Sobre los estudiantes y los intelectuales
Noviembre de 1932[1] Y llegó Trotsky. Si alguien esperaba encontrarse con una persona anciana, brutal, terrible, se habrá decepcionado. Había en él algo amistoso, muy cultivado, agradable y encantador. Después de saludar a cada uno de sus visitantes se sentó en el sillón vacío y esperó nuestras preguntas.
