[Originalmente publicado en: In Defence of Marxism, por Enrique Rodríguez Pamanes]
Ecuador está en crisis, con una tasa de homicidios más alta que Haití, una economía estancada y una pobreza rampante. ¿Cuál es la respuesta del gobierno? ¡Expulsar a la embajada cubana e invitar a las tropas estadounidenses con los brazos abiertos!
El 6 de marzo, se dio un plazo de 48 horas al personal de la embajada cubana en Quito para abandonar el país. El Estado no dio ninguna explicación sobre esta medida, pero se produjo dos días después de que el Comando Sur de Estados Unidos (el mismo cuerpo que invadiera Venezuela) lanzara una operación militar en Ecuador para «combatir el flagelo del narcoterrorismo».
On March 3, Ecuadorian and U.S. military forces launched operations against Designated Terrorist Organizations in Ecuador. The operations are a powerful example of the commitment of partners in Latin America and the Caribbean to combat the scourge of narco-terrorism.
Together,… pic.twitter.com/MrkKZcrDbs
— U.S. Southern Command (@Southcom) March 4, 2026
Estos dos acontecimientos no son una coincidencia. El presidente reaccionario de Ecuador, Daniel Noboa, ha sido uno de los líderes más receptivos al imperialismo estadounidense. Ecuador ha pasado de ser uno de los países más seguros de América Latina a uno de los más peligrosos desde la pandemia. Noboa quiere una campaña de represión al estilo de El Salvador contra las pandillas, y quiere que los estadounidenses le ayuden. Declarar persona non grata al embajador cubano, cerrar la embajada y aislar aún más a la Revolución Cubana es una medida simbólica para complacer a los estadounidenses. La única razón por que Noboa no expulsó a todos los médicos cubanos es porque Lenin Moreno ya lo hizo en 2019.
El tráfico de cocaína es el núcleo de la violencia en Ecuador. Su economía se vio muy afectada por la COVID y nunca se recuperó. La exportación que más ha crecido en los últimos años ha sido la de plátanos, pero eso se debe únicamente a que las drogas se trafican con la fruta, que llega a todos los rincones del mundo.
Ecuador no produce drogas a gran escala, pero se ha convertido en un centro del tráfico internacional de drogas debido a sus puertos de aguas profundas, su economía en declive, su industria bananera y su ejército de jóvenes desempleados. El 70 % de la cocaína mundial (cultivada en Colombia y Perú) pasa por Ecuador, donde bandas rivales luchan por el control. Un ecuatoriano, que comenzó a traficar cuando tenía 14 años, dijo a la BBC: «La mafia albanesa me llamaba y me decía: «Queremos enviar 500 kg de drogas». Si no aceptas, te matan».
La demanda de cocaína no deja de crecer, especialmente en Europa. La droga se envía en cientos de toneladas, y es imposible registrar todos los envíos de plátanos. Esto es lo que hace que la misión ecuatoriano-estadounidense sea aún más inútil. Hasta ahora, la «operación militar» de los Estados Unidos, ha sido vaga, improvisada y sin rumbo. El 6 de marzo, los Estados Unidos utilizaron helicópteros, aviones, barcos y drones para bombardear un pequeño campamento en la selva, sin más resultado que algunos cráteres.
El Estado ecuatoriano ha insinuado lo que está por venir, con Noboa diciendo que están «lanzando una nueva fase contra el narcoterrorismo y la minería ilegal», y añadiendo: «En el mes de marzo, llevaremos a cabo operaciones conjuntas con nuestros aliados regionales, incluido Estados Unidos».
Como han demostrado décadas de políticas fallidas de lucha contra las drogas, ninguna guerra militarizada podrá acabar con la violencia relacionada con las drogas si la raíz del problema sigue ahí. Pero esta operación tiene poco o nada que ver con las drogas.
El verdadero objetivo
El pasado mes de noviembre, Noboa ofreció a la entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristy Noem, una visita a caballo por las antiguas bases militares estadounidenses en las ciudades costeras de Manta y Salinas, con el plan de reabrirlas y llenarlas de soldados y equipo estadounidenses.
Ecuador has been an excellent partner to the U.S. in our work to stop illegal immigration, drug trafficking, and smugglers on land and on the seas.
It was wonderful to be back in this beautiful country—and even better to see it on horseback! President Noboa and First Lady of… pic.twitter.com/eU5mQ7C4ag
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) November 6, 2025
Pero por el desafortunado Noboa, la Constitución de 2008, aprobada por el gobierno de izquierda de Rafael Correa, prohíbe explícitamente cualquier base militar extranjera en suelo ecuatoriano. El Estado presentó un referéndum para cambiar esto, tal y como exige la ley, y fue rechazado por un 60 %.
Como dijimos en ese momento,
«Nada de esto va a detener al presidente de la oligarquía. A los pocos días de la derrota en el referéndum, Noboa viajaba a EEUU para discutir con su amo del norte por qué otros medios puede continuar con las mismas políticas entreguistas y anti populares».
Ahora sabemos cuál es el «nuevo» plan. Este discurso de lucha contra las drogas es una tapadera para el imperialismo yanqui. El año pasado, Estados Unidos designó a dos pandillas ecuatorianas como «grupos terroristas», y Marco Rubio afirmó que esta medida abre «todo tipo de opciones» de intervención militar.
La acertadamente denominada «Conferencia contra los Cárteles de América», celebrada el 5 de marzo y a la que asistieron 16 de los países latinoamericanos más cercanos a Estados Unidos, muestra esta táctica en su forma más cruda. Pete Hegseth, en su intervención en esta reunión, dijo a los jefes de Estado que deben atacar agresivamente a los cárteles y que «Estados Unidos está preparado para hacer frente a estas amenazas y pasar a la ofensiva por su cuenta si es necesario». Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, afirmó: «Los cárteles que operan en este hemisferio son el ISIS y Al Qaeda de este hemisferio y deben ser tratados con la misma dureza».
La cumbre «Escudo de las Américas», que se reunió el 7 de marzo, fue más de lo mismo, con Kristi Noem diciendo a las 12 naciones invitadas: «Nuestros objetivos serán destruir los cárteles, perseguir a estos narcoterroristas que están destruyendo a nuestro pueblo, matando a nuestros hijos y a nuestros nietos. También mantendremos a raya a nuestros adversarios».
Pero nada de esto tiene que ver con detener las drogas. La familia Noboa, propietaria de Noboa Trading, ha sido sorprendida contrabandeando cientos de kilogramos de cocaína. Nadie fue acusado por esa incautación, pero el periodista que publicó la historia tuvo que huir del país debido a las amenazas de muerte del partido de Noboa. La familia Noboa controla toda la cadena del negocio de exportación de plátanos, desde la plantación y la cosecha hasta el transporte y los puertos privados.
El verdadero objetivo de Estados Unidos en el hemisferio es, como hemos escrito anteriormente, la expansión económica china. Ecuador es uno de los países latinoamericanos más vinculados a China, y sus exportaciones a este país se han multiplicado por cien en los últimos 20 años, alcanzando los 5.000 millones de dólares en 2024. Estados Unidos pretende dominar económica y políticamente lo que considera su patio trasero, y el aumento de su violenta presencia militar es una parte fundamental de ello.
En Perú, Estados Unidos está presionando al Estado para que invierta 1.500 millones de dólares en la ampliación de una base naval —que será utilizada por los estadounidenses— a solo 80 kilómetros del nuevo megapuerto chino de Chancay. Desalojar a China de países muy dependientes de su economía no es fácil, pero la expansión militar es el arma más poderosa de Estados Unidos, ya que no puede competir con la industria china.
Un mal trato
Este es el plan actual de Estados Unidos: fortalecer el imperialismo estadounidense con la excusa de la lucha contra el narcotráfico, bloquear la expansión económica china, y aislar a Cuba. Esto se ha hecho en mayor o menor medida en países de todo el continente.
La clase dominante ecuatoriana puede intentar salir de la crisis de las drogas a tiros y bombas todo lo que quiera, pero los problemas de Ecuador tienen raíces sociales y económicas profundas que no se pueden resolver bajo el capitalismo. El aumento de la delincuencia y la crisis económica en Ecuador han obligado al cierre de 11 hospitales y 145 centros de salud primaria. Entre 2021 y 2025, el presupuesto sanitario de Ecuador se redujo en casi un 40 %. Casi 200.000 personas no tienen acceso a la atención médica básica. La pobreza masiva y la desesperación del país solo alimentarán el fuego del narco-crimen, ya que la gente busca sobrevivir como puede. En lugar de abordar este problema, Ecuador está expulsando a los emisarios cubanos y lanzando costosas operaciones militares condenadas al fracaso.
La clase trabajadora ecuatoriana ya ha rechazado de manera decisiva la presencia de bases militares extranjeras, tanto en la Constitución de 2008 como en el referéndum de 2025, lo que demuestra que todo el proceso democrático es una farsa. El Estado siempre encontrará la manera de conseguir lo que quiere. El poder real proviene de las movilizaciones en las calles. Movimientos como las huelgas generales de la década de 2000, 2022 y 2025 son exactamente lo que se necesita no solo para derrocar al gobierno reaccionario de Noboa, sino también para expulsar al imperialismo estadounidense.
