Por: Jorge Martín
Cada día que pasa desde la agresión imperialista del 3 de enero y el secuestro del presidente venezolano y su esposa, trae nuevas notícias que van aclarando el panorama y es necesario analizar.
Empecemos por el principio. El jueves 15 la reaccionaria pitiyanqui (y Premio Nobel de la Paz) María Corina Machado finalmente se reunió con el presidente Trump. Pero la reunión no salió como ella y sus vociferantes seguidores esperaban.
Nadie la recibió en la puerta de la Casa Blanca para tomarse la foto. Su propio guardaespaldas le abrió la puerta del carro y ella entró pasando por el arco de seguridad. Es de buena educación cuando uno hace una visita, llevar algún detalle, debió pensar MCM, así que decidió llevarle al presidente de EEUU lo que él más desea: la medalla del premio Nobel de la Paz. Pero como parecía algo pequeño, lo mandó enmarcar en un marco enorme (dorado para mayor efecto) junto con un mensaje que registraba el donativo «en nombre del pueblo venezolano», las letras bien grandes para que aparecieran en la tan ansiada foto.
Que MCM recibiera el Premio Nobel de la Paz, considerando su constante agitación a favor de que EEUU invadiera y atacara militarmente su propio país, es ya bastante escandaloso – aunque hay que señalar que está en buena compañía, bastantes criminales de guerra tienen la dichosa medalla también. Pero que ella pensara que entregándosela a Trump se ganaría su favor es bochornoso.
Quizás incluso la propia Machado (o más probablemente uno de sus asesores) se dio cuenta y entonces se sacaron de la manga una historia de un medallón que Washington obsequió a Bolívar hace 200 años … que nada tiene que ver con el caso que nos ocupa. Ni Machado es Bolívar, eso está claro; ni obviamente Trump tenía ningún interés en entregarle a cambio a Machado lo que ella tanto ansiaba, la presidencia de Venezuela.
En todo caso, parece que no salió de la Casa Blanca con las manos completamente vacías. Una fotografía de agencias muestra a Machado saliendo de la Casa Blanca con una bolsa de recuerdos, como las que se llevan los niños que asisten a una fiesta de cumpleaños con un pedazo de torta y algunos dulces, en este caso quizás una gorra de MAGA autografiada por Trump. Algunos se contentan con poco.
Lo que sí está claro es que Trump está convencido de que tiene una buena relación con Delcy Rodriguez en Caracas – es decir, una relación mediada por la brutal violencia del 3 de enero, cuando secuestró al presidente de Venezuela, por el bloqueo militar, y que le permite chantajear a la presidenta encargada.
Por si no quedaba claro, la Casa Blanca declaró a la prensa que la reunión con Machado no era más que «una visita de cortesía» y que no iba a cambiar la política de Trump en relación a Venezuela. El propio Trump lo volvió a explicar por si no había quedado claro: en Iraq, EEUU destruyó el estado y entonces los militares se unieron a ISIS. El recuerdo de aquél desastre es lo que motiva al imperialismo estadounidense a basarse en el gobierno de Maduro en Venezuela, mientras que mantiene a Maduro entre rejas en Nueva York como rehén, por si acaso.
Pero esa no es la única reunión que se realizó el jueves 15 de enero. Prácticamente a la misma hora en que Trump se reunía con la Premio Nobel de la Paz en Washington, el director de la CIA John Ratcliffe se reunía con Delcy Rodríguez en la terminal VIP del aeropuerto internacional de Maiquetía en Venezuela.
La reunión no puede más que considerarse como extraordinaria. Algunos reportes de prensa afirman que Diosdado Cabello también estaba presente, aunque no hay confirmación. El que sí tenemos constancia que estaba presente, porque sale en una de las fotos que la propia CIA filtró, es el nuevo jefe de la Dirección General de la Inteligencia Militar (DGCIM) y comandante general de la Guardia de Honor Presidencial el general Gustavo González López, nombrado posteriormente al ataque del 3 de enero.
Digo que la reunión es extraordinaria porque el 3 de enero, apenas 12 antes, el director de la CIA Ratcliffe estaba sentado en la mesa de operaciones con Trump, Rubio, Hegseth y los altos mandos militares observando en directo el desarrollo de la brutal agresión militar de EEUU contra Venezuela que se saldó con 83 muertos (79 militares y 4 civiles).
Es más, la CIA, al mando del director Ratcliffe, jugó un papel decisivo en toda la operación, planificada durante meses, con operativos infiltrados dentro de Venezuela y la presencia de informantes dentro del círculo íntimo de la defensa del presidente Maduro.
O sea, el mismo tipo directamente responsable en gran parte de la ejecución de la agresión militar es el que ahora envía Washington a darle instrucciones a Venezuela. Sin embargo, Delcy le recibió con un apretón de manos y una sonrisa, y también el director de la DGCIM era todo sonrisas con el director de la CIA.
En fin, el mismo día y casi a la misma hora, Cuba recibía con honores, los restos mortales de los 32 militares cubanos que fallecieron en el ataque estadounidense. Se puede decir que fueron asesinados por la mano de Ratcliffe. Once de ellos, se ha informado, fueron ultimados cuando dormían, sin posibilidad de defenderse.
¿Y cuál era el mensaje que traía el director de la CIA? Según el NY Times, que cita una fuente de la administración de EEUU:
«El Sr. Ratcliffe se reunió con la Sra. Rodríguez por orden del Sr. Trump «para transmitirle que Estados Unidos espera con interés una mejor relación de trabajo». El funcionario, quien habló bajo condición de anonimato para describir la delicada reunión, añadió que ambos hablaron sobre cooperación en inteligencia, estabilidad económica y la necesidad de garantizar que el país dejara de ser un «refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos, especialmente los narcotraficantes».
¡¡»Una mejor relación de trabajo»!! – Hasta ahora, sino me equivoco, la relación entre la CIA y el gobierno venezolano ha sido una en la que la Agencia ha hecho todo lo posible por derrocar las autoridades de Caracas, recurriendo a intentonas golpistas, disturbios callejeros, sabotaje energético, incursiones mercenarias, espionaje al más alto nivel, culminando el 3 de enero con el secuestro del presidente. Partiendo de esta base, está claro que no es difícil que «la relación de trabajo» mejore …
La visita de Ratcliffe parece realmente la del propietario de la bodega visitando al encargado que se la gestiona, para cerciorarse que todo va bien en el negocio y darle instrucciones precisas. En este caso las instrucciones son claras: «la necesidad de garantizar que el país deje de ser un refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos».
En mi tierra se dice «blanco y en botella: leche». Los intereses de EEUU son los que deciden con quién Venezuela puede o no tener relaciones. Cuando la CIA entra por el aeropuerto de Maiquetía la soberanía de Venezuela salta por la ventana.
El gobierno en funciones de Delcy Rodríguez no ha ofrecido ninguna explicación ni comunicado acerca de esta extraordinaria reunión con uno de los jefes más importantes de la agresión militar del 3 de enero y del secuestro del presidente.
De hecho la información de la visita del jefe de la CIA a Venezuela fue filtrada a los medios, con las fotos que lo demostraban, por la propia CIA.
El sábado 17, se publicaba una nota en Reuters que causaba mucho revuelo, informando que EEUU había estado en contacto con Diosdado Cabello antes y después del ataque del 3 de enero:
Funcionarios de la administración Trump habían estado en conversaciones con el ministro del Interior de línea dura de Venezuela, Diosdado Cabello, meses antes de la operación estadounidense para capturar al presidente Nicolás Maduro, y han estado en comunicación con él desde entonces, según varias personas familiarizadas con el asunto.
Hasta el momento Cabello no ha desmentido esta información. Para estar claros, la nota de Reuters no dice que Cabello supiera por adelantado ni que estuviera implicado en el plan de EEUU de secuestrar a Maduro. Lo único que dice es que los canales de comunicación, que obviamente existían, previos al 3 de enero, entre la administración Trump y altos oficiales venezolanos incluían específicamente a Diosdado Cabello.
No deja de ser significativo que hayan sido los propios EEUU los que han filtrado a la prensa ambas notas (sobre la visita del director de la CIA a Delcy y sobre los contactos con Diosdado). El objetivo es claro: dar una clara señal a todo el mundo de que EEUU confía en el gobierno en Caracas, en todas sus alas, y que va a trabajar a través del mismo para lograr sus objetivos. Es un mensaje al propio gobierno encargado y también a la oposición Machadista.
No se vayan todavía, aún hay más, como decían en las comiquitas del Super Ratón.
El mismo jueves, Delcy Rodríguez habló en la Asamblea Nacional venezolana (no sabemos si fue antes o después de recibir al director de la CIA) y entre otras cosas anunció que entregaba una propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos.
La ley de hidrocarburos vigente es la que Chavez promulgó en 2001, en la que se recuperaban los derechos de Venezuela frente a las multinacionales. Se establecía que toda explotación conjunta con empresas privadas debía ser con participación mayoritaria de PDVSA, duplicaba las regalías a 30%, y ponía fin a la «apertura petrolera». La aprobación de esa ley, como parte de un paquete de 49 leyes habilitantes, fue uno de los motivos que llevó a la oligarquía y el imperialismo a lanzarse al golpe de estado contra Chávez de abril de 2002.
La ley fue posteriormente modificada en 2006-07 favoreciendo todavía más los intereses nacionales venezolanos en la explotación de petróleo. La tasa del impuesto sobre la renta corporativa para proyectos petroleros se incrementó del 34% al 50% y las regalías totales a un 33%. Además se puso fin a 32 «contratos operativos» de la década de 1990, obligando a las empresas privadas a abandonar o migrar al modelo de Empresa Mixta, donde el Estado (a través de PDVSA) tenía al menos el 60% de la propiedad.
Chávez también aprobó un decreto para la migración de las cuatro principales «Asociaciones Estratégicas» en la Faja del Orinoco (proyectos multimillonarios de petróleo extrapesado) a empresas mixtas controladas por PDVSA.
Este conjunto de leyes establecía un marco legal y tributario muy favorable a Venezuela y desfavorable para las multinacionales petroleras, algo que el imperialismo nunca le perdonó a Chavez.
Varias empresas multinacionales aceptaron el nuevo régimen y migraron a empresas mixtas (entre ellas Chevron, la italiana ENI y la española Repsol), pero por lo menos dos multinacionales americanas se negaron (ConocoPhillips y Exxon) y empezaron un largo proceso de litigación internacional contra Venezuela.
Ya en 2020, bajo el gobierno de Maduro, hubo modificaciones importantes de este régimen, mediante la llamada Ley Anti-bloqueo que mejoraba la posición de las empresas multinacionales en las empresas mixtas con PDVSA.
En la reunión del viernes anterior de Trump con los capos (perdón, directivos) de las multinacionales petroleras, ya Exxon puso como condición de su regreso a Venezuela la necesidad de «seguridad jurídica», «garantías de no expropiación» y la reforma sustancial de la Ley de Hidrocarburos.
¿Qué es lo que estos buitres petroleros exigen? Entre otras cosas, «obtener el derecho a exportar libremente el petróleo que producen en Venezuela», ya que ahora es PDVSA la que vende el petróleo en el mercado mundial y deposita la parte correspondiente a las multinacionales en su cuenta.
Este sistema dejó de funcionar en la práctica por las criminales sanciones de EEUU. Las petroleras, según informa Reuters, «también buscan eliminar los impuestos adicionales introducidos por el gobierno tras la aprobación de la ley, manteniendo únicamente las regalías y el impuesto sobre la renta».
Es decir lo que quieren es destruir lo que quede del legado de la ley de hidrocarburos de Chávez, y con ello, realmente, la soberanía petrolera.
Delcy Rodríguez no ha informado del contenido de la reforma que propone a la ley de hidrocarburos, más allá de decir que va en la línea de la licencia de Chevron y la ley anti-bloqueo. En ambos casos eso implica concesiones a las multinacionales. Veremos hasta donde llegan estas.
No solo eso, también la presidenta encargada propuso una modificación de la ley del trabajo (también dictada por Chavez y destruida en la práctica por el gobierno de Maduro con una serie de instructivos de agosto de 2008).
En su discurso Delcy Rodríguez habló mucha paja, hablando en criollo, pero no mencionó ninguna vez la palabra socialismo, por si acaso (el discurso completo se puede leer aquí)
También ha habido notícias sin confirmar acerca de la venta del petróleo que había quedado almacenado por el bloqueo de EEUU. La primera venta, por valor de 500 millones de dólares, ya se ha efectuado, y el dinero está depositado en una cuenta bancaria en Qatar, bajo el control del gobierno de EEUU.
Una parte de ese dinero (se dice que 330 millones) será enviado a Venezuela, según reportes periodísticos, a través de cuatro bancos privados, que los van a subastar a actores privados, con prioridad para los que quieran importar alimentos e insumos para la producción de EEUU.
Los bolívares que se consigan en estas mesas de cambio van a ser depositados en el Banco Central de Venezuela, pero solo pueden ser usados para proyectos específicos determinados por los EEUU. Esto incluiría pago de salarios, la recuperación del sector salud (que ya dijo Delcy Rodríguez que se hará en colaboración con el sector privado), y la recuperación del sector eléctrico y otras infrastructuras. También la presidenta en funciones afirmó que se crearía un sistema electrónico para asegurar la transparencia del uso de esos recursos.
De los restantes 170 millones de dólares de la venta, nadie ha dicho nada.
Si miramos esto con atención, podemos empezar a desenredar la madeja. EEUU se encarga de vender el petróleo venezolano, y gestiona los fondos obtenidos. Se da preferencia a compradores estadounidenses (las refinerías del Golfo), pero el resto se vende al mejor comprador a precios de mercado (no a los descuentos que hasta ahora se veían obligados a ofrecer para saltarse las sanciones, ni a cambio de deuda china).
Los fondos obtenidos quedan protegidos de los acreedores de Venezuela, por ahora, y se envían (o por lo menos una parte) a Venezuela, pero para ser usados bajo la supervisión de EEUU.
Si, como parece, para Trump una prioridad es la estabilidad económica, social y política en Venezuela, bajo la tutela de Washington, es posible que parte de esos fondos, que pertenecen legítimamente a Venezuela, se usen para solucionar algunos de los graves problemas que aquejan al país. La salud por ejemplo, pagando a clínicas privadas para que lleven adelante intervenciones quirúrgicas. El sector eléctrico, importando equipos y repuestos de EEUU.
En realidad, EEUU no está desembolsando ningún dinero, ya que los fondos salen de la venta de petróleo venezolano.
Pero este acuerdo, porque nada de esto funcionaría sin el concurso del gobierno de Delcy Rodríguez en Caracas, en realidad significa una pérdida prácticamente total de soberanía. Como lo dije en el artículo anterior, se trata de un arreglo semi-colonial.
Los EEUU controlan el flujo y la venta del petróleo y el uso de los fondos resultantes, para asegurarse que Venezuela deje de estar bajo la órbita de influencia de «los adversarios de EEUU».
El que describa esto como una situación en la que Venezuela tiene «su soberanía intacta» porque se mantiene «la unidad de la dirección política y militar» … se está engañando a sí mismo y está engañando a otros.
Puede que se mantenga, por ahora, la unidad de la dirección política y militar, pero eso no sirve de nada si de facto esta dirección está sometida a los dictados del imperialismo americano, si actúa como chico de los recados de Washington. No hay ninguna diferencia en la práctica entre que lo haga por chantaje o de manera voluntaria – el resultado práctico es el mismo.
Y no se trata solamente del petróleo. El 16 de enero, el medio electrónico estadounidense Axios, publicaba una entrevista exclusiva al secretario de energía de EEUU, Chris Wright, en el que éste declaraba que “busca asegurar acuerdos de petróleo y minerales críticos con Venezuela en las próximas semanas antes de un viaje a Caracas”. Ante las preguntas de los periodistas de si esto era un saqueo, Wright respondió que sus «homólogos en Venezuela están entusiasmados con esto».
«Si estás en el gobierno venezolano ahora mismo, sabes que un tercio de ese petróleo se corrompe: los mafiosos lo venden. El petróleo restante que controlas, lo vendes con un gran descuento. Casi todo va a China. Esto es un impulso para Venezuela».
O sea. Hasta ahora el gobierno venezolano se veía obligado a vender el petróleo con un descuento significativo por culpa de las sanciones unilaterales impuestas por el imperialismo. Ahora levantan las sanciones para poder venderlo bajo la supervisión de EEUU, y se supone que Venezuela ¡todavía tiene que darles las gracias!
Otra notícia que se supo el mismo día viernes 16 de enero, fue la de la reanudación de vuelos de deportación de venezolanos desde los EEUU, que eran parte de los acuerdos bilaterales propiciados por el enviado de Trump, Richard Grenell, en la primera parte de 2025, y que Washington había suspendido en diciembre. Unl asesor de la Casa Blanca citado por Axios lo describió así:
Entre los vuelos de deportación que entran al país y los flujos de petróleo y minerales que salen en los que trabaja Wright, nos enfrentamos a una dinámica completamente nueva en el hemisferio occidental.
El propio Wright dijo que “el objetivo es empujar el comportamiento de Venezuela en una dirección positiva.” Se entiende que es una dirección positiva para el imperialismo ianqui, claro, y cuando habla de “empujar”, eso incluye la agresión militar de 3 de enero.
Estaba teminando esta nota cuando un camarada en Caracas me pasó un video en el que Nicolás Maduro Guerra (el hijo del presidente secuestrado y diputado a la AN) en un discurso llamaba a restablecer relaciones con EEUU, reabrir la embajada, y además … ¡¡¡a restablecer relaciones con Israel!!! Es para echarse a llorar. Ver, para creer:
En el año 2006 el presidente Hugo Chávez expulsó del país al embajador de Israel en respuesta a la invasión del Líbano. En 2009 se rompieron formalmente las relaciones diplomáticas por la agresión israelí a Gaza.
En fin, dentro de poco podríamos tener en Caracas de nuevo a la CIA, la Embajada de EEUU, al FMI y la embajada de Israel, sellando definitivamente el desmantelamiento de la revolución bolivariana de Chávez.
