[Originalmente publicado en: In Defence of Marxism, por Enrique Rodríguez Pamanes]
Colombia es un país lleno de contradicciones. Cuenta con una de las mayores biodiversidades del mundo, abundantes riquezas minerales, y un pueblo lleno de vida. Sin embargo, sufre la dominación imperialista, la guerra civil interna, la violencia y la pobreza. Es en medio de este tumulto donde han nacido los Comunistas Revolucionarios de Colombia (CRC).
Los CRC celebraron su congreso fundacional del 24 al 26 de abril con participantes de Bogotá, Cali y Villavicencio. También hubo tres visitantes internacionales de Canadá, México y la Internacional Comunista Revolucionaria (ICR) de Londres.
Las fuerzas de la ICR nunca han sido tan fuertes en Colombia, con 31 miembros. Este es un país con una larga historia de lucha de clases y una feroz reacción de la derecha, lo que llevó a Hugo Chávez a llamar a Colombia «el Israel de América Latina».
Nuestro trabajo en el país empezó en la década de 2010, con un pequeño grupo luchando en una batalla contra el corriente. «Nos reuníamos en un café para hablar de marxismo, y la gente llamaba a la policía», cuenta Diego Beltrán, uno de los miembros fundadores. «Fue una época difícil para construir».
Todo esto cambió con las huelgas generales de 2019 y 2021, y la elección de Gustavo Petro en 2022: el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. Desde entonces, los trabajadores se han movilizado por reformas importantes que han tenido un impacto en sus vidas.
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Esta es la situación en la que los CRC han establecido su presencia. Hay un gran interés por las ideas del comunismo, sobre todo entre la juventud. El trabajo en la Universidad Nacional de Bogotá ha dado sus frutos, y los compañeros están presentes en cuatro grupos de base en la capital, con células en Cali y Villavicencio.
El entusiasmo por el congreso de fundación era palpable. «He estado en muchas organizaciones», dijo un compañero, «pero esta es la única en la que he visto debates políticos de este calibre tan bien preparados.»
Este espíritu se notaba en la literatura que los compañeros recogían. Títulos como En defensa de Lenin, de Alan Woods y Rob Sewell, Marxismo vs. Descolonialismo, de Ubaldo Oropeza, y el último número de América Socialista (n.º 43) se compraban con entusiasmo.
Los trabajadores y estudiantes que hemos ganado son inteligentes y comprometidos. Sin embargo, los robos, las golpizas y la violencia de todo tipo han afectado a nuestros compañeros. A uno de ellos le robaron en el bus de camino al congreso. Para ellos esto no es un juego, sino una lucha concreta por su futuro.
Situación internacional
El congreso comenzó con una presentación de Enrique Rodríguez Pamanes, del Centro Internacional de la RCI, sobre las perspectivas mundiales. Con Trump en el poder y Estados Unidos estrechando su control sobre América Latina, discutimos qué se necesita para luchar contra el imperialismo.
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En lugar de explicar este avance a través de las cualidades personales de Trump, discutimos el papel de China y su ascenso como potencia mundial, la «Doctrina Donroe», el secuestro de Maduro, el aislamiento de Cuba y la incapacidad del reformismo para luchar contra el imperialismo. Explicamos estos acontecimientos y su lógica dentro de una crisis más amplia del capitalismo mundial. Sobre todo, la humillante derrota de Estados Unidos en Irán ha demostrado que no es un gigante invencible, sino que se le puede combatir y derrotar.
Esta discusión entusiasmó a los compañeros, que hicieron preguntas sobre el declive de EE. UU., el ascenso de China, la lucha de clases dentro de EE. UU. y la guerra en Ucrania.
«Hoy, los jóvenes en los Estados Unidos no ven futuro y deben sobrevivir con dos trabajos, mientras que la clase de Epstein se hace más rica y no enfrenta consecuencias por sus abusos», destacó un compañero en su intervención en el debate.
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¿Por qué Colombia necesita un partido revolucionario?
Esta es la pregunta que respondió Juan Conde al presentar el Manifiesto de los Comunistas Revolucionarios de Colombia.
«Este documento es nuestra carta de nacimiento, nuestra razón de existencia», dijo Juan. Para muchos trabajadores, la toma del poder de Gustavo Petro fue un éxito histórico por el que lucharon y murieron en las calles. Pero explicamos que, a menos que superemos los límites del capitalismo, nunca podremos ser verdaderamente libres.
Los Estallidos de 2021 y los años anteriores han sido una escuela revolucionaria para las masas. Muchos sectores buscan nuestras ideas, y este documento será nuestra herramienta principal para convencer a los estudiantes y a los trabajadores de la necesidad de la lucha revolucionaria.
«Lo más importante es que esta situación está creando toda una generación de jóvenes que están presenciando el genocidio en Gaza y diciendo: “No hay nada más importante en mi vida que participar en la destrucción del sistema capitalista”», dijo Juan en su presentación.
¿Qué hacer?
Por supuesto, convencer a alguien de la revolución es una cosa. Organizar el partido que llevará a los trabajadores al poder es otra. Esta es la tarea que discutió nuestro documento organizativo.
La presentación de Diego Beltrán se centró en la necesidad de formar cuadros marxistas: un grupo de comunistas bien entrenados, educados y comprometidos que puedan crear secciones de la RCI en universidades, escuelas secundarias, lugares de trabajo y barrios. Solo mediante la formación de este núcleo endurecido se podrá construir un futuro partido comunista de masas. Esa es la experiencia de la Revolución Rusa.
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Los compañeros han crecido cuantitativamente en el último año, pasando de 12 a 31, pero también han crecido cualitativamente. Nuestro visitante mexicano, que asistió a una escuela en Bogotá en noviembre de 2025, notó un crecimiento impresionante en el nivel político de los compañeros. En el congreso, a menudo eran los compañeros que llevaban no más de seis meses en el partido quienes hablaban de manera más decidida y convincente sobre cuestiones de formación de cuadros, trabajo estudiantil y consolidación política.
El documento organizativo planteó hitos clave: la publicación del periódico Revolución Comunista cada dos meses, duplicar el tamaño del partido y contratar a su primer liberado dentro de este año.
Finanzas revolucionarias
Jennifer Carvajal hizo una presentación sobre las finanzas del partido, nuestro crecimiento y los ingresos provenientes de las cuotas de los compañeros. Se lanzó una campaña para aumentar las cuotas a un día de salario, y se establecieron los objetivos para poder contratar a un liberado. La discusión se extendió sobre la necesidad del sacrificio y conectó lo que estábamos construyendo con la cuestión concreta de las finanzas.
El salario mínimo diario en Colombia es de 58 000 COP, o 15 dólares estadounidenses, y muchos en la economía informal ganan mucho menos. El congreso se fijó la meta de recaudar 4 000 000 COP (1080 dólares estadounidenses), que se alcanzó fácilmente en 15 minutos. Esta cifra, que es 75 veces el salario mínimo, se destinará a financiar el viaje a nuestra próxima escuela panamericana en México.
El congreso concluyó con un informe sobre el trabajo de la Internacional. La Internacional Comunista Revolucionaria cuenta con 8.500 miembros repartidos en 26 secciones y 18 grupos simpatizantes. Es la fuerza de la Internacional la que ayuda a dar forma y construir el trabajo en países de todo el mundo, incluida Colombia. Los compañeros escucharon el informe con los ojos muy abiertos, haciendo pregunta tras pregunta sobre el trabajo en Irlanda, Gran Bretaña, México y Pakistán. Grabamos un video de solidaridad para nuestro compañero Ehsan Ali, quien está detenido ilegalmente por su actividad política. Las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias y los ataques políticos son tan comunes en Colombia como lo son en Pakistán.
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Al terminar el congreso, las nubes se amontonaron y descargaron la lluvia tormentosa por la que Bogotá es conocida. Y aunque el congreso fue un éxito rotundo, las proverbiales nubes de tormenta se ciernen sobre América Latina. Estados Unidos avanza, y la crisis económica que se avecina amenaza con diezmar la frágil economía de Colombia.
El mismo fin de semana del congreso, un grupo escindido de las FARC bombardeó varios puntos de la Carretera Panamericana, matando a 15 mujeres y cinco hombres como forma de influir en las elecciones de este mes y demostrar su capacidad para sembrar el terror. Cuando les pregunté a los compañeros sobre esto, no se impresionaron. «¿Sabes cómo llamamos a eso aquí?», preguntó un compañero. «Temporada electoral», añadió encogiéndose de hombros. Esto es lo normal en Colombia. Y a menos que derroquemos el capitalismo mundial, esta pesadilla viviente solo seguirá.



