Guatemala sabotea la ayuda médica cubana bajo presión imperialista

Por: Sylvia Léo.

El 10 de febrero, el gobierno de Guatemala anunció que gradualmente cerrará el programa de ayuda médica cubana en el país. 

Por 30 años el país se ha beneficiado de brigadas de médicos cubanos que brindan servicios, en especial en el interior del país. Actualmente, más de 350 médicos cubanos prestan servicios en 16 departamentos (estados), en áreas críticas como pediatría y maternidad. 

Brigadas de cooperación médica

Desde la revolución en 1959, Cuba ha enviado 600,000 doctores a 160 países para aliviar crisis humanitarias, emergencias y desastres naturales. 

En 1960 se envió ayuda médica a Chile, tras el terremoto de Valdivia. En 1963 una brigada se envió a Argelia para cubrir los servicios médicos tras el éxodo de doctores franceses tras la victoria de la lucha por la independencia. Esta fue la primera brigada oficial de la Cooperación Médica Internacionalista. Actualmente las brigadas médicas cubanas operan en 15 regiones argelinas principalmente para reducir la mortalidad materna e infantil. 

Se calcula que la presencia médica de Cuba se extiende globalmente con más de 24,000 doctores desplegados en 56 naciones. Esta colaboración abarca a Latinoamérica (Venezuela, Nicaragua y México), diversos puntos del continente africano (Angola, Mozambique y Argelia) y el Medio Oriente, con una presencia destacada en Catar.

A pesar de las adversidades que la isla enfrenta y que han llevado a un deterioro también del sistema de salud, Cuba mantiene la tasa más alta de médicos en toda América Latina, nueve por cada mil habitantes. ¡El triple que Reino Unido!

En Guatemala, los médicos cubanos entraron en 1998 tras el huracán Mitch, incluso en 2005 se le dió la “Orden del Quetzal” (el mayor honor nacional) a una brigada de doctores cubanos. 

Presión imperialista

Más allá de solidaridad y prestigio internacional, el programa de médicos de Cuba es una de las maneras en que Cuba genera ingresos del extranjero. La exportación de servicios profesionales representa el 40% de las ventas al exterior de la isla. Actualmente, la exportación de servicios médicos es la mayor fuente de divisas en Cuba, tras la interrupción al turismo. La isla recibe alrededor de 5 mil millones de dólares anuales por sus servicios médicos.

Como parte de la estrategia del criminal bloqueo imperialista, varias administraciones estadounidenses han saboteado el programa anteriormente. Del 2006 hasta el 2017 se implementó el programa de “Permisos para Profesionales Médicos Cubanos” en el que los doctores cubanos en el extranjero obtendrían un permiso de residencia en Estados Unidos si abandonan sus puestos. 

Marco Rubio declaró que el programa de doctores es “trata de personas” y “trabajo forzado”, ya que el dinero de este programa se envía al gobierno de Cuba. 

Dijo: “Los programas de exportación de mano de obra de Cuba, que incluyen las misiones médicas, enriquecen al régimen cubano y, en el caso de las misiones médicas de Cuba en el extranjero, privan a los cubanos de a pie de la atención médica que necesitan desesperadamente en su país de origen”.

Faltó mencionar que Estados Unidos priva a los cubanos de a pie de atención médica por la falta de suministros y de energía debido al bloqueo criminal impuesto sobre la isla por más de 60 años. 

Tras la presión sobre México para dejar de suministrar petróleo a Cuba, esta es otra medida para aislar y asfixiar económicamente a la revolución cubana hasta el punto de colapso. La política criminal de EEUU es similar a la de los asedios medievales, cuando se rodeaba una ciudad o castillo y se le rendía por hambre.

Bajo la amenaza de la cancelación de visados, Bahamas, Granada, Antigua y Barbuda, Guyana han anunciado que van a cancelar o disminuir el programa de brigadas médicas. Jamaica, Honduras, Trinidad y Tobago, Santa Lucía y Barbados también han sufrido presiones por parte de EEUU y después de la agresión imperialista del 3 de enero, la misión médica cubana en Venezuela también está en peligro. 

Guatemala servil

El gobierno de Guatemala anunció que este cambio sería gradual, para reemplazar el personal médico cubano con guatemaltecos. Esto no es un acto de benevolencia al gobierno cubano, sino una manera de comprar tiempo para el patético sistema de salud guatemalteco. 

Guatemala tiene uno de los gastos públicos en salud más bajos de todo el continente americano. Las tasas de desnutrición infantil, mortalidad infantil y mortalidad materna son extremadamente altas. 

El gobierno de Bernardo Arévalo ha seguido todas las órdenes de Trump, ha accedido a aceptar las deportaciones y “colaborar” en la reducción del crimen. En este caso, una nota de la embajada de EEUU en las redes sociales criticando la misión médica cubana bastó para que el gobierno de Arévalo tomara la decisión. Esta obediencia ciega tendrá consecuencias devastadoras en el país, en especial entre las comunidades indígenas. 

El servicio médico de las brigadas cubanas es el único en áreas rurales, abandonadas o destruidas durante la guerra civil. Un doctor cubano que atendió pacientes en Guatemala en 2003 dijo “fuimos a lugares donde nunca había ido un médico”.

Ernesto Jímenez, el representante de la brigada en Guatemala, advirtió:

“Casi el 42% de la población la atienden los cubanos, estamos en 16 departamentos, 16 hospitales, 102 puestos de salud, 41 centros de salud, 18 Centros de Atención Permanentes; atendemos hospitales en Uspantán, en La Tinta donde tenemos 18 médicos. Al retirarse los cubanos, muchos de esos hospitales no van a tener recurso humano”.

La corrupción profunda en el sector público de Guatemala ha dejado a los hospitales, si es que los hay, sin abastecimientos de medicina ni personal. Los jóvenes doctores guatemaltecos no van a tomar estos puestos de trabajo, dejando así a miles de personas sin acceso a la salud, particularmente pediatría, oftalmología y ginecología. 

Es imperativo que los movimientos sociales, los trabajadores de la salud, las organizaciones indígenas, sindicales y populares guatemaltecas levanten una campaña de protesta y movilización contra esta decisión servil del gobierno Arévalo. 

Hace unas semanas señalamos que la destrucción de la revolución cubana y sus logros serían una pérdida para la clase obrera del mundo. Más allá del símbolo que es Cuba para los jóvenes y trabajadores de América Latina y el mundo, es también una amenaza directa e inminente al acceso a la salud en toda la región. 

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