Nociones sobre pénsum de lecturas

CLASIFICACIÓN POR UNANIMIDAD. 

 

Hemos de notar que en literatura socialista existen tres categorías: los libros “canónicos” u oficiales, los libros complementarios o de actualización y los libros de simpatizantes o de contraste. Lo que los diferencia es el nivel de unanimidad por el que son aceptados por los comunistas.

 

Los libros “canónicos” son aquellos de los cuales no suele haber reserva: son mayormente acertados, y si hay modulación, actualización o crítica, esta no opaca los mensajes generales del texto. Los escritos de Marx, Engels y Lenin son universalmente aclamados y fundacionales para todo comunista.

 

Dentro de la Izquierda existen sectas o grupos que aceptan incondicionalmente a los tres autores mencionados anteriormente pero que reniegan de autores canónicos de segunda categoría. Saltan a la mente las dos principales sectas que yo personalmente conozco: trotskistas y estalinistas, que se acuerpan a León Trotsky y Joseph Stalin y rechazan los textos e ideas del bando rival. Los maoistas, partidarios del socialismo con características chinas, suelen ser hallados en el campo estalinista, mientras que los trotskistas han tenido un movimiento más fecundo y moderno. Estos son los libros complementarios o de actualización, llevando los mensajes de los autores canónicos (que escribieron en el siglo 19 y 20) al siglo 21 aunque no son universalmente aclamados.

 

Existen aquellas personas que se definen a sí mismos como socialistas no marxistas. Lo cual es una contradicción. Si bien el socialismo existía antes que Marx (lo que Engels llama socialismo utópico), los autores canónicos mencionados le dan forma, estructura, método y contenido al socialismo moderno. Los socialistas no marxistas serán entendidos como anarquistas, libertarios o inclusive liberales. Los cuales no son comunistas y solemos excluir de nuestra literatura, aunque debemos notar una excepción. Leer a los socialistas no marxistas nos es útil para ver a través de sus ojos problemáticas modernas. Ellos suelen describir acertadamente los fenómenos como la desigualdad, globalización, imperialismo, las limitantes de la democracia burguesa y la necesidad de un partido comunista, aunque se muerden la lengua y hacen gimnasia mental para no darle la razón a los marxistas. 

 

Además, existen autores que no son explícitamente comunistas, pero la naturaleza de su contenido suele advocar por los intereses de la clase trabajadora, denuncia el elitismo, el imperialismo y/o al capitalismo. Estas personas tienen un mensaje acertado al cual han llegado a partir de experiencia propia. Ellos y los socialistas no marxistas constituyen el tercer tipo de autores, a los que llamo de simpatizantes o de contraste. 

 

CLASIFICACIÓN POR CONTENIDO.

 

Dentro de la literatura comunista vemos los siguientes temas:

 

  1. Anatomía del Capitalismo
  2. Materialismo Histórico
  3. Construcción del Partido
  4. Filosofía Dialéctica

 

  1. Anatomía del Capitalismo. 

El fuerte de Karl Marx, que vio en persona la juventud del Capitalismo durante la Revolución Industrial. En libros como “Salario, Precio y Ganancia”, “Trabajo asalariado y Capital” y su gran obra “El Capital”, Marx estudia las distintas facetas de este régimen de producción. Además Lenin actualiza y complementa estas ideas en “Imperialismo, la fase superior del Capitalismo”. 

Incluso los liberales sacan provecho de esta literatura al intentar suavizar los síntomas negativos del sistema, aunque por definición estos problemas sólo pueden ser resueltos destruyéndolo. Un liberal y un comunista pueden conversar en un mismo plano hablando el mismo idioma si ambos estudian la anatomía del Capitalismo. Obviamente el liberal objetará que los defectos del capitalismo son efectos secundarios, pero el comunista sabrá perfectamente que son los pilares fundamentales del sistema y podrá explicar en términos técnicos por qué tales defectos son esenciales y terminales.  

Aquí encontramos muchos documentos de simpatizantes y de contraste, que desde sus distintas perspectivas abonan a vislumbrar cómo funciona el sistema, cual es la lógica económica, logística y estratégica. Muchas veces las conclusiones de estas personas no sean acertadas, pero su descripción de los fenómenos toma nuevo sentido a la luz de la perspectiva marxista.

  1. Materialismo Histórico. 

El fuerte de Friedrich Engels, en su trabajo seminal “Origen de la Familia, la propiedad privada y el Estado”. Este consiste en dejar a un lado las platitudes teóricas, ideológicas y doctrinales para ver las condiciones materiales, tangibles, reales que rodean el día a día del ser humano. 

Los campos de la Arqueología y Antropología se han visto fundamentados y enriquecidos gracias al Materialismo Histórico: se dejan de lado las crónicas escritas y se analizan las evidencias arqueológicas. ¿Cómo están los restos, están desgastados, en buena o mala condición, qué enfermedades tenían, cuál es la causa de muerte, cuál es el contenido de sus estómagos, que tan desgastados están sus dientes, cual es la calidad y materiales de sus herramientas, sus insumos eran locales o productos del comercio? A base de estudiar la evidencia material se construye una recreación de la vida del ser humano antiguo, marcado por la precariedad, abundancia, esclavitud, comercio, agricultura, condiciones climáticas, etc. 

En base a estos resultados podemos comparar las historias escritas que acompañan los restos y desenmascarar hipocresías, falsedades, testimonios verídicos y aterrizar testimonios mal interpretados. O, más interesante aún, explicar la situación de civilizaciones o individuos que no dejaron atrás documentación. 

Mediante el Materialismo Histórico podemos desenmarañar el pasado, de todas las latitudes desde las antiguas civilizaciones orientales, indígenas americanas, de edad del bronce, entre otras. Pero su aporte más valioso es la capacidad de interpretar el presente. ¿Cual es la causa de la guerra entre Rusia y Ucrania? ¿Porqué se ha dado el genocidio palestino? ¿Es China comunista o capitalista? ¿Porqué Estados Unidos invadió Irak, Afganistán, Vietnam, etc? ¿Cuáles fueron las causantes de las guerras mundiales? En vez de culpar ideologías y retórica, el Materialismo Histórico apunta a las causas materiales: escasez de recursos, protección de mercados, alianzas militares, aseguramiento de suministros y de mano de obra.

  1. Construcción del Partido.

El comunismo no es el opuesto o la negación del capitalismo sino su heredero, su sucesor, lo que viene después. Y cómo se ve este futuro no es una visión uniforme y universal para todos los grupos de Izquierda. Más allá de los estalinistas, los trotskistas y los maoistas, aquí nos hallamos frente a grupos como los anarquistas, los anarcosindicalistas, los libertarios, los utópicos, etc. que envisionan distintas maneras, métodos y sistemas de cómo construir el futuro.

El fuerte de Lenin fue precisamente este tema: la construcción, funcionamiento interno, métodos de lucha y composición de un Partido con la fuerza, el impulso y la convicción para lograr el derrocamiento del capitalismo, la institución y el mantenimiento del socialismo. Y también es la piedra de tropiezo entre los estalinistas y trotskistas: si el Partido construido se orienta hacia la estabilidad técnico-burocrática, al pragmatismo y aislacionismo o si se lanza hacia la internacionalidad, el principio de poder y participación obrera. 

El genio de Lenin fue plantear un partido armado y con planificación central que logre resistir y superar los embates de adversarios reaccionarios internos y externos que nunca permitirían la constitución del Estado obrero. Para esto es necesario el Partido Bolchevique, su brazo armado el Ejército Rojo y una clase trabajadora consciente y arrojada que luchen en conjunto para defenderse y sobrevivir. 

  1. Filosofía Dialéctica

Esta es la parte más abstracta y antigua del pensamiento filosófico. El filósofo Friedrich Hegel sentó las bases de la dialéctica moderna, influyendo decisivamente en autores posteriores. Karl Marx y Friedrich Engels transformaron esta dialéctica idealista en una dialéctica materialista, que fue desarrollada más tarde por pensadores marxistas como Lenin, Rosa Luxemburgo, Gramsci y Lukács. Otros filósofos como Kierkegaard y Nietzsche reaccionaron críticamente contra el sistema hegeliano desde perspectivas distintas.  

En el siglo XX, algunos autores retomaron elementos críticos de Hegel o Marx desde enfoques no materialistas, como Adorno o, más tarde, pensadores posmodernos como Foucault o Žižek, aunque alejándose de una teoría total de la sociedad.

La dialéctica es un método, no una doctrina. Un método similar al Método Científico, y semejante a él no es algo que pueda ser comprobado o no sino que es una herramienta para acceder al conocimiento. Implica poner a dos ideas, dos polos, dos opuestos en contienda entre sí. Tesis, Antí-Tesis. Y cuando estos dos dialogan entre sí, nace la Síntesis, que puede ser confrontada con una Anti-Síntesis e iniciar el proceso de nuevo. 

Las innovaciones de este método es la introducción del Cambio y de la Contradicción como hechos fundamentales de la realidad. Nada es inmutable o consistente, sino que todo tiene su opuesto, su negación, la cual es inevitable. Esto contrasta con el método rival que le dio origen a la dialéctica: la Metafísica. Esta última predica valores eternos y fundamentales. Nacida en la antigüedad clásica que valora la abstracción y la teoría, la Metafísica no soporta un análisis práctico y empírico. Cuando se ahonda en la naturaleza de las cosas se halla en estas excepciones, singularidades, anomalías que la Metafísica se niega a ver: por lo que aísla y desnaturaliza la cosa para poderla entender. La Dialéctica, en cambio, se encarga de analizar la cosa viva, real, compleja, observando y aceptando sus cambios y contradicciones.   

Este tema es importante porque el capitalismo se reviste de aparente objetividad científica, matemática, económica que hace de ella una inevitabilidad. Y estas ciencias se fundamentan en una visión Metafísica de que el capitalismo es provechoso por principio. Pero la Dialéctica pone en duda tales afirmaciones, contrastándolas con la realidad desde distintas perspectivas (sociales, históricas, ambientales, filosóficas, antropológicas, etc) para vislumbrar una perspectiva más completa donde el capitalismo es una de las opciones posibles, y no la mejor. Y con este razonamiento integral se pueden dirimir argumentos pro estatus quo quitándoles la careta de invencibilidad lógica. 

 

Muchas de las conclusiones que podemos ganar de este pensum de lecturas nacen de la empatía, de la compasión y de sentimientos humanitarios. Lo cual es bueno: muchas personas tienen el corazón en el lugar correcto. Pero en un mundo con hegemonía capitalista donde los apologistas del sistema no valoran hermosos sentimientos sino hechos duros y sólidos, es necesario estar armados de conocimiento para poder abogar efectivamente por el socialismo. Muchos somos culpables de cantar eslóganes vacíos y repetir como loros fórmulas que no entendemos, y esto les da oportunidad a reaccionarios para tacharnos de fanáticos ingenuos. Nada le da más prestigio a nuestra causa que cuadros y elementos formados con lucidez teórica actualizada y certera para desarmar oponentes y convencer indecisos. 

Asimismo, el socialismo tiene la vocación de ser científico. Esto es tener un método para analizar las cosas, distanciarnos de sentimentalismos subjetivos y generar opiniones certeras. Y solamente podemos alcanzar este filo metodológico mediante la lectura y el estudio continuo, no solo de material afín a la causa sino de adversarios y terceros. 

Y, finalmente, toda esta teoría debe ser contínuamente puesta en práctica para ser enriquecida con nuestra vivencia personal. Así podremos dar el ejemplo e inspirar a otras personas a sumarse al movimiento. El poder obrero es el futuro, y validando teorías puestas por nuestros predecesores podemos hacer un puente entre el ayer y el mañana. 

 

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