Ante las amenazas de Trump, decimos: ¡No a la guerra imperialista! ¡OTAN no! ¡Bases militares de EEUU, fuera!

Por: David Rey

España se ha colocado en el centro de la atención mundial en medio de la guerra imperialista de EEUU e Israel contra Irán. Tras oponerse públicamente a la campaña genocida de Netanyahu en Gaza y al secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, Pedro Sánchez y el gobierno español se han opuesto enfáticamente a la campaña militar criminal contra Irán. Como ya sucedió en la campaña militar contra Gaza respecto a Israel, Sánchez es presentado por la opinión pública internacional como el líder occidental más valiente y audaz en oponerse abiertamente a la guerra de Trump y Netanyahu ¿Qué significa esto y qué posición debemos defender los comunistas?

El choque Trump-Sánchez

El enfrentamiento EEUU-España ha ido creciendo en los últimos días, y ha alcanzado ahora su clímax. Los acontecimientos más recientes comenzaron el pasado lunes 1 de marzo, cuando el gobierno español negó el permiso al gobierno estadounidense para seguir utilizando las dos bases norteamericanas que posee en territorio español (Morón, en Sevilla; y Rota, en Cádiz) como plataformas de intervención en la guerra contra Irán. Lo cierto es que en las semanas y día previos al ataque imperialista decenas de cazas, aviones cisterna y aeronaves de vigilancia de EEUU habían utilizado esas bases en preparación de dicho ataque con conocimiento del gobierno español. El cambio de postura del gobierno de Sánchez hizo que EEUU se viera obligado a trasladar una escuadrilla de 14 grandes aviones cisterna y de transporte logístico, desde las bases de Morón y Rota, hacia Alemania y Reino Unido para que pudieran seguir operando en apoyo al ataque a Irán.

Al día siguiente, en una rueda de prensa con el canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca, Trump atacó fuertemente la posición española. Afirmó que “España es un aliado terrible”, y llegó a amenazar con cortar todo el comercio y toda relación con España. En una actitud arrogante, añadió: “Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos. Pero se mostraron hostiles, así que les dije que no queríamos hacerlo”. Trump reprochó nuevamente a Sánchez no aceptar el incremento del gasto militar hasta el 5% del PIB, básicamente para comprarle más armas a EEUU. Merz, allí presente, tuvo una actitud cobarde, manteniéndose en silencio mientras atacaban a un socio de la UE, e incluso se permitió sumarse al reproche de Trump diciendo que está tratando de convencer al gobierno español para que aumente su gasto armamentístico al menos hasta el 3,5%, frente al 2,1% que hoy reconoce el gobierno español oficialmente.

Lo que estamos acostumbrados a ver hasta ahora es que cuando Trump grita, cualquier líder occidental asiente y agacha la cabeza servilmente. Esto lo hemos visto con la casi totalidad de los líderes occidentales en Europa y América a lo largo del último año. La derecha y la ultraderecha españolas se han mostrado igualmente serviles hacia Trump en todo momento. Así que podría haberse esperado que Sánchez recularía de su posición dura sobre la guerra de Irán. Pero lo que vimos en la rueda de prensa, celebrada ayer miércoles 4 de marzo por la mañana, para responder a las amenazas y reproches de Trump, fue que Sánchez en lugar de arrugarse elevó el tono y el desafío.

En su comparecencia, Sánchez dijo: La posición del gobierno de España se resume en 4 palabras: No a la guerra. No vamos a apoyar este desastre”. Y en una crítica directa al resto de lideres occidentales y a la derecha española, que apoyan abiertamente el ataque imperialista de EEUU, afirmó: “Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar”. Y añadió, en referencia directa a Trump: No vamos a ser cómplices de algo malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”. Sánchez hizo un paralelismo de esta guerra con la anterior guerra del Golfo de 2003, que tuvo un rechazo unánime en la sociedad española y que tuvo como consecuencia el peor atentado terrorista en suelo español el 11 de marzo de 2004, obra de Al-Qaeda, con 202 muertos, todos trabajadores y jóvenes de los barrios obreros de Madrid. Así, Sánchez dijo: El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra Administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado del precio de la energía, también de la cesta de la compra, del coste de la vida. Ese fue el regalo del “trío de las Azores” [George Bush Jr., Tony Blair y el entonces presidente del gobierno español, José María Aznar], un mundo más inseguro y una vida peor”. Sánchez terminó su discurso diciendo, en una nueva referencia directa a Trump: “Desde España estamos en contra de este desastre porque entendemos que los gobiernos estamos para mejorar la vida de la gente, no para empeorarla, y es inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido utilicen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos”.

A partir de aquí la respuesta de la Administración Trump ha sido histérica e histriónica, sintiendo el impacto internacional y la humillación pública del desafío de Sánchez. Primero, fue el Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, quien replicó que con la negativa a apoyar la guerra “los españoles van a poner en riesgo la vida de los estadounidenses”. Esto es el colmo del cinismo y la desvergüenza. Quien únicamente pone en riesgo la vida de los soldados norteamericanos es la aventura guerrerista de Trump, que fue quien inició los bombardeos sobre Irán sin provocación previa y con el cometido abierto y descarado de derribar a su gobierno. Pero la reacción más escandalosa fue la de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien afirmó poco más tarde que “España se ha mostrado de acuerdo en cooperar militarmente en las últimas horas”. Esto fue inmediatamente desmentido por el ministro de exteriores español, Albares, quien respondió ante la prensa: “Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma” Y añadió: “Nuestra posición de ‘no a la guerra’ sigue siendo clara y contundente”.

Impacto internacional

El impacto de la posición del gobierno español en toda Europa se ha hecho sentir en las últimas horas, donde está desarrollándose un sentimiento creciente de rechazo a la guerra que está metiendo presión a todos los gobiernos que apoyaron a Trump o callaron. Así, tanto el premier británico, Keir Starmer, como el presidente francés, Emmanuel Macron, tras apoyar inicialmente el bombardeo de Irán, ahora han empezado a recular, desmarcándose de la aventura guerrerista de EEUU e Israel.

Por su parte, la Unión Europea no ha tenido más remedio que salir a apoyar a Sánchez, más aún cuando persisten las disputas comerciales con EEUU a cuenta de los aranceles. Veremos si las amenazas de Trump se quedan en simples bravatas o van más allá. EEUU no puede imponer aranceles diferenciados a los productos españoles del resto de los europeos, aunque sí podría tomar represalias contra determinados productos españoles o presionar para cancelar inversiones de empresas norteamericanas en España. Un resultado directo de este conflicto podría ser el reforzamiento del vínculo entre las economías española y china, incrementando importaciones y exportaciones con este país y favoreciendo más inversiones de empresas chinas en el Estado español. No por casualidad, en 2025 hubo dos visitas de Estado de España hacia China, una con Pedro Sánchez y la otra con el rey Felipe VI, el pasado noviembre. Y en abril, Sánchez vuelve a viajar a China para reforzar estos vínculos.

Sánchez y Europa ante Trump

La verdad debe ser dicha. No es que Sánchez tenga cualidades personales únicas que lo sitúen muy por encima de los demás líderes occidentales. De hecho, Sánchez está repitiendo el “mantra” liberal-burgués de toda la vida, llamando a confiar en la ONU, en el derecho internacional, en la diplomacia, etc. y demás bagatelas con que los políticos burgueses astutos tratan de embaucar a la población para que confíen en las instituciones establecidas. Sánchez también se cuida de poner énfasis en su crítica al régimen iraní (despótico, cruel, etc.) antes de nombrar a EEUU o criticarlo, poniendo en el mismo plano al agresor que al agredido. Incluso su negativa a implicarse militarmente en este conflicto no es tan tajante y valiente como se quiere dar la impresión. Así, ahora Sánchez ha decidido dar apoyo militar a Chipre, enviando una fragata, con la excusa del ataque iraní a la base británica en esta isla, plegándose a la presión del imperialismo, y pese a que el gobierno británico haya confirmado a última hora que los drones que impactaron en su base en Chipre no fueron lanzados por Irán. Exigimos la vuelta inmediata de la fragata y la completa desvinculación del Estado español con cualquier asunto relacionado con esta guerra criminal, sea de carácter ofensivo como «defensivo», como se escuda ahora el gobierno español.

De manera que no se trata de que Sánchez sea un súper valiente, lo que ocurre es que nunca habíamos conocido tal nivel de servilismo, cobardía e indolencia en los gobiernos occidentales, y europeos en particular, hacia el “amigo” americano como en los días de hoy.

En el fondo, no se trata solo de cobardía, sino de intereses de clase. Al final, EEUU e Israel defienden los intereses de todos estos canallas: el dominio y el saqueo imperialista de los países excoloniales, la depredación de sus riquezas, el desprecio por las masas pobres y desposeídas, etc.

La posición de Sánchez, en verdad, excede sus características personales. Es un reflejo, y él lo sabe muy bien, de la larga y combativa tradición de oposición irreconciliable de las masas de la clase obrera y la juventud españolas a las guerras imperialistas, a las injusticias contra los oprimidos del mundo, comenzando por la causa palestina, y porque en el Estado español se recuerda muy bien que fue el imperialismo norteamericano el soporte internacional principal de la dictadura franquista en sus últimos 20 años, desde que en 1953 se firmaron los Pactos de Madrid entre Franco y el presidente Eisenhower. A partir de aquel momento, España se convirtió en una cabeza de playa del imperialismo de EEUU con la instalación de 4 bases militares: 3 aéreas (Morón, Torrejón de Ardoz y Zaragoza) y una naval, Rota. De todas ellas, permanecen las de Morón y Rota, que siempre han jugado un papel destacado en todas las intervenciones imperialistas de EEUU en Oriente Medio.

Sánchez es un “outsider”, no proviene del interior del establishment, no tiene el vínculo de clase tan directo que otros dirigentes socialdemócratas, por no hablar de los conservadores, poseen con su clase dominante. Esta es la razón de que se maneje con un mayor grado de independencia que otros líderes políticos europeos respecto de su burguesía y del imperialismo de EEUU. Es un aventurero, con ciertas dosis de audacia y agallas, que oscila permanentemente de un lado a otro. Sabe apoyarse en las masas cuando lo necesita, sobre todo en momentos de debilidad política, y cuando esto queda afianzado bascula hacia la clase dominante y sus intereses. La realidad es que desde que Sánchez está en el gobierno, los gastos militares han aumentado un 70%, ha apoyado completamente la guerra de Ucrania, impulsada inicialmente por EEUU para debilitar a Rusia, y ha cedido a la presión de Marruecos aceptando la soberanía de éste sobre el Sáhara Occidental sin un referéndum democrático que lo avale.

Más allá de esto, Sánchez no oculta sus pretensiones de ser reconocido como un estadista de referencia mundial, enfrentado a la internacional trumpista. Está aguardando una derrota significativa de Trump en las elecciones de mitad de mandato en EEUU en noviembre (la popularidad de Trump apenas alcanza ahora el 30% de apoyo en EEUU) para reivindicarse y utilizar este hecho contra la derecha española pro-EEUU a fin de fortalecer sus aspiraciones de ganar las elecciones generales previstas para 2027, pero que podrían adelantarse al final de este año. Sin duda, conforme más se prolongue esta guerra mayor será el precio que pagará la derecha española en apoyo electoral por su apoyo servil a Trump en este conflicto enormemente impopular.

Nuestra posición

¿Cuál es nuestra posición ante todo esto? Nuestra posición es clara: rechazamos enfáticamente esta guerra imperialista, en la que el triunfo de EEUU e Israel reforzaría al imperialismo y la opresión, zambulliría aún más en la barbarie a Oriente Medio, y provocaría una depresión en el espíritu combativo de las masas oprimidas de todo el mundo. Defendemos incondicionalmente a Irán, anhelamos la derrota del imperialismo, que es el principal enemigo de la clase trabajadora mundial y de todos los pueblos oprimidos, y apelamos a la movilización internacional contra esta guerra. Proclamamos que solo el pueblo iraní tiene derecho a ajustar cuentas con la dictadura de los mulás, cuyo derrocamiento también anhelamos por medio de una revolución socialista, pero sin injerencias imperialistas externas que solo buscan colocar a la cabeza del Estado a un títere de EEUU para defender los intereses de éste.

En lo que respecta a la posición del gobierno español, apoyamos su posición de rechazo a la guerra y de no colaborar con los bandidos imperialistas implicados en la misma. Pero esta posición es insuficiente. Las bases norteamericanas en territorio español no son de ninguna utilidad para la clase obrera española. Al contrario, sirven a intereses imperialistas y podrían usarse mañana contra la lucha revolucionaria de los trabajadores españoles contra el sistema capitalista. Por eso, exigimos la cancelación del acuerdo con EEUU y el abandono inmediato de las tropas norteamericanas del suelo ibérico. Por otro lado, exigimos la salida de España de la OTAN, una entidad imperialista dedicada a proteger los intereses imperialistas occidentales. Exigimos la convocatoria de un referéndum donde la población pueda expresar su opinión sobre esto, frente al anterior referéndum-trampa, del que ahora se cumplen 40 años, con el que Felipe González engañó a la clase trabajadora. En aquel momento, Felipe abusó del enorme apoyo que entonces existía hacia el PSOE, para ganar un referéndum de adhesión a la OTAN que incluía el no ingreso del Estado español en la estructura militar de la OTAN y el cierre de las bases norteamericanas. Nada de eso se cumplió.

¿Y qué hay de las medidas económicas planteadas por el presidente Sánchez para hacer frente a la subida del precio del petróleo y del gas por el conflicto provocado por los imperialismos de EEUU e Israel? Sánchez dice que la economía española es suficientemente fuerte para soportar esto, dando a entender que se utilizará el presupuesto público para amortiguar la subida de los precios de los combustibles y la energía para empresas y consumidores. En definitiva, de manera indirecta, por medio de nuestros impuestos, se pedirá que las familias obreras paguemos el coste de la subida de los combustibles y de la electricidad. Ante eso, exigimos que las grandes compañías petroleras (como Repsol y Moeve, entre otras) y eléctricas (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP), que están consiguiendo los mayores beneficios de su historia, sean nacionalizadas sin indemnización (salvo a pequeños accionistas sin recursos) y bajo control obrero. No puede permitirse que un sector esencial, como el de la energía, esté en manos privadas y lucrándose con las necesidades básicas de la población. Estas empresas nacionalizadas, desaparecido el afán de lucro y la acumulación de beneficios capitalista, podrían seguir ofertando combustible y electricidad baratos, pese al incremento internacional del precio del petróleo y del gas.

De la misma manera, hay que expropiar toda la industria de armamento con todos sus beneficios bañados en sangre hasta ahora, para que sea reconvertida para fines sociales útiles.

Al mismo tiempo que esto, la voz de orden debe ser impulsar la movilización masiva de jóvenes y trabajadores contra la guerra imperialista en Irán y contra las amenazas y la arrogancia del gobierno trumpista. El Estado español está en una posición única para dar el primer paso en la generación de un poderoso movimiento anti-guerra en el mundo. La izquierda, los sindicatos y los movimientos sociales deben sumar fuerzas y llamar a una primera gran jornada de movilizaciones en todo el Estado. Esto podría aprovecharse para lanzar un llamamiento internacional contra la guerra imperialista en Irán y contra los gobiernos que la apoyan, comenzando por una apelación directa a la poderosa clase trabajadora de Estados Unidos y a su juventud, que rechazan masivamente la aventura imperialista de Trump en Oriente Medio.

El capitalismo y su criatura, el imperialismo, significan guerra. La única paz verdadera y eterna solo será posible derrocando este sistema de ricos y militaristas, y barriendo las fronteras nacionales para conformar una sociedad universal socialista de seres humanos basada en la fraternidad y la planificación de los recursos en interés humano.

¡Completa desvinculación del Estado español con esta guerra criminal!

¡Que vuelvan la fragata y el buque enviados a Chipre!

¡EEUU e Israel, manos fuera de Irán!

¡Que la guerra la paguen los ricos y los militaristas!

¡Guerra de clases contra el imperialismo!

¡Frente a la barbarie capitalista, revolución socialista!

 

POST-SCRIPTUM

Este artículo fue publicado poco antes de la decisión del gobierno de Sánchez de enviar una fragata y un buque de suministros a una base militar de Chipre para participar en tareas de “defensa” y de eventual evacuación de personas, según declaró ayer la ministra de defensa, Margarita Robles. En cuanto tuvimos conocimiento de ello, nos limitamos a hacer constancia del hecho en el texto, a la espera de una mayor información, y dejar clara nuestra posición de reclamar la vuelta de dichas embarcaciones y exigir una ruptura clara del Estado español con cualquier compromiso de guerra en este conflicto imperialista criminal.

Los hechos aparecen ahora claros y diáfanos, lo que nos obliga a ampliar nuestra posición sobre esto.

Recapitulemos. El pasado 2 de marzo fue lanzado un dron sobre la base militar británica de Akrotiri en la isla de Chipre. Aunque se culpó inicialmente a Irán, el Reino Unido ha descartado que el dron fuera lanzado desde territorio iraní. Irán también ha negado lanzar un misil sobre Turquía. Algunas fuentes sitúan la autoría de estos ataques de falsa bandera en la coalición israelo-norteamericana, con el fin de arrastrar a más países de la órbita occidental a la guerra contra Irán.

Con la excusa de este ataque, Chipre y Reino Unido han pedido apoyo militar para defender esta base militar de futuros ataques, a lo cual se ha sumado el gobierno español con el envío de las naves mencionadas. Hay que decir que el Reino Unido ha autorizado a EEUU a utilizar esta base militar en su guerra contra Irán “con fines defensivos”. El asunto es que el uso por EEUU de esta base aérea para los aviones que están participando en la guerra contra Irán coloca automáticamente esta base y las fuerzas militares allí estacionadas en escenario de guerra. Y las naves enviadas por Gran Bretaña, Grecia y España se colocan automáticamente en la situación de colaborar con EEUU en sus esfuerzos de guerra. Aunque fuera cierto, lo cual tampoco podemos darlo como fiable, que estas fuerzas actúan para “defender” la base militar y no para “atacar” a Irán, eso no cambia nada el fondo del asunto. El ataque y la defensa son dos partes indisociables en cualquier guerra: se está en guerra atacando y también defendiendo. Por lo tanto, como ya insinuábamos en nuestra declaración antes de conocer todos los hechos, el gobierno de Sánchez ha incumplido su palabra de “No a la guerra” y, efectivamente, se ha asociado al bloque imperialista israelo-norteamericano en su guerra imperialista y reaccionaria contra el pueblo de Irán, lo disfrace como lo disfrace.

Llegados aquí tenemos que reevaluar las enigmáticas palabras de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, el miércoles pasado cuando afirmó que “en las últimas horas España ha decidido cooperar militarmente con EEUU”, lo cual negó tajantemente el ministro de asuntos exteriores, José Manuel Albares. Pero las palabras de Leavitt se produjeron en paralelo a una reunión entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, con el embajador norteamericano en Madrid, Benjamín León. Escandalosamente, nada trascendió de esa entrevista ¿Qué tiene que ocultar el gobierno de Sánchez sobre esto? Horas más tarde, el gobierno anunció el envío de las dos naves a Chipre para colaborar en la “defensa” de la base militar de Akrotiri que será utilizada por EEUU en su guerra contra Irán. La cosa está muy clara. España se ha comprometido en esta guerra reaccionaria al lado de EEUU e Israel. Que el gobierno, por el momento y dando crédito a sus palabras, haya prohibido a EEUU utilizar las bases de Morón y Rota para su guerra con Irán, no anula este otro hecho que implica una clara participación española en el conflicto del lado norteamericano. Claramente, el gobierno no ha sido capaz de mantenerse firme ante la presión del gobierno de EEUU, de sectores decisivos de la clase dominante española que han entrado en pánico, y del estamento militar español, que mantiene firmes vínculos con los EEUU. Esto ayuda, además, a la derecha que acusa ahora al gobierno de engañar a la población con una falsa postura pacifista. Ayuda a crear confusión y desencanto entre una parte de la población que se había sentido entusiasmada ante lo que parecía una posición valiente del gobierno «progresista» en esta guerra criminal. La decisión de los dirigentes de SUMAR y de Izquierda Unida de justificar esta actuación del gobierno, desacredita a estas organizaciones como fuerzas políticas comprometidas con la lucha contra esta guerra imperialista. Las bases de Izquierda Unida, en particular, deben exigir una rectificación inmediata a sus dirigentes.

Reiteramos nuestra exigencia de la vuelta de las naves enviadas a Chipre y la completa desvinculación del Estado español con esta guerra imperialista, la salida de España de la agencia militar imperialista de la OTAN y el cierre de las bases norteamericanas en territorio español. Animamos a poner en pie un poderoso movimiento contra la guerra, en el Estado español y a nivel internacional, única manera de detener la máquina asesina de Trump y Netanyahu.

6 de marzo

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