“Los hombres hacen su propia historia, pero no bajo circunstancias elegidas por ellos mismos”, escribió Marx.
En el oriente de El Salvador (San Miguel), esa historia ha estado marcada por la lucha y la resistencia. Sin embargo, como señalaba Trotsky, la crisis de la humanidad es también crisis de dirección. Nuestra tarea no es solo recordar esa tradición, sino organizarla conscientemente en las condiciones actuales.
Bajo estas premisas, los comunistas hemos intentado en varias ocasiones conformar un proceso de organización consciente de la juventud bajo la perspectiva de la revolución social en el oriente. Tuvimos nuestro primer camarada serio en 2021; con él iniciamos un proceso paciente de construcción de lo que sería una célula, la primera de nuestra organización en estas tierras. Alcanzamos varios hitos: un número considerable de compañeros y un nivel de trabajo más o menos estable en línea.
Estos fueron los primeros pasos en los años 2021–2023. Sin embargo, por diferentes complicaciones propias de la militancia y, sin duda, por el colapso de la izquierda en El Salvador, el proceso comenzó a debilitarse. Finalmente, se vino abajo y retrocedimos considerablemente.
Posteriormente, entramos en contacto con otro compañero que tenía mucha experiencia de lucha en la izquierda: un camarada estudioso de las ideas revolucionarias, enérgico y con un temple sin igual. Ese temple se ha visto reflejado en todos estos años, cuando muchos a su alrededor se frustraron, abandonaron sus ideales o los cambiaron por otros; y otros, ante la perplejidad provocada por los cambios en la conciencia política, fueron incapaces de reaccionar al momento histórico de aquellos años, en los que Bukele ascendería al Ejecutivo tras el cadáver político del FMLN. Este compañero, en cambio, se mantuvo firme y sólido en sus principios, comprometido no con el ideal de un partido, sino con el de la propia revolución.
Pasaron años: contactos en línea en la zona, altas y bajas, impulsos animosos seguidos de caídas ocasionales. El camarada, se mantuvo, e intentó por todos los medios reconstruir y levantar el trabajo, pegando afiches y hablando con uno y otro contacto, pero nada parecía sólido. Aun así, su trabajo continuó incansablemente contra todos los obstáculos.
Hasta que, en 2025, por fin dimos con una camarada universitaria: joven, seria y comprometida con las ideas, con un nivel de conciencia y entusiasmo a la medida de lo que necesitábamos en el oriente. Aunque entró en contacto con nosotros por redes sociales, ya era consciente de la campaña de afiches “Eres comunista”, que nuestro compañero había pegado en la Universidad Nacional. Como toda buena comunista, trajo consigo un contacto más, en la misma sintonía de compromiso y entusiasmo. Ambos pasaron por un proceso de formación en línea, en el que sumamos a una compañera más de la zona, quien posteriormente tuvo que mudarse a San Salvador.
El siguiente paso era pasar de la modalidad virtual al trabajo serio y presencial. Durante meses ese fue el objetivo, hasta que en 2026 los compañeros dieron los primeros pasos para realizar reuniones presenciales por sí solos. En este proceso se sumó un elemento más de la Universidad Nacional: otro joven entusiasta, con claridad política y hambre de teoría, como suele ocurrir con muchos jóvenes que en estos tiempos se radicalizan.
El proceso ahora se ve mucho más claro y con potencial político para extenderse. Nuestra prensa revolucionaria, El Comunista, que sale cada dos meses en formato impreso, está siendo elaborada con la colaboración de estos camaradas, y los ejemplares ya están llegando a la zona. Además, estamos elaborando planes para sumar a más comunistas utilizando la campaña de afiches “Eres comunista”, y planeamos impulsar círculos de lectura dentro del campus de la UES que nos ayuden a conectar con la juventud estudiantil para, posteriormente, construir las bases de nuevas células comunistas en el oriente.
Bajo el nombre de la única sobreviviente de la masacre más grande perpetrada por el reaccionario Estado burgués y los EE. UU. en Latinoamérica, la masacre de El Mozote (1981), Rufina Amaya, estamos reconstruyendo las fuerzas revolucionarias para honrar la sangre de nuestros mártires y continuar el sueño más sublime de quienes lucharon ayer y hoy por la causa de la humanidad, conectando el presente con el pasado y el presente con el futuro.
Somos jóvenes, somos comunistas y queremos conquistar el mundo y cambiarlo desde las bases, porque nuestras vidas están truncadas por el capital. La miseria material nos condena a un infierno terrenal que, por ningún motivo, queremos heredar a las futuras generaciones. Sabemos quién está detrás de esta desastrosa situación (los parásitos millonarios); tenemos las ideas, la voluntad y la energía, y construiremos la fuerza necesaria para transformarla.
Hoy, en una ciudad del oriente del país, nuestros sueños y anhelos de un mundo mejor se conectan con miles de camaradas en todo el mundo que pertenecen a la Internacional Comunista Revolucionaria ICR. Por ellos y por nuestros mártires, juramos vencer.
Únanse todos los camaradas que, al igual que nosotros, comparten el mismo fervor por la vida. ¡Únanse los comunistas de Oriente, de El Salvador y del mundo!
