El legado de las mujeres trabajadoras y campesinas de Morazán

Por Alexia Escobar y Juan de la Cruz

El 6 de marzo, el pueblo de Morazán volvió a salir a las calles en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que tiene lugar el 8 de marzo.

Esta marcha estuvo dirigida principalmente por la Red Ciudadana de Mujeres de Morazán, entre ellas señoras mayores, campesinas, amas de casa, trabajadoras y jóvenes, y fue nutrida con la participación de todos los que quisieron unirse a la lucha. Tuvo como punto de encuentro la gasolinera Puma de Osicala, Gotera, y finalizó en el centro histórico de San Francisco Gotera. La marcha expresó el fervor de un pueblo unido y con memoria.

Esta movilización también fue una oportunidad para alzar la voz en oriente por parte de un pueblo cansado ante la indiferencia y el abandono de un sistema que sigue beneficiando solamente a la clase privilegiada. Además, fue una demostración de que el pueblo sigue resistiendo y de que aún hay voces que se levantan y una juventud que las acompaña.

La actividad también estuvo acompañada por el Frente Universitario en Resistencia (FURES), con el propósito de exigir de inmediato lo que les corresponde: una sede de la UES en Morazán, la cual aún no ha sido garantizada. El bloque de educación repetía consignas como: “Si el dinero existe, la sede debe construirse” y “Educación primero al hijo del obrero, educación después al hijo del burgués”. Para el pueblo de Morazán, la indiferencia no es una opción. Con banderas palestinas, banderas moradas alzadas y pancartas exigiendo justicia, el pueblo dejó muy en claro que no piensa esperar pasivamente a perder sus derechos. La gente está decidida a defender la tierra, la libertad de los pueblos y a cambiar la violencia estructural y sistemática en la que vivimos.

En un contexto de retroceso, persecución y miedo en El Salvador, la lucha de las mujeres trabajadoras y de la juventud estudiantil en Morazán es un ejemplo sin igual de resistencia organizada en defensa de los derechos y del futuro. Sin duda, esta movilización marca el camino de lucha que deben seguir las mujeres, la juventud y el pueblo trabajador explotado y oprimido: el camino de la lucha y la organización popular contra sus opresores.

Las mujeres y la juventud, en general, que sufren la condena de un sistema machista, opresivo y patriarcal, la única manera de cambiar sus condiciones de vida es asumir y continuar el legado de resistencia que hoy nos entregan las mujeres trabajadoras y campesinas. El relevo entre las generaciones anteriores y las nuevas, en la lucha por conquistar un mundo diferente, es una tarea ineludible de la juventud. Nosotros estamos dispuestos a continuar ese legado; por eso nos organizamos y luchamos junto a ellas.

 

¡Por un 8 de marzo combativo y revolucionario!

¡Por la eliminación de la violencia y la exclusión contra las mujeres y niñas del oriente de El Salvador!

¡Por una sede universitaria en Morazán que garantice el derecho de la juventud a la educación!

¡Por un mundo donde seamos humanamente diferentes y socialmente iguales!

¡Viva el 8M!

¡Vivan las mujeres trabajadoras!

 

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