[Originalmente publicado en: Partido Comunista Revolucionario, por Karen C.]
En 2023, el gobierno mexicano intensificó el envío de petróleo a Cuba. Entre enero y septiembre de 2025 se exportaron en promedio 17,200 barriles diarios, equivalentes al 3.3% del total de las exportaciones, lo que convirtió a México en su principal proveedor, por encima de Venezuela, hasta que a mediados de enero del presente año los envíos se detuvieron.
Para analizar el contexto, es necesario referirnos a la intervención de Estados Unidos en Venezuela, pues inmediatamente Trump se apresuró a volcar sus amenazas contra los gobiernos de México, Colombia y Cuba.
Y si algo nos ha quedado claro de los bombardeos en Venezuela es que Trump no amenaza en vano; primero canceló los envíos de petróleo a Cuba desde Venezuela y posteriormente, el 29 de enero declaró la emergencia nacional:
“Considero que las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, que tienen su origen total o parcialmente fuera de los Estados Unidos, a la seguridad nacional y a la política exterior de los Estados Unidos”.
Adicional a su declaración, advirtió la imposición de aranceles a los países que vendan o suministren, directa o indirectamente, petróleo a la isla.
Esta declaratoria se da después de que el gobierno de México detuviera el envío de petróleo a Cuba, ayudando al relato de la presidenta de que se trató de una decisión “soberana”. Sin embargo, su homólogo estadounidense no contribuye a sostener esa narrativa de libertad soberana, pues cínicamente realiza declaraciones sobre lo que México hará.
Tanto en el primero como el segundo piso de la 4T, nos ha vendido la idea de que el trato con el vecino del norte es de iguales, de naciones independientes respetuosas de la soberanía mutua. Pero los hechos hablan por sí mismos y definitivamente no se puede presentar el cese petrolero a Cuba, como una decisión soberana cuando son perfectamente conscientes de que somos el principal proveedor de crudo y de la terrible crisis humanitaria en la que caería el pueblo cubano con la falta del combustible.
.@POTUS on Cuba: «They’re not getting any money from Venezuela and they’re not getting any money from anywhere. It’s a failed nation. Mexico is going to cease sending them oil… We are dealing with the Cuban leaders right now.» pic.twitter.com/Is32s6gmxS
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) February 2, 2026
Sheinbaum lo entiende muy bien y sabe que, por más de 60 años, México ha sido el único país en América Latina en oponerse sistemáticamente al embargo económico impuesto por Estados Unidos. Además, la Revolución cubana es un ícono de la lucha antiimperialista para los mexicanos, por lo que los únicos que celebran su sometimiento ante las decisiones de un gobierno extranjero son los gusanos cubanos y la oligarquía rancia de nuestro país; solo ellos pueden alegrarse de la desgracia de un pueblo revolucionario que, a pesar de todo, ha resistido.
Con base en esta “fraternidad entre los pueblos”, la presidenta ha enviado ayuda humanitaria en dos buques con 814 toneladas de leche, carne, frijol, arroz, aceite vegetal y artículos de higiene personal, pero ni una gota de petróleo, pues, por decisión de Estados Unidos, México “soberanamente” no puede enviar crudo a Cuba sin ser sancionado.
Y he aquí la evidencia de la cobardía y el sometimiento servil del gobierno reformista de la 4T, pues nunca hemos sido iguales: somos una nación subyugada al imperialismo y las negociaciones diplomáticas no se basan en el respeto mutuo, sino en la imposición de todas las medidas requeridas en beneficio de los negocios de la clase dominante estadounidense. Así que NO, la presidencia de México no toma decisiones soberanas; toma decisiones basadas en la presión de las relaciones económicas capitalistas.
No negamos que estos productos ayudarán un poco a los cubanos. El mismo Díaz Canel ha enviado su agradecimiento, pero esta ayuda ¿cómo podrá sustituir la carencia de energía eléctrica que es la fuerza motriz de un país?, ¿cómo podrán funcionar los hospitales, escuelas e industria sin electricidad? Este es un problema que no podrá resolverse bajo la vía diplomática cuando la intención del imperialismo es clara, asfixiar lo que queda de la Revolución cubana y derrocar al régimen.
La presidenta declaró en su mañanera:
“Es muy injusto esta sanción que se está imponiendo a los países que vendemos petróleo a Cuba, muy injusta, no está bien, porque no están bien las sanciones que afectan al pueblo. Puede uno estar de acuerdo o no, con el régimen de gobierno de Cuba, pero no debe afectarse a los pueblos nunca. Entonces nosotros vamos a seguir apoyando y seguimos haciendo todas las acciones diplomáticas necesarias para poder recuperar el envío de petróleo […].”
El ministerio de exteriores del gobierno de China reafirmó su “inquebrantable” respaldo a Cuba, calificando de “actos inhumanos” el comportamiento de EE. UU. y declaró: “China, igual que antes, seguirá prestando apoyo y asistencia a Cuba en la medida de sus posibilidades”.
Lo que tienen en común ambas posturas es que ninguna está dispuesta a enfrentarse directamente al imperialismo estadounidense y a sus sanciones arancelarias: ni la nación subyugada ni el gigante asiático. Esto responde a una razón concreta: los aranceles afectarían los negocios de la burguesía mexicana, de las empresas chinas y de su burocracia. Así, en esencia, el interés del capital se impone sobre la “solidaridad”. Además, ambos son conscientes de que la única manera de frenar los embates del capitalismo imperialista pasa por la organización y la lucha de la clase obrera internacional, lo que significaría cavar su propia tumba.
Así que las acciones a medias, por no decir retóricas, pueden tener como consecuencia, la destrucción de Cuba, como lo que sucedió en Gaza, dónde hay mucha solidaridad de saliva y poca de hechos.
Los imperialistas no son nuestros iguales y las vías diplomáticas solo han mostrado los límites de la legalidad burguesa internacional y la cobardía reformista, pues en México se ha ido de concesión en concesión, pensando que al hacer lo que el imperialismo quiere estaremos “seguros”. Pero no es así; al contrario, dejan completamente al descubierto su debilidad. Fingiendo que toman decisiones soberanas, generan un proceso de desmovilización y aletargamiento de nuestra clase, pues con su discurso ocultan lo que realmente está ocurriendo: que Estados Unidos tiene contra las cuerdas al gobierno de la 4T.
El enemigo que intenta ahorcar a Cuba es el mismo que somete, oprime y asesina al pueblo obrero mexicano y latinoamericano. No podemos ser omisos y abandonar a su suerte al pueblo cubano. Ayer fue Venezuela, hoy es Cuba y mañana podría ser México, porque con el imperialismo no hay arreglo posible: con el imperialismo no hay soberanía.
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Por eso, desde el Partido Comunista Revolucionario, hacemos un llamado urgente al pueblo trabajador mexicano, estadounidense y del mundo entero a tomar las calles, a tomar de ejemplo la heroica Revolución de 1959 cuyo único delito ha sido el de abolir el capitalismo en una pequeña isla a 90 millas de la potencia imperialista más poderosa del mundo. Debemos continuar con la ayuda, porque es positiva, pero no eliminará la asfixia energética. Por ello, debemos presionar al gobierno de México para que envíe petróleo a Cuba; y si ellos no pueden hacerlo, la clase obrera sí podría. Es evidente que los ataques contra Cuba conectan con un fuerte sentido de solidaridad entre las capas más avanzadas de los trabajadores. Ejemplo de ello son las campañas de colecta de medicinas impulsadas por la CNTE, las seis toneladas de ayuda recaudadas en tan solo dos días en el Zócalo de la Ciudad de México, o la flotilla Nuestra América que se está coordinando en el sur del país. Sin embargo, la ayuda debe escalar de los víveres al combustible y a un movimiento de masas en las calles, aprovechando las lecciones del movimiento obrero internacional —como cuando las masas italianas respondieron tras la interceptación de una flotilla humanitaria en su camino a Gaza—.
Las flotillas y la solidaridad son un medio de presión política, pero el potencial de transformar la solidaridad en acción de masas es donde se encuentra el punto de ruptura al bloqueo. Sheinbaum y la burguesía nacional temen a los aranceles de Trump, pero los 3 le temen aún más a la clase obrera organizada y en las calles.
Es hora de la movilización amplia y la lucha férrea contra los gobiernos imperialistas y sus cómplices serviles. Es hora de la lucha obrera, en defensa de Cuba y de todos los pueblos oprimidos del mundo.
¡Viva el digno pueblo cubano!
¡Abajo con el bloqueo económico!
¡Manos fuera de América Latina!
