Serbia: las masas derrotan a Vučić y llevan a la Lista Estudiantil al poder —¿y ahora qué?

Por: Francesco Merli

Las elecciones del 25 de octubre marcan un cambio cualitativo en Serbia, un terremoto político cuyas ondas de choque resuenan por todos los Balcanes.

La lista propuesta por los estudiantes, «Lista Estudiantil – Los Estudiantes Están Ganando» (SL), triunfó con un impresionante 52,7 por ciento de los votos (consiguiendo 141 escaños), mientras que el partido gobernante, el SNS de Aleksandar Vučić, obtuvo solo el 39,2 por ciento (103 escaños), en lo que se puede describir como un referéndum contra el régimen. La participación electoral alcanzó el 70 por ciento.

Estas no fueron unas simples elecciones, sino la culminación de un prolongado movimiento de masas que desafió el poder del régimen arraigado de Vučić, el cual se había infiltrado en todos los niveles y estructuras de base del Estado y la sociedad serbios durante sus 14 años en el poder.

Se vivieron escenas de júbilo en las que cientos de miles de personas estallaron en una celebración colectiva por todo el país inmediatamente después de que Vučić reconociera su derrota. Estas celebraciones cuentan la historia de una lucha larga y amarga liderada por la juventud serbia durante más de dos años con un amplio apoyo popular, desafiando las calumnias, las provocaciones, la difamación, la intimidación, la represión estatal y la violencia directa de los matones a sueldo del SNS. Decenas de miles siguieron celebrando al día siguiente.

Sin embargo, a pesar del ambiente eufórico, una parte importante del movimiento entiende bien que, aunque la derrota de Vučić representa un primer paso importante, el régimen está lejos de haber sido derrocado. Instintivamente, se esfuerzan por aprovechar el impulso que ha ganado el movimiento de masas para asestar golpes decisivos contra el régimen y sus odiados pilares.

El ejemplo más llamativo de este ánimo revolucionario, justo la noche de las elecciones, fue la acción masiva para desalojar «Ćaciland». Este campamento lo habían mantenido durante más de un año justo en el centro de Belgrado los leales al régimen, matones armados, delincuentes y todo tipo de provocadores, y había sido fuente de provocaciones y ataques sin fin, protegido por la policía antidisturbios fuertemente blindada.

Miles de personas se dirigieron directamente hacia Ćaciland con la intención de desmantelar el campamento. A ellos se les unió un número cada vez mayor de gente a medida que la noticia se iba difundiendo. Cualquier intento de intervención directa por parte de la policía antidisturbios se habría visto abrumado, lo que habría echado más leña al fuego. En cambio, se hicieron a un lado y se retiraron.

Al día siguiente, los manifestantes irrumpieron en las oficinas de Belgrado de la infame emisora progubernamental Informer, interrumpiendo su transmisión en vivo y enfrentándose a su editor en jefe.

Vučić dice que esto fue un ataque a la «libertad de expresión», pero en realidad fue una reacción sana del movimiento contra la «libertad» que se les da a unos cuantos matones privilegiados y protegidos para difamar e inventar noticias falsas —un «derecho» del que han abusado durante años con total impunidad para apoyar a un régimen político cada vez más desesperado y podrido.

La Asociación Independiente de Periodistas de Serbia dijo en un comunicado que presentaría una solicitud para que se revocara la licencia de transmisión de Informer TV, citando violaciones sistemáticas de la ley y de las obligaciones de programación. Esta lucha se aplica a todos los medios de comunicación en mayor o menor medida, empezando por el grupo mediático privado pro-Vučić Pink, pero también a la RTS, de propiedad estatal.

«Oda a Vučić» – «Vučić se fue»

¿Qué significan estos acontecimientos? Una parte del movimiento se da cuenta, con razón, de que la derrota electoral del SNS no significa que el régimen haya sido derrocado. Su base de poder está sacudida, pero debe ser destruida por medios revolucionarios. Cualquier complacencia en este punto significa darles tiempo a las fuerzas reaccionarias para que se reorganicen, se atrincheren en posiciones defensivas y recuperen la iniciativa a la primera oportunidad. Pueden contar con la amplia red de apoyo que aún tienen en los rincones más oscuros de la sociedad y el Estado serbios.

Lo que ha estado pasando en Serbia en torno a estas elecciones no es «lo de siempre»; se parece más a una agitación revolucionaria.

Estas no han sido elecciones justas, ni siquiera según los retorcidos estándares que definen las elecciones «justas» en las sociedades capitalistas avanzadas. Incluso ahí, las reglas de la democracia burguesa se manipulan a favor de la clase dominante, y todos los medios de comunicación están controlados por los capitalistas. Cualquiera que tenga ojos puede ver cómo, por ejemplo en Alemania o Francia, se manipula la «ley» para permitir que gobiernos extremadamente impopulares se mantengan en el poder durante años, a pesar de la oposición masiva. Al mismo tiempo, aprueban leyes reaccionarias, como criminalizar las protestas y la lucha de clases, y recurren sin miramientos a la represión estatal contra la revuelta generalizada.

Pero las elecciones y el funcionamiento normal de la sociedad siguen llevándose a cabo según ciertas reglas.

En Serbia, se impusieron condiciones extremadamente desfavorables a la Lista Estudiantil para que pudiera siquiera postularse a las elecciones, y mucho menos ganarlas. Solo se podían ganar mediante una movilización masiva abrumadoramente poderosa.

Entonces, ¿por qué decidió Vučić convocar estas elecciones? Probablemente pensó que podría aprovechar el cansancio acumulado durante dos años por la juventud movilizada y las masas que las apoyan. Su convocatoria de elecciones anticipadas dejó poco más de un mes para que el movimiento se organizara y llevara a cabo la campaña electoral, casi sin acceso a los medios de comunicación.

Por otro lado, la maquinaria electoral del SNS se había preparado meticulosamente, basándose en una mezcla consolidada de corrupción, amenazas y chantaje. Vučić esperaba poder salir con la suya, pero calculó catastróficamente mal el estado de ánimo real de la sociedad. Su apuesta le salió por la culata.

El movimiento de masas se galvanizó en cuanto quedó claro que había una oportunidad de asestar un golpe decisivo al régimen. A medida que se acercaba la fecha de las elecciones, se hacía cada vez más evidente que la base de apoyo de Vučić se estaba desmoralizando, mientras que el movimiento de masas ganaba fuerza al repeler una provocación tras otra.

Sin embargo, el resultado no dejó lugar a dudas.

Movilización masiva

La campaña electoral de la SL movilizó caravanas lideradas por estudiantes para llegar a cada pueblo y ciudad del país. Mientras que los medios de comunicación tradicionales, incluida la RTS (la cadena estatal), ignoraron casi por completo a la Lista Estudiantil durante toda la campaña, decenas de miles de simpatizantes de la SL salieron a escuchar las preocupaciones de la gente común, tocando cada puerta.

Una parte importante del programa de la SL es la lucha contra la corrupción, que encuentra eco entre la mayoría de la juventud y la clase trabajadora. Han visto de primera mano el auge de ladrones, saqueadores y estafadores, que se han vuelto ricos y poderosos bajo los regímenes que siguieron a la desintegración de Yugoslavia, y la creciente desigualdad que esto ha generado. Esto es algo que hay que revertir.

Su programa también plantea la necesidad de aumentar drásticamente los recursos para la educación, la salud (un doctor en cada pueblo) y la vivienda social, así como de subir el salario mínimo, entre otras cosas.

Está claro que la movilización de las masas contra el régimen fue clave para lograr la victoria electoral —y su importancia va más allá del resultado asombroso—. Esta demostración de fuerza también fue fundamental para dejar bien claro que cualquier intento de no reconocer el resultado se habría topado con un levantamiento revolucionario.

La movilización para el mitin electoral del viernes 23 de octubre, en el que 150 000 personas llenaron las calles y plazas del centro de Belgrado, fue comparable en tamaño y energía a la manifestación gigantesca del 15 de marzo de 2025, que llevó a cientos de miles a las calles. El 23 de octubre fue una verdadera muestra de desobediencia masiva, algo que ha sido un elemento constante en todas las movilizaciones de los últimos dos años. Por otro lado, Vučić se dirigió a unos pocos cientos de seguidores en un pabellón deportivo, lo que hizo que el contraste fuera aún más evidente.

La acción masiva también fue protagonista la misma noche de las elecciones. El domingo por la noche, decenas de miles de personas se movilizaron para contrarrestar posibles intentos de robar las elecciones. Esta movilización masiva fue claramente el factor clave que obligó a Vučić a reconocer su derrota tan pronto y a abandonar cualquier plan que el régimen pudiera haber tenido de apoyarse en el fuerte despliegue de policía antidisturbios y partidarios leales alrededor de Ćaciland.

A pesar de las graves amenazas, decenas de miles salieron a las calles, a pesar de los llamados del candidato principal de la Lista Estudiantil, Ilija Srdanović, a quedarse en casa. Como ya se señaló, la acción masiva logró despejar Ćaciland: a la policía antidisturbios se le presentó la alternativa de retroceder o provocar una respuesta revolucionaria masiva.

La dirección de la Lista Estudiantil ha hecho repetidos llamados a la calma y a que las masas se desmovilicen durante y después de las elecciones. Sin una estrategia revolucionaria clara, es inevitable que el intento de desarraigar la base de poder del régimen se vea socavado.

Sin embargo, la experiencia de que, una vez que las masas se movilizan, no hay nada que pueda detenerlas, quedará grabada en la conciencia de quienes han vivido estos acontecimientos. Si surgiera alguna amenaza seria contra el cambio radical que exige y espera el nuevo gobierno, estas lecciones volverán a cobrar importancia.

¿Y ahora qué?

Es nuestro deber como comunistas plantearnos la pregunta: ¿y ahora qué?

Como ya señalamos, la campaña electoral de la SL no se habría podido llevar a cabo, y mucho menos ganar, sin la movilización de masas. Los plenos estudiantiles —creados en diciembre de 2024— y las asambleas masivas locales (zborovi) —que surgieron en la primavera de 2025— se fueron vaciando durante el último año debido al cansancio, a medida que las movilizaciones se estancaban. La campaña electoral revitalizó y galvanizó la organización de masas en comités de acción electoral y otras formas de autoorganización. Esa es la fuente del poder y el impulso del movimiento actual.

Ante eso, a Vučić no le ha quedado más remedio que retroceder. Pero, ¿cuál es ahora la estrategia de Vučić? ¿Cuáles son los retos que plantea el período de transición entre las elecciones y un nuevo gobierno encabezado por la SL? Cuando lleguemos a eso, ¿qué escenario enfrentará al nuevo gobierno?

Una cosa está clara. Es probable que el SNS alargue la transición tanto como pueda. Según las reglas, podría tardar hasta 90 días, lo que les daría tiempo a las fuerzas reaccionarias para reorganizarse, teniendo en cuenta que todos los funcionarios que apoyaban al régimen de Vučić siguen en sus puestos en todos los niveles del aparato estatal: policía, servicios secretos, ejército, poder judicial, ministerios y la administración pública. El bando de Vučić está atónito, pero puede replegarse y atrincherar sus fuerzas. Los mismos sinvergüenzas que han construido su posición y sus privilegios apoyando a Vučić pueden aprovechar este tiempo para borrar sus huellas, reposicionarse e intentar imponer condiciones al nuevo gobierno o elaborar una agenda de desestabilización económica y sabotaje —o ambas cosas—.

Al formar el gobierno, e incluso antes, es posible que la SL se vea sometido a una enorme presión desde dentro del aparato estatal, reforzada por la presión imperialista, especialmente de la Unión Europea y Estados Unidos. Presionarán para que la SL suavice su programa, «sea realista», y cosas por el estilo.

Su objetivo inicial será atarle las manos al nuevo gobierno de la SL para que respete las sagradas compatibilidades del capitalismo, sobre todo a los inversionistas extranjeros. Von der Leyen y compañía darán sus consejos «amistosos», prometiendo la integración en la UE. Ya han exigido que Serbia adopte sanciones contra Rusia, una condición que supondría un golpe muy duro para la economía serbia —y que los líderes de la SL están rechazando educadamente.

Puede que esto no se convierta en el punto decisivo de discordia. Sin embargo, en algún momento, si el gobierno de la SL se niega a cumplir con las exigencias de la UE y a alinearse, la UE mostrará los dientes y cambiará de tono.

Tenemos que ser claros. Las potencias europeas «civilizadas» no son amigas del pueblo serbio. Han apoyado a Vučić desde el principio y no tienen ningún interés en apoyar a un gobierno de la SL que está llevando a cabo reformas importantes en un momento en que casi todos los gobiernos europeos están imponiendo recortes perjudiciales al gasto social mientras derrochan dinero en rearme y militarismo. Toda Europa está en llamas como consecuencia de esta política.

No van a tolerar que se lleven a cabo reformas sustanciales en Serbia. Harán todo lo que esté en su poder para impedir efectivamente que el gobierno de la SL lleve a cabo su programa.

Si tienes alguna duda, basta con echar un vistazo rápido al papel despiadado que desempeñó la llamada Troika (Comisión Europea, FMI y Banco Central Europeo) para sofocar el auge revolucionario del pueblo griego, y al intento del gobierno de Syriza en Grecia en 2015 de detener la austeridad y llevar a cabo reformas modestas.

Pero un gobierno de SL no solo tendrá que enfrentar la resistencia de Bruselas o Washington. Podemos agregar que se enfrentará al sabotaje y la resistencia desde el mismísimo corazón del Estado serbio: la burocracia, el poder judicial y las fuerzas de seguridad.

La cuestión de la lucha contra la corrupción, que es fundamental, la plantea la dirección de SL en términos puramente legalistas. Se relaciona con la idea de que, en la mayoría de los casos, la riqueza extrema se ha acumulado de manera criminal, mediante el saqueo, la corrupción y el abuso de posiciones privilegiadas en el Estado tras la desintegración de Yugoslavia.

Sin embargo, hay que dejarlo claro. la SL plantea la peligrosa ilusión de que un Estado serbio reformado puede llevar a cabo una lucha contra la corrupción, cuando el Estado es precisamente el centro de todo esto y ha permitido que el saqueo continúe durante décadas. Esto incluye al poder judicial, los servicios de seguridad y la policía.

La corrupción está muy extendida en todos los países capitalistas, pero tiene un papel aún más estructural en un país como Serbia. Es parte integral del sistema y no puede combatirse mediante un Estado vinculado por mil hilos —formales e informales— a la clase dominante. Solo un poder alternativo, basado en los trabajadores y la juventud de Serbia, puede llevar a cabo esa lucha.

¡Llevemos la lucha hasta el final!

Entonces, ¿qué puede hacer un gobierno de la SL para llevar a cabo la transformación radical de la sociedad serbia que espera el movimiento de masas que la llevó al poder?

Tenemos que tener en cuenta que las fuerzas reaccionarias parecen fuertes en la medida en que pueden apoyarse en la inercia de la sociedad burguesa. Si fueran todopoderosas, y todo dependiera de ellas, Vučić seguiría en el poder. La movilización revolucionaria de la juventud, la clase trabajadora y las masas serbias en general es la única fuerza que puede proporcionar el poder necesario para que un gobierno de la SL lleve a cabo su programa.

Es inevitable que el próximo período se caracterice por una contradicción. Por un lado, hay una confianza generalizada entre las masas hacia el gobierno de la SL, basada en la idea de que la victoria electoral le ha dado poder legítimo a los líderes de la SL para llevar a cabo su programa. Muchos en el movimiento están convencidos de que se le debe dar tiempo al SL para cumplir con eso. Por otro lado, algunos sectores del movimiento tomarán medidas directas para acelerar el proceso de cambio. Veremos un auge de la acción de masas cada vez que las fuerzas reaccionarias intenten levantar cabeza y amenacen el proceso.

Es vital que, en este proceso, los zborovi y los plenos se revitalicen, se fortalezcan y se consoliden, y que echen raíces en las masas de la clase trabajadora, lugar de trabajo por lugar de trabajo. La campaña electoral demostró que el movimiento puede llegar a cada casa, a cada trabajador, jubilado y joven en cada rincón del país, y convencerlos de que voten. La organización capilar del movimiento debe llegar a todos los lugares de trabajo.

Solo fortaleciendo los órganos de poder alternativo se podrá apoyar, defender y llevar a cabo la transformación radical de la sociedad que es necesaria.

Como comunistas, estamos decididos a llevar esta lucha hasta el final.