m&aacute;s Hegel se adelant&oacute; a su tiempo. En lugar de la acci&oacute;n-reacci&oacute;n de la mec&aacute;nica, anticip&oacute; la noci&oacute;n de la reciprocidad o la interacci&oacute;n universal. Todo influencia a algo m&aacute;s y este algo m&aacute;s a su vez es influenciado y determinado por todo. De esta forma Hegel reintrodujo el concepto del accidente que fue borrado de la ciencia por la filosof&iacute;a mecanicista de Newton y Laplace.<\/p>\n<p>A primera vista, estamos perdidos en un gran n&uacute;mero de accidentes. Pero esta confusi&oacute;n es s&oacute;lo aparente. El orden surge del caos. El fen&oacute;meno accidental que constantemente enciende y apaga la existencia, como las olas del oc&eacute;ano, expresa un proceso m&aacute;s profundo que no es accidental sino necesario. En el momento decisivo esta necesidades se revelan a trav&eacute;s del accidente.<\/p>\n<p>La idea de la unidad dial&eacute;ctica de la necesidad y el accidente nos puede parecer extra&ntilde;a, pero es corroborada de una forma contundente por toda una serie de observaciones en los m&aacute;s variados campos cient&iacute;ficos y sociales. El ejemplo m&aacute;s conocido es el mecanismo de la selecci&oacute;n natural en la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n. Pero existen muchos otros casos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han producido muchos descubrimientos relacionados con el caos y la teor&iacute;a de la complejidad, que demuestran precisamente que el &ldquo;orden surge del caos&rdquo;, exactamente lo que Hegel dijo hace siglo medio.<\/p>\n<p>Las reacciones qu&iacute;micas &ldquo;cl&aacute;sicas&rdquo; son vistas como procesos muy arbitrarios. Las mol&eacute;culas implicadas est&aacute;n distribuidas de manera constante en el espacio, y su extensi&oacute;n est&aacute; distribuida &ldquo;normalmente&rdquo;, es decir, seg&uacute;n la curva de Gauss. Este tipo de reacciones encajan con la concepci&oacute;n de Boltzmann en la medida en que todos los pasos de la cadena ir&aacute;n desapareciendo y la reacci&oacute;n acabar&aacute; en una reacci&oacute;n estable, un equilibrio inm&oacute;vil. Sin embargo, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han descubierto reacciones qu&iacute;micas que se desv&iacute;an de este concepto ideal y simplificado. Son conocidas con el nombre de &ldquo;relojes qu&iacute;micos&rdquo;. Los ejemplos m&aacute;s famosos son el de la reacci&oacute;n de de Belousov &ndash; Zhabotinsky y el modelo Bruselas ideado por Ilya Prigogine.<\/p>\n<p>La termodin&aacute;mica lineal describe el comportamiento estable y predecible de sistemas, que tienden hacia el m&iacute;nimo nivel de actividad posible. Sin embargo, cuando las fuerzas termodin&aacute;micas que act&uacute;an en el sistema llegan al punto en que sobrepasan la regi&oacute;n lineal, ya no se puede seguir. Surgen turbulencias. Durante mucho tiempo se consider&oacute; la turbulencia como sin&oacute;nimo de desorden y caos. Pero ahora se ha descubierto que lo que parece ser simplemente desorden ca&oacute;tico en el nivel macrosc&oacute;pico (a gran escala), de hecho est&aacute; altamente organizado en el nivel microsc&oacute;pico (a peque&ntilde;a escala).<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a, el estudio de las inestabilidades qu&iacute;micas se ha convertido en una cosa com&uacute;n. Especialmente interesantes son las investigaciones que se han hecho en Bruselas bajo la direcci&oacute;n de Ilya Prigogine. El estudio de lo que sucede m&aacute;s all&aacute; del punto cr&iacute;tico en el que piensa la inestabilidad qu&iacute;mica tiene un enorme inter&eacute;s desde el punto de vista de la dial&eacute;ctica. El fen&oacute;meno del &ldquo;reloj qu&iacute;mico&rdquo; es especialmente importante. El modelo de Bruselas (llamado el &ldquo;bruselator&rdquo; por los cient&iacute;ficos estadounidenses) describe el comportamiento de las mol&eacute;culas de gas.<\/p>\n<p>Supongamos que hay dos tipos de mol&eacute;culas, &ldquo;rojas&rdquo; y &ldquo;azules&rdquo;, en un estado ca&oacute;tico, movi&eacute;ndose completamente al azar. Se podr&iacute;a suponer que, en un momento dado, se dar&iacute;a de una distribuci&oacute;n irregular de mol&eacute;culas, produciendo un color &ldquo;violeta&rdquo; con destellos ocasionales de rojo o azul. Pero en un reloj qu&iacute;mico esto no sucede m&aacute;s all&aacute; del punto cr&iacute;tico. El sistema es todo azul, despu&eacute;s todo rojo, y estos cambios se producen a intervalos regulares.<\/p>\n<p>&ldquo;Tal grado de orden surgiendo de la actividad de miles de millones de mol&eacute;culas parece incre&iacute;ble&rdquo;, dicen Prigogine y Stenger, &ldquo;y, de hecho, si no se hubiesen observado relojes qu&iacute;micos nadie creer&iacute;a que un proceso de este tipo fuese posible. Para cambiar de color todas al mismo tiempo, las mol&eacute;culas deben de tener una manera de &lsquo;comunicarse&rsquo;. El sistema tiene que actuar como un todo. Volveremos repetidamente a esta palabra clave, comunicar, que tiene una importancia evidente en tantos campos, de la qu&iacute;mica a la neurofisiolog&iacute;a. Las estructuras disipativas introducen probablemente uno de los mecanismos f&iacute;sicos m&aacute;s simples de comunicaci&oacute;n&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 148).<\/p>\n<p>El fen&oacute;meno del &ldquo;reloj qu&iacute;mico&rdquo; demuestra c&oacute;mo en la naturaleza el orden surge espont&aacute;neamente del caos en un punto determinado. Esta es una observaci&oacute;n importante, especialmente en relaci&oacute;n a la manera en que la vida surge de la materia inorg&aacute;nica.<\/p>\n<p>&ldquo;El orden a trav&eacute;s de modelos fluctuantes introduce un mundo inestable donde en el que peque&ntilde;as causas pueden tener grandes efectos, pero este mundo no es arbitrario. Por el contrario, las causas de la amplificaci&oacute;n de un peque&ntilde;o acontecimiento son un tema leg&iacute;timo para la investigaci&oacute;n racional&rdquo;. (Ib&iacute;d. p. 206).<\/p>\n<p>Debemos recordar una vez m&aacute;s que Hegel escribi&oacute; a principios del siglo pasado, cuando la ciencia estaba dominada totalmente por la f&iacute;sica mec&aacute;nica cl&aacute;sica y medio siglo antes de que Darwin desarrolla la teor&iacute;a de la selecci&oacute;n natural a trav&eacute;s de mutaciones aleatorias regulares. Hegel no era un cient&iacute;fico y no pudo respaldar su teor&iacute;a de que la necesidad se expresa a trav&eacute;s del accidente. Pero esta es la idea central del pensamiento m&aacute;s reciente e innovador de la ciencia.<\/p>\n<p>Esta ley es igualmente fundamental que para entender la historia. Como Marx escrib&iacute;a en 1871 a Kugelmann: &ldquo;Ser&iacute;a evidentemente muy c&oacute;modo hacer la Historia, si uno s&oacute;lo se comprometiera en la lucha cuando &lsquo;las posibilidades son infaliblemente favorables&rsquo;.<\/p>\n<p>Por otra parte, ser&iacute;a de una naturaleza muy m&iacute;stica, si las &lsquo;casualidades&rsquo; no jugaran en ella ning&uacute;n papel. Los casos fortuitos se intervienen, naturalmente, en la evoluci&oacute;n general de los hechos y, a la vez, son compensados por otros hechos fortuitos. Que el movimiento pensados por otros hechos fortuitos. Que el movimiento avance r&aacute;pidamente, o que se vea frenado, depende en gran manera de este tipo de &lsquo;casualidades&rsquo;, entre las que podemos contar el car&aacute;cter de los jefes llamados en primer lugar a dirigir el movimiento&rdquo;. (Carlos Marx. Cartas a Kugelmann. Barcelona. Edicions 62. 1974. pp. 133-134).<\/p>\n<p>Incluso Engels tambi&eacute;n el tema unos a&ntilde;os antes en relaci&oacute;n al papel de &ldquo;los grandes hombres&rdquo; en la historia:<\/p>\n<p>&ldquo;Los hombres hacen su propia historia, pero hasta ahora no lo hacen como un colectivo, de acuerdo con un plan conjunto o incluso una sociedad definida y delimitada. Sus aspiraciones chocan y por esa misma raz&oacute;n todas estas sociedades est&aacute;n dominadas por la necesidad, el complemento y la apariencia de lo que es un accidente. La necesidad que aqu&iacute; se afirma a trav&eacute;s del accidente es, en &uacute;ltima instancia, una necesidad econ&oacute;mica. Aqu&iacute; es donde los llamados grandes hombres merecen tal tratamiento. As&iacute; tal o cual hombre y exactamente ese hombre surge en un momento concreto, en un pa&iacute;s concreto y por supuesto por pura casualidad. Aunque lo eliminemos, demandar&aacute;n un sustituto y se encontrar&aacute; a este sustituto, bueno o malo, pero a largo plazo se encontrar&aacute;&rdquo;. (Marx y Engels. Selected Correspondence. Engels a Starkenburg. 25 de enero de 1894. p. 467. En la edici&oacute;n inglesa).<\/p>\n<h4><strong>La noci&oacute;n<\/strong><\/h4>\n<p>Dentro de la dial&eacute;ctica de Hegel la mayor conquista del pensamiento es la Noci&oacute;n. El desarrollo de la noci&oacute;n es descrito por Hegel como un proceso que procede de lo abstracto a lo concreto. Significa la profundizaci&oacute;n del conocimiento y el paso de un grado inferior del pensamiento a un grado superior, el desarrollo de lo potencial a lo real. Al principio, la noci&oacute;n hac&iacute;a referencia al &ldquo;en s&iacute;&rdquo; o impl&iacute;cito. M&aacute;s tarde se desarroll&oacute; y se convirti&oacute; en la noci&oacute;n &ldquo;para s&iacute;&rdquo; o expl&iacute;cita. En su forma superior es la uni&oacute;n de ambos aspectos, &ldquo;en y para s&iacute;&rdquo;. En la noci&oacute;n el proceso de desarrollo alcanza su punto m&aacute;s elevado. Aquello que al principio s&oacute;lo estaba impl&iacute;cito ahora es expl&iacute;cito, representa un retorno al punto de partida, pero a un nivel cualitativamente superior.<\/p>\n<p>En su obra principal, La ciencia de la l&oacute;gica, Hegel no se limita a la noci&oacute;n, continua con la Idea Absoluta, de &eacute;sta s&oacute;lo podemos decir que Hegel no nos dice absolutamente nada. Es algo t&iacute;pico de las contradicciones a las que le conduc&iacute;a su idealismo. La dial&eacute;ctica no puede conducir a la Idea Absoluta o a cualquier otra soluci&oacute;n final. Pensar que el proceso del conocimiento humano tiene un final, entra en conflicto con la letra y el esp&iacute;ritu de la dial&eacute;ctica.<\/p>\n<p>Por eso la filosof&iacute;a hegeliana termin&oacute; en una contradicci&oacute;n insoluble. Esta contradicci&oacute;n s&oacute;lo se podr&iacute;a resolver con una ruptura radical con toda la filosof&iacute;a anterior. La cualidad de la filosof&iacute;a de Hegel que hizo &eacute;poca, fue que resumi&oacute;, de una forma comprensiva, toda la historia de la filosof&iacute;a, adem&aacute;s hizo lo imposible para ir m&aacute;s all&aacute; de la l&iacute;nea filos&oacute;fica tradicional. En segundo lugar, el m&eacute;todo dial&eacute;ctico, que Hegel perfeccion&oacute;, sent&oacute; las bases para una nueva visi&oacute;n del mundo que no se limita al an&aacute;lisis y a la cr&iacute;tica de las ideas, sino que implicaba un an&aacute;lisis de la historia de la sociedad y una cr&iacute;tica revolucionaria del orden social existente. Engels en el Anti D&uuml;hring expres&oacute; perfectamente la gran contribuci&oacute;n de Hegel:<\/p>\n<p>&ldquo;No interesa aqu&iacute; el hecho de que Hegel no resolviera esa tarea. Su m&eacute;rito, que ha abierto una nueva &eacute;poca, consiste en haberla planteado. Pues la tarea es tal que ning&uacute;n individuo podr&aacute; resolverla jam&aacute;s. Aunque Hegel ha sido \u2015junto con Saint-Simon\u2015 la cabeza m&aacute;s universal de su &eacute;poca, estaba de todos modos limitado, primero, por las dimensiones necesariamente reducidas de sus propios conocimientos, y, luego por los conocimientos y las concepciones de su &eacute;poca, igualmente reducidas en cuanto a dimensi&oacute;n y a profundidad. Y a ello se a&ntilde;ad&iacute;a a&uacute;n una tercera limitaci&oacute;n. Hegel fue un idealista, es decir, los pensamientos de su cabeza no eran para &eacute;l reproducciones m&aacute;s o menos abstractas de las cosas y de los hechos reales, sino que, a la inversa, consideraba las cosas y su desarrollo como reproducciones realizadas de la &lsquo;Idea&rsquo; existente en alg&uacute;n lugar ya antes del mundo. Con ello quedaba todo puesto cabeza abajo, y completamente invertida la real conexi&oacute;n del mundo. Por correcta y genialmente que Hegel concibiera incluso varias conexiones particulares, otras muchas cosas de detalle est&aacute;n en su sistema, por los motivos dichos, zurcidas, artificiosamente introducidas, construidas, en una palabra, erradas. El sistema hegeliano es en s&iacute; un colosal aborto, pero tambi&eacute;n el &uacute;ltimo de su tipo. A&uacute;n padec&iacute;a una insanable contradicci&oacute;n interna: por una parte, ten&iacute;a como presupuesto esencial la concepci&oacute;n hist&oacute;rica seg&uacute;n la cual la historia humana es un proceso evolutivo que, por su naturaleza, no puede encontrar su consumaci&oacute;n intelectual en el descubrimiento de la llamada verdad absoluta; pero, por otra parte, el sistema hegeliano afirma ser el contenido esencial de dicha verdad absoluta. Un sistema que lo abarca todo, un sistema definitivamente concluso del conocimiento de la naturaleza y de la historia, est&aacute; en contradicci&oacute;n con las leyes fundamentales del pensamiento dial&eacute;ctico; lo cual no excluye en modo alguno, sino que, por el contrario, supone que el conocimiento sistem&aacute;tico de la totalidad del mundo externo puede dar pasos de gigante de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n&rdquo;. (Op. cit. pp. 23-24)<\/p>\n<p>La dial&eacute;ctica de Hegel era brillante pero deficiente, porque se limitaba al dominio del pensamiento. Sin embargo, contiene el potencial para que el pensamiento emprenda un nuevo rumbo que cambie radicalmente no s&oacute;lo la historia de la filosof&iacute;a, sino tambi&eacute;n el mundo. Parafraseando a Hegel, lo que estaba presente en s&iacute; mismo (potencialmente) en su obra, con la doctrina revolucionaria del marxismo se convierte en una idea realizada, &ldquo;una idea por y para s&iacute;&rdquo;, donde la filosof&iacute;a finalmente abandona el car&aacute;cter de actividad mental abstracta para entrar en el reino de la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Arist&oacute;teles ya explic&oacute; la relaci&oacute;n entre el potencial y lo real. En todos los niveles de la naturaleza, la sociedad, el pensamiento e incluso el desarrollo individual de los seres humanos, desde la infancia a la madurez, podemos ver el mismo proceso. Todo lo que existe contiene en s&iacute; mismo el potencial para un desarrollo superior, es decir, para perfeccionarse y convertirse en algo diferente a lo que es. Toda la historia de la humanidad se puede ver como la lucha de la humanidad para desarrollar su potencial. En &uacute;ltima instancia, el objetivo del socialismo es crear las condiciones necesarias donde se puedan conseguir finalmente estos objetivos, donde hombres y mujeres se conviertan realmente en lo que siempre han sido en potencia. Ah&iacute; hemos dejado el oscuro estudio del fil&oacute;sofo y salimos a la luz del d&iacute;a, a la vida, la actividad y la lucha humanas. &ldquo;Los fil&oacute;sofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, de lo que se trata es de transformarlo&rdquo;. (Marx y Engels. Obras Escogidas. Mosc&uacute;. Editorial Progreso. 1981. Vol. I. p. 11)<\/p>\n<h4><strong>Feuerbach<\/strong><\/h4>\n<p>Entre Hegel y Marx emerge la figura tr&aacute;gica de Ludwing Feuerbach (1804-1872). Despu&eacute;s de la muerte de Hegel, la filosof&iacute;a hegeliana entr&oacute; en una fase de degeneraci&oacute;n. La escuela hegeliana se escindi&oacute; en dos sectores \u2015la izquierda y la derecha\u2015. La derecha hegeliana no dio ninguna figura digna de menci&oacute;n. La izquierda hegeliana o los J&oacute;venes Hegelianos representaban el ala m&aacute;s radical de los seguidores de Hegel. Activos durante las d&eacute;cadas de los treinta y cuarenta del siglo XIX, interpretaron las ideas de Hegel con el esp&iacute;ritu del liberalismo alem&aacute;n. Pusieron el &eacute;nfasis principal en la cr&iacute;tica a la cristiandad.<\/p>\n<p>En 1835 David Strauss \u2015un joven hegeliano\u2015, public&oacute; su libro Das Leben Jesus (La vida de Jes&uacute;s), un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la Biblia en el que presenta a Jes&uacute;s como una personalidad hist&oacute;rica normal. M&aacute;s tarde, Bruno Bauer afirmar&iacute;a que la religi&oacute;n era una conciencia falsa y que la persona de Jes&uacute;s era una ficci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aunque hicieron algunos avances, su pensamiento general segu&iacute;a siendo idealista y por lo tanto estaba condenado a la esterilidad. Una de sus principales preocupaciones fue la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo surge en la sociedad la falsa conciencia y c&oacute;mo consigue dominar la mente de los hombres.<\/p>\n<p>Strauss encontr&oacute; la explicaci&oacute;n en la tradicional persistencia de las ideas mitol&oacute;gicas. Bauer encontr&oacute; el origen de este fen&oacute;meno en la alienaci&oacute;n de los productos de la &ldquo;autoconciencia&rdquo; individual. Las ideas de Max Stirner fueron un anticipo del anarquismo. Pero su extremo individualismo, para el que la fuerza motriz de la historia era el &ldquo;pensamiento cr&iacute;tico individual&rdquo;, termin&oacute; reduciendo su contenido revolucionario a frases huecas. Consideraban a las masas un &ldquo;enemigo del esp&iacute;ritu&rdquo; y del progreso y, no ten&iacute;an un concepto de la sociedad o del desarrollo econ&oacute;mico verdaderos. Al final, la bancarrota de la izquierda hegeliana qued&oacute; en evidencia en la obra Ludwig Feuerbach, despu&eacute;s Marx y Engels completaron la demolici&oacute;n en sus primeros escritos: La sagrada familia y La ideolog&iacute;a alemana.<\/p>\n<p>Un papel clave en la transici&oacute;n del hegelianismo a la dial&eacute;ctica materialista lo jug&oacute; Feuerbach. Para su edad parec&iacute;a Prometeo, el Tit&aacute;n que se atrevi&oacute; a robar el fuego de los dioses para entreg&aacute;rselo a los humanos. La aparici&oacute;n en 1841 de su libro, La esencia de la cristiandad, tuvo consecuencias revolucionarias. En especial este libro provoc&oacute; un gran impacto en los j&oacute;venes Marx y Engels. Este &uacute;ltimo escribir&iacute;a mas tarde: &ldquo;El entusiasmo era general y todos nos convertimos en feuerbachianos&rdquo;. Feuerbach era un materialista.<\/p>\n<p>Naci&oacute; en Landshut en Bavaria, comenz&oacute; a estudiar teolog&iacute;a en Heidelberg, al a&ntilde;o abandon&oacute; sus estudios y a los veinte a&ntilde;os se fue a Berl&iacute;n a estudiar filosof&iacute;a con Hegel.<\/p>\n<p>El joven Feuerbach inmediatamente cay&oacute; bajo el hechizo del gran hombre y se convertir&iacute;a en un ferviente seguidor de Hegel. M&aacute;s tarde fue profesor de filosof&iacute;a en Erlangen. Aunque se identificaba con la izquierda hegeliana, Feuerbach no estaba muy satisfecho con su idealismo vac&iacute;o y abstracto, lo que le llev&oacute; a realizar una cr&iacute;tica rigurosa de la filosof&iacute;a de Hegel desde el punto de vista del materialismo. Sus escritos, especialmente La esencia de la cristiandad, contienen ideas valiosas, en especial, las relacionadas con la alienaci&oacute;n y la relaci&oacute;n entre el idealismo y la religi&oacute;n. Fue muy cr&iacute;tico con la naturaleza idealista de la dial&eacute;ctica hegeliana. Su cr&iacute;tica tuvo un impacto revolucionario que ayud&oacute; a Marx y Engels a conformar sus ideas revolucionarias.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, Feuerbach fracas&oacute; al final y no hizo honor a su promesa, rechaz&oacute; la filosof&iacute;a de Hegel y tambi&eacute;n su contenido dial&eacute;ctico racional. Esto explica el car&aacute;cter parcial del materialismo de Feuerbach que provoc&oacute; su ca&iacute;da. En el centro de la filosof&iacute;a de Feuerbach se encuentra el hombre. Pero no trata al hombre como un ser social, sino como un individuo abstracto.<\/p>\n<p>Considera la religi&oacute;n como la alienaci&oacute;n del hombre, en ella los rasgos humanos son hechos objetivos y tratados como un ser supernatural. Parece que el hombre sufriera alg&uacute;n tipo de desdoblamiento de la personalidad y contempla su propia esencia en Dios. A pesar de sus limitaciones, La esencia de la cristiandad, todav&iacute;a mantiene un considerable inter&eacute;s por sus brillantes ideas relacionadas con los or&iacute;genes sociales e hist&oacute;ricas de la religi&oacute;n. Al final sus conclusiones son muy d&eacute;biles. Su &uacute;nica alternativa al dominio de la religi&oacute;n es la educaci&oacute;n, la moralidad, el amor e incluso una nueva religi&oacute;n.<\/p>\n<p>Marx y Engels no estaban de acuerdo con la resistencia de Feuerbach a extraer todas las conclusiones de sus propias ideas. Feuerbach fue perseguido por la autoridades y expulsado de la universidad en 1830, pas&oacute; sus &uacute;ltimos a&ntilde;os como una figura tr&aacute;gica y en la pr&aacute;ctica olvidada en un pueblo. La revoluci&oacute;n de 1848 condenaron las ideas de Feuerbach y la izquierda hegeliana al olvido. Las ideas que entonces parec&iacute;an radicales ahora nos parecen irrelevantes. S&oacute;lo el programa revolucionario de Marx y Engels mantuvieron la antorcha viva.<\/p>\n<p>Feuerbach no comprend&iacute;a la revoluci&oacute;n y se mantuvo alejado del nuevo movimiento fundado por Marx y Engels, aunque al final de su vida entr&oacute; en el Partido Socialdem&oacute;crata Alem&aacute;n. El papel m&aacute;s importante de Feuerbach fue el de actuar como un catalizador de este nuevo movimiento. Alguien dijo una vez que la frase m&aacute;s triste en cualquier idioma es: &ldquo;podr&iacute;a haber sido&rdquo;. Esto es m&aacute;s que verdad en el caso de Feuerbach, que en cualquier otro fil&oacute;sofo. Pas&oacute; gran parte de su vida en el desierto y al final, su destino, como un Juan Bautista fil&oacute;sofo, fue preparar el camino para otros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En nuestra &eacute;poca la filosof&iacute;a entra en una fase irreversible de declive. La filosof&iacute;a burguesa ha secado la vid. 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